Restaurante Bergamonte Arroz al Horno

Restaurante Bergamonte

23
Datos de Bergamonte
Precio Medio:
40 €
Valoración Media:
6.2 10
Servicio del vino:
5.8 10
Comida:
6.5 10
Entorno:
7.2 10
Calidad-precio:
5.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Valenciana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 28,55 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Cierra domingos noche y lunes noche

Teléfono


Descripción

INSERT:STYLESHEET:END

INSERT:STYLESHEET:END

INSERT:STYLESHEET:END

INSERT:STYLESHEET:END

INSERT:STYLESHEET:END

23 Opiniones de Bergamonte

Fui invitado con mi familia a comer a Bergamonte. El señor que nos invitó nos llevó allí queriendo quedar bien con nosotros.
Al llegar el sitio parece agradable, tienen unas mesas al aire libre bien presentadas y parecía pintar bien la comida. Al pasar al comedor me llamó la atención lo juntas que están las mesas. Al abrir la carta y ver los precios entendí que el restaurante tiene muchas pretensiones y no tardé en darme cuenta que se han pasado mucho de frenada. Eramos cuatro adultos y dos niños. Los niños tomaron dos menús infantiles, uno de ellos fue carne empanada que llegó cruda, y los demás seguimos los pasos del anfitrión y elegimos el menú ejecutivo de 28€ bebida aparte.
Cuando entramos en el salón solo había una mesa ocupada y nosotros. Nos sentaron y tardaron mas de diez minutos en tomar nota. En ningún sitio que sepan servir una mesa te sientan y tardan mas de dos minutos en traerte la bebida.
No tomamos vino en la comida y no retiraron jamás las copas que no íbamos a usar ni la botella que ponen en la mesa como sugerencia. Los entrantes estaban buenos, sobre todo el calamar, pero era casi misión imposible llegar al centro de la mesa con tanto impedimento. Otra finura del servicio es llegar a la mesa con platos para servir sin haber retirado los sucios.
Resumiendo y por partes, los entrantes estaban buenos pero fueron escasos para cuatro personas, el arroz correcto y el postre bueno.
El servicio pésimo y el salón muy desagradable por el exceso de mesas. Llegó una madre con carrito y fue una odisea el ubicarlo, por supuesto levantándose gente para que pudiera pasar.
Me quedé con muchas ganas de tener una charla con el dueño, que espero que lea estas palabras para que mejore el servicio en relación a los precios que pretende cobrar. No volveré, claro.
Ojo. Valoro como muy mala la relación calidad-precio por el servicio que es muy malo y hacen que una comida de calidad correcta sea un desastre.

Gratos recuerdos de hace un cuarto de siglo (que dicho así me hace aún más viejo de lo que ya nací) guardaba sobre este local. Tiempos en los que en las cartas leía platos como el tournedó con foie o el chateaubriand, también ese entrecot bañado en potente salsa de queso o el sempiterno favorito de mi madre, el lenguado menier. Ya ha llovido.

Pues aprovechando que estábamos unos días por la zona nos dio por pasarnos a ver qué novedades encontrábamos. A nivel estético no aprecié ninguna. Ambiente rústico y tradicional valenciano enclavado en esa barraca donde está la sala principal dominada por una cálida penumbra.

Pegando un vistazo a la carta, la cual mantiene su corte clásico, nos decidimos por compartir un par de entrantes ya que teníamos claro que el principal no iba a ser otro que su afamado Arroz al Horno.

Así quedó la cosa:

Tellinas. Pasaditas por la plancha, como me gustan, pero a años luz de satisfacer. La mitad quedaron cerradas y las abiertas que pudimos comer contenían bastante arena. Se comentó a la camarera al retirar el plato y aún se están escuchando los grillos sobre el fondo de silencio que se hizo. Impresentable.

Pulpo a la Plancha con Cremoso de Patatas. Corrección en el pulpo que se asentaba sobre un puré muy fraguado quedando lejos de una textura más ligera tal como se anunciaba. Pase.

Arroz al Horno. Servido en cazuelas individuales de barro lo que siempre da un plus a la presentación. Variedad en el punto de cocción del grano, en función de la altura del recipiente a la que este se encontrara, pero en conjunto bien logrado y bien impregnado del sabor del fondo. Bien de complementos hallándose todos los componentes tradicionales destacando, afortunadamente para mí, lo cargadito de morcilla que iba. Repaso.

Sin postres en esta ocasión.

Se cobra el servicio de pan que consta de una rebanada rústica pasada por brasas y dos pequeños cuencos con alioli y tomate por si lo quieres acompañar.

Para beber cayeron cuatro cervecitas de barril en total.

Servicio de atención variopinta, desde un camarero muy profesional con muchos kilómetros de sala ya hechos a otra que nos ignoró por completo al mostrarle nuestras apreciaciones.

En resumen, negocio más que asentado que continúa funcionando a buen rendimiento a juzgar por el aforo y escasos cambios imprimidos durante el paso de las últimas décadas, basado en cocina tradicional de mercado pero que en esta ocasión no me convenció a pesar de que ese arrocito salvó la experiencia con solvencia.

  • Arroz al Horno

  • Pulpo a la Plancha con Cremoso de Patatas

Con motivo de las jornadas gastronómicas de arroz y vino valenciano, elegimos este local al que hacía muchos años que no visitábamos y tras buenos comentarios en el tema de arroces y de la cocina en general.
Local ya bien descrito anteriormente y que rezuma cierta dosis de elegante nostalgia a los que le conocemos desde que era la única referencia de calidad cuando se desarrolló la urbanización de la playa de Puebla de Farnals, de la que, por cierto, está alejada, aunque ahora mejor comunicado con una nueva salida de la autovía. Sin problemas de aparcamiento, lo que es de agradecer.
Dia festivo y local lleno tanto en terraza como en interior, repitiendo alguna mesa, diligente servicio en sala, buena separación de mesas en la zona interior, no muy ruidoso, buen cambio de cubiertos, bonita decoración de la barraca en su interior quedando acogedora.

Carta de comidas con destacable presencia de arroces. Carta de vinos ya comentada con precios demasiado altos. El motivo era el arroz y vinos valencianos así que a menú cerrado, pero con el buen aliciente de poder elegir su arroz de forma individual cada comensal.

Entrantes:
. alcachofas a la plancha con huevo y trufa. Una buena ración de alcachofas algo duras y casi frías (aún las hace más duras), hacían de base a un huevo frito bien hecho aunque frío con unos detalles de trufa. Contundente entrante que un poco más reciente de elaboración, hubiera sido casi perfecto.
. desgarat de tronco de atún y bacalao con pimientos asados. Bueno y escaso atún y bacalao. Correcto.
. tellinas frescas a la plancha. Hechas en plancha y solo con limón y aunque el tamaño ya no es el que se cogía en abundancia en esta playa, estaban sabrosa, jugosas (nada secas) pero frías.

La sensación de los entrantes es que se habían preparado con demasiada antelación. Se acompañaban en el menú, de dos copas de Marina Alta, blanco y fresquito que es lo que parece ser suficiente; no se llegaron a servir todas las copas, pero creo que porque no se llegaron a consumir.

De principal arroz servido de forma individual en caldero de hierro, salvo el famoso arroz al horno en cuenco de barro que vi pasar con muy buena pinta y que habrá que probar en otro momento.
Para elegir pero sin probarlo, además del mencionado arroz al horno, había un meloso de gambitas.
Los elegidos fueron:
. Tres de caldoso con setas, conejo y caracoles. Perfecto de punto de cocción, con buena presencia de setas, menos de caracoles, bien de verdura y carne. El mejor.
. Uno de fesols y naps. Demasiado caldoso, muy bien de verduras, corto de pato y morcilla, bien de cocción, levemente salado.
Estos arroces se acompañaban de una copa de Beso, un tinto más que aceptable y que con arroces contundentes como los presentes, cumplió más que bien.

Para postre:
. Tres de copa Lucía. Sobre una base de naranja, una bola de helado de vainilla cubierto de chocolate y decorado con una galleta crujiente. La presentación en copa lo hace poco elegante, pero está bien de sabor. Muy contundente de dulce: para muy golosos.
. Uno de chocolate fundido de cama de una tarta helada casera con naranja confitada. Bien presentado pero también denso y apto para muy golosos.

No estaban incluidos cafés que declinamos. Ni el agua añadida de Font Vella grande, etiquetada como 2014 (¿va a destacar la "cosecha" de cada año?); habían otras aguas en otras mesas, lo que de por sí es raro que se trabaje con varias marcas. También un destacable pan a la brasa con buen aceite del que repetimos
Siendo menú de precio ajustado y pactado, no hubo extras salvo un cuenco con buen all i oli y otro con tomate.

Gustó volver después de años, y ver que en tiempos de crisis aguanta como en tiempos de bonanza.

Bergamonte es un complejo polideportivo en La Pobla de Farnals, relativamente cerca de la ciudad de Valencia. El restaurante se ubica en una barraca valenciana perfectamente conservada (ignoro si es una barraca de origen o se construyó para el restaurante), rodeada de las zonas ajardinadas que rodean las pistas de tenis, piscinas, etc.

Visitamos el restaurante en domingo, lleno a rebosar, lo que obviamente hace que se resienta el servicio, aunque la verdad es que para el número de comensales que había, aún comimos bastante bien atendidos.

Habíamos oído hablar muy bien del arroz al horno de Bergamonte así que reservamos por teléfono y encargamos este típico plato valenciano. Lo sirven en cazuelas individuales de barro con buenas raciones, cocinados en horno de leña y con mucho sabor. He de decir que estoy acostumbrado al arroz al horno como lo hacemos en casa, sin caldo de cocido, sólo agua y el sabor de las costillas, el embutido, la panceta y el tomate y los ajos. No es que le quite méritos al arroz al horno cocinado con caldo, pero sí es más fácil conseguir un gran sabor con esta técnica.

De entrantes tomamos un calamar que llegó frío a la mesa, sin duda salió de cocina y entre el pitote de camareros que había se olvidó en el pase. Aún así, el sabor y la textura eran buenos.

Esgarrat, otro de los platos típicos valencianos, aunque aquí hacen una versión libre, a la que añaden atún y no lo hacen con bacalao seco. No lo llamaría esgarrat, pero estaba bastante bueno, a destacar el pimiento que estaba de vicio. ¿Tan difícil es hacer bien un plato tan sencillo? Pues parece que sí, aunque por suerte, en este restaurante (y pese a las concesiones) lo hacen bueno, y es que el pimiento al horno de leña es un manjar.

Lo que no estuvo a la altura fueron los buñuelos de bacalao. Ya me gusta poco la bechamel para el bacalao, pero si encima la harina se queda cruda, la cosa se complica.

De postré probé apenas una cucharadita de una strudel de manzana bastante correcta.

El apartado de vinos se resiente en varios aspectos… La carta de vinos no está mal, algo sosa, pero con algunas referencias que pueden solventar el tema del maridaje, pero los precios son del todo desorbitados, lo que invita poco a pedir vino. Aún así tomamos un Veiga Naúm, albariño correcto que no disparaba la cuenta y casaba bien con los platos, y casi su triple de precio…
Si a esto le unes que las copas no son bastante mediocres y el servicio se limita a abrir la botella y poco más, me parece que este precio en la carta de vinos no es justificable.

El punto de la brasa y el horno a leña permite elaborar platos que no se consiguen de otra manera. ¡Cuántas visitas tengo al año que me preguntan dónde comer un arroz al horno! Hasta ahora me salía mejor hacerlo en casa que ir a comer cualquier cosa metida al horno. Ahora sé que este restaurante puede ser la referencia para comer un buen arròs al forn. Eso sí, vista la afluencia de gente un domingo, creo que no es la mejor opción. El servicio se resiente y a veces se hace algo tedioso pedir cualquier cosa a los camareros.

Hacia 5 años que no acudía a la barraca de bergamonte, me sorprendió el trato te sientes como en casa aunque no seas fijo, yo pedí el chuleton para dos personas a la piedra y la verdad me sorprendió gratamente la calidad de la materia prima. Las cocochas muy recomendables el resto de la mesa se conformo con la cazuela individual de arroz al horno, que al parecer estaba muy buena, para compartir el bastón de pan y las típicas tapas de la tierra, pero a mi humilde parecer no merecen la pena ser nombradas, carta de vinos corta pero respetando los precios.

Bergamonte, es el tipo de restaurante ideal para una cena romántica, una comida de negocios y sobre todo, para poder reunirme con mis amigos, mi gente y disfrutar de una velada inolvidable...

Mezcla un ambiente tradicional y hogareño, en un entorno tranquilo e ideal para disfrutar de su gran gastronomía...por supuesto, cocina mediterránea..

Sus arroces!!!! Todos y cada uno de ellos riquísimos…
Os recomiendo el arroz al horno de leña, me vuelve loca, en cazuelas individuales....

Esos calamares que parecen buñuelos y que están tan ricos!....

Buñuelos de bacalao con fondo de tomate...deliciosos!!!

y los panes al horno!!!!! Para compartir, sencillamente, espectaculares, no dejéis de probarlos....

Y, que sería de estos platos sin acompañarlos de un buen vino, tintos, blancos, rosados, una variada carta donde sin duda alguna, y si os dejáis aconsejar, no fallaréis con la elección, a mi particularmente, me encanta el beso...

En fin, me encanta Bergamonte, por su gente, su profesionalidad, su atención, para mi es una parada obligatoria y estoy segura, que si lo probáis, os enamorará, os lo recomiendo a todos...

  • la Barraca, romántica!

  • la piscinita, inmejorable!

  • espectacular la terracita de la barraca

Desde luego uno de los restaurantes que cuidan al cliente.
te sientes como en tu propia casa.
excelentes vinos que maridan a la perfección con los productos de la carta.
no dejeis de probar el ARROZ AL HORNO, me encanta.
de postre os recomiendo el sorbete de manzana.

muchisimas gracias por todo RESTAURANTE BERGAMONTE, habeis ganado un cliente y un amigo.

  • yo mismo y mi arroz al horno

Sitio acogedor, agradable entorno y buen servicio.

Entrantes; Calamar (Bueno) - Albondigas de Bacalao (aceptable),- Anchoas (Muy buenas).

Comida: Solomillo de Buey con Foie al punto ( M.Bueno)

Bodega: Vino de Requena ( nos dejamos aconsejar, no recuerdo el nombre (aproxi. 12,5 E / botella)

Postre: Sorbete de Manzana ( bueno)

Cafe:(mejorable)

Precio aproximado por persona 40 Euros.

Sitio ideal para ir con la familia, buena separacion entre mesas, buena distancia entre comensales, servicio aceptable.

Como unico pero, para ir al lavabo hay que recorrer un largo pasillo en el que pasas por al lado de la cocina y lo baños deberian estar mejor cuidados.

A Bergamonte no voy sólo a comer, voy a vivir!

Es mi restaurante preferido. Y por muchas razones.
Ahora con el buen tiempo es una maravilla la terraza que hay enfrente del tenis. En invierno la mesa cerca de la chimenea es muy acojedora.
De entrada suelo pedir pan (supongo lo harán ellos mismos) recien tostado con all oli. Empezamos bien...
El arroz al horno es completísimo, es como una paella genuína, poco mas hace falta excepto una ensalada "de diseño" como la Cristina.
Las carnes muy sabrosas hechas con leña de encina. mmmhhhh.
Ó el conejo al ajillo no es caro y me encanta.
Si es por la noche, suelo pedir pescado como un rodaballo delicioso.
Los postres prefiero tipo sorbetes, lijeros.
Me dejo aconsejar para el vino por Cris o por Mauricio. No fallan.
Luego no se escapa un buen combinado. El barman tiene mucha experiencia.

He jugado al padel, llevado a mis hijos al campus de verano y pasado noches de verano en el baile.
Posiblemente mi nivel gastronómico no sea muy elevado pero yo estoy muy agusto.
Recomendable!

  • Cena romantica

  • bodega de Vinos

  • Carnes a la parrilla

Estuvimos el domingo aprovechando una visita a la Pobla de Farnals. Cuando entras, pese a que tiene demasiado "puntazo polideportivo" para mi gusto, el olor a paella valenciana te abre el apetito. Y precisamente quiero pensar que ese fue nuestro error, el no haber reservado, como llaman en su carta, la "genuina paella valenciana". Pedimos varias tapas: ensalada cristina (buena), calamares (aceptables, no se pasaban), y anchoas (muy buenas). El pan demasiado aceitoso, y no de un aceite excelente. El plato principal fue una indigesta paella de bogavante. En nuestra opinión bogavante "desaborío", no tenía ninguna sustancia ese bogavante entero y bien abierto, casi listo para comer, en una paella de un dedo de arroz pasado, muy aceitoso (cuesta menos limpiar la paella), y con calamares que no era necesario masticar. Los postres: strudel templado con helado de mantecado (bueno), y crema helada de naranja (no acertado el punto amargo, más bien agrio). Creo que fueron 60€ por persona, pero añadir café, vino, licor... Estuvimos en la terraza que linda con la entrada al restaurante, muy agradable a la par que atestada. No volveremos.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar