Restaurante La Terraza del Casino en Madrid

Restaurante La Terraza del Casino

Datos de La Terraza del Casino
Precio Medio:
157 €
Valoración Media:
8.0 10
SERVICIO DEL VINO:
7.6 10
COMIDA:
7.8 10
ENTORNO:
9.2 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Madrid
Localidad: Madrid
Zona: Retiro
Dirección: Alcalá, 15
Código postal: 28014
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 90,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Sábados al mediodía y domingos.

Teléfono


Opiniones de La Terraza del Casino
OPINIONES
24

constituyó la cena en este restaurante, sin duda uno de los mejores que he estado en mi vida.
La cosa empieza bien desde la entrada, impresionante, continúa con el vetusto ascensor y sigue en la recepción, cortés pero amigable a la vez. La verdad es que es una de las veces, sino la mejor, en que más a gusto y mejor atendido he estado. Ibamos un grupo de 10 personas y entre los comensales había gente bastante joven, propensas a las risa y las bromas. El personal en todo momento entró al juego y nos respondió de maravilla a todo tipo de cuestiones que sobre la comida y/o bebida les hicimos.
La Terraza es un lugar espléndido sobre la calle Alcalá y casi tocando las esculturas que adornan las cúpulas de los edificios cercanos (Banesto,...). Un privilegio poder estar allí.
El servicio excepcional; por profesionalidad y simpatía, desde el maitre hasta el último de los camareros y pasando por la sumiller, con la que me entendí a la primera.
El Dry-martini de aperitivo inolvidable. Hicimos un menú degustación lleno de sorpresas. Por citar algunas en el cocktail la mantequilla de aciete (metida en un tubo como de pasta de dientes), el barquillo de patata lila, la croqueta líquida de jamón,...
En los tapiplatos el salmòn marinado en miso, los ñoquis al pesto, el rape con rissotto de amaranto, el pichón gelé-cru manzana al cassis,...
De los 17 platillos de salado sólo no me gustó las virutas de hígado de pato con anguila y helado de manzana, en el que el gusto ahumado del pescado anulaba los demás completamente.
Los postres en la misma línea de deslumbrar y gustar a la vez, y las "pequeñas locuras" del final todavía me hacen ensalivar cuando las recuerdo.
Maridamos perfectamente el Cocktail con Freixenet Brut Barroco, los snacks con José Pariente 2009 y el final con Remírez de Genuza 2004.
Para qué hablar de la carta de destilados,...¡menudo malta me bebí!.
Del menaje y demás poco que añadir, perfecto, como el resto.
Mi impresión general es de haber estado en un lugar excepcional, por entorno, por servicio, por gastronomía y oferta enológica. Toda una experiencia. Empezamos a las 22 y salimos a las 2 a.m.
Al finalizar nos dieron a cada uno el menú impreso con un gusto exquisito.
Caro pero con una RCP en mi opinión muy buena.

Fantastica repruduccion deL Bulli. Despues de visitar el Bulli en verano, nos animamos a ir a La terraza del casino. Perfecta ejecución de casi todos los platos probados en gerona. Servicio inmejorable ( de tres estrellas), el restaurante precioso y la puesta en escena increible. Felicidades a todo el equipo.

Brilla y destaca este restaurante en el mundo gastronómico madrileño, marcado por cierto clasicismo castizo y por aportaciones externas en sus mejores ofertas. La Terraza resultó excepcional desde el primer al último aspecto, o al menos aquel día lo fue. La cocina es maravillosa, fina delicada, fiel al producto, pero con un afán creativo y diferenciador que la transporta a niveles gastronómicos muy altos , similares al Bulli de 1999. Destaca la archi conocida y no tantas veces degustada tortilla de patatas deconstruida( por cierto no imputable a Ferrán Adriá , como mucha gente cree), la maravillosa croqueta láiquida o el sublime pichón royal o la tarta de zanahoria o el impactante chocolate nitrogeno con su puesta en escena, alucinante a mi entender. Existen algunos contrastes negativos con el pescado que no parecen estar a la altura del resto. La disposición en mesa es sobria y elegante, todo en marco peculiar( opinar según gustos), pero sin duda impactante y distinguido. Un 10 para el servicio, atento, respetuoso, algo vigilante en ocasiones, pero con un deseo nada habitual, curiosamente: adapatarse al cliente e interaccionar con él de tal forma que lleve el placer de los vinos y el gastronómico en general a su máxima expresión, deseable siempre, pero raro rarísimo. En definitiva, un gran restaurante, grande en casi todo y que merce más ( ánimo Fran , merece la pena..). Para finalizar lo de la chaqueta no es cosa suya , sino una obligación del casino. A mi me costó meterla en la maleta, pero una vez allí resultó un aspecto irrelevante.

Y si hay que ir con chaqueta, se va.

Pocos restaurantes tienen el privilegio de contar con un entorno tan espectacular y de tan maravillosa arquitectura.

Los salones interiores impecables, la terraza increíble, las vista de la Gran Vía impresionantes, una perspectiva inédita de la cuadriga de Higinio Basterra invitan al disfrute de la velada.

Mesas amplias, inmaculadas, perfectas la vajilla, cristalería y cubertería.

Servicio de sala cercano, atento, haciéndote sentir cómodo y de una profesionalidad indiscutible.

Entre snacks, tapiplatos, postres y las locuras del casino contamos 23 platos.

Si tuviese que hacer mención especial de alguno creo que me quedo con las castañuelas ibéricas (glándulas salivares del cerdo) y los judiones (falsos) con almeja.

Exquisita y de gratos recuerdos (Cala Montjoi en el 2004??) la croqueta liquida.

El servicio de vino a gran altura, si bien hubo que esperar unos minutos a que se enfriase el cava que elegimos. La carta cubre todos lo palos, interminable libro, mejor pedir consejo al sumiller.

La sobremesa se remató con unos GT, pero la carta de espirituosos te hace dudar si volver al whisky, interminable la selección.

En definitiva uno de los mejores entornos que podemos encontrar para una cena tranquila y de un nivel gastronómico sobresaliente.

PD: Entramos a las 21:30 y salíamos a las 02:00, así que nada de agobios, nada de prisas, muy, pero que muy agusto.

Nada mas llegar lo primero que impresiona es la belleza del casino en general.
Desde el principio, el restaurante esta situado en la tercera planta del Casino de Madrid, el acceso es directo desde la planta baja a través de un ascensor con solera, pero nada mas entrar accedes “casi” al salón y llama la atención el perfecto ajuste mucho más actual pero sin desmerecer con el entorno, pero es verano y estamos en la terraza del casino, por lo que somos acompañados a su terraza, rodeado de inmuebles con solera e igualmente bien conservados en algún punto desmerece la vista de esos preciosos edificios con sus tubos galvanizados y maquinarias de climatización, que nadie ha decidido disimularlo o ocultarlo para disfrutar de un entorno pleno.
Si la primera impresión que tienes es que vas a estar encorsetado o incomodo desaparece al minuto y medio, el servicio se encarga plenamente de que empieces a disfrutar y te olvides de las formalidades.
Una noche agradable aunque con calor, pero tuvimos la suerte de que corriera una brisa fresquita que facilito la velada, comienzas a escuchar una ligera música bien ejecutada, voces suaves e instrumentos que se van fundiendo y si no reparas en una esquina de la terraza ni te das cuenta de que esa música esta ejecutada en directo.
La separación entre mesas es más que suficiente, por lo que ni la proximidad de vecinos ni sus conversaciones son ni audibles ni molestas.
Las sorpresas en los platos no solo son sus combinaciones, materias primas y demás, si no la presentación y el juego que hacen con unos platos que aparentan lo que no es (herencia de Ferran Adria), en todos los platos siempre había algo llamativo o curioso, por lo que si detalláramos cada uno de ellos, la crítica seria interminable.
Comienza el menú degustación con un coctel de la casa, un iceberg (tónica fevertre, granizado de saque y coronado con una espuma de naranjas chinas que es una golosina).
Los snacks: Tostada con mantequilla de aceite de oliva, Bizcocho de sésamo y miso, Hoja de pasión, Merengue de zanahoria, Corteza de ternera y tuétano con caviar, Frambuesa caramelizada con wasabi y vinagre de frambuesa, Dentelle de avellana y cacao, croqueta liquida de jamón ibérico.
Las tapas (llamados tapiplatos): Cáscara gorgonzola con manzana apio y praline salado con nuez (una media esfera de queso y dentro todo lo demás), Yemas de espárrago con su sopa y trufa de verano, ventrisca de salmón marinada en miso con helado de rábano, Castañuelas de cerdo ibérico con alga codium y setas (son las pailas gustativas del cerdo), Judiones con almejas (esterificación rellena de Judson liquido y pintada con una ligera marca de panceta), alcachofa y salsa verde (unas fabes con almejas súper divertidas, cuando vimos el plato pensábamos que eran cocochas).
Nido huevo carbonara, para mi el plato más contundente y mas “cachondo” su representación aparenta un huevo frito con puntillitas, el huevo es una esterificación gigante de la salsa carbonara, rellena de yema y las “puntillitas” una gelatina color oro de caldo de pollo (en este punto no estoy muy seguro del caldo), gallo pedro con cinco pequeños “sorbetes” (no todos eran sorbetes) con un tratamiento de cada uno de ellos del limón, Tian de cordero con pisto en su jugo, Sorbete de tomillo y limón (este plato realizado a pie de mesa con nitrógeno liquido.
Postres: Sopa de fresa acida con base de jengibre y helado de pimienta rosa, Leche, cacao, avellanas y azúcar.
Las golosinas con los cafés (Las locuras del casino): Cornet de mango, jazmín y regaliz, galletas de nata y café, Gianduja de chocolate y eucalipto, trufa helada de cardamomo.
El vino que elegimos: Cava Agusti Torello reserva 2005, Tinto Jiménez Landi selección 2005 y Hacienda solano 2005 (este ultimo recomendado por el sumiller).
Remate con Gin de distintas ginebras.
De nada valdría todo este alarde que Paco Roncero y su equipo realizan en la cocina si la cadena de transmisión, es decir el servicio, no acompaña, pero aquí todo esta perfectamente integrado, un servicio muy Joven, muy atento y profesional, ayudan a disfrutar de esas noches que se convierten en mágica, pero me gustaría agradecerle su buen hacer a Rubén que estuvo sirviendo nuestra mesa.
Nos explicaron uno de los Maître de la sala (perdón, pero no recuerdo su nombre) que a medida que van viendo el perfil del cliente el menú degustación cambia de una mesa a otra, es cierto que en unas dos o tres ocasiones los Maître nos preguntaban por el desarrollo de la cena.
En resumen toda una gozada y la RCP, con todo lo que conlleva la cena, su puesta en escena y el entorno, muy bien (el precio incluye TODO).
Merecio la pena ponerse la chaqueta para ir

  • La terraza 2

    La terraza 2

  • Sorbete de tomillo y limón

    Sorbete de tomillo y limón

  • Snacks Tostada con mantequilla de aceite de oliva

    Snacks Tostada con mantequilla de aceite de oliva

  • Los snacks croqueta liquida de jamón ibérico

    Los snacks croqueta liquida de jamón ibérico

  • Los Postres Leche, cacao, avellanas y azúcar

    Los Postres Leche, cacao, avellanas y azúcar

  • Las Tapas Cáscara gorgonzola con manzana apio y praline salado con nuez

    Las Tapas Cáscara gorgonzola con manzana apio y praline salado con nuez

  • Las locuras del casino

    Las locuras del casino

  • Los snacks Frambuesa caramelizada con wasabi y vinagre de frambuesa

    Los snacks Frambuesa caramelizada con wasabi y vinagre de frambuesa

  • Los snacks Hoja de pasión, Merengue de zanahoria

    Los snacks Hoja de pasión, Merengue de zanahoria

  • La terraza

    La terraza

Tercera visita de vuelta en la terraza del casino, espectacular reforma de sala y jefe de la misma,
cenamos el menu que acompaño en el enlace http://wservice.classicmaltsselection.com/cardhuTERRAZACASINOCM.htm
todo el menu fue marinado con whisky, nos pusieron tres copas, con el whisky al 20% con agua para no quemar las papilas y poder degustar la cena, tu probabas a modo del que mejor te parecia que maridaba, fue divertido el juego, pero donde este una copa de vino (que vamos a contar) resultado, mayor estado de embriaguez, en cuanto la comida, un menu un poco ajustado para mi gusto, demasiado simplificado comparadolo con los menus degustacion con los que trabajan, pero esto es lo que tiene el menu anti crisis.
No entiendo que el chef mas vanguardista del mundo permita que en un restaurante con la firma el bulli no se pueda comer sin americana o chaqueta,(un poco anticuado) denuncia al ministerio de igualdad....

Nos presentamos en el restaurante mi novia y yo, y aunque me habían avisado no llevaba corbata, se prestan a dejarme una y a regañadientes acepto, más tarde me doy cuenta de que tiene 2 buenos lamparones. LLegamos a la mesa, reservada con 2 meses de antelación, y nos colocan la primera a la entrada, el comedor precioso dominando el color blanco, aunque dado donde estabamos sentados no lo pudimos disfrutar como quisieramos. Hace mucho calor y me quito la chaqueta, me llaman la atención, algún "socio" se puede molestar, me la pongo. Pedimos el menú degustación y llega el cocktail, caipiriña nitro, rico, con la gracia del nitrogeno líquido. Sigue haciendo mucho calor y empiezo a sudar, le pido al camarero que baje el foco que me da en plena cabeza, se va y vuelve diciendo que no se puede. Al final y después de muchos avatares moviendo la mesa de un lado para el otro consigo respirar y dejar de sudar.
Mientras tanto el menú ya había empezado, técnicas del bulli, 8 snacks diferentes, me gustó la aceituna esférica, otros como el merengue de zanahoria divertido pero casi insípido. 9 tapiplatos entre ellos la paella de kellogs, o judión con almejas en salsa verde, muy bueno. En cambio el erizo malo, a mi novia le gustan mucho y éste en concreto no. Postres muy ricos. Estabamos muy llenos y pedimos 2 cafés y con ellos nos traen las pequeñas locuras, que a pesar de figurar dentro del menú degustación y de que mi novia dijo no querer nos cobran a parte (12 €).
Yo pido un orujo y nos traen 2, no me apetece dijo mi novia, está muy bueno dijo el camarero, volvieron a invitarnos al 2º que no quisimos. Sin embargo el primero nos lo cobraron (10€). Al final gran sudada y buen sablazo 322 € con un vino San Román 2003 a buen precio, 39 €. En fin no volveré.

Cuando uno ha viajado y comido en una gran cantidad de sitios, es complicado que le sorprendán. Y, efectivamente aquí no lo han hecho pero, al elegir el menú degustación, simplemente hedisfrutado y mucho.
Gran restaurante en todos los sentidos, cocina, servicio..
Una mácula, las pautas que marcan la cocina del asesor, Ferrán Adriá hacen que pierda personalidad.

Menuda decepción que me lleve en este restaurante. Acudi con mi mujer y pedimos el menu degustación por recomendación del metre, ya que era la primera vez que acudiamos. En primer lugar nos sacaron unos snacks, 5 salados del que solo destacaba la croqueta liquida, y 2 dulces muy flojos. Despues 6 tapiplatos, de los cuales el rissoto estaba pasado de punto de sal, y el foie muy poco conseguido. Otros 2 no decian gran cosa aunque eran agradables, y los ñoquis de patata y el judión con almeja muy buenos. Los platos principales que eran 1/2 de pescado (lenguado) y 1/2 de carne (presa iberica), bastante flojos. Lo mejor con mucha diferencia los 3 postres.
Para beber un champagne recomendado por ellos(Andre Coulet Gran Reserva 44 €) y 2 copas de PX Noe. El primero cumplio y muy rico el PX.
El precio total de 2 personas 360 €, que teniendo en cuenta el vino bebido y la calidad de la comida, una RPC desastrosa.
La ultima factura de este precio fue en el Poblet pero con una botella de Bollinger RD 1.996, y fue como comparar a dios con un gitano.

Hacía tiempo que no pasaba por la Terraza del Casino, entre otras cosas por los comentarios negativos que se indican en anteriores correors (Sorpresas sin calidad gustativa, teatro y pocas satisfacciones)
Seguramente no pondría nada por no abundar más en las críticas, pero esta vez.... he cenado realmente bien.
Vinieron unos amigos de Italia y les quisé mostrar algo de la nueva cocina Madrileña (O Gerundense)
En vez de menú degustación, optamos por los snacks siendo esta vez, aparte de divertidos -para eso me voy al parque de atraciones-, gustativamente agradables e incluso definitivamente buenos. Memorable la cigalita con quinoa. Muy Poblet,el único hidrógeno, para una crema de pistacho, unos prescindibles aros de tinta de calamar y serpientes de wasabi, una chocolatinas de frambuesa sorprendentes. En general muy por encima de la media de mi última vez.
De segundo compartí un jarrete de ternera (85 ó 95 grados y 3 y 1/2 horas) impresionante de melosidad y sabor.

El/la somelier imprescindible , ante una carta con tanta referencia desconocida para mi y el servicio ide vino mpecable como no puede ser menos en un restaurante de esta categoría de precios.

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