Restaurante La Terraza del Casino: Parte 1. Nos presentamos en el restaurante mi novia y yo, y aunque me


Nos presentamos en el restaurante mi novia y yo, y aunque me habían avisado no llevaba corbata, se prestan a dejarme una y a regañadientes acepto, más tarde me doy cuenta de que tiene 2 buenos lamparones. LLegamos a la mesa, reservada con 2 meses de antelación, y nos colocan la primera a la entrada, el comedor precioso dominando el color blanco, aunque dado donde estabamos sentados no lo pudimos disfrutar como quisieramos. Hace mucho calor y me quito la chaqueta, me llaman la atención, algún "socio" se puede molestar, me la pongo. Pedimos el menú degustación y llega el cocktail, caipiriña nitro, rico, con la gracia del nitrogeno líquido. Sigue haciendo mucho calor y empiezo a sudar, le pido al camarero que baje el foco que me da en plena cabeza, se va y vuelve diciendo que no se puede. Al final y después de muchos avatares moviendo la mesa de un lado para el otro consigo respirar y dejar de sudar.
Mientras tanto el menú ya había empezado, técnicas del bulli, 8 snacks diferentes, me gustó la aceituna esférica, otros como el merengue de zanahoria divertido pero casi insípido. 9 tapiplatos entre ellos la paella de kellogs, o judión con almejas en salsa verde, muy bueno. En cambio el erizo malo, a mi novia le gustan mucho y éste en concreto no. Postres muy ricos. Estabamos muy llenos y pedimos 2 cafés y con ellos nos traen las pequeñas locuras, que a pesar de figurar dentro del menú degustación y de que mi novia dijo no querer nos cobran a parte (12 €).
Yo pido un orujo y nos traen 2, no me apetece dijo mi novia, está muy bueno dijo el camarero, volvieron a invitarnos al 2º que no quisimos. Sin embargo el primero nos lo cobraron (10€). Al final gran sudada y buen sablazo 322 € con un vino San Román 2003 a buen precio, 39 €. En fin no volveré.

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