Restaurante Retiro Da Costiña en Santa Comba
  

Restaurante Retiro Da Costiña

10
Datos de Retiro Da Costiña
Precio Medio:
92 €
Valoración Media:
8.0 10
Servicio del vino:
8.4 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
8.2 10
Calidad-precio:
7.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor, Gallega
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 65,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: miercoles,domingos noche y la 1ª quincena de octubre

Teléfono


10 Opiniones de Retiro Da Costiña

El otoño pasado leí con curiosidad el comentario anterior de Oscar, hasta ese momento ni conocía ni había oído hablar de RETIRO DA COSTIÑA en mi querida Coruña, sorprendido por el descubrimiento, desde entonces he esperado el momento de poder visitar la casa de los Costiña en Santa Comba. El momento llega tras un agradable paseo por la Costa de la Muerte entre Finisterre, Ezaro, Carnota y el mirador de As Paxareiras (mirador totalmente recomendable y que tampoco conocía), camino por supuesto de Santa Comba.

Nada más llegar somos recibidos por Manuel en la fantástica bodega de RETIRO DA COSTIÑA, desde ese momento nuestro excelente anfitrión nos guiará a través de 80 años de historia de una familia que se han dedicado en cuerpo y alma a este fantástico proyecto.

En la bodega somos agasajados por las ya comentadas sardinas ahumadas que acompañamos por un fantástico Ribeiro, y en mi caso, por un menos espectacular amontillado. No recuerdo los nombres de ambos vinos. Bodega de mucha altura.

Recurrimos por supuesto al menú degustación (65€) compuesto por:

- “Brandada de bacalao con picatostes de diferentes harinas, amapolas y sésamo negro”, sencillo inicio que cumple con las primeras expectativas, muy bien de cremosidad.

- “Bombón de foie, angula, compota de manzana y almendra ahumada”, el pastelillo de foie es un acierto, se acompaña con angula en forma de corteza. Un acierto, gusto bastante.

- “Crudités de espárragos y berberechos con aliño cítrico”. Los berberechos de premio, el esparrago laminado simplemente acompaña, mientras que el conjunto contiene componentes cítricos presentados en varias texturas.

- “Cocochas de merluzo en tempura al pil pil”, muy interesante la presentación de las cocochas, muy lograda la tempura, se consigue el efecto pretendido. El pil pil se presenta en forma de crema o casi “parmentier”. Muy bueno.

- “Vieira curada en agua de mar y crema de hongos”. El nivel se mantiene con una vieira “casi cruda” (curada en agua de mar) que descansa sobre ligera cama de hongos y rabanitos. Presentación sencilla, pero un gran acierto.

- “Navaja, puré de limón asado y perlas de vinagre”. Todo producto, que decir.

- “Puerro confitado, crema de verduras y velo de parmesano”. Curiosa presentación, con un gran logro en cuanto al sabor de la crema. Cumple.

- “Lubina salvaje braseada y caldo de pescado”. Cocina de verdad. Gran producto. Fantástica cocción. De 10.

Para terminar los principales “paletilla de lechazo de cordero asada”. Un final a la altura.

De los postres, “Bombones de 2 chocolates”, “Milhojas de crema chantilly” y “Tarta de chocolate de Santo Domingo y sorbete de mango”, me gustaron especialmente los dos últimos, fantásticas las milhojas y soberbia presentación para el pastelillo de chocolate de Santo Domingo.

En la elección del vino, nos decantamos por un fantástico y envejecido Everest de Altún 2001 de Bodegas Luberri (actualmente segregada y vino perteneciente a Bodegas ALTUN (Baños de Rioja – Álava). Gran elección. Y terminamos con un SANTA CRUZ DE ARTAZU 2006, un monovarietal de Garnacha de Bodegas y Viñedos Artazu (DO Navarra). Servicio de vino de mucha altura, difícil no valorar con la máxima puntuación.

Excelente velada que por motivos del “príncipe de la casa” no pudimos continuar con la comentada sobremesa…, no importó, la visita cumplió con todas las expectativas.

El local esta en Santa comba, en la Coruña a cerca de una hora de Sanxenxo, pero después de oír hablar tan bien a Alberto de esta casa, no me importo la distancia y este año por fin me decidí.

Esta en un pueblo tranquilo y eso se nota, local con no demasiadas mesas, eso si una zona de sobremesa extraordinaria, la number one, el top, que paz y que tranquilidad, cava de puros, distintos sofás y sillas, alguno de verdadero lujo, otros mas modernos, café de puchero, eso si puchero moderno, ver las fotos, todo tipo de licores, el santa grial de la sobremesa y por lo que hable con el propietario la gente sabe que no hay ningún problema en echar el tiempo que quieras en este edén del descanso , vamos que manga ancha , no , lo siguiente , como si tienes que estar hasta la hora de cenar.

La verdad es que los que estamos acostumbrados a que a veces nos echen sin casi poder tomar el digestivo, nos da apuro y estuvimos un buen rato, pero lo justo, cosa de costumbres.

Si además acompañamos esto con una previa estupenda, pues tenemos un local para visitar si o si.

Lo primero según llegas te acercan a la zona de bodega, muy bien acondicionada y provista, donde te dan la opción de picar alguna cosilla rica, cerca tienen otra habitación con alguna cosilla para comprar, si quieres.

Nos sacaron unas anchoas de Santoña , se las traen en salazón y ellos se encargan de sobarlas y prepáralas , ni que decir , que de categoría , las acompañamos con un vino de Rodrigo Méndez , A escusa 2013 , estupendo , con ese toque dulce que contrasta con el salado de la anchoa , esto pintaba bien y todavía no había empezado .

Subimos en su ascensor y todo, a la zona de restaurante, ya digo pocas mesas, mejor atención, nos atendió el dueño, Manuel y otro joven, ni un pero, todo de primera línea, se nota la estrella y la hospitalidad gallega.

Como siempre fuimos al menú largo, allí donde fueres hicieres lo que vieres y comieres todo lo más posible.

Empezamos con el vermouth en dos texturas, perucchi blanco, helado de fruta de la pasión y esferificaciones de aceituna, creo, para ir poniendo a punto las papilas.

Brandada de bacalao con picatostes de semilla de amapola, centeno y maíz-trigo, el sabor de la brandada gana muchos puntos con una ajada al estilo de la tierra, con su pimentón, muy bueno.

Bombón de foie, bañado en chocolate blanco, con crema de manzana, una rodaja de manzana crujiente y debajo una almendra, para limpiar el paladar, chapo.

Navaja de Finistere con crema de limón y perlas de vinagre balsámico, la leche, el magnifico producto gallego con un toque sutil de creatividad, perfecto.

Almejas de carril al horno, reducción de PX y manzana reineta con crema de setas, pues distinto, el sabor de la almeja, combinado el sabor de la reducción del agua de las almejas , el px y la manzana reineta y con la crema de boletus de base , rico, distinto y dándole una vuelta al producto, pero sin enmascáralo.

Vieira de gambados, mantenida en agua de mar un par de días, tan solo braseada para coger algo de temperatura y luego un pil-pil de las cabezas de merluza, acompañada de piparra de la mia terra y rabanito, este producto nos encanta, muy buena elaboración.

Puerro confitado y crujiente de parmesano Gallego, producto y más producto, se cocina despacio y dándole tiempo hasta darle un sabor mas dulce al puerro y se acompaña con una fina capa de parmesano gallego.

Rodaballo de ría en dos cocciones, primera en una lenta a 50grados en horno de vapor y luego sellada en plancha, acompañado de guisantes de temporada y zanahorias, buen producto, buen sabor.

Xarda, asada y escabechada, acompañada de sus escabeches en puré, me encanta el sabor del escabechado.

Rabo de vaca estofado durante mucho tiempo, se desmiga lo cubren con una lamina de joselito y una lamina de pan, lo pasan por la sartén, para darle un toque crujiente y lo acompañan de una crema de su jugo y calabaza asada, chapo.

Cabezada de cerdo iberico, la confitan durante 20 horas y la acompañan del jugo de los huesos y de brócoli, también es un plato para tragones.

Aquí añadieron uno de los muchos extras de este día, huevo escalfado con tomate raff y cubierto por velo de tocino joselito, el enunciado lo dice todo, sobran mas palabras.

Para limpiar el paladar un gracioso cornete de crema de limón y damos paso al mas dulce, tarta de chocolate Santo Domingo, potente sabor a chocolate que contrastaba con los frutos rojos y con el granizado de naranja sanguina y para rematar un helado de café , todo a buen nivel .

Para beber una botella de blanco Salvora , muy fresco y que acompaño muy bien a los primeros platos , del amigo Rodri y varias copas de tinto , para la carne , de un vino muy agradable Avancia tinto , para el postre un dulce de Jorge Ordóñez, nº2 .

El servicio del vino, así como el de toda la velada, muy profesional y agradable, carta bien argumentada, precio de los vinos, pues la verdad, entre el amigo Rodri y el amigo Alberto no me dejaron que pagase y eso que los cabrones no estaban allí.

Precio del menú degustación, 59€+iva, que es lo único que pague, pese a insistir.

Y en base al precio del menú, valorare la RCP.

Si juntas un buen comer, con un buen servicio y lo rematas con una sobremesa de escándalooooooooooooo, que diría Ráphael , te da RETIRO DA COSTIÑA.

Hay restaurantes en los que se come bien, otros en los que muy bien y otros en los que uno se siente como en casa. Ésta es la sensación que uno experimenta cuando cruza la puerta del Retiro da Costiña. La hospitalidad de toda la familia que lo regenta es la clave de este sitio, situado en un pueblo lejos de todo pero que consigue llevar a gente de muchos sitios.

Éste es el restaurante elegido para celebrar anualmente una comida entre amigos con motivo de la llegada de las fechas navideñas. No se nos ocurre un sitio en el que estar más cómodos.

Las novedades con respecto a la última visita son importantes. Han reformado la parte del sótano que todavía no lo estaba y han hecho una zona de panadería con un horno de leña italiano que hará las delicias de los más “paneros” en cuanto esté a pleno rendimiento, una zona de frío y una zona de champagne. La idea de Manuel, el chef y propietario, es que se vayan tomando los aperitivos en cada una de las zonas aunque todavía no estaba a pleno rendimiento.

En esta ocasión nos tomamos el aperitivo en la zona de panadería. Allí, conociendo mi afición por los vinos blancos con años, nos sacaron un Zárate Balado 2006 acompañando a las tradicionales anchoas de Santoña que se presentan con aceite Olei ligeramente templado para que se impregne del aroma y sabor del bocarte. El vino exactamente igual que el primer día, increíble y las anchoas muy buenas, por supuesto acompañadas de un buen pan para untar en el aceite. El pan lo hacen en el restaurante y, a pesar de no poder utilizar todavía el horno de leña, es exquisito.
Esta primera botella siempre sufre las prisas de empezar a disfrutar así que pronto llega a su fin y hay que escoger otra. Como queremos seguir con blanco nos ofrecen un Lusco Pazo Piñeiro 2006 que acompañan con un magnífico queso zamorano. Este segundo vino ya presenta más síntomas de evolución aunque está en un gran momento.
Esta segunda botella ya va a un ritmo más tranquilo y así, poco a poco las ganas de comer van llegando. El inicio de la jornada de disfrute no ha podido ser mejor.

El segundo acto consiste en la comida. Cuando llegamos el salón está completo, sólo queda libre nuestra mesa. Las mesas son muy amplias, con mucho espacio entre ellas, lo que hace que no tengas que estar escuchando las conversaciones de los vecinos.
Como de costumbre optamos por el menú degustación que consiste en 10 platos y 2 postres. En esta ocasión, el menú consistió en:

Picatostes con semillas de amapola y sésamo negro y brandada de bacalao

Bombón de foie bañado en chocolate y compota de manzana

Puerro confitado, patata y velo de parmesano

Almejas en su jugo

Navaja con puré de limón y perlas de balsámico

Xarda con pan de millo y pulpa de tomate

Rabo de vaca estofado en su propio jugo

Níscalos silvestres y yema de “galiña de Mos”

Merluza a 63 grados con reducción cítrica

Jarrete de cordero con verdudas

Bombón artesano relleno de maracuyá

Milhojas rellenas de crema de chocolate con fresas

”Milenium”(Lámina de piña confitada al ron rellena de crema de avellana y reducción de Oporto)

En general todos los platos a una gran altura, de hecho observamos un paso adelante en la cocina del restaurante. Podría destacar muchos platos pero por ejemplo las almejas estaban impresionantes y el jugo para hartarse a mojar pan, la xarda increíble, eso es dignificar un pescado básico. Ponerme níscalos a mí es un seguro así que ese plato también fue un triunfo y el jarrete de cordero verdaderamente terrible, quizás el mejor plato del día. Los postres a gran nivel también.

Durante la comida y para acompañar esos magníficos platos dimos buena cuenta de otras 2 botellas de vino: La Vitoriana 2012, vino elaborado por Raúl Pérez en su proyecto de La Vizcaína y que, aún estando muy joven, ya enseña lo que dará con un poco de tiempo, y Goliardo Espadeiro 2011, vino muy especial de Rodrigo Méndez que encajó perfectamente con todos los platos que tuvo que lidiar.

Una vez terminada la comida llega el tercer acto, que consiste en el acceso al salón de destilados que cuenta además con una grandísima cava de puros (es un club de fumadores).
Allí llega la hora del café y en este caso lo preparan en cafetera kona con el café que elija uno mismo. Para los que les gusta el café dicen que es delicioso, aunque en mi caso opté por una infusión de hierbabuena realmente buena también.

Una vez terminado es el momento de la sobremesa tranquila. Como últimamente evitamos los destilados empezamos pidiendo una botella de Armán Doce, vino dulce que elabora la bodega Casal de Armán y que me sorprendió gratamente para terminar la jornada con un PX Ximénez Spinola Vintage 2013, otro vino interesante que no había probado nunca.

Después de haber llegado un poco antes de las 14h, marcharse cerca de las 21h da una idea de lo cómodo que se está en este restaurante en el que se disfruta de una experiencia gastronómica única en nuestra comunidad. No conozco muchos restaurantes en los que se pueda disfrutar de 3 ambientes tan diferenciados como aquí y en el que te hagan disfrutar tanto. Ya pienso en el momento de volver …

  • Jarrete de cordero con verdudas

  • Níscalos silvestres y yema de “galiña de Mos”

  • Xarda con pan de millo y pulpa de tomate

Anualmente, en fechas navideñas, nos reunimos con otras parejas de amigos aficionados a la gastronomía y a la enología para disfrutar de un pequeño homenaje antes de terminar el año. El restaurante elegido siempre es el mismo porque ofrece unas posibilidades que no encontramos en otros.

Es el tercer comentario que escribo de este restaurante (o mejor debería decir espacio gastronómico) y todavía no lo he descrito correctamente.

El local está situado en Santa Comba, pueblo a una hora aproximadamente de A Coruña y una media hora de Santiago. Ya tiene mérito conseguir llevar gente a este sitio!!.
Se trata de un restaurante con 3 ambientes: bodega, salón comedor y salón de destilados / club de fumadores.

La bodega, a la que puedes bajar a tomar un aperitivo al llegar, es completamente moderna. Un espacio acristalado en forma de U con luz tenue y 4 mesas altas en las que tomarse el aperitivo. Grandes botellas se pueden ver en la cava climatizada.

A la pregunta de qué íbamos a tomar de aperitivo yo solicito que nos saque algún albariño antiguo. Al rato aparece con un Tempo 2004 - D. Pedro de Soutomaior de Adegas Galegas, bodega que en su día cerró. El vino, con una nariz tremenda, mieles, membrillos, cítricos, destacaba especialmente por la acidez que todavía conservaba.
Para acompañar, las ya clásicas anchoas de Santoña, con un muy buen calibre y bañadas en el magnífico aceite Olei.

No contentos con esto, para continuar aperitivando pedimos otra botella de vino también blanco y nos traen otro vino de la bodega aunque este último un poco más joven: Veigadares 2006. En este caso la acidez estaba igual de presente pero en nariz destacaban los aromas a manzana asada. Para acompañarlo nos trajeron unas almejas de una calidad extraordinaria, enfriadas con nitrógeno, con un toque de sidra Valverán y un poco de compota de manzana en cada una. La combinación del vino con las almejas resultó espectacular.

Llegados a este punto decidimos subir al comedor para pasar a la fase central del homenaje. El comedor es clásico aunque muy elegante. Paredes en piedra, mesas amplias y con una buena separación, muy bien vestidas, vajilla variada y coperío de calidad - Riedel variado.

Llega la carta pero tenemos claro que queremos el menú degustación. Cuando nos lo recitan afianzamos si cabe, más esa idea preconcebida. Los platos en este caso fueron (no me extenderé demasiado porque últimamente me salen comentarios muy largos):

- Caldo de gallo de Mos. Un caldito contundente para empezar.
- Vieira marinada en agua de mar con algas, un torrezno de pan y una crema de algas con percebe. La vieira increíble tanto en tamaño como en sabor y el conjunto redondo.
- Salmonete marcado a la plancha con un escabeche. Sabores tradicionales pero muy afinados.
- Estofado de setas con una lámina de bacon y rallado de champiñon . Las setas son una de mis debilidades y no me defraudaron.
- Palometa roja con berza y una crema. Se me han escapado los nombres de los platos pero no los sabores ;-). La palometa marcada a la plancha y terminada al horno acompañada de unas berzas y una crema espectacular.
- A la hora de elegir la carne nos dieron a escoger Lomo de vaca o Liebre estofada. Pedimos un par de platos de cada tipo y así lo probamos todo. La liebre estaba muy buena pero el lomo era pura mantequilla.
- Como nos quedábamos con hambre ;-) pedimos un plato más de los salados. La elección fue el clásico Huevo escalfado con tomate y bacon que nunca defrauda.

A partir de aquí llegó el momento de los salados:

- Arroz con leche. Curiosa elaboración quemada y caramelizada por encima.
- Milhojas de crema. Otro clásico de la casa. Muy buena.
- Caqui con helado de caqui. Qué bien algo fresco para rematar!

Para acompañar la comida fuimos dando cuenta de las siguientes botellas:

- Tritón 2011. Un vino de Jorge Ordóñez, de zona muy cálida pero con una frescura importante. Un vino interesante con una buena RCP.
- Macán Clásico 2009. Uno de los nuevos vinos de Benjamin de Rothschild y Vega Sicilia en Rioja. Me pareció un buen vino.
- Leda Viñas Viejas 2009. Para terminar un vino de la familia García con la madera y el alcohol bien integrados, bueno.

Una vez se termina la comida se pasa al salón de destilados que a su vez es club de fumadores. Este salón tiene una decoración súper interesante, con sofás que se distribuyen dependiendo de los asistentes. Una de las paredes está completamente cubierta de botellas de destilados de todas las marcas y variedades.
Éste es el momento de relax que se prolonga durante todo lo que queda de tarde (salimos a las 21:00 de allí).

En esta parte nos tomamos unos cafés en cafetera cona, unas copas de un Oporto de Niepoort, otras copas de Tokaji Oremus e incluso gin tonics y rones.

En conjunto es el espacio gastronómico en el que creo que se puede disfrutar más, de los que conozco. Supone un desembolso muy importante pero también es cierto que no nos privamos de nada de lo que se nos ocurrió.

El precio del menú degustación son 55 € aunque en nuestro caso hubo un plato más, con lo cual se incrementa. Después, el resto ya depende de lo que quieras gastarte.

  • Palometa roja

  • Estofado de setas

  • Vieira marinada

Es la cuarta vez que he ido a este restaurante y ya estoy deseando que haya una quinta en breve.

Ya he contado en una ocasión anterior la dinámica del restaurante: bodega - comedor / menú degustación - salón de destilados / club de fumadores.
La dinámica sigue siendo la misma: Éramos 7 personas, llegamos y bajamos a la bodega acristalada en la que tomamos primeramente unas cervezas mientras esperábamos a los que faltaban. En cuanto llegaron empezamos con un Lusco Pazo Piñeiro 2005 espectacular acompañado de las ya clásicas anchoas de la casa. Como no duró demasiado nos tomamos también un 30 Copelos 2010 de Lagar do Meréns, para el que Manuel, el sumiller nos sacó un queso curado y unos pinchos de lomo de rape a la plancha. Una vez terminamos esta primera fase pasamos al comedor.

Teníamos claro que la elección en el comedor iba a ser el menú degustación así que el vistazo a la carta fue breve. Pedimos y los platos comenzaron a llegar: vieira a la plancha sobre una crema de calabaza, tosta de pan de brona con espárragos trigueros y navajas, chipirón en su tinta, sargo a la plancha con níscalos, huevo escalfado y por último un lomo a la plancha. El postre consistió en una milhoja espectacular. Disculpad el poco detalle pero hace 20 días que estuve en el restaurante y no recuerdo demasiado bien los nombres de los platos. Os adjuntaré alguna foto para que veáis los platos. En esta parte acompañamos la comida con 3 vinos: Peregrino 14 de bodegas Gordonzello, Alcor 2004 de bodegas Can Grau Vell y por último Laurel 2010 de Clos i Terrasses.

Llegados a este punto pasamos al salón de fumadores. Allí nos tomamos los cafés correspondientes (en cafetera cona) acompañados de los petit fours y 3 copas por persona (ginebras y rones completamente desconocidos para mí).

Tan sólo un detalle: entramos a las 14:00 y salimos a las 21:30, creo que con esto os podréis dar una idea de la clase de homenaje de que hablamos.

  • Postre - Milhoja

  • Sargo a la plancha con níscalos

  • Tosta de pan de brona con navajas y trigueros

He estado 3 veces en este restaurante y cada vez que voy, las expectativas son tan altas, que creo que la experiencia anterior será insuperable, pero siempre me equivoco.
Es un restaurante con 3 ambientes (es el único que conozco). Cuando llegas bajas a una una bodega acristalada espectacular. Eliges una botella, aconsejado por Manuel (el dueño y sumiller) y te la acompaña de unas anchoas con un aceite especial. Si a la gente le apetece puede tomarse una segunda botella acompañada por unas hermosas almejas, un queso exclusivo, etc.
El segundo paso es el comedor. Lo recomendable es tomar el menú degustación. Se trata de un menú bastante estacional. En época de setas los platos son increíbles para el que les gusten.
Por último, disponen de un club de fumadores, en el que te puedes tomar primero un café procedente de sitios insospechados y posteriormente un digestivo, un buen ron, etc.

Es fácil pensar que pagando 90€ se trate de una mala relación calidad/precio pero en absoluto es el caso. Prefiero gastarme 100€ en un restaurante de este tipo y no 50€ en uno que me deje a medias.

En resumen, es quizá la mejor experiencia gastronómica de la que he disfrutado.

Nos encontramos con un restaurante muy especial, en el que la comida casi es secundaria, toda la parafernalia desde que llegas hasta que te vas es impresionante, visitas la bodega luego comes y más tarde pasas al salón a tomar café, un digestivo o un puro. Todo con mucha calidad y variedad.

Tiene mérito que este Restaurante genere migraciones a S.Comba, la idea de la bodega para escoger el vino mientras degustas un entrante es muy buena. De la comida destacaría la merluza con salsa de pimientos del padrón, el plato que más me ha gustado de las 2 veces que he estado. Por el resto no les vendría mal una vuelta de tuerca más. La tercera fase (En el nuevo emplazamiento de Celler de Can Roca han hecho algo parecido) para fumar, tomarse un digestivo, copa, etc.. En fin, un descubrimiento.

He visitado dos veces este restaurante, situado a una hora de A Coruña y a 30’ aprox. de Santiago. Mi conclusión:división de opiniones. La primera vez (2003) disfruté especialmente por la novedad. La visita a la bodega ofrecida por la casa, el vino y las anchoas gratis, los discursos del propietario sobre la elaboración y el modo de degustar los platos se hacían graciosos (algunos más que otros) y los precios razonables, en torno a 27-30 euros. La segunda, a finales de 2005, discurrió por otros derroteros. La visita a la bodega fue ofrecida insistentemente por la casa...claro, el vino y las anchoas (que no se piden sino que las ponen directamente) fueron cobradas, aunque logicamente nos enteramos al pagar la cuenta. Los comentarios se hicieron cargantes y en algún caso de dudoso gusto, como decirle a un señor de 65 años el modo de comer las almejas; casi se lo come a él en vez de las almejas. Los precios más elevados, casi 50 euros. En ambas visitas, el servicio del vino fue de lo más normalito, no destaca especialmente por ello. La materia prima excelente, especialmente el tronco de merluza, las almejas y la mamiña, una parte de la ternera que se sirve poco hecha y en láminas demasiado finas, EMHO. Lo mejor, el local amplio y cómodo con bastante separación entre las mesas. Como nota media le pondría un 3.

En su línea que combina cocina clásica con técnica actual. Esta casa tiene sus ritos, como elegir el vino en la bodega saboreando unas anchoas de Santoña. Entre sus platos consolidados, el huevo escalfado sobre tomate y tocino ibérico, el tronco de merluza braseada o las almejas en su jugo. Menú degustación y precio medio 36 €.

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