Restaurante Cocinandos en León
  

Restaurante Cocinandos

41
Datos de Cocinandos
Precio Medio:
52 €
Valoración Media:
8.1 10
Servicio del vino:
7.7 10
Comida:
8.5 10
Entorno:
7.3 10
Calidad-precio:
8.7 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 38,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingos y lunes noche

Teléfono

Restaurante Cocinandos Cocinandos Cocinandos en León Restaurante en León Restaurante Cocinandos Cocinandos Cocinandos en León Restaurante en León Restaurante Cocinandos Cocinandos Cocinandos en León Restaurante en León Restaurante Cocinandos Petits fours Cocinandos Nuestras fresas con lácteos Cocinandos en León Queso con gominola de tomate Restaurante en León Mar y montaña, calamares y manitas de cerdo Restaurante Cocinandos Nube helada de erizos, sopa de miso, algas y setas shimeji Cocinandos Alcachofa en tempura con un guiso de lengua curada y encurtidos Cocinandos en León Restaurante en León Restaurante Cocinandos Cocinandos Cocinandos en León Restaurante en León Restaurante Cocinandos  Rape asado, cebolletas y crema ahumada Cocinandos Solomillo, cerezas Cocinandos en León Huevo relleno de tomate y bonito Restaurante en León Manzana asada, regaliz, queso y avellanas oporto Restaurante Cocinandos Lubina con papada ibérica Cocinandos Carpacho de boletus con foie Cocinandos en León Restaurante en León Restaurante Cocinandos Cocinandos mundo aromático Cocinandos en León Esponja de Bacalao, granada, escarola, pimientos asados y crema de ajo con espinacas Restaurante en León La cocina abierta al comedor

41 Opiniones de Cocinandos

Ultima vez que en esta ubicación disfrutamos de este local, ya se han trasladado al centro, cerca de San Marcos, echaremos de menos los paseos hasta la calle campanillas, aunque estamos deseando conocer el nuevo local.
Así que de nada sirve redescribir el local, iremos al menú, que es lo que se mantendrá o mejorará en la nueva etapa.
Como siempre un menú a un precio formidable, 45€, opción maridaje por 20€, que no cogí.
Empezamos con un aperitivo de endivias, con espuma de queso Valdeon y unas avellanas, troceadas, tipo garapiñadas, muy rico y acertada unión.
Otro aperitivo, flor de calabacín rellana de bacalao y rebozada, acompañada de láminas de calabacín cubriendo una brandada de bacalao, sabroso.
Una estupenda sopa de tomates de Mansilla de las Mulas, muy sabrosa, tartar de lengua con un toque ahumado, tomate seco y una esponja verde de albaca helada, que bien lo hacen, leñe.
Bonito marinado, abundante plato, tres aparatados, con diferentes acompañamientos, el primero aguacate, bolitas de melón impregnadas de menta y por último pimiento entrecallado con vinagreta, dos salsas en la parte superior del plato, un mojo de cilantro y otra de jalapeños, suave, eso sí, muy rico todo.
Pues todavía seguimos en la pomada, una rica merluza, atemperada, y un pilpil de la propia merluza, caliente, verduras encurtidas, salicornia y codium, ya solo descrito, es para salivar, que rico todo.
Presa ibérica, con una crema de patatas con vainilla, homenaje a Rebuchon, melocotón asado y un trampantojo con forma de semilla de melocotón, pero de foie, plato con técnica y sabor.
Primer postre, en un trozo de queso, clavado un cono de pasta filo, relleno de helado de higos, para ir combinando, trocito de queso con mordisco al cucurucho, rico.
Helado de frambuesas, con yogurt artesano de la zona, chocolate blanco, sopa de fresa y frambuesas naturales de la zona, muy bueno.
Lo dulce se acabaría con los petits, bizcochito de zanahoria con mascarpone y macarrón de ronchitos, unos caramelos típicos de León.
Para beber, tiene referencias muy majas, pero no me pude resistir al precio del Verdejo fermentado 2011 de Tomas Postigo, 22€, esta regalado y además me encanta, una copa de prieto picudo belote, 4€, un gin de Bulldog, 9,5€, infusión a 3,3€ y un menú descrito por 45€ , en la nueva ubicación ya tienen un menú mas largo de 90€ .
Muy bueno, muy bonito y, para mí, muy barato.
Esta pareja se sabe rodear de un buen equipo de jóvenes profesionales , y también para esto , hay que ser muy bueno , y tener suerte , claro .

Resumen
VISITADO: Mayo de 2017
PRECIO: €€€€ (menos de 50€ por persona sin bebidas)
DISTINCIONES: De lo bueno lo mejor; Relacion satisfacción precio; Guía Michelín; Guía Repsol; Recomendado

Unas vacaciones por el norte de España nos llevaron a este restaurante que tenía señalado en mi lista por ofrecer menú gastronómico a precios asequibles. La decisión no pudo ser más acertada y salimos súper satisfechos de la experiencia, donde todos los platos estuvieron a un gran nivel.

La comida es un único menú para todos los comensales con la posibilidad de hacer un maridaje de vinos, cosa que nosotros no quisimos y por lo que vi, lo mismo que la mayoría de comensales.

Precio:
─ La nota de esta comida fue de 59€ por persona todo incluido y de 43€ por persona sin incluir las bebidas (vino, agua, cafés, cervezas, refrescos, copas…).

Platos:
─ Minibocadillo de chorizo. Fue lo más sencillo de la comida y lo que menos nos llamó la atención no está ante la presentación y su sabor tampoco desentonaba y quedaba muy gracioso.
─ Kokotxa de bacalao con pilpil de guisantes. Aparte de que el lector ya debe conocer un poco mis gustos, y sabe que la cococha es una de las partes del pescado que más me gusta, hay que decir que en este caso con el pil pil que habían hecho a base de guisantes lágrima el plato tenía una sutileza notable y nos encantó a los dos. Sencillamente excelente.
─ Mouse de cecina con espárragos blancos y jugo de cecina. En este plato se aprecia perfectamente la tendencia del restaurante a trabajar con productos de km 0. El plato es un conjunto es satisfactorio ya que la mezcla de sabores es bastante original y yo personalmente jamás un plato basado en cecina lo cual hace que aumente mi conocimiento culinario.
─ Arroz de pichón. Sencillamente excelente, tanto el arroz como la carne de pichón que te sirven al lado como la pequeña tosta con los menudillos del ave, todo buenísimo y realmente un plato a repetir si hubiera ocasiona.
─ Salmonete con esfera de boletus. En el menú estaba previsto que el lugar del salmonete tuviera gallo San Pedro pero imagino que por alguna razón de proveedores esto no pudo ser no estante en salmonete, estaba perfectamente elaborado y quedaba bastante original con esa especie de bola de patata que al abrirla soltaba una crema de boletus, acompañamiento que no es muy normal para los pescados.
─ Lomo de vacuno. Sirvieron en este plato simplemente dos tiras de lomo de vacuno pero hay ¡Dios mío que lomo!, sencillamente para recordar. Era una carne que no sólo tenía sabor sino que también tenía un aroma muy especial y me recordó muchísimo a cuando te sirven en algún sitio carne de Wayu o similar.

Postres:
─ Queso con gominola de tomate. Este plato era un prepostre y me pareció muy adecuado; llevo observando que se va poniendo de moda el tema del queso como prepostre y me parece un gran acierto.
─ Pastel ruso de piñones. La presentación como se puede observar en las fotos es bastante espectacular pero luego el sabor tampoco se queda atrás la verdad es que me gustó mucho este postre.

Bebida:
─ Guitian (1 x 21€). Un godello sobre lias y que nos gustó mucho, uno vino complejo que acompaña muy bien una comida como esta con diferentes platos.
─ Dos copas de vino (2 x 4€) de proyecto 1984. Fue le vino que pedimos par acompañar la carne, el que nos recomendaros y el que servían con el maridaje. Muy buena elección.
─ Agua (1 x 3,30€).

Video en youtube: https://youtu.be/bVLuIOvBGrk

Local ampliamente descrito en opiniones anteriores, así que paso directamente a mi experiencia gastronómica.

Nada más llegar nos ofrecen alguna de las mesas que quedan libres y elegimos un agradable rincón al lado del ventanal. Inmediatamente nos entregan los menús y un tablet que contiene la carta de vinos, comentándonos además que existe también la opción de un maridaje. Como sólo somos dos y es difícil casar todos los platos con un solo vino tampoco le damos muchas vueltas y optamos por el maridaje preconfigurado, basado fundamentalmente en vinos de la zona.

Al minuto nos traen el primer entrante, nombrado "Bocadillo de chorizo como los mineros". Envuelto en papel imitando a un periódico, un par de bocados de un buen chorizo leonés ahumado y con una salsa que aligera un poco. El acompañamiento consistió en un vasito de la limonada que produce Prada a Tope, resultona. En cuanto acabamos el bocadito vuelve la camarera a retirarlo y acto seguido, a pesar de no haber terminado la limonada, aparece de nuevo con dos copas y el siguiente vino para el maridaje, el Godello de Peique, que nos deja ya servido. Al instante nos traen el siguiente plato, una alcachofa en tempura rellena de un guiso de lengua curada y encurtidos. Excelente combinación, nuevamente un ligero ahumado en la lengua y la salsa de encurtidos aportando un contrapunto delicioso. Nuevamente al punto de acabar nos rellenan la copa (el maridaje incluye una copa por plato, pero en un par de ellos del mismo vino) e instantáneamente llega lo siguiente: Una nube helada de erizos, sopa de miso, algas y seta shimeji, una combinación llena de mar y con el punto picante que le aportaban un par de esferas de chile. La comida sigue su curso sin descanso y nos llega el siguiente vino del maridaje, un agradable rosado de prieto picudo de Pardevalles, acompañado al momento por un mar y montaña de calamares y un crujiente de manitas de cerdo, que fue de lo que más me gusto por su acertada combinación de sabores y texturas. Nueva copa de Pardevalles y sin tregua llega el rodaballo con espárrago blanco y salsa de coco y lima. Muy buen género, todo en su sitio. El penúltimo vino del maridaje no se hace esperar. Se trata de una mencía llamada Siete cuartales, que me dejó un poco frío, la verdad. Acompañaba a una carrillera ibérica guisada con lentejas, foie de pato y maíz. Puro vicio. Antes del postre nos trajeron una bandejita con un par de bolitas de queso con gominola de tomate, con una textura etérea y un sabor muy agradable. El postre en sí consistió en fresas en varias texturas con una base de chocolate blanco y lácteos, una auténtica delicia. Lo acompañaba una copita de Kracher auslese, excelente colofón. Terminamos con un buen café acompañado por los pertinentes petits fours, que consistían en unas gominolas de regaliz, unas nubes de chocolate y unas galletitas. Total: 43€ del menú, 20 del maridaje y 2,60€ por café.

Comimos francamente bien, pero no entendí tanta prisa por parte del personal, que he querido expresar en mi opinión redactándola sin puntos y aparte, como fue la comida. Comprendo que en menús con tantos platos es conveniente dar un ritmo ágil al servicio para que la comida no se eternice, pero ¿Es necesario llegar al punto de no dejar al cliente terminarse su copa antes de ponerle la siguiente y de estar pendiente para que en cuanto deja el cubierto en el plato después de dar la última pinchada venir a recogerlo y a renglón seguido traerle el siguiente? La verdad, a mí me resultó un poco agobiante, y tampoco soy una persona que como muy parsimoniosamente que digamos. En mi modesta opinión, un poquito de pausa, el tiempo justo para acarse el vino tranquilamente y un minutito entre plato y plato harían la experiencia más satisfactoria.

  • Petits fours

  • Nuestras fresas con lácteos

  • Queso con gominola de tomate

  • Mar y montaña, calamares y manitas de cerdo

  • Nube helada de erizos, sopa de miso, algas y setas shimeji

  • Alcachofa en tempura con un guiso de lengua curada y encurtidos

O mejor no hablamos de ponerse en forma , ya que un tragón que se precie pasaría primero por la zona del húmedo a tomar unos vinos , en mi caso que soy de blancos ,unos albarines , uva de la zona de león , con sus correspondientes tapas , que no pintxos , mucha patatita con al olí acompañadas de albóndigas ,salchichitas y cosillas del estilo.

Después de tomarnos unas tapas, nos acercamos hasta el, para mi, mejor restaurante de la zona, a diez minutos de la zona centro, andando tranquilamente.

El local se fue llenando al completo, parejas, más bien jovenes, para ser un martes de agosto no esta nada mal.

Como ya sabéis tiene un menú degustación a un precio excepcional ,41€,iva incluido.

Empezamos con aperitivo de aceituna grande, rellena de mouse de mejillones, cubierta de gelatina de martini, fresco y apetecible.

Tomate relleno de centollo , tomate ,únicamente escaldado y pelado , relleno de txangurro , rodeado por abundante agua de tomate gelatinizada , y cubierta de picatoste de rico pan , dados de queso curado y albahaca , delicioso, fresco y lleno de sabor.

Jugo de judías verde con esponja helada de ibéricos y con una buena loncha de rico jamón, una crema muy suave y sabrosa de judías verdes, con judías verdes en juliana, la esponja con mucho sabor a ibérico, en conjunto un plato de sabor, con distintas texturas.

Pulpo asado, garbanzos y lengua curada de cerdo, seguimos con sabor y buen hacer.

Tartar de bonito cubierto de su ventresca asada y encurtidos, crema de mostaza, ajo escabechado y crema de buen jalapeño, solo la probamos, no somos de picante, un tartar con la contundencia de un steak, muy sabroso todo.

Paletilla de lechazo I.G.P , asada y deshuesada con berenjena con comino y yogurt-crema, muy buena combinación , de las que mas me han gustado en el apartado carnes.

Para acabar ,higos , arroz y miso-higo , un postre presentado como unos makis, solo que el alga nori, es la piel del higo, todo un toque el saladin del miso, otra grata sorpresa.

Con el gin-tonic y la manzanilla nos sacaron unos petit, sencillos y ricos.
En resumen, me encanta, muy bueno, muy buen precio y muy buena elaboración.

Para Uxue nos dieron la opción de coger dos platos del menú o un solomillo con patatas, Uxue escogió la carne.

Para beber un verdejo fermentado en barrica de tomas postigo, a mi me encanto, agua, panes ricos, hacen un total de 143€, simplemente extraordinaria relación calidad-precio
.

Despues de leer las excelentes opiniones y aprovechando una mini gira por Asturies, decidimos iniciarla con una parada en Leon y probar in situ las bondades de este lugar, que goza de buenas opiniones.

Ubicacion bastante centrica, muy cercano a la Plaza de San Marcos , y a un paseo tranquilo de la zona monumental de la ciudad, incluido el barrio humedo.

Decoracion modernista, mucha luz, cocina integrada en sala, amabilidad y los dos propietarios Juanjo y Yolanda interactuando con los clientes.

No tiene carta de comida, si de vinos en un ipad, solo un menu que cambian cada 8-10 dias en funcion de los productos que encuentran en el mercado, a un precio muy atractivo: 41 €/pax con IVA incluido, no incluye bebidas ni cafe.

El dia de autos, el menu (menu numero 447) se componia de:

- A modo de aperitivo, un pan crujiente, que por aspecto recordaba al clasico pan chino de gambas y una mousse de cecina, templadita, intensa de sabor, muy rica.

- Cigala asada, lengua curada y gazpachuelo. Excelentes productos,buen plato.

- Jugo de guisantes, cebolleta fresca y jamon iberico. Homenaje a la verdura, texturas, sabores en boca, muy bien.

- Caballa en escabeche, esparragos blancos y verdes y mahonesa de oliva. No esta mal, pero en su conjunto,no me dijo gran cosa.

- Bacalao confitado, callos y pipas. El bacalao perfecto de punto, la combinacion de los callos picaditos alrededor del bacalao aporta un contraste de sabor, mas que interesante.

- Paletilla de lechazo con tabulet, ajo negro y queso. Es el plato que menos me ha gustado, presentacion bonita, pero no me ha aportado nada.

- Torrija, version 2015. Muy rica, viene con un ligero baño de chocolate, y ahumada al romero. Original y muy sabrosa.

Con un Pricum Albarin blanco, nuestros cafes con hielo y unos petit fours, ponemos fin a esta visita, que nos deja buen sabor de boca, aunque debe ser repetida en el futuro.

Local descrito tanto en su decoración como en su localización. Al entrar provoca sensación de elegancia y cordialidad; muy agradable cocina a la vista. Seis personas, dos de ellas en sala, se bastan para dar servicio a una sala no muy grande con buena separación de mesas con una ocupación de poco más del 50%. Carta de vinos en i-pad.

Para beber agua Saab de Evian y Pittacum Aurea 2008, muy buen mencía. Un pan blanco, de maíz (como una tortita) y de semillas bastante denso y con miga compacta.
Aperitivo de la casa: espuma de cecina crujiente muy bien realizada y con punto crujiente perfecto

Menú único: Revoluleon
. sopa de miso con calamares e hinojo: sopa de velo gelatinoso con tinta de calamar; el caldo servido desde una cafetera. Curioso.
. zanahoria, berberechos y bizcocho instantáneo de jengibre: espuma de berberechos, el bizcocho no queda muy estético y anda un poco de exceso de sopa
. arroz de pueblo con costilla adobada, azafrán y alcachofas: buena sabor de fondo, el arroz me gusta más crujiente pero es un buen plato, las alcachofas interesantes
. bacalao confitado, guisantes frescos e ibéricos: espuma de guisantes y guisantes salteados con jamón ibérico; bacalao bien desalado.
. ciervo asado en praliné, pasta de apionabo, queso y trufa: un falso spaguetti de apionabo interesante; muy bien el ciervo de punto.
. postre; versión de Saint Honoré con helado de nata: elementos poco integrados entre sí; difícil de comer; perfectos hilos de caramelo en la decoración superior; buenos los profiteroles rellenos de crema.
. queso de oveja y gominola: bien elaborado.

No hubo cafés.
La sensación es de buen lugar, cocina bien elaborada y emplatada pero no destacan los platos.

Con el menú escrito, uno a uno los platos disfrutados, el encabezamiento: "Por estas razones, te hacen un poquito más feliz".

Recomendadas por Noemí (jefa de sala-sumiller del restaurante “Trigo” en Valladolid), nos encaminamos a esta desconocida, para nosotras, estrella en León y, después de comer allí, no tenemos más que agradecerle enormemente la recomendación.
Ya nos había explicado Noemí la fórmula adoptada: ausencia de carta y con menú único, que van cambiando todas las semanas, eso sí, (van por el nº 420, según se puede ver en su web), lo cual tiene gran mérito en cuanto a su dedicación y esfuerzo a la vista de la creatividad de cada uno de sus platos.
La cocina está dirigida por el matrimonio formado por Yolanda y Juanjo, aunque ese día Juanjo se encontraba ausente.

Algo alejado del centro, aunque no demasiado, el local es moderno, elegante, con pocas mesas y la cocina totalmente abierta al comedor, lo cual es casi siempre de nuestro agrado.

El servicio, muy serio, correcto y profesional. La simpatía la puso Yolanda, acercándose a interesarse a nuestra mesa y entablando conversación en alguna ocasión.

En cuanto a la comida, el menú, en esta ocasión, se compuso de:

- Mientras esperamos, Aceituna rellena de crema de cecina: muy acertada combinación.

- Huevo relleno de tomate y bonito: una versión muy original de estos tradicionales huevos, en el que se observa la buena técnica. Nos gustó mucho.
- Mejillón, melocotón: sopa de melocotón con esponja helada de mejillones. Fresquísimo y sabroso.
- Coca de sardinas, brevas, tomillo, trigueros y aceitunas negras: buena presentación.
- Rape asado, cebolletas y crema ahumada: buena calidad y textura crujiente de la cebolla. Uno de los que más nos gustó.
- Solomillo, cerezas: solomillo de vacuno frito con arroz de cerezas (con cerezas rellenas de yogurt especiado) .Sorprendentes sabores, para mí, uno de los que más me gustó.

- Prepostre, Todo queso. Muy acertado.
- Postre,Tarta de Queso con Frambuesa. Rica, rica.

Esto, junto con 2 cervezas (2,6 €), botella Mauro 10 (32 €), 1 café (2,4 €), 2 licores (2,5 €), hicieron un total de 125 €. Indiscutiblemente, excelente relación calidad-precio: un Menú Degustación en un restaurante con estrella michelín y de esta categoría,…, difícil de igualar en este sentido.

En definitiva, muy satisfechas, con la sensación de haber querido probar alguno de los 419 menús anteriores.

  • Rape asado, cebolletas y crema ahumada

  • Solomillo, cerezas

  • Huevo relleno de tomate y bonito

Comí en Cocinandos y tuve esa sensación de las experiencias impecables pero, no se por qué, también olvidables. Esto en cuanto a la comida en sí. En cuanto a lo tocante al vino no tiene, ni de lejos, una carta de un Estrella Michelín. ¡Cuántos restaurantes tienen una bodega mejor? ¡Miles! Y no se entiende que un menú que toca tantos palos no ofrezca la posiblidad del maridaje. Y otra cosa, los modales de una de las camareras dejaban mucho que desear. Si un mantel sucio o roto ha costado una Estrella Michelín, una conducta brusca qué no costará.

Aprovechando la visita a tierras castellanas y acompañados por buenos conocedores de la zona empezamos tomando un vino en La Cava de Santa Clara antes de dirigirnos al restaurante para la cena.

Nos presentamos 13 personas, previa reserva claro, y como llegamos un poco tarde el comedor ya estaba lleno y en plena ebullición.
Local no muy grande y lleno con la cocina vista. Mesas perfectamente vestidas con manteles de hilo, vajilla moderna y coperío de calidad, en este caso Spiegeleau.

En esta ocasión no estaba Juanjo pero sí su mujer Yolanda, que, teniendo en cuenta que algunos no habíamos estado nunca en su casa, rápidamente nos explicó que no disponen de carta, solamente un menú degustación. Amablemente nos indicó que lo revisásemos por si había algo que no nos gustase para cambiarlo.

El menú empezaba con lentejas estofadas con botillo e hinojo. El plato se presentaba en un pequeño cuenco cerrado y consistía en las lentejas con unas bolitas de botillo. Sabores clásicos pero la combinación era buena.

A continuación llegó una sopa de puerros, bacalao y seta de cardo. Los puerros y el bacalao situados en el fondo del plato, las setas en un lateral y encima nos echaron el caldo cubriéndolo todo. Los sabores muy logrados, especialmente en el caldo en el que otras setas habían dejado su impronta. Un gran plato.

El siguiente primer plato era un carpacho de boletus edulis con ajo blanco, terrina de foie y almendra frita. Plato tremendamente abundante y contundente que podía resultar un poco pesado porque la cantidad de foie era importante. A mí me gustó.

El pescado elegido para la ocasión fue dorada acompañada por papada ibérica, patata, queso y membrillo. La dorada estaba buena, con las lascas separándose perfectamente pero la papada ibérica era sublime, un sabor increíble. La patata, el queso y el membrillo se presentaban en forma de espuma. Buen plato también.

En el apartado de carnes, nos sirvieron magret de pato con salsa de coco y curry rojo, uvas y pan de especias. El magret tenía el punto correcto pero como los platos son muy abundantes ya no fui capaz de terminar el plato. Quizás el plato más flojo de la noche.

Por último, apareció el postre: manzana asada, regaliz, queso y avellanas oporto. Presentación curiosa con una manzana rellena de queso fundido y con el resto alrededor. Me encantó el postre.

Con los cafés, los petit fours correspondientes que ponían fin a la cena.

En el apartado líquido, comentar que nosotros llevamos casi todas las botellas que se descorcharon. Entre otros tomamos:
- Pricum albarín barrica 2011
- Dominio de Atauta 2009
- Domaine Tempier Bandol 2001
- Altos de Lanzaga 2004
- Vosne-Romanée Clos de Chateau 2009
- Viña Magaña Reserva 1987
- Leroy Clos de Vougeot 1998
- Egon Müller Spatlese 2007

No valoro el servicio del vino porque nos lo hicimos prácticamente todo nosotros. La carta de vinos como bien dice Óscar se presenta en iPads y es bastante interesante.

El único pero que se le puede poner a la cena fue la rapidez con que nos sirvieron los platos. Es cierto que llegamos tarde pero daba la impresión que querían que terminásemos pronto. En cualquier caso el trato fue perfecto pero quizás demasiado apurado.

En resumen, un buen sitio en León en el que habrá que repetir. La RCP es muy buena.

Nota: El precio es solamente con 3 botellas de las más económicas.

  • Manzana asada, regaliz, queso y avellanas oporto

  • Lubina con papada ibérica

  • Carpacho de boletus con foie

Buena impresión general. Restaurante sencillo, dónde se ve trabajar y se trabaja duro y dónde también se huele lo que se trabaja. Ese olor, en este caso a pescado azul que te recibe y te puede incomodar, se diluye rapidamente, se olvida ante las ganas , la ilusión , la atención y el trabajo de su dueño. Ofrecen en este momento un buen menú, con una muy buena RCP. Un aperitivo, dos entrantes, tres segundos y un postre. Hay quién dé más a este nivel creativo ??. Creo que no y si consideramos su estrella con más motivo. A mi no me impresionó nada en particular, un buen nivel general, con una tendencia creativa y personal marcada, productos bien tratados, contrastes y sentido común, con un buen resultado final, sencillez, buenas presentaciones y con ese punto personal que nos gusta. Excelente carta de vinos, inigualable y con buenos precios si el comensal es fan de Raúl Pérez. Disfrutamos los 4

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