Restaurante Monastrell en Alicante
  

Restaurante Monastrell

26
Datos de Monastrell
Precio Medio:
72 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
7.3 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
7.5 10
Calidad-precio:
6.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo noche y lunes

Teléfono


26 Opiniones de Monastrell

En el estupendo entorno del hotel Hospes se encuentra este restaurante que también dispone de una terraza y una barra donde comer de manera más informal.
Cuando se entra todo es espacioso con luces tenues y contrastes blancos y negros. Nada mas entrar te ofrecen dejar el abrigo en el ropero…. Algo maravilloso por lo inusual hoy en día, lo normal es que te pases la cena preocupándote de que nadie te lo pise.
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Cuando uno va a un local como este ya sabe que va a cenar bien y que al final sea excelente o simplemente una buena cena es muchas veces más las expectativas del comensal que lo que realmente se come y así me sucedió a mi, cené muy bien pero hubiera esperado “más”. Elegimos el menú de degustación, de 65€.

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Platos:
─ Degustación de aceites con pan. Muy español, muy sabroso, creo que es un muy buen aperitivo.
─ Guacamole de guisantes con bogavante. 8/10. El bogavante perfecto de textura y sabor sobre un guacamole que aparte de los guisantes llevaba una hierba diferente (quizás cilantro) y que lo hacia muy fresco y agradable.
─ Tartar de atún. 8/10. Excelente calidad de producto. El conjunto era fresco fácil de tomar incluso si no gusta mucho este tipo de preparaciones.
─ Alcachofas, calamares y sopa de pescado de roca. 6/10. Todos los ingredientes por separado estaban buenos pero no estaban integrados.
─ Arroz cremoso con trufa. 6/10. El arroz un poco duro en mi opinión, además de insípido. Cuando lo comías junto con la trufa todo sabia a trufa.
─ Cordero. 9/10. Cocinado a baja temperatura durante un montón de horas tenia un sabor intenso con la parte superior tostada y crujiente. Excelente. El acompañamiento de migas a mi gusto no va bien.

Postres:
─ Macedonia de uvas y granadas con vino moscatel. 7/10. Lo que en principio es un postre sencillo, esa sencillez, delicadeza y frescura lo convierten en algo muy agradable.
─ Chocolates de distintos orígenes. 7/10. Para los amantes incondicionales del chocolate, muy buena presentación.

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Lo que más me ha gustado:
─ IVA incluido.
─ Servicio amable, discreto y políglota.
─ El agua no falta en ningún momento; desconozco si estaba incluida en la factura ya que fui invitado.

Me hubiera gustado más si:
─ Manteles.
─ Platos más “originales”.

La nota de esta comida fue de 65€ por persona sin incluir las bebidas (vino, agua, cafés, cervezas, refrescos, copas…).

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Información práctica sobre de este lugar, otros restaurantes, vinos, recetas, etc lo encontraras en el blog guide-alicante.com

El restaurante Monastrell, flamante nueva estrella Michelin en la Comunidad Valenciana (Alicante ya cuenta con 9 estrellas Michelin, a la cabeza en esta comunidad, por 5 de Valencia y 1 de Castellón) está ubicado dentro del hotel Hospes y dispone de atractiva terraza para el verano. La cocina se caracteriza por ser muy mediterránea, con atención sobre todo a los pescados y las verduras.
Nos toma nota la propietaria y chef María José San Román, muy amable y contándonos su reacción (lo mejor que le ha pasado en su vida, según ella) cuando se enteró de la estrella Michelin.

Optamos por el menú degustación que consta de 3 entradas, arroz, carne y 2 postres a 65€. Días antes a 50€, es decir, subida significativa e inmediata de 15€, fruto de la nueva estrella.
Empezamos con una degustación de diferentes aceites AOVEs, 2 de arbequina y 1 picual, acompañados con 3 trozos de pan.

A continuación las entradas:
Guacamole de guisantes con bogavante: buena combinación, aunque para mi gusto algo frío, hubiera ganado en sabor algo más atemperado.
Tartar de atún a modo de ceviche. Estaba acompañado con unas hierbas y algas marinas, crujiente de trigo y piñones. Excelente plato, pero con una ración escasa, casi ridícula, más aun teniendo en cuenta que el menú no era precisamente largo.
Caldero de alcachofas con calamar. Otro platazo. Se completaba con un espectacular caldo de marisco en caldero.
El arroz fue un arroz “socarrat” ,con setas de chopo silvestres y gamba roja. Presentado como una especie de costra de arroz, con los ingredientes citados encima. Nunca había probado un arroz parecido. Espectacular.
Cordero lechal con crujiente de pimientos choriceros y migas al azafrán. Esperábamos una ración algo más grande, siendo el último plato del menú. Una pena porque no fue así, un solo trozo de carne que podía comerse en dos bocados.
Dos postres:
Ensalada de frutas de otoño con vino dulce de moscatel. Primer postres sencillo, pero resultón. Las frutas, estaban maceradas en vino moscatel, concretamente Enrique Mendoza y estaba acompañado de una gelatina de este mismo vino en el fondo
Chocolates de diferentes orígenes. O dicho de otra forma, chocolate en texturas (browni, cremoso, helado, mousse y pepitas crujientes), postre repetido hasta la saciedad que no aporta nada nuevo. El chocolate, Valrhona.

En definitiva, presentaciones muy cuidadas, con mucho cromatismo y platos con mucho sabor, pero raciones escasas en casi todos los platos, incluido el pan (nos renovaron este hasta 5 o 6 veces), por lo que se corre el riego de quedarse con hambre.

Buena carta de vinos con una interesante selección de vinos por copas a precios razonables. Decidimos maridar el menú con un cava Agustí Torrerró, muy bien servido y en unas excelentes copas.

En la factura final, nos cobraron el agua, que supuestamente estaba incluido en el precio del menú, según nos dijo la chef y 3,75€ por los cafés, cuando en la carta marcaba 2,5€.
Al final nos fuimos con un sabor un tanto agridulce de un restaurante con una cocina de mucho nivel y gran empaque.

Situado en un lugar muy céntrico, al lado del Ayuntamiento y cerca del paseo de la Explanada, es un restaurante muy recomendable para tomar una comida/cena en donde lo que prevalezca sea unos platos muy cuidados, de raciones muy comedidas y en un entorno muy agradable. A destacar la estupenda carta de vinos y el servicio amable y esmerado de todo su personal. Nosotros utilizamos la terraza exterior para picar en una noche.

Visitamos este restaurante todos los años y nos parece un buen lugar para probar combinaciones de sabores bastante logradas, servicio correcto y buena calidad. Bien la carta de vinos. Sin duda repetiremos

Tras meses sin sentarme a las mesas de Monastrell, compruebo un pequeño cambio en la estructura del local. El resultado de este cambio es muy dudoso; han conseguido romper la lógica espacial y decorativa de la sala.
Viernes noche: pocos comensales (conté 16, aunque eso significa más de la mitad del aforo).
Monastrell es de esos restaurantes que permiten al comensal llevarse su propio vino. Nosotros llevamos un champagne Frank Bonville y un Dominio de Atauta 2005. Las copas para el champagne eran tan pequeñas como dedales y, para colmo, de publicidad (de Agustí Torrelló, por cierto, gran elaborador) Para el tinto nos plantaron una copa de borgoña (?). O la que hacía las veces de sumiller no conocía Dominio de Atauta o no tenían otras copas. Decantó el vino sin consultarlo y creo que no hacía falta. Un servicio de vino que distó mucho de ser el que se espera de un lugar como Monastrell.
Optamos por el menú. Algo muy de agradecer es que te permiten confeccionar tu propio menú con los platos de la carta. Destacaré la ventresca de atún como un carpaccio, mesclum, verduritas y semillas crocantes (muy divertido y resultón)y el negre (pescado) con espinacas, setas y aire de moscatel (un plato muy rico).
Monastrell ofrece una cocina sencilla pero reconfortante en la que no hay estridencias y los sabores son armónicos. Muy recomendable.

Bien, sólo puedo decir bien. El sabado 24 visite este restaurante.
Tomamos dos entradas compartidas, bocadillo de calamares y las verduras. Las verduras excelentes y con una presentanción brutal. La gelatina que llevaban espectacular.
De comer bacalo y pescado de roca. Bien, los he probado mucho mejores.
Servicio normal y local desangelado para mi gusto.
Carta de vinos corta y cara.

Nueva visita a Monastrell después de un año. Correcto el menú degustación, al igual que las anteriores veces que estuvimos. Sin embargo, los cambios han llegado en el servicio de vino. David ya no trabaja allí, lo que, lógicamente, se nota en este apartado. Monastrell ha pasado de tener un servicio de vino perfecto a uno simplemente correcto.

Cena en este restaurante minimalista en la decoración en el que las raciones tambien responden a ese concepto, aunque al final los quesos nos dejaron llenos. Pedimos el menú degustación, en el que había que elegir 4 platos. Nos decantamos por el espumoso de queso de oveja (genial)y el bocadillo de calamares, unas láminas de pan frito con tiras finas de calamar (pretende sorprender pero es un plato más bien modesto). De platos fuertes, el bacalao con crema de arros a banda (sabroso y "peligroso" por las espinas) y las mollejas de ternera salteadas con cigala (crujientes y de gran sabor). De postres, una pera dulce "azafranada" (buena) y un milhojas de crema de plátano con plátano natural que sabía a...platano¡. Dos vinos que pedimos no los tenían, porque estaban a punto de recibir el nuevo pedido. Finalmente tomamos El Sequé 04, estupendo, aunque queda raro que lo abran y lo decanten lejos de la mesa. Lo que más nos gustó, la crema y las mollejas. Lo peor lo del bacalao, un poco salado y -sobre todo- con el problema de las espinas escondidas. Nos invitaron a los cafés y los petit fours.

Suerte digo por que la noche que fuimos a cenar había una cena de los directivos de Krug de España y nosotros eramos la única mesa aparte de ellos, y por nuestra mesa también paso el Cuvée, algún millésime,..., aparte de este gran comienzo como no podía ser de otra manera hicimos homenaje a la Monastrell y tomamos Estrecho (me gusta su toque más atlantico y fresco que la mayoria de Monastrell). Restaurante pequeño, pocas mesas. La cocina a la altuna nos sorprendió el plato que llaman el jardin muy buena tecnica y mejor ejecución, para terminar arroz con espardeñas también muy rico. David es el sumiller y es un gran amante de la Alsacia, la Champagne, Borgoña y su verdadera pasión son los maltas, gracias por la noche que pasamos, lastima que no sea yo muy amante del malta.

Hacía dos o tres años que no volvía (casi siempre acudo al vecino y también de ellos "rincón del gourmet", por eso de ser amante de comer-cenar en la barra) y no me decepcionó. Con la iluminación y pequeño comedor mejorados, aunque las mesas algo juntas. Excepcional carta de vinos y bastantes referencias fuera de ella a precios comedidos (probablemente la mejor de Alicante capital), con servicio muy profesional y atento. Tomamos el aperitivo-entrada de la casa (Brandada de bacalao en caldo de jamón), dos entradas (ostras de Arcachon y un estupendo jamón cortado muy fino) y un "moderno" arroz "a banda" de espardeñas y gamba, todo maridado con un riesling de donhoff 2006 que nos aconsejó (muy buena elección, por 30 €) el maitre-sumiller (¿David?), despues 2 petits fours de la casa (algodón de azucar y "mini-suspiro" al que para mi le sobraba el azafrán) y un estupendo detalle al presentarnos una "mini ciega" de vinos dulces (un tokaj 6 putonyos, un gewurztraminer y el molino real -ganó por goleada- que le habíamos pedido) al que fuimos invitados. Muy buena RCP (con cafés, agua y cerveza 124,- € dos personas). Para repetir sin dudar si se busca un entorno "formal".

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