Restaurante Macellum en Valencia
  

Restaurante Macellum

16
Datos de Macellum
Precio Medio:
52 €
Valoración Media:
7.7 10
Servicio del vino:
7.6 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
7.9 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


16 Opiniones de Macellum

Es una lástima que no se cuiden todos los detalles mucho más en este restaurante. Está bien ubicado, es bonito, la comida es relativamente buena...pero le falta servicio por todas partes. 

Fuimos un sábado dos parejas de amigos. Vuelvo a repetirlo, la comida me gustó, excepto los carbineros con huevos que me parecieron muy "aceitosos", pero el resto estuvo bueno. Lo que no tiene sentido es que, a las 12 de la noche de un sábado, los camareros estén recogiendo el restaurante y haciéndote sentir incómodo.

Creo que Alejandro Platero es una gran cocinero, pero tiene que estar encima del restaurante si quiere que funcione como toca. A lo mejor resulta que el negocio está más basado en menus de mediodía que en fines de semana, pero es una lástima que sea así y más aún teniendo un local que podría ser mucho más acojedor con un pequeño esfuerzo.

Le falta mucha formación a los camareros que atienden las mesas.

Desde que abrió sus puertas, Macel•lum siempre ha estado en ese hipotético listado de restaurantes pendientes de visita que todos solemos tener en nuestra cabeza. Los antecedentes eran alentadores: una comida en Mulandhara que resultó altamente satisfactoria y esta nueva ubicación, con el plus que supone un local con mayor encanto. El disfrute podía ser aún mayor. Reserva realizada sin problemas al mediodía de esa misma jornada para el turno de cenas. Una vez allí, comprobé que sólo fuimos once los comensales esa noche. A mí esto me entristece.

El local se ubica en una estrecha callejuela del centro histórico de la ciudad a poca distancia de las zonas ajardinadas del viejo cauce del Turia. Edificio propio de épocas pasadas y del entorno en el que se enmarca que se ha acondicionado con elementos decorativos acordes a ello: suelo imitación barro, envigado de madera, ladrillo cara vista, cerámica de estilo valenciano, etc… El toque contemporáneo viene dado por las lámparas “de pie” (tipo flexo) que iluminan la mayor parte de las mesas y el mobiliario que, aun siendo de madera, tiene un diseño mucho más actual que el resto de elementos decorativos. Mesas de superficie lisa y blanca y ausencia de mantel o tapete alguno.

Mientras degustamos unas cervezas Turia (¡hay que ver el auge que está tomando esta marca en los restaurantes valencianos!), nos decidimos a tomar el único menú que hay en la carta. Desconozco si a mediodía trabajan con otros menús. Se compone de cuatro snacks, cuatro entrantes, un plato de pescado, uno de carne y un postre y se ofrece por 45 euros:

- Primer pase: Los snacks. Empezamos por la roca de frutos secos con crema de queso y crema de remolacha: textura sorprendente en el sustento del plato (esa roca de forma cúbica) y sabores punzantes aportados por ambas salsa y una pequeña porción de pescado marinado que lo corona. La tortita de guacamole y pollo de corral supone un auténtico regalo para quienes nos declaramos fans de esta salsa. Muy rica, aunque avasallando cuasi por completo el sabor del pollo. Nuevo juego de texturas con el crujiente de algas de tamaño significativo y sabor liviano (apenas se perciben esas algas). Rematamos con las empanadillas de nabo y pisto: el envoltorio es una finísima oblea elaborada con el nabo laminado. El relleno un pisto sencillo que peca levemente de acidez. Sabores más arriesgados en este último aperitivo.

- Caballa marinada con espuma de limón y nopal: Buenas porciones de pescado, perfectamente marinado atendiendo los dos aspectos fundamentales en esta técnica: sabor y textura. Acertado el acompañamiento con la espuma de limón que lo recubre. Remates finales con cebolleta cruda, el nopal (cactus que se toma mucho en México), algún polvo crujiente cuya procedencia no consigo recordar y diminutos brotes de hinojo. Plato muy fresco.

- Mejillón, berberecho y espuma de alga codium: Plato eminentemente de producto con los moluscos desconchados, someramente cocinados y troceados, totalmente recubiertos por esa sopa que aun dota de mayor sabor marino al plato en sí. Parafraseando a otros foreros es “como comerse el mar”. Seguimos en la línea de platos frescos.

- Yema de huevo, berenjena, mojama y encurtidos: Plato que, sin duda, encumbró a Alejandro Platero en Mulandhara y, EMHO, merecidamente. La yema densa se dispone sobre la base del plato con la ayuda de una manga pastelera o similar, intuyo. Sobre esa crema unas deliciosas tiras de berenjena a la llama magistralmente ejecutada evitando ese molesto picor que, en ocasiones, se deriva de la ingesta de esta verdura. Remate del plato con trocitos de verduras encurtidas y la mojama pulverizada. Un señor plato (me gustó incluso más que la vez que lo tomé allá).

- Arroz de col y bacalao: Una buena porción de pescado sirve como coronación del plato. La sorpresa del mismo, sin embargo, viene dada por esa base de arroz, deshidratado en esta ocasión cuya textura resulta totalmente “crunch”, a diferencia del arroz cocido al estilo convencional. Plato contundente gracias al fondo que se usa en el mismo y que se obtiene de la cocción de un arroz de col y bacalao tradicional.

- Merluza de pincho con “bullit valencià”: El fondo del plato lo constituye un tamizado de este típico plato valenciano: el hervido, que se elabora fundamentalmente con patata, zanahoria y judías. Sobre el filete de merluza, el remate de unas judías perona en juliana y unas lascas de cebolla asada. Plato correctamente ejecutado sin extravagancia alguna, muy delicado.

- Cochinillo sobre cous cous de cereales: Bien elaborada la carne con ese punto meloso tan típico del cochinillo y la cobertura crujiente. Base elaborada con una mezcla de bulgur, mijo, diferentes quínoas y un fondo de su propio jugo reducido con ciertas reminiscencias sápidas orientales que acompaña perfectamente la carne.

- Higo fresco, crema de queso azul y helado de queso fresco: No hay mucho que comentar sobre el plato pues tampoco hay mucho más en él de lo que se expone en su enunciado. Destaca la potencia cuasi incontenida de ese queso azul de Albarracín que consigue rebajar con bastante dificultad la dulzor del higo fresco, la miel y la rica “arena” de galletas que adereza el plato.

Tras las cervezas del principio tomamos una botella de El Grifo malvasía blanco y una copa de vino tinto Vegamar merlot (el que ofreció la casa) para acabar con el plato de carne. Rematamos con unos cafés que pudimos acompañar con unos ricos petit fours. El servicio corrió a cargo de una sola persona que actuó de manera atenta y eficaz.

En definitiva, se trata de un lugar interesante tanto por el marco en el que se enclava, el clima que se genera y una más que aceptable propuesta culinaria con esa sucesión de platos de la que destacaría una proporcionalidad perfecta (plenamente saciados sin sensación de pesadez) y una regularidad en todos ellos sin picos ni valles desde el principio al fin. Para repetir, cuando se pueda.

  • Postre

  • Cochinillo

  • Yema de huevo, berenjena, encurtidos..

  • Mejillón, berberecho y espuma de mar

  • Caballa marinada

  • Los snacks

Menú de mediodía de Cuina Oberta para dos personas; aperitivos bastante originales como ya se ha descrito anteriormente, personalmente lo que más me gustó fue la empanadilla.
Los entrantes, todos a buen nivel, muy apetecibles....quizá el que menos nos gustó fue el foie de rape, con una salsa que en realidad más que thai era de soja y algo más que no acerté a adivinar.
La bomba fue la fideuá de merluza, algas y gambas, muy pero que muy buena, con una profundo sabor a mar, excelente.
Y el postre me encantó; una versión de la tarta de manzana absolutamente deliciosa, para comerse tres o cuatro más.
Servicio de pan, -de masa madre de un horno de Russafa-, muy bueno. a 4 €.
Una Cruz Campo a compartir, 3 €.
Dos Cafés, 4 €
Vino; un Viogner del Comtat a 19 €; nos gustó mucho este vino; buena carta, con precio aproximado de tienda x 2.
Mantelería, vajilla y coperío de muy buen nivel, y sobre todo un excelente servicio de sala, sin interrupciones entre platos y siempre pendiente de tus sugerencias pese a que el local estuviese lleno; todo ello justifica el precio de bebida y extras.
En definitiva, se come muy bien, aunque por lo visto sólo se ofertan tres tipos de menú tanto para comidas como para cenas, resultando aconsejable que se dispusiera de una carta al uso para poder elegir.

Aprovechando la Cuina Oberta decidimos reservar mi mujer y yo este sábado en este bonito restaurante.

Muy buen servicio y atención prestada y el local decorado con gusto y mesas muy bien vestidas.

Paso a detallar el menú:

-Snacks de bienvenida: eran 4 bocados muy ricos y sabrosos, creo recordar el nomebre de los 4: 1. Tomate cherry confitado con el jugo del porpio tomate, 2. Esferificación de aceituna, 3. Empanadilla de apio y pisto, creo recordar y 4. Caballa marinada. Bonita presentación y todos los bocados muy ricos, destacando la caballa.
- Presa ibérica en escabeche de mini verduritas. Excelente producto, la presa estaba realmente conseguida con ese escabeche.
-Yema de huevo, berenjena, mojama y encurtidos.También combinación muy lograda y un plato muy rico.
- Foie de rape mi cuit, salsa Thai y huevas de trucha. Quizás el entrante que menos me convenció por el exceso de protagonismo de la salsa Thai , pero el foie estaba muy bueno.
-Merluza de pincho, judia verde, tirabeques y jugo de carne cortado con vinagre negro de arroz. Excelente producto, se nota la calidad del pescado aquí.
-Cochinillo de Segovia, boletus y fideuá de seta Enoki. El plato de la noche, espectacular el cochinillo, tremenda carne.
-Postre:tarta de manzana: también muy conseguido , sabor y textura.

Fuera del menú:

- 2 cervezas
- 1 botella blanco Tobelos Viura con garnacha blanca, DO: Rioja.
- Pan: que constaba con servicio de aceite, sales de vino blanco y manzanilla y un cuenquito con la interpretacion de la ensalada valenciana, plato como nos indicaron para mojar.

Total: 88 euros.

Visita muy satisfactoria y recomendable.

MENU EJECUTIVO...su leve crónica

Snacks como se han descrito, sin aportarme mucho más. Blini de salmón y salsa tártara, cono de ensaladilla, emapanilla de pisto quizá el mejor de los aperitivos, pero muy desalabazados en la presentación, aun con visual esmerada. El bollito del mini bocata, es un poco grande y sin tostar.

Ensalada de remolacha...el mejor. Un 9

Yema de huevo, berenjena, mojama y encurtidos. Tampoco aporta nada nuevo, pues está bastante visto, creo que debe darse una vuelta al plato. Su sabor bien sin más. Un 5...por que no estaba realizado con gracia.

Caballa ahumada y marinada con salsa Thai. Buen plato, grande y en exceso de almendra que no debería aportar más al pescado. No creo en esta salsa. Debe investigarse con otra, o ahumarla más.
Un 7

Lo peor el postre de helado de chocolate, que no era tal, porque no estaba bien elaborado) y calabaza: Como amalgama apelmazada, sin sabor, pastosa y sin fusión con el choco. Sin ganas de comerte el plato, precioso en presentación y apeticible visual. El Mole picante y los cereales, al estilo muesli en boca, en ningún momento conjuntaron ni dieron sabor con gustoso criterio.

Cerveza Turia para aperitivo. En mi caso pasé al Pinot Noir rosado de Tatum Ergo,.....que salío mal, pffff,...que pena. Cambié por Altos de Losada 2010, que menos mal, estaba bueno. Lo mejor de la experiencia.

DETALLE
El restaurante es visual y con un reservado que parece bonito y bien recogido, pero la compañera de sala nos comentó que no era la encargada ni jefa del vino. Eso es una pena, porque no pude expresar todo lo que sentí por las Bodegas Hispano Suizas. También me contó que no venden mucho Cava, lo cual siento también.

Espero que tengan mejor rodaje, porque creo que tienen ideas para mejorar, como dice mi tocayo Javi.

Viernes noche, semana de las duras en el trabajo, necesito imperiosamente una buena ración de mi vicio favorito, así que entro en Verema a ver si consigo quitarme de encima este antojo de “algonosemuybienloque” y tal como rezaba la canción, ¡¡zas!! aparece Macel.lum.

Hace tiempo que estaba en la lista, pero nunca encontraba la ocasión adecuada y de repente tras leer el comentario oportuno en el instante correcto, se convierte en el plan ideal que estaba buscando y ni siquiera lo sabía. Reservamos para el día siguiente a mediodía y allí que nos plantamos. Llegamos puntuales a las 13:58 y abren todavía más puntuales a las 14:00. Somos los primeros en llegar. Lugar bien decorado, acogedor, cálido, recepción amable y cercana que presagia una comida “como Dios manda”.

Elegimos el menú degustación, que consta de unos snacks, 4 entrantes, pescado, arroz y postre. Para el vino, solicitamos la ayuda de la encargada de la sala y atendiendo a sus recomendaciones, finalmente optamos por un Louro (DO Valdeorras) que resultó todo un acierto.

En esta ocasión me abstendré de explicar los matices de cada plato puesto que me parece que sería un poco “spoiler”. Sí que os diré que se trata de una cocina diferente, claramente personal y capaz de transmitir infinidad de sensaciones en cada plato. En definitiva, una gran experiencia gastronómica que vale la pena vivir en primera persona.

Os dejo el listado y un fotomontaje de los platos degustados, además de una encarecida recomendación para que lo visitéis personalmente.

Snacks
Blini de salsa tártara y salmón marinado
Bocadito de ensaladilla rusa
Caballa en semisalazón
Empanadilla de pisto valenciano

Entrantes

1.- Remolacha asada, queso al romero y arenque ahumado
2.- Yema de huevo, berenjena encurtidos y mojama
3.- Caballa en semisalazón, foie micuit de rape con salsa tailandesa
4.- Arroz de col y bacalao

Pescado y arroz

5.- All i pebre de gallos de san pedro
6.- Arroz de rape, calamar y alga codium

Postre y cafes

7.- Chocolate blanco al curry verde, zanahoria y crumble, creo que de cardamomo
8.- Cafés,
9.- Putaditas para el café

Medio año había pasado desde la anterior visita. Recuerdo perfectamente las sensaciones que tuve en aquella cena. Cocina contundente muy de Alejandro, una mezcla de sabores algo arriesgada pero siempre manteniendo su filosofía. No cené en absoluto mal pero no salí emocionado.

Están de rodaje, hay que darles tiempo, sé que aquí hay calidad y ganas de hacer las cosas bien.

De un tiempo a esta parte andaba planificando una nueva visita. Sabía que la maquinaria ya funcionaba perfectamente y que mejor manera que comprobarlo en primera persona. Felicitarle por su magnifico segundo puesto como cocinero revelación del año en MadridFusion y un menú degustación sumamente atractivo me empujaron a acudir.

Me gusta el diseño de local. Se respira una atmósfera de mucha calidez. Hay mucho sentimiento e ilusión invertido. Ver a Raquel nos da mucha alegría. Esta mujer tiene mucho carisma, rebosa optimismo y posee una energía descomunal. Era buena profesional y ahora lo es más. Todo el conjunto ha mejorado mucho.

Una vez trascurridos los afectuosos saludos nos ofrece la mesa que más sea de nuestro agrado. Escogemos la primera que hay nada mas entrar a la izquierda. Es una mesa amplia, cómoda y perfectamente ubicada. Una vez tomado posesión del asiento optamos por refrescarnos con un fino de Lustau. Nos ofrecen una selección de dos sales y tres aceites para acompañar un platillo de crema de ensalada valenciana. Empezamos de manera inmejorable.

Comienza la puesta en escena con varios aperitivos al centro.

Aperitivos:

- Blini de salmón marinado y caviar de Riofrío
- Quesadilla
- Empanadilla de pisto valenciano
- Huevo frito trufado

Un inicio de partido muy de Alejandro. Buena combinación, claridad y frescura. Delicias para tomar de un bocado. Destacar el blini de salmón, me pareció una delicia. Menos destacable aunque rico el huevo frito con un generoso espolvoreado de trufa. En este plato se echa de menos algún ingrediente de otorgue mas “punch”. No soy nadie para dar sugerencias y menos a un grandísimo chef como Alejandro pero si le comentamos nuestra visión del plato en cuestión. Los otros dos entrantes dejan también muy buenas sensaciones.

Entrantes:

- Blody Mari, manzana y navaja
- Ostra valenciana en ceviche de freson y cava
- Caballa atemperada en salsa tailandesa

Se sube el listón. El primer entrante un plato de 10. Una frescura, una conexión perfecta de ingredientes, una soberbia cocción y textura de la navaja. Vamos, un platazo en mayúsculas. Los otros dos entrantes muy interesantes y bien ejecutados, especialmente la caballa atemperada. Evidentemente la mano se nota pero la gran materia prima con la que aquí se trabaja facilita mucho la labor.

Pescado:

- Pescado de lonja, pil-pil de algas y tempuras

En este caso el pescado era merluza. Otro plato de 10. No puede haber un punto más perfecto, me quito el sombrero. Buena armonía además con el resto de ingredientes lo que convertía cada bocado en una increíble sensación de bienestar. Magnifico, plas plas.

Carne:

- Cordero ahumado y tubérculos de invierno

Muy buen plato. Carne tostadita por fuera y rosada por dentro. Apetitoso y bien acompañado por esos pequeños tubérculos.

Postre:

- Fresas asadas, rosas y chocolate

Aquí Alejandro decide finalizar dejando su sello particular que no es otro que su amor hacia el picante y ese juego que da a muchos de sus platos. Postre atrevido por estar algo subido de picante y que puede incomodar si no te gustan los “susodichos” aunque me cuenta que de momento nadie se ha quejado. No digo lo que pone, no quiero romper la magia de adivinar ese ingrediente tan “picante” ;-)

- Café y petit fours para finalizar, regados con una copa de Juve & Camps Reserva Familia

Bodega:

- Lustau Fino Jarana
- Lapola 2012
- AT Roca BR 2012

Una vivencia maravillosa, ya puedo decir en voz alta que esto va a buena velocidad de crucero. Estuvimos arropados en todo instante por Alejandro y Raquel. Cenamos muy bien, bebimos muy bien, es servicio de sala estuvo perfecto y salimos de allí encantados. Una noche preciosa sin duda.

  • Cordero ahumado y tubérculos de invierno

  • Pescado de lonja, pil-pil de algas y tempuras

  • Blody Mari, manzana y navaja

Juntar una buena cocina (Alejandro), un buen servicio en sala (Raquel), y una cata ciega (copa negra) llevada por María (ex-añadas de España) es un lujo que tuvimos vísperas de Madrid Fusión, de donde se traerían poco después el meritorio 2º puesto.

Cinco para disfrutar en el apartado privado del pequeño ático del local con servicio exclusivo. Iniciamos con cerveza Marzen en su propia copa lo que es muy de agradecer.
Servicio de panes a destacar los de amapola y de masa madre.
Arzuaga, un buen aceite de Toledo de la variedad cornicabra y Calvestra de la variedad piñonera, para comparar.
A elegir sales Maldon, de manzanilla pastrana y de algas.

Arrancamos la fiesta con una ensalada y unos aperitivos: bocabits de bacalao, ampanadilla de pisto, cucurucho (barquillo tostadito) con ensaladilla, huevo trufado. Todos ellos de alto nivel.
La compañía de cata ciega resultó ser un rosado piel de cebolla: Rosae Arzuaga 2013.

Una remolacha con esferificaciones de queso al romero, arenque, avellanas, trufa y ajo negro. Buena estructura y bien integrados los elementos.
Se maridó con un blanco de difícil acierto (uva Pensal) con barrica: Lanius Barrica de bonito color amarillo y reflejos dorados invisibles en copa negra.

Seguimos con una yema con berenjena, encurtidos y mojama. Para mí el mejor plato en presentación, sabores y sensaciones sobre la base de la yema de huevo deshidratada con sal.
Difícil combinación con medio gin tónic hecho con una ginebra, Jinzu, que lleva sake de manzana roja.

El primer plato, un foie de hígado de rape terminado en mole, infinitamente más fácil de tomar que el de la anterior vez. La compañía ciega acertada la uva garnacha blanca, resultó ser Dido

Para el segundo plato, el arroz de col y bacalao; con morcilla blanca, careta y espárragos verdes con buenas sensaciones, punto de arroz al dente y que se combinó con un goloso tinto que se destapó a posteriori: Moma.

El postre: calabaza asada, sésamo y piñones con chocolate y combinado con un tequila reposado Milagro de muy buena calidad, poco alcohólico y traido en mano desde México por un familiar de un cocinero. Gran rareza.

Unos cafés finales para comentar los momentos vividos.
Además a mí me ha parecido una gran evolución en la cocina en pocos meses.

Un frío domingo a medio día nos dispusimos a conocer este restaurante situado en el casco antiguo de la ciudad, lindando con el cauce del Turia.
El local es muy acogedor, cálido, con cuidada decoración y una luz muy suave.
Acudimos con nuestro hijo y nos dispusimos cómodamente en una mesa que disponía de un sofá. Perfecto para nuestro pequeño.
Tras unas cañas de Tirys empezamos a analizar las cartas: la de vinos con referencias diversas a buen precio y la de comida, además de platos sueltos unos cuantos menús. Nos convención el de mediodía a base de 3 entrantes, un arroz y postre (25 euros). Nos apetecía uno meloso, para contrarrestar nuestra falta de tolerancia al frío.
Este se dispuso de:
Cono de ensaladilla.
Tiradito de caballa en su salazón
Caldo de bonito con papada
Guiso de manitas de cerdo
Todos los entrantes fueron bastante acertados. Queríamos probar la ostra con fesols i naos, pero al parecer la que quedaba ya estaba reservada…a la próxima lo haremos.
Disponían de varios arroces a elegir, tanto secos como melosos y como hemos comentado, elidimos uno de los últimos, el Arroz de carranc y calamares. Muy intenso de sabor, perfecta cocción del arroz, y un toque picante. Un arroz muy singular.
Para acompañar la comida elegimos un Salia, un vino que nos pareció muy correcto, pero sin llegarnos a emocionar.
Para nuestro hijo, un arroz de puchero, francamente bueno.
Servicio profesional y atento. Breve charla sobre de sobremesa con Alejandro Platero, alegre y educado.
Disfrutamos.

Desde que los conocimos en Mulandhara, teníamos muchísimas ganas de conocer su nueva propuesta, su cocina ya era conocida y solo me inquietaba saber cómo encajaría el local y su ubicación, el resultado…estupendo.
En una de esas calles (Boix) de las que siempre me planteo querer vivir, está este hermoso restaurante que al entrar te ofrece una calidez que el otro no tenia, han realizado una estupenda adecuación del bajo ya antes dedicado a la restauración, pero sin duda alguna concebido ahora para disfrutarlo mucho más.
La cocina, pues fiel a su estilo, tomamos el menú de domingo (25€), compuesto de tres entradas, curiosas todas ellas y potentes en sus sabores, te sorprenden y finalmente rematamos con un arroz meloso de pollo de corral (totalmente deshuesado) con setas que estaba sublime, para terminar con un curioso postre de helado de chocolate blanco al curry y no sé cuantas cosas más, esos pequeños detalles los dejare para los que le va la vida en ello a la hora de contarlo.
El trato recibido, como siempre, próximo, pero profesional y respetuoso, la ambientación del local me gusto, me llamo mucho la atención la zona de arriba, un espacio privado para deleitar una comida de amigos, familia o negocios y una zona de cóctel.
Enhorabuena, os deseo lo mejor.

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