Restaurante Taberna Artesana Verdejo en Madrid
  

Restaurante Taberna Artesana Verdejo

10
Datos de Taberna Artesana Verdejo
Precio Medio:
46 €
Valoración Media:
7.2 10
Servicio del vino:
7.2 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
6.8 10
Calidad-precio:
7.1 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Barrio de Salamanca
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Tradicional
Vino por copas:
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

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10 Opiniones de Taberna Artesana Verdejo

Mucho tiempo incluido en la lista pero por esas razones que nunca sabes explicar, se iba dejando para otro momento, siempre surgía algún otro que iba motivando el que este lugar fuera perdiendo su turno, pero fue suficiente un empujoncito de un grupo de amigos para poner fin a esta ausencia.

Y bien que resultó el empujoncito, me ha permitido apreciar y disfrutar, de primera mano, las bondades que tanta gente loa de la cocina de este lugar. Vaya escabeches que gastan aquí !! Si es que no hay nada mejor que contar con buenos amigos que te ayuden a disfrutar.

Una carta no muy amplia, apetecible en todo, y platos fuera de carta que te cantan - con sus precios -, y que te hacen complicada la eleccion. Todo pinta muy bien.

De la carta de vinos no puedo opinar, optamos por dejarnos aconsejar por la sala: Vino Placet, DO Rioja, monovarietal de uva viura con crianza, cuya producción del 2012 obtuvo 92 puntos en la guía Parker.

Sala simpática y atenta. Muy agradable.

- Boquerones rebozados. Bien fritos.

- Ensalada de tomate con cebolla morada. Algo en principio simple, pero que si presentas un buen producto - y aquí lo hay-, y un buen aliño, no necesitas mas, triunfas.

- Esparragos blancos con mahonesa de perrechicos. Ultima partida de temporada, hermosos es verdad, para mi gusto demasiado blandos, pero un acierto el acompañamiento, muy buena la mahonesa con neto sabor a perrechico, para mojar pan y olvidarse del esparrago.

- Caballa en escabeche. Y empieza el festival de escabeches, tanto este como el que sigue, tremendos, explosiones de sabores en boca, sabores de infancia, sabores olvidados que vuelven.

- Corzo en escabeche con orejones. Poco mas a añadir a lo anterior. Solo por este capitulo se hace necesario retornar.

- Chantarelas con salsa de vino oloroso. Comienza la temporada de chantarelas, y nos las presentan de una manera muy sencilla, para que se luzcan y a fe que lo hacen, y tela con la salsa, otra que pide mojar pan.

- Tartar de atun rojo. Quizás lo mas flojo. Lo presentan sin prácticamente aliño para que el atún no pierda sabor, en mi opinión, sin suponer una critica, si no lo condimentas algo, queda muy soso. No me ha dicho nada.

- Arroz con manzana escabechada y cabracho. Este arroz, del que había leído muchas opiniones positivas, se puede presentar con salmonete o con cabracho, este ultimo bicho fue el elegido por la sala. Una vez probado el plato, me adhiero a todas las opiniones positivas antes mencionadas, directamente, es un platazo. El regusto acidillo de la manzana escabechada le aporta al arroz un sabor muy diferente y muy agradable. Plato muy recomendable.

- Panacotta de mango. Siento decir que el capítulo de postres, ha sido, en su conjunto lo mas flojo de la comida, este postre no tenia mal sabor ni mucho menos, pero no nos ha aportado gran cosa.

- Tarta de hojaldre, sabayón y merengue. Mismo casco anterior, una presentacion agradable pero poco mas.

Nuestros cafes con hielo que no falten.

Una vez roto el hielo, y una vez ya que hemos traspasado el umbral y hemos catado sus propuestas, me temo que nos ven a ver por aquí, mas de una vez.

Tenía ganas de repetir desde mi primera visita hace ya un año. Insistiré en la ilusión, simpatía del servicio y buen hacer de la cocina de este pequeño local. El viernes pasado, lleno absoluto.

Esta vez, cena para tres personas:

- Como detalle de la casa, una cremita de brócoli muy rica.

- Navajas a la plancha: 9 piezas de buen tamaño, muy fresquitas y limpias. Ligeramente pasadas por la plancha. Muy buenas.

- Lomos de caballa escabechada: Carne prieta y jugosa. Quizás echamos en falta un escabeche un poco más potente.

- Solomillo de ibérico en escabeche trufado sobre crema de batata: Excelente carne, muy tierna y jugosa.

Segundos:

- Bacalao fresco al gratén de mostaza verde: Muy buen taco de bacalao con un punto de cocción insuperable. Riquísimo.

- Mollejitas de ternera salteadas con ajetes: Soberbia ración de mollejitas. De rechupete.

- Chuletero de ciervo: Un carré de ciervo parcialmente deshuesado. Carne tierna y jugosa. Se presentó con un puré de castañas con frutos del bosque (moras y arándanos). Me encanta el tratamiento de la caza en esta casa.

Postres:

- 1 x Ración de tarta de zanahoria: Sorprendentemente jugosa. Gustó muchísimo.

- 1 x Tarta de queso: No es de las tartas de queso que más me gustan, pero tiene un buen nivel.

Invitaron a copas de patxarán en la sobremesa.

Carta de vinos no muy amplia pero lo que tienen está bien. Nos comentaron que la estaban cambiando, así es que nos dejamos llevar por Marian. Primero tomamos Tragaldabas 2014 (24€)y luego un desconcertante cabernet franc: Domaine de Pallus Messanges Rouge 2014 (Domaine de Pallus Messanges Rouge 2014) (21€). Buena temperatura de servicio y copas aceptables.

Cuenta final: 176€ (incluido impuestos, pan/servicio a 2€, tres copas de manzanilla y las dos botellas de vino).

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría un entrante, un segundo y postre, sin bebidas.

Cena de tapeo en VERDEJO TABERNA ARTESANA. Teníamos muchas ganas de ir por las buenas críticas que tiene este negocio. Se trata de una tabernita muy cuca (y muy pequeña) en la que se sirven recetas tradicionales en formato ración, respetando el excelente producto que manejan. No había sitio en las mesas bajas, así que tuvimos que cenar en la barra.

Entre dos tomamos:

Por recomendación de la camarera que nos tomó nota pedimos salmorejo. Sabor suave y consistencia un poco más fluida que el tradicional cordobés. Servido con pan tostado, huevo cocido y jamón. Muy bueno.

Un lomito de chicharro escabechado, sabor potente pero equilibrado, servido con el escabeche templado. Una delicia.

Albóndigas de cazón y sepia. Buen sabor y consistencia, aunque la salsa que las acompañaba la encontramos un poco aceitosa y poco ligada. No estaban mal pero fue lo que menos nos gustó.

Media de manitas deshuesadísimas. Con un toque de plancha y acompañadas de una salsa de mostaza que les iba muy bien. Textura gelatinosa y sabor delicioso. De diez.

Tienen una carta de vinos muy extensa de la que elegimos un blanco de viognier de Vallegarcía llamado Miriade, con un poco de barrica, que acompañó todos los platos a la perfección.

Servicio muy atento, mucho personal y muy pendiente. Todo servido a su tiempo, cambio de plato y cubiertos entre pases.

Pagamos 73 euros, que nos pareció un precio subidito para cenar de tapeo en una barra. Además las cantidades son un poco justitas, menos mal que era cena, si no, hubiéramos salido con hambre.

No obstante hay que reconocer que aquí cocinan muy bien, el producto es excelente y eso habrá que pagarlo (creo).

Visita a uno de los locales más recurrentes de la capital en los últimos años, en donde el magnífico servicio y trato de todo el personal (todas féminas) y el correcto diseño, permiten pasar un agradable rato disfrutando de unas muy buenas propuestas culinarias (no recuerdo cual pudo ser media ración).

De inicio, “Cecina ahumada de león”, todo producto…, que decir; y “Duelo de chicharrones”, igualmente magnifico producto en dos vertientes, fritos y cocidos de Graus. Ambas presentaciones sobre papel de carnicería.

Continuamos con “Los tres salazones de pescado azul”, que contenía 4 o 5 cortes de salmón (producto no muy llamativo); de albacora (muy fuerte de sabor, tal vez exagerado, el único que no engañaba el punto de sal) y de callaba, sin duda alguna el mejor con diferencia, por probarlo ya merecía la pena pedir el plato completo.

El siguiente fue una recomendación fuera de carta, “las navajas”. Espectacular producto con un punto muy bajo de plancha. Sin duda alguna impresionante. Lástima que fuera media ración. Nivel que se mantuvo con la siguiente elección, y es que no pudimos dejar de pedir una de las propuestas más valoradas de la Taberna, y una de mis perdiciones, la “Cazuela de mejillones de roca hechos al momento, con puerro y cebolleta”, perfecto punto de cocción para un muy buen producto. Imprescindibles.

Como principales, “Steak tartar cortado a cuchillo” (muy bueno de sabor, fantástica presentación) y “Tartar de atún con yema de huevo“, presentación igualmente de 10 y para un muy jugoso tartar.

Como postre, reclamamos la “degustación de quesos”, sobresalientes todos ellos, contenía: manchego de oveja (de Ciudad Real), de Francia (¿Chacrce?), de Badajoz (“Rufino” de cabra), y un queso potentísimo y maravilloso de Alsacia. Alguno más había…

De la carta de vinos nos decantamos por un correcto y potente, ARINZANO LA CASONA 2008, bodega navarra recuperada por la familia Chivite, con 75% de uva tempranillo 25% de la variedad Merlot.

Muy buen servicio de pan, con propuestas muy compactas, pero muy buenas de sabor, en especial el de aceitunas.

Mini taberna situada en una calle poco transitada y regentada por Marian, una profesional como la copa de un pino que se desvive por sus clientes: cordial y acogedora. Como decía, local con aires modernos con 4 o 6 mesas según se presenten los servicios, con las mesas casi unas encima de las otras; pero no importa en absoluto, porque la amabilidad del servicio y su oferta gastronómica te hace olvidar de los inconvenientes de la falta de espacio. Carta con productos de mercado y de alta calidad, donde sobresalen, como ya se ha dicho hasta la saciedad, sus escabeches y la caza. Especial atención a su oferta fuera de carta.

Como detalle de la casa, un pinchito de tortilla de patata servido a temperatura muy baja.

Cestita de pan con dos variedades de buen nivel.

Cena para 2 personas:

A compartir:

- ½ de duelos de chicharrones de Graus: Clásico embutido elaborado con carne de la cabeza del cerdo, cortado en finas láminas y regado con un pelín de aceite y trufa negra. Sorprendente sencillez.

- Mejillones escabechados como siempre: 8 unidades de la Ría de Arousa de buen tamaño y con un punto de cocción inmejorable. Si además el escabeche es el mejor que nunca hemos probado, ya tenemos una delicatesen. ¡Ay ese punto picantito! Se presentan junto con unas patatas "chips" también muy ricas.

- ½ de ciervo escabechado con parmentier de trufa negra: Aún siendo media ración, generoso servicio con unos filetitos de lomo de ciervo muy tiernos bien acompañados del cremoso parmentier. Un fijo a repetir en esta casa.

Segundos:

- Arroz salteado con alcachofas y mollejas de ternera: Un buen arroz “blanco” con un estupendo fondo de verduras y carne. Servido con alcachofas y mollejas laminadas y muy pasaditas, agradablemente churruscadas. Aunque sea por este plato, mi mujer ya va a querer volver sin duda.

- Carré de corzo con salsa chimichurri: Cuatro chuletas de caza mayor bien deshuesadas previamente escabechadas y presentadas con un ligero golpe de calor. Carne apenas asada pero increiblemente tierna. La clásica salsa result muy ligera y con un punto algo atrevido de orégano. Una locura.

Postres:

- Tarta de limón: Cremosa y con nítido sabor a limón.

- Tarta de zanahoria: Clásico americano que no es fácil de conseguir. Muy esponjosa.

La carta de vinos es algo más que aceptable. Me imagino que por falta de espacio, la carta no es más larga. Pero lo que hay, no es nada comercial y resulta interesante. Se nota que hay inquietud en la casa por el tema buscando vinos actuales para los enochalados. Tomamos un rioja blanco: Allende 2011 (22€ inc. IVA), servido perfecto de temperature aunque en copas solo discretas, con su cubetera y siempre atentos a rellenar sin agobiar.

En la sobremesa, interés por conocer nuestras impresiones de la velada e invitación a chupitos de orujo de hierbas y ron Santa Teresa.

Precio total: 106.40€ (inc. IVA, servicio del pan que cobraron a 1.80€ y el vino).

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría tomar en este local un primero, un segundo y un postre sin bebidas.

Que esta pequeña taberna está entre nuestros locales preferidos de Madrid para comer un magnifico producto de temporada regado por una destacable selección de vinos y en especial de Jerez es un hecho, no hay más que ver comentarios anteriores, pero esta vez quisimos rizar un poco el rizo y proponer que nos acogieran para una de las catas mensuales de vinos viejos del mundo que venimos realizando con nuestro grupo, en esta ocasión dedicada a uno de nuestros vinos fetiche, el Champagne. Y el resultado no pudo ser más satisfactorio.

Marian, Carmen y su equipo están pasando por un momento especialmente dulce tanto de crítica como de público y ahí está ese merecidísimo premio Metrópoli al mejor restaurante de cocina tradicional del año pasado en Madrid. Su propuesta se basa en productos de mercado y de rabiosa temporada, por lo que espaciando un poco las visitas se pueden comer platos totalmente distintos, aunque no cabe ninguna duda que sus especialidades son los escabeches y la caza, así que por esos derroteros nos basaron el menú que nos propusieron.

Salmón ahumado artesanal de Uga: novedad en la carta, se trata de una casa artesanal de Uga (Lanzarote) cuya particularidad es que ahúman utilizando sarmientos de las vides de la comarca de La Geria, que traspasan al salmón un inequívoco toque volcánico. Muy bueno.

Chicharro en salazón: los salazones de pescados azules son otra especialidad de la casa y ahora comenzando la temporada del chicharro este viene de maravilla, ya que es un pescado sabroso como pocos. Y barato.

Escabeche de mejillones y de codorniz: imposible cansarse de estos mejillones, sencillamente soberbios, punto perfecto tanto de cocción del molusco como del escabechado y acompañados por sus patatas chips. Adictivos. Lo mismo con la codorniz, piezas “de campo” con sabor de verdad y una ligera cocción, otro imprescindible.

Arroz con erizos: aprovechando la temporada del erizo de mar prepararon este arroz seco pleno de sabor y potencia marina, quizá algo “apretado” el arroz pero con un fondo realmente delicioso. Mar.

Ciervo escabechado con parmentier de trufa negra: como plato fuerte nos dieron a elegir entre manitas, pato azulón y este ciervo, como los dos anteriores ya los habíamos probado pedimos este último. Excelente de nuevo la calidad de la carne, el punto del escabeche templado y en el fondo un parmentier trufado. Un resumen de lo mejor de su cocina, caza y escabeches.

Quesos y tarta fina de manzana: una tabla de quesos (que no probamos pues eran de los fuertes) y una curiosa pero impecable tarta de manzana para finalizar un menú de apariencia más ligera pero con mucho fondo.

Para beber siempre recomendamos probar varios vinos de la excelente lista de Jereces que aquí tienen, aunque esta vez, tal y como hemos comentado, esta comida se organizó para una gran cata de Champagnes maduros y viejos con algún que otro ilustre añadido.

Primitivo Collantes Fino Arroyuelo “en rama”: comenzamos en barra con este delicado y delicioso fino Chiclanero de Collantes, nueva referencia en su carta. Impecable por limpieza, frescura y accesibilidad. [9/10]

Bourdaire-Gallois “Decoree Reserve”: un Champagne ligero y de aperitivo, elaborado por este pequeño productor del macizo de Saint Thierry, interesante por su vivacidad y su buen equilibrio. [8,5/10]

Hure Freres L’Instannee 2006: varias veces hemos disfrutado ya de este excelente millesimé de Hure Freres, un productor de gran nivel medio y unos precios muy asequibles, una compra maestra en Champagne. [9,1/10]

Gosset Celebris 1998: la cata en sí (de champagnes con años) comenzó con este Celebris que fue de menos a más, complejo, amplio y con peso, con recorrido por delante y mucha fuerza interna. [9,3/10]

Pommery Cuvee Louise 1981: una casa actualmente en horas bajas con respecto a su calidad, pero su Cuvée Prestige en este año nos sorprendió por sus buenas formas, vino profundo y con un gran equilibrio en todas sus fases. [9,3/10]

Krug Grande Cuvee (años 80): la grandeza de Krug se percibe con este vino a las claras, un Champagne enorme, joven, complejo, con una fuerza interna que asusta, vino eterno, formidable, excepcional. En cuatro letras: ¡KRUG! [9,7/10]

Veuve Cliquot La Grande Dame 1979: cuvée de prestigio de una casa histórica que llega en plena forma, preciosa la botella de la época con forma femenina, Champagne intemporal, muy elegante, lleno de finuras, grande. [9,6/10]

G.H. Mumm Cuvee René Lalou 1975: primera cuvée de una casa tradicional en un año destacable, preciosa botella con forma de ánfora. Del estilo del anterior pero con un poco menos de todo, aun así resultó muy placentero. [9,2/10]

Laurent Perrier Coteaux Chardonnay (años 70): nunca habíamos catado un Coteaux Champenoise blanco con tantos años y lo cierto es que cumplió sobradamente, acidez fresca, complejidad en nariz, elegancia y distinción, como un buen Chablis madurito. [9,2/10]

Henri Abelé Le Sourire de Reims (años 60): productor venido a menos tras la compra por Freixenet pero con prestigio en la época, su cuvée superior se muestra madura y con clase, quizá un poco subida de dosage, lo que le restaba carácter. [9/10]

Taittinger Comtes de Champagne blanc de blancs 1969: la estrella de la cata fue esta cuvée prestige de Taittinger, uno de los blanc de blancs históricos y una botella de culto. Y no decepcionó, siendo un vino pleno de elegancia y distinción. [9,5/10]

Juan Valencia Jerez Quinado “León XIII” (Años 50): sorpresa servida a ciegas y un vino enorme, había la duda de si era un Jerez o un rancio mediterráneo, pero es algo que nunca habíamos probado, un “Ferruginoso Quinado” catalogado como “Vino milagroso”. En fin, pura arqueología vinícola y un gran vino. [9,5/10]

Estuvimos muy cómodos en una “mesa imperial” preparada ex profeso para nosotros y que ocupaba todo el comedor y como siempre Marian y Carmen muy amables y facilitando con su buen hacer que la cata saliera a pedir de boca, sin duda les tendremos en cuenta para próximos eventos.

Así pues y una vez más no hacemos más que recomendar esta Taberna a quienes gusten de una cocina de mercado sin complicaciones pero basada en el sabor y en la cocina bien hecha, con esas especialidades en escabeches y caza pero igualmente con guisos de muy buen nivel, todo acompañado con una selección de vinos más que notable y en especial de Jerez, además han pasado con nota la “prueba del algodón” de organizarnos una cata con notable alto. Seguiremos visitando esta casa donde siempre estamos muy a gusto.

  • Ciervo escabechado con parmentier de trufa negra

  • Arroz con erizos

  • Salmón ahumado artesanal de Uga

Después de tomar la comanda, uno ya tiene la sensación que la cena va a ir por buen camino. Marian y Carmen son pura simpatía. Si lo deseas, se ponen físicamente a tu altura, se sientan contigo para hacer el pedido de la manduca adaptándose a las apetencias de los clientes en anchura, longitud y gustos. Antes de comenzar a comer ya se ha transmitido cariño al cliente y cercanía a la temporada del producto.

Estamos ante una confortable taberna con media docena de mesas, capacidad aproximada de unos veinte comensales. Lo cual ayuda a sentir esa personalidad, esa ilusión que se quiere transmitir. Cocina sabrosa, reconocible, nuestra, con cierto foco en escabeches (mejillones, perdiz, ciervo; cambiantes según temporada), salazones, verduras, caza.

Carta de vinos amplia con un fondo que mira especialmente al sur, pudiéndose degustar un buen número de ellos por copas.

Me afirmo como un apasionado de los mejillones, de su sabor, textura, de su flexibilidad en las preparaciones. Son de esos manjares que si se aceraran a la escasez, seríamos capaces de abonar alguna que otra barbaridad por ellos. Los de hoy, son gallegos de la Ría de Arousa y se escabechan en el momento. De gran tamaño, carnosidad y sabor. El escabeche elegante y ligeramente picante. De mojar pan. Muy recomendables. Vicio verdadero.

En los salazones, el punto de sal es tenue para intentar mantener tanto sabor como textura del pescado. Se busca que no se pierda esa urdimbre de crudeza en la degustación. El orden comienza en el salmón, para posteriormente movernos a la derecha con pez limón y jurel. Se acaba en el extremo izquierda con la caballa. Destacamos salmón, pez limón y caballa por mantener con mayor similitud su sabor original. El pez limón de sabor tenue.

Se agradece que se mantengan este tipo de preparaciones ante la invasión de otras similares como ceviches, tiraditos,…. Estamos abiertos ante todo tipo de cocina, pero los salazones y escabeches son los nuestros. ¿Moda pasajera?

Seguiríamos con un plato de verdura que combinaba alcachofa, judía verde y borraja. Las vainas salteadas den al plato un ligero toque crujiente. Protagonista el corazón de la alcachofa pleno de ese sabor tan característico (amargo-dulce). La borraja ejerciendo de base e hilo conductor. Verde que te quiero verde. Acompañado de un amontillado Monteagudo de Delgado Zulueta.

Del arroz con mollejas y alcachofas destacaría sus múltiples texturas. Crujiente la alcachofa, la untuosidad de la molleja de ternera y la melosidad del arroz. Soberbias las glándulas de ternera, muy bien planchadas, casi al límite del churruscado. El grano con personalidad propia gracias a un fondo de carne y verdura. Gusto, ejecución y producto.

Al estar en temporada de caza, y sabiendo de la experiencia previa de Marian en casas como Arce, nuestra elección debía ir por el camino de la cinegética. Elegimos pato azul. Muy marcado en la piel y rojo por dentro. Acompañado de "taco" de pasta brick con los interiores del ave. Salsa trabajada y densa que le aporta buena parte del sabor. Correcto.

Los dos platos anteriores se acompañaron de Jerez Emilio Hidalgo Gobernador.

Antes de atacar el dulzor, tuvimos espacio para “quesear”. En las manos de las “Verdejo” nos fuimos para Francia. Chource, Nuits d’Or y Munster. Perfecta la colocación de los frutos secos para el cambio de gusto. Un buen trio en el cual destaca el ímpetu sápido del Munster. Intensidad y afinación.

Finalizaríamos con una panacota de mojito. Postre de contrastes, entre la acidez y del dulzor. El cocktail reducido con el ron infusionado que aligera el conjunto facilitando la ingesta. Acertado. Palo Cortado Monteagudo Delgado Zulueta.

Buenas sensaciones generales. Se transmite cariño, respeto por el producto y por sus preparaciones. Se visualiza una línea clara de qué se quiere ofrecer al cliente y cómo. Línea culinaria clásica, cercanía y fidelidad. Marian y Carmen saben lo que se traen entre manos,.

A destacar esos imperdibles mejillones, el tratamiento de las verduras, y degustar algunos de los platos que incorporen esas mollejas de ternera.

Taberna Verdejo: Escabeches y empatía. Post completo y fotos en
http://www.complicidadgastronomica.es/?p=4600

Un año después de nuestro primer comentario y tras una serie de visitas, no hacemos sino confirmar que nos encontramos ante una de las tabernas más interesantes que hay actualmente en Madrid, un local donde siempre disfrutamos mucho tanto por la comida como por la bebida y sobre todo por el buen hacer de Marian y Carmen. Esta vez nos acoplamos en la pequeña barra, ya que sin reserva y en fin de semana será imposible sentarse, pero llegando pronto nos hicimos con nuestro hueco sin problemas. A partir de ahí nos ponemos en manos de Marian que nos recita los platos del día y mezclamos algunos clásicos con otros de rabiosa temporada.

Mejillones en escabeche (9€): ya un clásico del local y realmente excelentes, caseros, con un escabeche ligero y finísimos, de los mejores que se pueden comer en Madrid. Acompañados con sus patatas “chips”, como debe ser.

Codorniz escabechada (12€): codorniz “de verdad”, de campo, de las que apenas se comen ya. Puro sabor a caza con un ligero escabeche que refuerza el sabor y la hace más jugosa. Una delicia.

Pintada en escabeche con azafrán y salvia (14€): una de las aves que más nos gustan porque es de las más jugosas y por tanto admite múltiples preparaciones, en este caso un escabeche distinto al de la codorniz, con almendras, azafrán y las hojas de salvia. Excelente.

Huevos de corral con trufa negra (16€): nos comentó Marian que había recibido las primeras trufas negras y nos propuso esta sencilla receta, con sus patatas panadera. Pues eso, que nos tomamos dos raciones.

  • Panacota de mojito

  • Huevos con trufa

  • Pato azulón

Gustazo de encontrar en Madrid nuevos sitios que se fijan sobre todo en ofrecer un producto de alta calidad

Esto es una taberna ilustrada!, un sitio coqueto y escondido donde desde fuera no se atisba que dentro se disfruta de unas raciones contundentes y por lo general bastante bien ejecutadas

Como decimos se da protagonismo al producto, con unos salazones increíbles, una cecina en su punto y unas raciones bien combinadas como el "atun atun" (macerado previamente en soja) o la ensalada de chipirones, muy acertada

No pudimos probar (porque no había) otro de sus platos estrella: los mejillones escabechados por ellos mismos

Se nota que las socias del local han trabajado con Iñaki Camba: se da muy bien de comer aquí

Fotos y álbum completo de la visita en twitter: @DexteryOlivia

Diminuto y acogedor local situado en una tranquila calle en pleno distrito Salamanca, con una buena barra de tapeo y un comedor con apenas 5 mesas no muy amplio, pero sí acogedor y muy casero. Al frente están dos chicas con mucha experiencia en la hostelería de Madrid como Marian y Carmen, que conocen el negocio y tienen las cosas muy claras. Comida en víspera de festivo y comedor lleno.

La cocina es puramente de mercado, basada en un producto de temporada de primer nivel y con preparaciones sencillas e impecables en sus puntos y equilibrios, con un resultado más que satisfactorio. Además de la oferta de la corta pero suculenta carta, Marian nos ofrece igualmente platos del día según mercado. Comenzamos con unos mejillones escabechados (9€), totalmente caseros y realmente deliciosos. Mejillón fresquísimo y punto perfecto del escabeche. Se acompaña con unas apetecibles patatas chips. Después nos ofrecen unas alcachofas con tirabeques (15€), plato sin complicaciones y basado en la calidad de una excelente verdura, ahora comenzando su temporada. De segundo, unas manitas de cerdo (15,5€) fantásticas, perfectamente deshuesadas y con un punto de cocción ideal, se deshacen en la boca y resultan realmente adictivas. Igualmente a gran nivel brilla el steak tartar (19€), preparado en el momento y a gusto de cada uno, utilizan lomo alto en vez de solomillo y resultó delicioso, al nivel de los mejores que hayamos probado. De postre pedimos una tarta de queso (4,5€) muy suave y cremosa y una panacotta (4,5€) igualmente rica y jugosa, dos postres sin una excesiva complicación pero ejecutados de forma impecable. En general comimos francamente bien, buenas raciones, producto de gran calidad y elaboraciones buscando el equilibrio y el sabor, todo muy destacable, sin altibajos.

La carta de vinos es igualmente pequeña en cuanto a cantidad de referencias pero muy destacable en cuando a la calidad de estas, en especial por su buen contenido en Champagne y Jerez, y cuando en las cartas hay buenas existencias de estos vinos, sinceramente ya no miramos mucho más. Hay posibilidad de vinos por copas, opción que al final escogimos. Comenzamos por el Fino Tradición (4€ copa), saca de octubre 2013 y realmente excelente, de los mejores que hay en el mercado, perfecto con los mejillones. Continuamos con el Amontillado Classic de Fernando de Castilla (4€ copa), maduro y equilibrado, fantástico con las alcachofas y terminamos con el espectacular Amontillado Fino El Tresillo de Emilio Hidalgo (5€ copa), un vino de clase mundial que acompañó de maravilla a los segundos, pocos vinos armonizan mejor con un steak tartar. En todos los casos nos dejaron la botella en la mesa para repetir copa sin problemas, invitando incluso a algunas. Precios de los vinos correctos para el tipo del local y la zona en la que estamos. Buenas copas y servicio casero y atento, lleno de amabilidad. Siempre nos gusta tomar la copa en barra o en otro local, pero esta vez terminamos con unos GT de Tanqueray (7€) y de Nordes (12€), perfectamente preparados y que ayudaron a hacer la digestión.

Estamos pues ante una Taberna de calidad, de esas llamadas “ilustradas”, donde se cuida el producto y la cocina y además se trata bien el vino, con una oferta original e interesante, por tanto un local que nos ha gustado mucho y donde nos hemos sentido muy bien, muy a gusto tanto por el trato como por la calidad de lo comido y lo bebido. Al final la cuenta se disparó un poco por la bebida (como es habitual por otra parte), pero se puede comer muy bien por entre 35-40 euros. Taberna más que recomendable por tanto y a la que volveremos.

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