Re: Motivos para huir de un restaurante, o por lo menos para no volver
Ver mensaje de Elisabet LucenaCoincido con tus apreciaciones, las desarrollo de mi cosecha y añado alguna más ;)
- Comer solo: yo lo hago con cierta frecuencia (sobre todo, entre semana). En mi caso, como suelo ir casi siempre a los mismos sitios, ya me conocen de sobra y, digamos, que cuando voy acompañado es cuando aviso (pues como decía, cuando como solo, puedo comer hasta en barra y en 15-20 minutos he terminado, tomo café y vuelta a trabajar al despacho).
En esto de comer solo/sola, sí hay un pequeño micromachismo social, EMHO. Todavía hay mucho camarero/hostelero que no puede creer que una mujer (joven ó más madura) pueda ir a comer sola a un restaurante (parece que si no vas con una amiga o "tutelada" por un hombre, no puedes salir de casa a comer). El por qué vas sola a comer, no es tema de la incumbencia del camarero. No hay ninguna norma que diga con cuánta gente has de ir a comer para poder salir de casa a un restaurante y pueden haber mil casuísticas por las que ir sola (porque nadie te ha podido acompañar, porque tus amigos o familiares están ocupados en otros menesteres, porque vas a comer para volver a trabajar en poco tiempo y no quieres que una comida se convierta en dedicar 2-3 horas o... porque te da la gana salir sola a comer).
- Llega la carta (a veces mugrienta, vieja y sucia en según qué sitios): no has mirado nada y ya van a tomarte nota en una libreta del Pleistoceno que se desmonta y a boli con garabatos ya metiéndote prisa para que pidas sin haber mirado ni lo que tienen. Lo normal es decir: "Déjeme mire la carta unos minutos y ya le digo qué voy a comer". Si le dices esto último, espera luego mínimo 20 minutos para que vengan a tomarte nota (un poco en "represalia" por haber invitado al camarero a que te dejara tiempo para mirar la carta).
- El camarero nada sabe del contenido y elaboración de muchos platos: o es un "extra" puntual del restaurante para ese día o el interés por su trabajo es mínimo. Mal asunto.
- De la mitad de platos de la carta no tienen: mala barraca.
- De la mitad de vinos de la carta no tienen: poco cuidado del servicio de vino.
- No hay especificadas añadas de los vinos en la carta: pasan bastante del vino (y les parece igual que tomes 2006, 2008 ó 2012).
- Falta de higiene de la mesa: mantel sucio, viejo ó deteriorado, cubiertos o vajilla poco limpia (síntoma de poco cuidado, dejadez...), mal rollo también (no quiero pensar en el estado higiénico de la cocina...).
- Pido un tinto, llega subido de temperatura, le digo algo al camarero y me dice: "El tinto se toma a temperatura ambiente". O me dicen: "Lo tenemos en vinoteca a 18ºC" y veo el modelo de vinoteca, el calor en sala y entiendo que el vino esté a 22-23ºC (muchas vinotecas marcan una temperatura que no es la real dentro, sobre todo si la botella está en la parte superior de la misma). Insistiendo mucho, le digo que me traiga una cubitera o una funda enfriadora, el camarero reticente, le digo que entonces, si no la trae, no quiero el vino pues no quiero sopa de alcohol... en fin. Posiblemente no vuelva.
- Solicito un blanco/rosado/espumoso y llega demasiado frío (a 2-4ºC). Traen cubitera pero opto, cuando el camarero se larga, en sacar la botella de la cubitera y dejarla unos minutos fuera para que suba algunos grados (y así poder apreciar algo del vino).
- Cuando quieren obligarte a comer un plato, en ocasiones, da la impresión de que es para "dar salida" a determinado tipo de producto que estaba ya al borde de caducar o tenerlo que tirar. También, pensando bien, podría ser algún plato muy bueno que, no estando en carta, el restaurante haya elaborado para ese día y quieran que lo pruebes... ya dependerá mucho del perfil del restaurante y si cuidan el producto, la elaboración, etc.
- Los baños para mí son un punto positivo si están limpios. Si no lo están del todo y la hora ya es avanzada (15:30-16:00h) lo perdono pues lo achaco al numeroso paso de clientes por ellos y a que éstos no siempre son lo cuidadosos que deberían (y entiendo que no puede haber una limpiadora constantemente en el baño durante todo el servicio de comidas).
- Llega la cuenta y resulta que los precios de carta eran SIN IVA. Súmale un 10% más al precio final. Falta de transparencia con los precios...
- Llega la cuenta y te cobran un sobreprecio no informado en carta ni por el camarero, por haber comido en terraza... lo mismo del punto anterior.
En fin: un sinfín de detalles (unos pequeños y otros no tanto), que hace que la experiencia de comer no sea tan positiva como uno esperaba inicialmente. Si la experiencia no es muy buena en la primera vez, es complicado que uno se plantee dar una segunda oportunidad al lugar y volver (y, si encima, hay más personas conocidas que opinan parecido pues ya, directamente, no vuelves ni aunque te pagaran por ello).
En la victoria mereces beber champagne; ¡en la derrota lo necesitas! (Napoleón Bonaparte. 1769-1821)