Pedro Domecq Oloroso viejísimo 1920 y Marqués de Murrieta Gran Reserva 1988

6 respuestas
    #1
    Pursewarden

    Pedro Domecq Oloroso viejísimo 1920 y Marqués de Murrieta Gran Reserva 1988

    Estimados amigos,

    Tengo desde hace cuatro o cinco años una botella de Pedro Domecq Oloroso Viejísimo añada 1920 embotellado en 1982 para conmemorar la visita de Juan Pablo II a España (etiqueta con las armas papales y las de Domecq, etc.) y otra de Marqués de Murrieta Gran Reserva de 1988.

    El problema es que estos últimos años han estado conservadas en la cocina, a temperaturas oscilantes y no ideales, con mucha luz y olores... Quería pedir vestra opinión sobre si los vinos se habrán echado a perder, pues tengo mucho cariño por estas botellas y me daría pena abrirlas y no poder beberlas.

    Muchas gracias de antemano y un saludo a todos.

    Pursewarden

    #2
    lair75

    Re: Pedro Domecq Oloroso viejísimo 1920 y Marqués de Murrieta Gran Reserva 1988

    Experiencia propia con vinos de esa edad conservados de malas maneras no, pero no tiene buena pinta, no.

    #4
    Pursewarden
    en respuesta a Jilguero

    Re: Pedro Domecq Oloroso viejísimo 1920 y Marqués de Murrieta Gran Reserva 1988

    Ver mensaje de Jilguero

    Muchas gracias por tu respuesta, Alberto, pero ten en cuenta que el vino (si no lo he entendido mal) es de 1920 y lleva casi treinta años en la botella...

    #6
    Cachina
    en respuesta a Pursewarden

    Re: Pedro Domecq Oloroso viejísimo 1920 y Marqués de Murrieta Gran Reserva 1988

    Ver mensaje de Pursewarden

    Como te han dicho el Murrieta no estará muy allá, el oloroso puede que esté bueno. Otra vez los guardas mejor, hombre. Ábrelos estas fiestas, ya no hace falta que los guardes más, por lo menos te lo digo para el Murrieta.
    Saludos.

    "Beati Hispani quibus bibere vivere est" Traducción: "Afortunados los españoles para los que beber es vivir". Atribuida a Julio César

    #7
    Pursewarden

    Re: Pedro Domecq Oloroso viejísimo 1920 y Marqués de Murrieta Gran Reserva 1988

    Hecha la prueba, el oloroso estaba bueno. El color muy vivo, muy limpio. La nariz larga, con los típicos frutos secos, recuerdos de cava húmeda y, ¡sorpresa!, bastantes pasas muy dulzonas.
    En la boca, aunque fue rebajándose con los días (al igual que el tono se volvía más turbio) estuvo largo, largo, llenándolo todo; adictivo, en una palabra. Pero eso sí -insisto- demasiado dulce para lo que esperaba.
    La etiqueta no dice nada de que sea dulce, y yo recordaba los viejos olorosos muy muy secos. Tanto que, untados sobre la piel del brazo, eran como agua al tacto. Éste, por el contrario, pringaba bastante. Ignoro si será cosa de este vino concreto o de su mala conservación.
    La primera noche me bajé media botellita con mi santa acompañando queso de oveja, pasta con trufa blanca y salsa de boletus y un turrón de coco de postre. Fue bien con todo por la potencia y la largura, y aunque el dulce no sobraba me sigue sorprendiendo que pareciera tener algo de PX.
    Los siguientes días lo acompañé con buen cafecito cortado y me paseé alguna vez por el cielo...
    ¡Gracias a todos por vuestra ayuda, feliz año y hasta el próximo post!

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