Una reflexión sobre el vino adulto: Los hay peores que yo...

20 respuestas
    #1
    MCamblor

    Una reflexión sobre el vino adulto: Los hay peores que yo...

    Le doy a leer a Josie un librito que me gustó mucho, titulado The Accidental Connoisseur: An Irreverent JOurney Through the Wine World, de Lawrence Osborne. Me resulta fascinante que una cita que se me escapara a mí, está ebtre las preferidas de mi compañera. Yo tenía un profesor de literatura francesa al que le gustaba mucho zumbarnos un texto complicado y decirnos a la clase: ";Alors, commentez et discutez...";

    Escribe Lawrence Osborne:

    “La aceleración,” concluyó [el importador norteamericano de vinos Neal] Rosenthal. “Todo es aceleración. Vivimos en una época en la que la gente se comporta como niños alocados. ¿Se habrá vuelto hoy por hoy demasiado difícil la complejidad? ¿O nos habremos vuelto todos niños?
    Bebimos en silencio un rato. Me preguntaba yo si era verdad que el gusto moderno—nuestro gusto—es esencialmente un gusto infantil. Eso es cierto de seguro allá en Estados Unidos, donde todo tiene la energía y el deseo de satisfacción instantánea de la niñez. Sexo infantilista, relaciones infantilistas, entretenimiento infantilista—y ahora, al fin, vino infantilista. Quizás lo del vino infantilista era inevitable. Por un momento recordé las escenas de pesadilla en ‘Ferdydurke,’ la novela de Witold Gombrowicz, donde se sometía a los personajes a una niñez obligatoria. Y es que nada es tan de pesadilla como la niñez, a fin de cuentas, y nada ees más opresivo que los gustos de los niños cuando alguien te los empuja por la fuerza. El único consuelo del ser adultos es, de hecho, el no tener que ser niños.
    No ser niños es liberador. Y disfrutar de las cosas que odian los niños siempre ha sido un escape para los adultos. O al menos eso creía yo, mientras bebía el Cuvée Tradition de [Paul, enólogo-propietario de Domaine de Montpertuis en Châteauneuf du Pape] Jeune, algo que a ningún niño jamás pudiese gustar. No tiene nada del opulento dulzor que tanto encanta a los niños. Traté de imaginar lo que pensaría un niño de este vino, y estaba seguro de que para un niño de diez años sería algo amenazador, siniestro.

    Se me ocurrió entonces que quizás lo que deseaba yo en mi búsqueda de mi propio gusto era un tipo de adultez. Una idea sorprendente. La búsqueda del gusto no es más que un viaje hacia fuera de lo infantil. En el caso del vino es seguramente un peregrinaje desde la dulzura de la leche materna hacia los gustos “antinaturales” de la ‘perversa’ (pero sublime) senectud. De lo dulce a lo seco; de la simplicidad a la complejidad; de la certeza a la ambigüedad…
    Uno no puede dejar de percatarse de que el mercadeo contemporáneo del vino por medio de etiquetas coloridas y ‘divertidas,’ con sus líneas fractales, sus colores de fruta tropical y sus gráficas de animales, está diseñado para apelar al niño interno, al monstruo cretino que habita en cada uno de nosotros. (The Accidental Connoisseur, pp. 196-197).

    Esto se me parece a muchas de mis diatribas en Verema, aunque con un lenguaje mucho menos retorcido. ¿Qué les parece?

    M.

    #2
    Norje
    en respuesta a MCamblor

    Re: Una reflexión sobre el vino adulto: Los hay peores que yo...

    Ver mensaje de MCamblor

    Pero la infancia ¿es cosa de niños o es la que les damos prefabricada? Tengo mis dudas. A mi hija—que aún no ha cumplido 3 años—le gustan mucho los quesitos, queso fundido en porciones cremoso y al gusto de los niños... ah, pero el día que probó el parmesano “reggiano” lo prefería a aquéllos. Y también prefiere el queso picón, a pesar de las muecas que le obliga a sacar, o el Roquefort, que además le hace reír porque se llama igual que el ratón de los “Aristogatos” de Disney. Creo que esos sabores tan fuertes y complejos no parecen a priori nada “infantiles”. Cuando probó cerveza (sin alcohol) le encantó y quería repetir—antes de los dos años fue esto. Le gusta desayunar conmigo sábados y domingos porque le doy (me lo pide porque le encanta) un poquito de café, que tomo con poco azúcar y poca leche. En ocasiones me pide que le ponga una de sus películas (pueden ser de dibujos, como “El libro de la selva” o con actores, como el ínclito Harry Potter, pero si se da el caso de que al conectar la TV y antes de que arranque la película sale un canal en el que están dando quizá bricolaje o vaya usted a saber qué otra cosa con no se sabe qué mágico resorte, me interrumpe y dice (para que ya no ponga la película) “¡quiero esto!”

    ... Tanto rollo para decir que eso de la infancia ¿no será un mito que los adultos nos encargamos de condicionar y mantener?
    Una de las constantes de la infancia es la curiosidad, y me parece que el “consumidor de vinos medio americano” (al que alude el texto) precisamente adolece de esa falta de curiosidad.

    Jesusnorje, P^B

    #3
    MCamblor
    en respuesta a Norje

    Excepciones y algo que no entiendo...

    Ver mensaje de Norje

    Pues, tu hija será la excepción... Yo personalmente me abstengo de procrear porque no me gustan mucho los niños. Y quizás no me gustan porque me hacen pensar en empalagosas, aparte de por la cantidad de ruido que hacen. Es una bendición tener una hijita así, una ";gourmande"; en ciernes, por lo que dices. Pero el común de los niños en mis tiempos entendían por ";queso"; La Vache qui Rit o, peor, esa inmundicia anaranjada que los norteamericanos llaman Velveeta. Digamos que entre un 99.9999999% (a ojo de buen cubero) de los niños que me encuentro hay una propensidad al McDonald’s, el chocolate de leche, la Coca-Cola y la coprofagia en general, que yo no quisiera tener que volver a experimentar nunca más.

    Creo que te equivocas con el consumidor americano promedio. La ";curiosidad"; la tiene, en el sentido de que le propones mil productos y, si tienen el dinero para comprarlos, va y los prueba todos. El problema está en que, en irónica contradicción, siempre busca lo mismo en productos vendidos como ";distintos."; O quizás no te equivocas... Puede que sea ya el momento de establecer una distinción clara entre ";curiosidad"; (que envuelve un elemento de desarrollo intelecto-moral) y la receptividad al marketing.

    M.

    #4
    Norje
    en respuesta a MCamblor

    Re: Excepciones y algo que no entiendo...

    Ver mensaje de MCamblor

    Supongo que cuando crezca un poco caerá en las redes de los vendedores de subproductos, es inevitable, me temo, pero a lo que me refería es que cuando son realmente niños aún no están deformados. Esto me recuerda que con un año (y lo he comprobado en más infantes) hacía buenas imitaciones de los ladridos de los perros y del cuá-cuá de los patos, cosa que olvidó en cuanto empezó a aprender a hablar y sustituyó sus verdaderas imitaciones por nuestro deletreado ";guau-guau"; y ";cuá-cuá";.

    Toda generalización lleva implícitos errores de gran bulto, y cuando me refería a ";cosumidor americano"; lo hice en referencia al texto que transcribes cuando habla de ";en los Estados Unidos..."; pero sí creo que no es auténtica curiosidad sino una especie de ";caza y captura"; al modo en que los turistas necesitan retratarse con el fondo de la torre de Pisa, la de Eiffel, Miss Liberty, etc, queriendo ";dar fé"; de haber dicho o hecho lo que se les requería. En tal medida, los ";fabricantes"; de vinos comienzan a comportarse como diseñadores de Parques Temáticos. Más que infantilización sería una Disneyworldización del mundo, igual que lograron Dysneyworldizar la ";infancia";...

    jesus

    #5
    Norje
    en respuesta a MCamblor

    Re: Excepciones y algo que no entiendo...

    Ver mensaje de MCamblor

    Y ya que tú no piensas procrear (y otros ya lo hemos hecho), pongo a mi hija en la fila de los que algún día habrán de heredar esos vinazos que pusiste a envejecer ;-) , por si no tienes tiempo de beberlos todos!

    un abrazo

    jesus

    #6
    MCamblor
    en respuesta a Norje

    2001, ¿eh?

    Ver mensaje de Norje

    Pues ya veremos lo que le servimos a tu hija del año de su natalicio cuando tenga edad de beber y apreciar...

    Creo que en lo de la ";Disneyworldización"; coincides perfectamente con Osborne (cuando dice lo de ";sexo infantilista, relaciones infantilistas, entretenimiento infantilista, etc.).

    En el mismo capítulo del libro, Neal Rosenthal habla de que el mundo actual del vino da asco, con tal homogenización y ";dumbing down"; y, sobre todo, con los precios que cualquier hijoevecino se siente en libertad de pedir por cualquier vinajo nuevo y con el poder de los ";críticos"; y ";opinionmakers.";

    Ya digo, el libro tiene sus defectos, pero lleva a unas reflexiones interesantísimas.

    M.

    #7
    BenjaminBerjon
    en respuesta a MCamblor

    Re: Excepciones y algo que no entiendo...

    Ver mensaje de MCamblor

    Para mi los niños son lo más maravilloso que puede existir en este caótico mundo. Gritan, se ensuscian, te ensucian. Muchas veces me he preguntado que pasaría si volviera a tener 5 años y me encontrara con Benjamín a sus casí 40: ¿Qué secretas esperanzas no habremos decepcionado, de las que ni siquiera nos acordamos?. Interesante aunque triste; poder enfrentar a estos dos seres, de los que uno prometía tanto y el otro ha cumplido poco...
    Como dice un amigo: ";El hombre rara vez peca por exceso. Peca más bien por pereza, por abandono, por ir renunciando a trozos del alma. Por eso es bueno de vez en cuando, mirar al espejo, y tratar de encontrar al niño que fuimos. Rescatar sus ilusiones, sus esperanzas, su transparencia, su deseo de vivir";.

    Saludos

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