Una reflexión sobre el vino adulto: Los hay peores que yo...
Re: Por cierto...
Ver mensaje de BenjaminBerjonCalla,como se entere el defensor del menor veras.Saludos.
Si el Camblor de la infancia se encontrase...
Ver mensaje de BenjaminBerjonAl Camblor de los ";años dorados"; prematuros, probablemente se reiría de lo gordo y lo calvo que lo ve. Aparte, le diría que ha traicionado la música y merece morir rápidamente (es que mi apasionado entrenamiento musical comenzó muy temprano).
Pues, fíjate, que las de los niños son maravillas a las que soy enteramente insensible. Jamás me siento tan incómodo como cuando tengo que hacerle (o reirle) gracias al hijo o la hija de algún buen amigo. Vainas mías... Claro, debo decir que si tuviese yo un Camblorcito/a y me viese en la obligación de llevarle a Disney, no vacilaría ni en un segundo en dejarlo/a huérfano de padre.
M.
Re: Manuel se me caen las lagrimas de reirme solo con
Ver mensaje de MCamblorLo de camborcito/a jajajaja eres demasiado amigo¡¡¡
Bosca si niño...
Ver mensaje de BoscoBosco si niña.
Es para jugar a otro tipo de subversiones y cerciorarme de que en el cole le hagan la vida imposible.
M.
Y si le pusieras Aurelio...
Ver mensaje de Bosco...El ya se lo podría cambiar por Bosqui, que queda mu fash...
Salut.
Pero lo de "mu flash..."
Ver mensaje de BoscoTendría que descubrirlo el retoño en cuestión Laureano. Ya yo tuve oportunidad de inventarme decenas de seudónimos en mi temprana juventud, porque me fastidiaba bastante que me dijeran ";Manolito.";
M.
Sí 2001, y antes de que acabe 2004, su hermano.
Ver mensaje de MCamblorEstoy absolutamente de acuerdo en el fondo de la cuestión, y se entiende muy bien eso de la infantilización, (la verdad es que mi defensa de que el término ";infantilización"; es injustamente peyorativo pertenece a otro orden, vamos, que somos nosotros quienes nos esforzamos por reducir a los niños y simplificarlos dándoles de comer simplezas light por boca, ojos y orejas). Lo mismo le sucede al vino, a la música etc. El gran mercado es lo que posibilita que las cosas primero se potencien y luego se desactiven. El mercado quiere bólidos, pero luego exige que sean inofensivos, como la vieja aquélla que demandó a la Porsche porque su coche aceleraba tanto que se estrelló con él.