Re: Pedro Domecq Oloroso viejísimo 1920 y Marqués de Murrieta Gran Reserva 1988
Hecha la prueba, el oloroso estaba bueno. El color muy vivo, muy limpio. La nariz larga, con los típicos frutos secos, recuerdos de cava húmeda y, ¡sorpresa!, bastantes pasas muy dulzonas.
En la boca, aunque fue rebajándose con los días (al igual que el tono se volvía más turbio) estuvo largo, largo, llenándolo todo; adictivo, en una palabra. Pero eso sí -insisto- demasiado dulce para lo que esperaba.
La etiqueta no dice nada de que sea dulce, y yo recordaba los viejos olorosos muy muy secos. Tanto que, untados sobre la piel del brazo, eran como agua al tacto. Éste, por el contrario, pringaba bastante. Ignoro si será cosa de este vino concreto o de su mala conservación.
La primera noche me bajé media botellita con mi santa acompañando queso de oveja, pasta con trufa blanca y salsa de boletus y un turrón de coco de postre. Fue bien con todo por la potencia y la largura, y aunque el dulce no sobraba me sigue sorprendiendo que pareciera tener algo de PX.
Los siguientes días lo acompañé con buen cafecito cortado y me paseé alguna vez por el cielo...
¡Gracias a todos por vuestra ayuda, feliz año y hasta el próximo post!