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Continuación de la Cata cuya primera parte se puede consultar en el siguiente

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Imperial Vs72

Cata Histórica de RIOJA (Parte II)

Continuación de la Cata cuya primera parte se puede consultar en el siguiente link de Verema:

https://www.verema.com/foros/foro-vino/temas/1183237-cata-historica-rioja-parte-i

Tras los 10 primeros vinos que comprendían el rosado de Murrieta y tintos desde 1989 hasta el Excelso del 64, proseguimos la cata con los siguientes 10 que completaban el panel:

Viña Dorana Reserva Especial s/a. 65% tempranillo, 25% garnacha, 10% mazuelo y graciano, 24+60 meses de crianza.

La bodega Gómez-Cruzado pasa a menudo desapercibida, pero es una bodega más que centenaria radicada en Haro que elabora unos vinos muy interesantes. Este reserva especial de Viña Dorana se embotelló casi por completo sin indicación de añada, aunque pertenece a la famosa cosecha de 1964. Es posible sin embargo ver botellas con la indicación en la etiqueta, corresponden a las últimas partidas.

Fino color rubí con ribete atejado. 
En nariz muestra un perfil completamente distinto al resto de vinos, con mucho tono mineral predominando sobre la fruta y los toques especiados de la madera. Más impactante era un toque a aceite ligeramente quemado (como de coche). 
Boca muy musculosa y apretada, buena acidez, un vino franco que da todo de inicio, fruta en licor junto notas de nuevo minerales y terrosas y buena longitud final, con un fino amargor muy gustoso. 
Un vino que dividió a los presentes por esa curiosa nariz; a mí me gustó precisamente por ser diferente. Y lo que parece claro es que tiene aún bastante recorrido. [9,0]

Viña Bosconia 5º año s/a. 80% tempranillo, resto mazuelo y graciano, 60 meses de crianza.

Botella en aparente buen estado y con un nivel más que correcto, pero fue la que el destino eligió para recordarnos que estábamos catando vinos con decenios a sus espaldas… una lástima porque Bosconia siempre depara agradables sensaciones, pero por otro lado, teniendo en cuenta la cata que estábamos llevando a cabo, que salga una botella mal de VEINTE es un éxito tremendo! 
Queda otra botella, a ver si tenemos más suerte con esta segunda.

Bilbaínas Etiqueta Negra Gran Reserva 55. 65% tempranillo, 35% garnacha. 18+108 meses de crianza.

Bonito color rubí de capa sorprendentemente alta, con destellos marronosos y atejados, muy limpio y brillante. 
Nariz muy compleja, intensa pero sobretodo elegantísima, aromas a caza de inicio que dan paso a fruta ligeramente licorosa (guindas) en primer plano dentro de un sutil envoltorio de cacao y especias, monte umbrío y finos matices avainillados. 
En boca de nuevo maravilla su elegancia, un compendio de virtudes y equilibrio entre potencia, acidez, sabrosidad y finura, nada falta y nada sobra, con un final muy largo y pleno, magnífico. Para beber y beber sin parar.

Uno de los vinos más hermosos y equilibrados que he tenido ocasión de catar. Y que demuestra que la del 55 es una de las añadas más grandes en Rioja. [9,8]

Berberana Gran Reserva 52. 60% tempranillo, 20% mazuelo, 20% garnacha, 12+60 meses de crianza.

Segundo vino de la década de los 50, en otra añada excelente, y segundo vinazo.

Color rojo rubí con destellos marronosos y ribete teja, bastante cubierto para pasar de los 60 años. 
Muy abierto y franco en nariz desde el principio, aunque dominado por los aromas terciarios, finos especiados y notas cremosas y avainilladas, no demasiado intenso pero fino y de gran clasicismo. 
Ataque fresco y fino, claramente más elegante que potente pero con enjundia, pulido y sin aristas, con buena acidez, de nuevo especiado y con ese punto terroso tan agradable, con un final de notable longitud.

Resiste con nobleza, pero no parece que pueda ir a más ya. [9.3]

Castillo Ygay Gran Reserva Especial 42. 60% tempranillo, 30% garnacha, 10% mazuelo, 48+372 meses de crianza.

Sí, has leído bien, 35 años de crianza, que unido al tiempo que se le daba en el botellero antes de comercializarlo hizo que este vino se viera por primera vez en el mercado allá por 1983… ¡¡¡ 41 años después de la cosecha !!!

Vestido rojo rubí muy intenso de capa medio alta, con destellos aún granates y un fino ribete atejado, muy bonito y brillante. 
Ataca la nariz con notas reducidas, caza de pluma y sangre… para abrir a tonos de monte umbrío y trufas, con fruta roja muy madura presente y un fondo especiado y muy complejo. Gran intensidad y complejidad, con capas múltiples y cambiantes. A la media hora el resto que había quedado en la copa iba mutando, saliendo notas a tabaco más evidentes, cuero y apuntes balsámicos. 
En la boca es brioso como un caballo salvaje y logra la cuadratura del círculo aunando gran potencia y elegancia aristocrática, con una acidez perfecta, envuelve las papilas de sabor, con esa fruta licorosa bien presente sobre ese fondo especiado de gran calidad y complejidad (clavo, pimienta negra), tabaco, cuero viejo, con taninos aún presentes y con un final de espectacular persistencia y sapidez.

Es un vino tremendo, con un porte casi regio, de estos que desde el primer momento ves que estás delante de algo muy grande… pertenece a la élite mundial. 
Eran otros tiempos y otra filosofía de elaboración… y los resultados son tremendos. Este vino es un prodigio de la naturaleza, una bestia embotellada que no parece tener doma posible. [10.0]

Lo mejor: que todavía nos quedan unas botellas más!

F. Paternina Gran Reserva 28. 80% tempranillo, 20% garnacha, mazuelo y graciano, 24+456 meses de crianza.

Efectivamente, de nuevo esa mareante cifra es verídica, este coloso se embotelló en 1968, con 40 años de crianza, para ir saliendo de los calados de la bodega a cuentagotas y bajo pedido.

Rojo rubí con destellos rojizos y de capa media-alta, increíblemente joven y cubierto para tener 86 años. Impresionante! 
Nariz franca e intensa, dando la cara desde el principio, fruta bien madura presente junto a notas de monte umbrío y aromas terrosos y un amplio abanico de terciarios (tabaco, cedro, cacao amargo,..) 
Después del bestial Ygay 42, este parece mostrarse más contenido y pulido, pero no hay que engañarse, está muy muy vivo y tiene todavía arrestos (materia y acidez) para marcar territorio pero, de nuevo, con una elegancia exquisita. Fruta roja delicadamente licorosa, toques de matorral y terrosos, con un larguísimo final que deja un gusto especiado finísimo. Un vino espectacular a todas luces. [9.8]

¿Puede un vino de esta edad mostrarse así de joven? Pues no es el único, visto lo visto. ¿Al permanecer este vino tantos años en bodega se refrescaba? Pues no podemos saberlo, pero ¿y qué más da cuando uno tiene un vino así en la copa?

Con esta tremenda tanda de vinos finalizábamos realmente sorprendidos la parte de tintos (con ese rosado que incluimos para comenzar). Nos quedaban los cuatro blancos que, no sólo no se arrugaron ante el envite, sino que incluso subieron el listón. Vamos a ello:

Viña Soledad Teté de Cuvée Reserva 68. 50% viura, 25% garnacha blanca, 25% malvasía riojana, 12+48 meses de crianza

Amarillo dorado con reflejos limón y ocres, muy limpio y brillante, para nada denota su edad, parece un jovencito. 
Nariz de muy buena intensidad, nada cerrada, fruta blanca en almíbar, toques dulces (orejones) junto a otros más cítricos y un fondo mineral y con un ligero toque a maderas viejas que lo dota de complejidad. 
En boca se muestra graso y ágil, con una vivacidad inusitada y una frescura magistral, bien estructurado, mineral y finamente cítrico, con un final muy largo frutal y finamente amielado. Grandísimo blanco seco que seguirá maravillándonos aún durante unos cuantos años. [9,5]

Diamante Reserva 55. 50% viura, 25% garnacha blanca, 25% malvasía riojana, 12+36 meses de crianza.

Color caoba marronoso muy evolucionado que nos hizo dudar en un principio. Nada, este vino es asombroso, es un prodigio embotellado que no se tambalea y parece poder con todo. 
Nariz ligeramente oxidativa al principio, pero luego, como si despertara de un letargo, nos recuerda el vino que es y que ya nos ha demostrado en otras ocasiones: cantidades ingentes de fruta escarchada, orejones, caramelos de miel, toques almizclados, maderas viejas… 
En boca tiene fuerza y estructura, con una acidez fantástica que equilibra el punto goloso que aún tiene, esa mayor evolución de esta botella parece dar mayor sensación de grosor y resta un poco de frescura cítrica con respecto a catas anteriores, pero este vino tiene un empaque tremendo. Final eterno de gran calidad. [9.7]

Afortunadamente, hemos tenido la gran suerte de catar este vino ya en otras dos ocasiones. Por eso mismo no podía faltar en esta cata histórica. Y por eso nos permitimos decir que no es la mejor botella que hemos probado aunque sigue siendo un vino de matrícula. 
Dicho esto, y por si alguien tuviera dudas aún, es fácil hacerse una idea de las excelencias que atesora este vino cuando, a pesar de lo que acabo de decir, para algunos fue con todo el mejor de la cata.

Corona SemiDulce Crianza 84. Viura, garnacha blanca y malvasía, 8 meses de crianza.

Amarillo dorado con tonos anaranjados, sensación de grosor en copa. 
Muy franco en nariz, dominan por los tonos dulces (miel, orejones) sobre los cítricos (piel de naranja) y los cremosos de la madera. Buena intensidad y una complejidad incipiente. 
En boca es muy compacto y amplio, gran frescura por su viva acidez, fruta almibarada sobre fondos cítricos que repiten en el postgusto, con un final notable y levemente acídulo (pomelo, naranja amarga).

Pasó casi de puntillas en la cata porque estaba rodeado de monstruos y él está aún casi en pañales (cosas de estas sesiones tan bestias…), pero apunta muy buenas maneras. La evolución lógica posiblemente haga que redondee ese punto dulce y lo integre más con esa frescura ácida. Desde luego, tiene cuerda para hacerlo con calma… para guardar unos años [9.0]

Viña Zaconia 6º Año Abocado s/a (embotellado en 1961). 90% viura, 10% malvasía. 60 meses de crianza.

Dorado muy intenso con tonos anaranjados y ocres. Brillante y limpio, con buena lágrima. 
Sorprende inicialmente en nariz con toques de maderas viejas, un tanto cerrado, pero abre rápidamente con un poco de movimiento en la copa hacia tonos más ahumados que envuelven una fruta blanca bien madura junto a toques dulces (membrillo, miel de romero) y ácidos (mandarina), conformando una fragancia complejísima y envolvente, en constante evolución. 
Si la nariz es muy grande, la boca es colosal. Ampuloso, sabrosísimo, embaucador de principio a fin, con una acidez magnífica que reabre a cada sorbo las papilas y las prepara para un nuevo tsunami de sabores; complejidad y fuerza a raudales, con un final excelso que deja tras de si una huella imborrable. 
Imponente botella, de un vino muy escaso del que existen poquísimas referencias. Una lástima, porque es una auténtica delicia. Una verdadera joya y una suerte haber podido hacerse con estas botellas. [10.0]

Un broche ciertamente de oro de esta sesión espectacular que demuestra el gran potencial de envejecimiento de estos vinos y que Rioja juega sin complejos en la élite mundial del vino. 
Dejo las fotos de los vinos de esta tanda:

Viña Dorana Rva. Especial s/a

Viña Dorana Rva. Especial s/a

Bosconia 5ºAño s/a

Bosconia 5ºAño s/a

Bilbainas Et. Negra Gran Rva. 55

Bilbainas Et. Negra Gran Rva. 55

Berberana Grva. 52

Berberana Grva. 52

Castillo Ygay Rva. Esp. 42

Castillo Ygay Rva. Esp. 42

Paternina Grva. 28

Paternina Grva. 28

Los Blancos

Los Blancos

Viña Soledad Tete de Cuvee Rva. 68

Viña Soledad Tete de Cuvee Rva. 68

Corona Cza. 84

Corona Cza. 84

Zaconia 6º Año Abocado

Zaconia 6º Año Abocado

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