Clos des Bonnes Blanches 2007

Vino Clos des Bonnes Blanches 2007

Puntuación del vino
Puntuación sobre 100:
99
Puntuación Media:
9,7
Calidad-precio:
8,5

Bodega: Domaine Ogereau
D.O./Zona: AOC Coteaux du Layon Saint Lambert
País: Francia
Tipo de vino: Dulces y Generosos
Graduación (vol): 11,00%
Varietales: Chenin blanc
Precio aproximado: De 30 a 49,9 €
Descripción
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Elaboración: http://www.domaineogereau.com/domaine-ogereau-coteaux-layon-bonnes-blanches.html 300 g de azúcar residual

Varietales: Chenin blanc

3 Opiniones de Clos des Bonnes Blanches

Pues con esta cata, resulta que ya soy milenario en Verema. Y he reservado este lugar de privilegio a un vino excepcional, un portento de sensaciones y de armonía. Tenía una botella que compartí con unos amigos no menos especiales una noche de julio en Valencia.
Clos des Bonnes Blanches presenta color cobrizo, algo más evolucionado que la última vez que lo caté, hace casi seis años (ver abajo). Denso, limpio, precioso.
En nariz hay complejidad a raudales. A las notas típicas, de tipicidad, de la Chenin Blanc se suman otras muchas, algunas de las cuales soy incapaz de describir. Fruta de hueso almibarada, cera, polen, amielados, fruta tropical muy madura, infusión de flores amarillas (caléndula, especialmente), mineralidad caliza muy presente, talco.
Apabullante, intenso, pletórico en boca. Destaca su equilibrio, ya que su gran cantidad de azúcar residual está compensada por una soberbia acidez. Gran peso, mucha densidad, fruta compotada, miel tostada, mineralidad exquisita. Cada sorbo es un paseo por el paraíso, un cúmulo de sensaciones, de concentración de néctar. Equilibrado, armonioso, excelso. Vino de meditación, de los que no dejan indiferente y dirás alguna vez a tus nietos que lo probaste.
Dioniso fue deificado no sin razón...

Amarillo dorado brillante, lagrima densa y lenta.
En nariz, piña, miel, cítricos, frutas amarillas, notas minerales y pan tostado.
En boca es denso, untuoso aparecen frutas amarillas, toques cítricos mezcados miel y pan tostado, notas calizas una acidez adecuada y con un posgusto largo.

Pues sí, si existe el vino perfecto, sin duda es este.
Elaborado a partir de chenin blanc 100% botritizada por Vincent Ogereau que, además de viticultor, es músico, con lo que su sentido del equilibrio y la armonía queda patente en la pequeña producción de este néctar de dioses olímpicos.
En vista presenta color oro viejo muy limpio, con ribete cobrizo.
Nariz muy intensa y compleja: miel tostada, mermelada de frutas blancas (albaricoque), membrillo, piña tostada, mango, toques de limón, caléndula, piel de níspero, tiza, látex.
En boca es suave, sedoso, delicado y, al mismo tiempo, va desplegando su enorme personalidad de aromas hasta llenarla de sensaciones nunca antes experimentadas por un vino así. Envolvente, equilibrado, armonioso, bello e inolvidable.
Nunca recomendaría maridarlo, es para la intimidad y para el gozo personal. Podría ser acompañado por buena música y/o por buen sexo.
Mi primer y merecido 10.

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