Restaurante La fábrica de Juan en Zierbna

Restaurante La fábrica de Juan

Datos de La fábrica de Juan
Precio Medio:
49 €
Valoración Media:
7.8 10
Servicio del vino:
7.8 10
Comida:
8.3 10
Entorno:
7.1 10
Calidad-precio:
8.2 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Vizcaya/Bizkaia
Localidad: Zierbna
Dirección: En la playa de La Arena
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 34,40 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


12 Opiniones de La fábrica de Juan

Nada más entrar al restaurante le echo un vistazo a esa “exposición” de botellas de vino que tienen en la zona de la pequeña barra. Allí hay algunas botellas “interesantes” y, es una botella que destaca, decido inmediatamente lo que vamos a beber.
Por si las moscas, pregunto primero el precio y simplemente me quedo “anonadado”. Precio de bodega, incluso un poco más barato. Ellos sabrán como lo hacen pero yo encantado de los nervios.
Me alegra ver que la gente está animada. Mucha gente cenando. El local es amplio, luminoso y con buenas mesas bien “vestidas”. Copas de vino Schott de gran tamaño. Nos colocan en una junto a los inmensos ventanales. Es de noche pero se agradecen las vistas.
Buen servicio, amable, atento y simpático. Sin tiempos perdidos pero sin agobios. Vamos, como siempre debería ser.
El vino está casi a la temperatura recomendada para su mejor disfrute. Aunque la mayoría piensen que está “caliente”. Un Viña Tondonia reserva 2001. Por supuesto que es un vino blanco, quizás por su color alguno piense que no lo es tanto. Más bien un intenso color dorado. Magnífica nariz, creo que es un vino totalmente reconocible. Ya se que todavía es un “bebé” pero más vale “pájaro en mano” que….. Esperemos tener la oportunidad de ir probándolo cuando nos vaya “diciendo” más cosas. Impresionante, sin más.
Comenzamos con una ración de croquetas de hongos. Están muy ricas. Con mucho sabor y melosas. Repetiremos hasta la saciedad que generalmente donde se comen buenas croquetas el resto se da por sentado. Hoy ha sido así.
Como venimos a lo que venimos les comento que queremos una txuleta pero que sea mediana. Mi compi no tienen la capacidad sufuciente para dar cuenta de una tamaño “normal”. Al final un poco menos de un kilo ha pesado.
La sacan casi “virgen” y nos colocan un plato con un pequeño fuego debajo para que cada uno haga con la carne lo que le apetezca. Yo soy más de degustarla en plan “canibal” y Aran todo lo contrario. Así que como para gustos están hechos los colores, ambos disfrutamos y mucho de la excelente carne. Con buena grasa y además “comestible”. Buena calidad.
Viene acompañada por unas patatas cortadas en “gordo” y unos ricos pimientos rojos asados. Hoy si la compañía hubiese sido más “valiente” sin duda alguna que hubiera caído otra igual. Pero no tiene uno ya edad de hacer este tipo de “txulerías”.
Como tenemos un par de copitas de vino aún, nos pedimos un postre. Curiosamente mi compi se “confunde”. Piensa que ha pedido una torrija con helado pero lo que allí nos aparece es algo que nos deja un tanto “indifensos”. No tenemos ni idea de lo que es. Así que no me queda otra que preguntar. El camarero me da un par de pistas pero al rato llega el cocinero que me lo explica detalladamente. Estamos comiendo lo que podríamos definir como “leche frita”. Curioso cuando menos aunque quizás, en mi modesta opinión, le falta un poco de “sabor”, un poco de “potencia”. Buen acompañamiento de dos ricas bolas de helado.
Un cafecito y una infusión. Y terminamos con una estupenda sensación de satisfacción.
Para ver alguna foto: http://gastiondo.blogspot.com.es/2016/01/restaurante-la-fabrica-de-juan-zierbana.html

De este local poco se puede decir que no se halla dicho ya, las expectativas eran grandes y aprovechando un día de estos que empiezan nublado , aunque luego se torno soleado , aprovechamos para acercarnos hasta la zona , en frente de la playa , por lo que en verano tiene que ser una odisea siquiera aparcar .

Según abres la puerta, en unas baldas situadas a la izquierda, tienes una muy buena representación de vinos, no todos están en la carta, ni mucho menos, pero ya empiezas a ver el cuidado por una buena velada, Koldo el cocinero y creo que gerente del local es un amante del buen vino y del buen producto por lo tanto es sin duda la persona idónea para dirigir un negocio de estos que nos gustan a los muchos tragones que por aquí andamos.

Otra cosa que notas según entras es el olor a buena y vieja carne y ya cuando estas en el comedor aun mas, para mi es un perfume muy agradable, respeto a la gente que le moleste este olor, pero quizás se equivocan de sitio si esto es así.

En la sala nos atiende una persona dinámica, simpática y muy profesional, no me acuerdo del nombre, tampoco se lo pregunte, si que se que es gallego y ya sabéis que de esa tierra gastronómicamente estoy enamorado así que para mi es otro valor añadido.

Nos aconseja, aunque al final como estábamos entre carne y pescado, nos decidimos por la carne, ese perfume hay que acompañarlo con su esencia.

Empezamos con una cazuela de almejas a la marinera, buen tamaño y buena cantidad y muy buen precio ,16€+iva.

Pedimos también unas croquetas que estaban también muy ricas, a 10€+iva.

Ensalada de callos de bacalao, la verdad acostumbrada a comerlo siempre con salsa se me hizo un poco extraño la textura en ensalada, pero el que no toma riesgos no gana, 12€+iva.

Le pedí media de boquerones, pues solo me gustan a mi, sin embargo muy amablemente me puso entera y me cobro media, la verdad me los comí todos, muy ricos.

Llegamos al chuleton, buena textura, buen sabor, quizás un poco mas de sabor, tenia y ya digo que bueno , pero esto suele depender de la maduración de la carne mas que de la calidad que en este caso era muy buena , pero coincido que es de los mejorcitos de la zona, junto con el de casa Rufo .

Para acabar ellas comieron filloas con chocolate y yo quise probar la quesada, muy suave en textura a mi me gusta con mas sabor a queso, pero esto ya es un defecto mió.

Para beber un vino de toro, un roble que me aconsejo el magnifico anfitrión de la sala, Madre mía se llama, a 16€+iva, muy rico.

En resumen no descubro nada que no lo este ya, muy buena opción, eso si yo cuando no haga bueno y se llene de gente la playa.

Ya no hace falta hacer descripción alguna de este local, mientras no cambien nada está más que correctamente dibujado en verema. Además ahora tengo un verdadero “maquinón” en cuanto a comentarios que va a hacer que los míos sean mucho más fáciles de hacer.
Elegimos mesa pues el más que amable camarero nos indica que tenemos sitio de sobra y una de las cosas que me marcan la elección es, sin duda alguna, la luz. Las fotos necesitan luz. Así que nos sentamos en nuestra mesa y el camarero nos acerca las cartas.
Como sé a lo que vengo, dejo que mi acompañante elija el entrante y yo mientras voy mirando su carta de vinos. Me gustan cada vez más los cavas y los hay pero curiosamente he visto el precio de algo que no tengo ni mucho menos costumbre de beber, pero que ya he probado en alguna ocasión, concretamente un Champagne Moet-Chandon Brut Imperial. Suele ser su precio bastante más subido de tono que el que aquí refleja la carta: 28 e mas iva.
Así que decidimos bebernos una botella. Las copas de la mesa son de muy buen tamaño y calidad, concretamente unas schott así que con ellas nos quedamos. El Moet tiene una lágrima marcada, una nariz bastante intensa a fruta madura, a bollería por supuesto. La burbuja también está presente y de manera notable, a mi, dados mis gustos personales, me gusta más así que cuando está demasiado integrada.
En boca tiene una entrada agradable, es muy refrescante y con buen nivel de acidez. Me gusta sentir la burbuja y esa sensación que sube a la nariz, esas “cosquillas”. Me ha gustado pero no pagaría por él ni un euro más.
El servicio es bueno, presentación de la botella, apertura delicada, dado a probar a las dos personas y al momento una buena cubitera para que vaya perdiendo temperatura.
Me gusta a mi ser el copiloto, el piloto tiene que beber agua y cortarse un bastante con el champagne, así que “a más toca”.
Dos panecillos recién horneados, crujientes. Me he comido el mío más por estar tan rico que por necesitarlo con la cena.
De primero la elección ha sido una parrillada de verduras de temporada. Presentadas en una cazuela esmaltada y de buen tamaño, allí nos aparecen unas verduras bien tratadas. El punto ideal, un tanto “tieso”.
Tomate, espárragos trigueros, vainas, txanpis, alcachofas, calabacin…. Acompañadas de una salsa “romesco” que le da un toque divertido y diferente.
Tenía muy claro a lo que venía yo hoy, a comerme una de sus txuletas. Le he comentado al camarero que a ser posible que fuese una “señora” txuleta y así ha sido. Presentada practicamente “virgen” y con una pequeña plancha metálica y su correspondiente fuego para que tú la vayas preparando a tu propio gusto.
Primero se prueba la carne en sí, cosa que muchos no son capaces de hacer pero…… . Luego, trozo a trozo, vas calentando, dando un toque por ambos lados, a tu gusto.
La calidad es superior, tamaño más que suficiente para dos personas, le hemos echado el cálculo y hemos dicho que pesaba más o menos kilo y medio y en la cuenta es exactamente lo que ha venido reflejado. Tal vez alguien conozca sitios donde este tipo de txuletas las dan a diez euros pero yo no y no será quizás por no haber comido en más de uno.
A medida que vas poniendo trozos en la plancha, el jugo que suelta la misma carne va haciendo que cada trozo adquiera más sabor, que te sepa más rico aún. No tiene demasiada grasa pero la que tiene es perfectamente comestible. Desde luego que en el listado de las mejores txuletas degustadas, esta estará presente, no tengo ninguna duda al respecto.
Van acompañadas por unas patatas y unos pimientos rojos asados. Muy buenas ambas compañías pero hoy la carne no necesita “aliados”.
Creo que yo habré comido aproximadamente dos tercios de la carne así que para el postre no tengo demasiado sitio pero las hay “golosonas” y sin chocolate no podemos vivir. Asi que una especie de pastel-mousse de chocolate, acompañado por una nata con toque de canela que la verdad es que estaba riquísima y un toque de color un tanto…..¿catalán?  Unos piñones aquí y allá le dan otro toque al plato.
Para el postre he pedido una copita de PX y resulta que se les ha terminado la botella de Noe. Creo que sé quien es el “culpable” pues ha hecho visita reciente: Juanjo….. mira la que me has “liao”. Así que con un modesto 1927 me tengo que conformar.
No hay sitio para cafés. Por los ventanales podemos ver como se ha complicado la noche. Llueve pero con ganas. Préstamo de un paraguas de cortesía para ir a buscar el nuestro al coche y arrancamos hacia el pueblo soportando por tramos unos txaparrones considerables.
Como siempre, el mejor “termómetro” es el que te dice que sabes perfectamente que volverás. Así que hasta la próxima.
Para ver las fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/

La Fábrica sigue ofreciendo producto, calidad, atención al cliente, excelente oferta de vinos y un trato excelente que cualquier aficionado busca en un restaurante. Más allá de los entrantes ricos y apetecibles, más allá de los pescados y mariscos frescos, la gran chuleta merece una distinción y un análisis particular ya que a mi entender , se encuentra entre las mejores de su entorno y merece una visita ineludible. No sé si es la mejor , pero sí que no encuentro una mejor en cuanto a su textura y sabor

Había oído hablar tanto y tan bien de este local que lo tenía entre las primeras opciones para cuando surgiera la oportunidad de visitar un restaurante del territorio vecino. Esa ocasión apareció este último sábado, y como no se trataba de coger el coche únicamente para ir a comer, decidimos pasarnos primero por la bodega Doniene Gorrondona, en Bakio, donde elaboran una amplia gama de txakolís, en general de muy buena calidad. La visita y la cata de la mayoría de sus productos hizo que nos retrasáramos más de la cuenta, pero para las 15 horas, un cuarto de hora después de la hora acordada, estábamos ya sentados a la mesa.

El local es muy luminoso gracias a los amplios ventanales con los que cuenta, pero no me pareció especialmente cómodo, en parte porque la mesa era algo estrecha y además se ubicaba al lado de la entrada (nos separaba de ella una estantería de vinos) y el frío entraba cada vez que alguien abría la puerta. La vajilla y el coperío son más que correctos, destacando las amplias copas que ofrecen para el vino. A destacar también la amabilidad del personal de sala, siempre pendiente de todo y con ganas de agradar.

Tras echar un vistazo a la carta y escuchar las recomendaciones fuera de ella nos decantamos por lo siguiente, todo ello para compartir entre dos adultos y dos niñas:

ALMEJAS A LA PLANCHA (20€): salteadas con un refrito de ajos y perejil, eran de buen tamaño y con potente sabor marino. Muy buen comienzo.

RODABALLO A LA PARRILLA (94€): un gran rodaballo por su tamaño (pasaba de sobra el kilo y medio) y calidad, que previamente nos enseñaron antes de pasar por la brasa. Nos lo emplataron de manera individual acompañado de cebolla pochada y de patatas panaderas. Sin llegar al nivel del que sirven en Elkano, en Getaria, fue sin embargo un excelente pescado, del que no dejamos nada más que las espinas.

CHULETA DE VACUNO (40€): una chuleta de algo más de un kilo, tierna y de excelente sabor. Se sirve fileteada y acompañada de una piedra caliente en la que uno termina de cocinarla. Este sistema no me gusta en absoluto por la cantidad de humo que desprende, lo que en sitios con ventilación deficiente se convierte en un problema. La carne estaba muy buena y se sirve junto con unas patatas fritas y pimientos del piquillo, ricos ambos, pero estos últimos demasiado dulzones para mi gusto.

PASTEL DE CHOCOLATE (5,5€): un correcto postre a base de chocolate que, aún estando bueno, fue lo más flojo de la comida. Una de mis hijas pidió unos Creps rellenos, que no probé, pero que estarían igualmente ricos, pues de ellos no quedó nada.

Respecto al apartado del vino, cuentan con una oferta relativamente amplia pero que, con excepción de Rioja, apenas profundiza en las diferentes D.O. que incluye. Esta afirmación se basa en lo que pude ver expuesto cuando nos marchábamos en el botellero que se ubica a la entrada del local, que por cierto está a temperatura ambiente, pues la carta nada más recoge unas pocas referencias. Cuentan también con una o dos pequeñas cavas climatizadas, pero desconozco qué vinos contenían. Evidentemente el hecho de no mostrar en una carta sus propuestas no favorece el que puedan ser aprovechadas por la clientela, por mucho que el camarero intente contarte lo que tienen. Al final pedimos una botella de Bosconia Reserva 2003, un vino que es una apuesta segura y que acompañó estupendamente al pescado y la carne. Tras dárnoslo a probar, solicitamos una cubitera con agua y hielo para enfriarlo ya que estaba a temperatura ambiente. Su importe fue de 21€, lo que deja bien a las claras que en este establecimientos los precios son muy contenidos.

Terminamos la comida con un par de cafés solos acompañados, en el caso de mi mujer (a mi me tocaba conducir), de una copa de Ximenez Spinola, que al final no nos cobraron (invitación de la casa). La cuenta ascendió a 195€, una suma importante pero para nada desproporcionada teniendo en cuenta la calidad del producto servido.

Nota: he dividido el total del importe pagado entre 3 porque me parece que refleja mejor el precio medio de este establecimiento.

Tenía una promesa pendiente conmigo mismo desde mi última visita a este restaurante y en esta ocasión no podía fallarme. Ya no cabían dudas ni cambios de última hora…tras haber comido una estupenda carne en mis dos anteriores visitas era el momento de darle la oportunidad al pescado para comprobar si estaba también a la altura.
Tenemos suerte y estacionamos justo frente al restaurante. Nada más entrar, tras la barra como siempre está Koldo. Capitán del local, despacha con soltura y criterio vinos por copas a un numeroso grupo de clientes que están charlando distraídamente. Nos recuerda de nuestra última visita y no ha olvidado que teníamos pactado un vino para esta cita. Nos pide esperar un poco ya que nuestra mesa está todavía ocupada y nos ofrece la opción de elegir una botella para acompañar la comida y comenzar a degustarla en la barra. Me pongo a mirar todo lo que tienen y de tanto que veo me cuesta digerirlo con la mirada… todos esos magníficos vinos al alcance de la mano diciéndote: “cógeme y bébeme”…estupenda sensación.
En mi última visita, justo antes de abandonar el local, me quedé ojeando una botella de Alto Moncayo y Koldo me la recomendó en aquel momento, así que no quise desviarme de mi objetivo. Se acerca Koldo con intención de ayudar y comienza la elección. Me explica que Alto Moncayo (Campo de Borja) tiene 3 gamas: Aquilon, Alto Moncayo y Alto Moncayo “Veraton”. Allí los tiene los tres, me explica que Aquilon, es el hermano mayor, el más alto de gama (101 €), después está Alto Moncayo, sobre 35€ y por último el hermano pequeño, Alto Moncayo “Veraton” Garnacha 2010 (23€).
Él ha probado los 3 y me recomienda probar el último (Alto Moncayo “Veraton”) tanto por su relación calidad-precio que es muy buena como por su sabor, que me adelanta que me va a sorprender. Sigo sus consejos y llevamos la botella a barra, allí la descorcha, sirve la prueba en unas buenas copas y…¡qué bueno! Prácticamente nada de acidez, sabor dulzón que a mí me recuerda a ¿vainilla…caramelo? (alguno igual me mata). La verdad que me deja descolocado, rico, goloso de enamorar. Termino mi primera copa, la segunda…y distraído con el disfrute, para cuando me doy cuenta ya nos habíamos tomado casi media botella y todavía no nos habíamos sentado en la mesa.
Finalmente, tras la divertida espera nos hacen pasar a sala y nos ubican en una estupenda mesa para cuatro situada junto al ventanal que la inunda de claridad pese a ser un día gris…la espera ha merecido la pena.

Nos traen la carta y nuestra única preocupación era elegir un entrante, porque el principal no admitía a estas alturas ninguna discusión, sería pescado.

El disfrute se compuso de lo siguiente (comida para 2 personas, todo para compartir):

1-“ENSALADA DE LÁMINAS DE VENTRESCA CON CEBOLLA CARAMELIZADA”: compuesta por lechugas “mezclum”, cebolla caramelizada y lo mejor del plato, una estupenda ventresca llena de sabor. Siempre que tengo ocasión me gusta pedir ventresca y ésta en cuestión sobresalía por su frescura y sabor. Estupenda materia prima. (13,2 € Iva incluido) Ver foto.

2-“RODABALLO SALVAJE”: en pescado fresco tenían también Lubina, pero nos recomendaron sin miedo a equivocarse Rodaballo. Nos comentaron que les estaban entrando unas piezas estupendas y no nos lo pensamos. Presentan primero en crudo la pieza en la mesa y daban ganas de comérselo tal cual. Cuando volvió cocinado el espectáculo era de primera. Servido en una enorme bandeja debido al tamaño que tenía (1,2-1,3 kg aprox), se acompaña de patatas panadera y cebolla pochada. Espectacular punto, jugoso, sabor a pescado fresco, materia prima de primera. Comí, comí y comí hasta decir basta y apañé, apañé y apañé la bandeja que te dejan en la mesa con todo el jugo hasta que terminé con varios bollitos de pan. Menudo festín con el deseado pescado. Además, el disfrute se acrecentó más si cabe ya que entre bocado y bocado, fue “cayendo” ese magnífico Alto Moncayo “Veraton” que me hizo disfrutar del pescado como nunca pensé que fuera hacerlo un vino tinto.
Como soy de decirlo todo, tengo que ponerle un único pero al plato…he de decir que la cebolla se había pasado de “pochada” y amargaba un poco, pero pasó tan desapercibida ensombrecida por el sabor del pescado que su recuerdo no quedará en mi cabeza. (66 € Iva incluido) Ver foto.

3-De postre, al igual que en nuestra anterior visita y para terminar con un poquito de dulce, compartimos “QUESADA”: rica al igual que la vez anterior. (5,5 € Iva incluido).

Aparte del vino, también bebimos una botella de agua grande “Aquabona”. (4,40 € Iva incluido). Copas de cristal grueso.

Finalizamos el disfrute con una infusión y un café solo, y cómo no, la guinda a la que últimamente me estoy acostumbrando y que hace que se redondee el disfrute más si cabe, una copa de VINO DULCE, XIMÉNEZ-SPÍNOLA. De nuevo consigue levantarme de la silla y acercarme al cielo. Además, tuvieron el detallazo de no cobrar en cuenta.

La cuentas ascendió a 114,40 € Iva incluido. Estupenda RCP para la calidad y el punto de todo lo degustado.

Nuevamente el local presenta un lleno completo. El servicio de mesa a la altura de las circunstancias y al igual que en anteriores ocasiones no falló.

El resumen de mis cuatro experiencias en este local: trabajan con buena materia prima, tanto en carne como en pescado fresco. Se pida lo que se pida consiguen muy buen punto en cocina y en mis cuatro visitas he salido realmente satisfecho. Los amantes del vino disfrutarán echando un vistazo a la vitrina de la entrada eligiendo el vino que acompañará la comida y charlando con Koldo de los diferentes caldos.

Por lo que a mí respecta, aquí queda escrito cómo la promesa fue finalmente cumplida con un estupendo rodaballo regado con un sorprendente Alto Moncayo.

  • Alto Moncayo Veraton 2010

  • Rodaballo salvaje

  • Ensalada de ventresca

Hay ocasiones en las que uno se hace una promesa y luego no puede cumplirla, siendo esta nueva visita a La Fábrica de Juan un claro ejemplo de lo anterior. El motivo de esta tercera visita era sin lugar a dudas el de probar su pescado, me lo había prometido y ese era mi firme objetivo cuando reservé.
Pero mientras nos dirigíamos en coche hacia el restaurante, mi compañera de batallas gastronómicas me insinúa en el último momento que más que pescado, se le antojaba volver a probar la carne que tan buen regusto dejó en su recuerdo.
Yo, mientras estacionaba me reía por dentro y me decía a mí mismo “no te lo crees ni tú”…bueno, pues como uno es un caballero del siglo XXI o un “panchito” (que cada uno se ponga en mi lugar y elija el calificativo que crea más apropiado, yo me quedo con el primero) lo que finalmente elegí fue el vino que acompañara a la carne…sabio refrán aquel que dice “donde manda capitán no manda marinero”.
Al entrar al local, al igual que en anteriores ocasiones, nos reciben amablemente y tras preguntarnos si “menú” o “carta” y contestar lo segundo, nos ubican en una estupenda mesa para 4 situada en una esquina del comedor.
Mientras esperamos a que nos atiendan, miro a mi alrededor y me llama la atención un cambio que me produce alegría. No sé si es debido a la “crítica constructiva” con la que finalicé mi anterior valoración sobre el restaurante (no quisiera atribuirme tal mérito pero ya es casualidad) o de motu proprio, observo que todas las mesas del comedor están vestidas con mantel de tela, eliminando aquella diferenciación que hicieron en mis dos anteriores visitas en las que si comías de “menú”, la mesa estaba vestida con mantel de papel y de si te decantabas por “carta”, se vestía de tela. Independientemente cuál sea el motivo del cambio mi más sincera enhorabuena. Para mí síntoma inequívoco de querer hacer las cosas bien y mejorar.

Bueno, volviendo a lo que nos compete, lo degustado fue lo siguiente (comida para 2 personas, todo para compartir):

1-“ALMEJAS A LA PLANCHA”: presentadas en bandeja de porcelana. Buen producto de tamaño mediano pero llenas de sabor. Estaban salteadas con ajo picado que le daba el “toque” justo. Por poner un pero al plato, llegaron con temperatura justa a la mesa y estando en estas fechas se quedan frías enseguida. Para evitar lo anterior fuimos rápidos en dar buena cuenta de la ración. Pregunto al camarero su procedencia y me comenta que son cogidas en Cantabria. Muy ricas. (17,6 € Iva incluido) Ver foto.

2-“CHULETÓN”: estupenda pieza de 1,1 kg. que al igual que en nuestra visita anterior apenas tenía hueso y contaba con la grasa justa. Marcado por fuera y crudo por dentro. Se presenta loncheado y acompañado por una cazuelita con patatas fritas y pimientos rojos del piquillo, muy ricos estos últimos. De nuevo éxito en la carne, sabor y pura mantequilla en boca. Ajustas el punto a tu gusto sobre una piedra caliente que fue sustituida cuando se enfrió. Mientras estoy disfrutando de la carne, consigo olvidarme del pescado. Tras esta segunda estupenda experiencia la carne en este lugar es un valor seguro. (39,93 € Iva incluido) Ver foto.

3-De postre compartimos “QUESADA”: presentada en una pizarra y acompañada de nata y almendras. La quesada muy rica, hacía mucho tiempo que no probaba una y me gustó mucho. El toque justo de dulce que mi cuerpo necesitaba para finalizar la experiencia. (5,5 € Iva incluido). Ver foto.

Acompañaron la comida bollitos de chapata artesana, en esta ocasión no llegan calientes a la mesa pero sí crujientes. Siguen estando muy ricos y siguen sin cobrar el pan. Bien.

En cuanto al vino de elegir, elegir bien, así que me decanté por un tinto, Ribera del Duero, Pago de los Capellanes, crianza 2009. Muy buena temperatura, descorche y primer servicio. Estupendas copas de gran formato Schott Zwiesel con el nombre del restaurante serigrafiado en las mismas. Realmente rico rico. (26,95 € Iva incluido).

También bebimos una botella de agua grande “Aquabona”. (4,40 € Iva incluido). Copas de cristal.

Finalizamos el disfrute con una infusión y un café solo, este último especialmente rico.
La cuentas ascendió a 97,13 € Iva incluido.

Se notaba la fecha y estaban hasta la bandera, principalmente ocupados por comidas navideñas de empresa que caldearon el ambiente de lo lindo. El servicio de mesa respondió con creces, agradables, correctos y sin demoras.

Mientras apuraba el café, por delante de mí desfilaron estupendas piezas de Rodaballo y Lubinas salvajes, que a tenor de las reacciones que producía en los comensales que los degustaban, estaban bien buenos.
Justo antes de salir del local, me quedo mirando la variedad de botellas de vino que descansan en el stand de la entrada. El responsable del local, Koldo, siempre atento a todo, se me acerca sigiloso y hablamos durante unos instantes de los vinos expuestos y medio “pactamos” un Alto Moncayo para la próxima visita.
En un principio no es un vino que cuadre mucho con el pescado pero llegados a este punto, cualquier excusa es buena para volver e intentar cumplir mi promesa.

  • Quesada

  • Chuleton con patatas y pimientos

  • Almejas a la plancha

Restaurante situado frente a la playa de la Arena con estupendo parking público y gratuito justo en frente. ¡Ojo! los días de buen tiempo se queda pequeño aunque en días como el de hoy, lluvioso a más no poder, estacionamos frente al local.
Pese a estar ubicado en los bajos de un edificio un poco deteriorado por las inclemencias del mar cantábrico, el restaurante en sí muestra muy buena cara. Posee grandes cristaleras que le dan claridad al interior y nada más acceder, uno se encuentra una gran estantería con una estupenda colección de botellas de vino de todas las denominaciones. Echando un vistazo rápido puedo ver Pingus, Pago de los Capellanes, Protos, Remelluri…además de numerosas botellas que no había visto nunca, vamos que hay de sobra para elegir.

Con la de hoy, he estado en dos ocasiones en este restaurante. Aprovecharé este comentario para detallar mis dos experiencias, la primera, de menú del día y la de hoy a la carta.

El pasado mes de junio, estuve por primera vez animado por las buenas críticas que se habían colgado. Aquel día probé el menú del día para tantear su cocina, tenían 4 primeros y 4 segundos a elegir, todos con muy buena pinta.
Lo degustado fue lo siguiente:

1-“Caldereta de pulpo y marisco”. Mucho sabor, con unos buenos trozos de pulpo. Me gustó mucho.

2-“Entrecot”. Me presentaron unas lonchas de entrecot, no muy abundante, pero de calidad extraordinaria. Carne tierna y con sabor. Intuí que ponían poca cantidad al ser menú del día, pero la carne era la misma que ofrecían cuando se pedía carta, así que me prometí en aquella ocasión que volvería a probar la carne de la carta.

3-Postre: Tarta de manzana. Rica sin más.

Acompañó la comida un vino crianza que no recuerdo cuál fue, pero estaba bastante rico.
El menú del día, con vino y café, salió por 16,5 € Iva incluido.

Este mediodía he vuelto por segunda ocasión a cumplir mi promesa de probar la carne. Me lo ponen difícil, porque fuera de carta nos ofrecen pescados del día (salvajes): rape, rodaballo y lubina, incluso nos los traen en una bandeja para que los veamos. Estupenda presencia y olor aún sin cocinar. Pero como tenía entre ceja y ceja el chuletón, mis acompañantes cedieron a mis pretensiones.

Comida para 3 personas, todo para compartir:

1-“Chipirones encebollados”: 6 chipirones pasados por la plancha, con cebolla pochada de acompañamiento. Presentado en una cazuela de hierro. Estupendo punto de los chipis. Nos gustaron mucho. 17,6 € Iva incluido. (Ver foto).

2-“Salteado de Boletus con yema de huevo”: Estupenda ración de boletus con una yema de huevo en semicruda en el centro. Exquisito el sabor y la textura. 19,8 € Iva incluido. (Ver foto).

3-“ PE-DA-ZO chuletón” 1,4 kg, sin apenas hueso y poca grasa, la justa. Así que la proporción de carne era sobresaliente. Se acompaña de patatas fritas y pimientos rojos. La carne era pura mantequilla, con sabor, churruscada por fuera y prácticamente cruda por dentro, por lo que te colocan en el centro de la mesa una plancha de hierro caliente y te la haces al gusto. Comimos carne hasta hartarnos y yo personalmente disfruté como un niño. Eso sí, ¡vaya humareda que montamos en el comedor! 36,3 €/kilo por lo que salió a 46,2 € el chuletón. (Ver foto).

Apenas quedaba hueco para el postre, así que decidimos compartir uno para los tres. No había carta como tal, sino que nos los cantaron: flan, natillas, pastel de chocolate…Nos decantamos por éste último. Se trata de una especie de bizcocho cubierto por chocolate, acompañado por piñones y dos penachos de nata. Estaba bueno aunque para mi gusto un poco seco el bizcocho. 5,5 € Iva incluido.

En cuanto al vino, me hubiera gustado elegir algo diferente, pero uno de mis compañeros de mesa quería probar Viña Alberdi y nos decantamos por una botella de crianza del 2007. En su justa temperatura, muy rico y servido en buenas copas de cristal fino. 15,4 € Iva incluido.
También bebimos una botella de agua. 2,75 € Iva incluido. Copas de cristal grueso.

El pan que acompañó la comida, típicos bollitos de chapata artesana, llegan a la mesa calientes y crujientes. Muy ricos. Repetimos y me gustó mucho el detalle de que no cobraran el pan.

Café solo, cortado e infusión. Todo correcto.

La cuentas ascendió a 111,87 € Iva incluido. Invitación a los cafés, detalle que yo personalmente valoro mucho, aunque luego los pague de extranjis con la propina.

En las dos ocasiones que hemos estado, lleno absoluto. Pese a ello, servicio de mesa muy agradable, atendieron con corrección y no faltó nada en la mesa.

Una crítica constructiva: Cuando llegas al local, te preguntan si vas a comer de menú o a la carta. Las mesas son todas iguales, pero si eliges menú, te ubican en las mesas que están vestidas con mantel de papel. Si por el contrario eliges carta, te ubican en las mesas que están vestidas con mantel de tela. Yo personalmente no haría esa diferenciación en función de lo que se vaya a comer, sino que vestiría todas las mesas por igual, con mantel de tela. Creo que sería más elegante y daría una mejor presencia al comedor…es mi humilde opinión.

Vista la grata experiencia vivida con la carne, volveré una tercera ocasión a probar sus pescados.

P.D.: La valoración la he hecho sobre la segunda experiencia, que he comido a la carta.

  • Chuletón

  • Salteado de Boletus con yema de huevo

  • Cazuela de chipirones encebollados

Esta vez en plena celebración familiar, eramos muchos y por lo tanto más difícil. Excelente atención, interés por agradar por hacer que pequeños y grandes nos sintieramos cómodos. Sin descuidar , sino mejorar el servicio del vino, el servicio de las mesas, mantelería, disposición. Amabilidad y servicio. De nuevo la carne excelente, más tres pescados frescos distintos, con los que se tomaron la molestia de repartir en el plato de cada comnsal un poco de cada uno. Paciencia al final, sin agobiar, de nuevo encantado. Los vinos otro tema, merece la pena una visita para probar novedades asesoradas por Koldo, que parece vivirlo con pasión

Los ·cenadores" tenemos nuestras ventajas pero también tenemos nuestras desventajas. Salimos de nuestro pueblo con un ligero xirimiri(llovizna) y por el camino nos cae una regada de padre y señor mío.
A la playa vamos pero no es la hora apropiada.
El paraguas como que no es útil, el viento racheado no nos deja usarlo pero llegamos a nuestro destino sanos y salvos que no significa secos.
Vistos los dos comentarios de verema, teníamos que visitarlo y desde luego que la experiencia ha merecido la pena.
Bonito local, buenas mesas con una correcta separación entre ellas, al ser dos y colocarnos en una de cuatro comensales, el espacio es estupendo. Buena mantelería, vajilla y estupendas copas para el vino.
Nada más sentarnos aparece el camarero, nos trae las cartas pero uno ya como que prefiere dialogar y negociar un tanto.
Pues tenemos........... dicho y hecho, en este local bordan los pescados, verdad? en este local bordan la carne, verdad? pues para que andar con tonterías, media y media.
Dos panes ricos tipo txapata y lo del vino también sin mirar cartas.
¿Les gusta el albariño? Pues va a ser que sí.
¿Han probado.....? Albariño Pazo Barrantes sale caliente y pienso que el primer trago es mejor así, para sacarle un poco más el "jugo". Un vino fresco, con mucha fruta en nariz, manzana sin dudarlo. La acidez es bien marcada y noto como me aguanta en boca buen rato. Otro vino que me ha encantado. Con la cubitera, que curiosamente tiene el nombre de nuestro txakoli, del Señorío de Astobiza, logra alcanzar la temperatura ideal en poco tiempo.
Para hacer tiempo para los segundos, compartimos la Ensalada La Fábrica de Juan parece que siempre que una ensalada lleva el nombre del restaurante va a ser una ensalada muy trabajada, con numerosos ingredientes pero en este caso se compone de lechugas variadas, cebolla y pimiento. Desde luego que es muy fresca y el aliño está muy consegudo pero....... para mi gusto necesita alguna "alegría" en forma de..... no lo sé pero algo sí.
Solomillo de bonito un taco del susodicho pescado de una calidad superior, a un punto exacto y con un sabor estupendo. Acompañado de una salsa que sin ser la bizkaina no es un tomate simplemente. Nos ofrecen más al ver que hemos untado todo pero rechazamos la amable oferta, hay que llegar a los postres. Cada día me tiene más "enamorado" este plato. Co-jonudo.
Solomillo plancha con pimientos y patatas con nata de nuevo un señor taco de carne, esta vez "terrestre". Buena calidad, el punto a nuestro gusto, con la carne roja. Unos pimientos rojos asados muy ricos y unas patatas con nata que están especiales. Sabrosas. He preguntado por los ingredientes y yo creo que tenían algún punto de esos que los cocineros usan como truco. Con las ganas me he quedado.
Quesada con helado de galletas María casera, la quesada estaba ideal para mezclarla con el helado, con un toque de dulzor escaso. Estaba rica de narices y el helado sabía a lo que reza, a galletas María. Estupendo conjunto que no empalaga ni te lleva a una sensacion de excesiva plenitud.
Un cortao correcto y una copita de PX Spinola creo que no es necesario describir este vino. Simple y llanamente delicioso y encima a 3,5 euros, un regalo. Si fuese millonario y tuviese chófer, creo que me bebería la botella entera pero afortunadamente mi padre no pudo ahorrar tanto. :-)
El servicio a resaltar, todos ellos profesionales como la copa de un pino, atentos , simpáticos pero sin proximidades excesivas.
Volveremos sin duda a comernos ese txuleton que tan buena fama tiene.

  • Quesada y helado de galleta Maria

  • Solomillo "terrestre"

  • Solomillo de bonito

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