Restaurante Thalassa en Viver
  

Restaurante Thalassa

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Datos de Thalassa
Precio Medio:
42 €
Valoración Media:
7.2 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
7.7 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
7.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Invierno: lunes a miércoles; Verano: lunes (creo)

Teléfono

Restaurante Thalassa Ensalada con pie de mouton y chips de alcachofa Thalassa Helado de boletus y fresas salteadas Thalassa en Viver Hamburguesa de perrexicos Restaurante en Viver Longaniza trufada casera Restaurante Thalassa Arroz con rape y gambas Thalassa Fantástico cordero . Thalassa en Viver Tartar de sardina . Restaurante en Viver Terrina de foie con chocolate y compota . Restaurante Thalassa helado de romero con melocoton asado y torrija con helado de aceite Thalassa salmonetes con judias verdes Thalassa en Viver coca de maíz con rebozuelos Restaurante en Viver Paletilla de cordero con puré de chirivía Restaurante Thalassa Tartar de sardina de bota Thalassa Gazpacho de cerezas y clóchinas

28 Opiniones de Thalassa

Thalassa y su cocinero y dueño Vicente (el del Thalassa) alcanzaron fama y renombre por ser de los primeros restaurantes en sumarse a las corrientes que luego tanto auge han tomado. Me refiero a lo que se ha venido a llamar la cocina de proximidad, los menús de temporada, el producto ecológico, etc. Años dorados y proliferación de valoraciones en este portal que quedaron atrás. Vicente y su mujer lo dejaron y fue Miguel, un chaval del pueblo que estuvo trabajando con él, quien tomó las riendas del local junto a su pareja.

Con gran pena recibimos la noticia al final de la cena que no pueden seguir adelante y que el cierre es inminente. También nos cuentan que, afortunadamente, él ya cuenta con un trabajo para el futuro en uno de los locales con más pegada en la capital levantina. Mucha suerte para ellos pues apuntan buenas maneras tanto él en los fogones como ella en sala.

Tomamos el menú corto con dos entrantes, principal y postre por 26 €.

- Aperitivo de la casa: Croquetas de tinta de calamar: Contundencia sápida en un bocado magistralmente ejecutado y presentado.

- Salmorejo con helado de queso de cabra: Riquísima la crema/sopa y potencia desmesurada en su acompañante. En mi humilde opinión, demasiado intenso el sabor del queso que no me acaba de gustar en combinación con el salmorejo. A propuesta del equipo nos sirven un entrante diferente a cada uno de los dos comensales que nos sentamos a la mesa esa noche. El segundo fue Crema de almendra con sardina marinada en casa: Bocado de altura, de los mejores de la noche. Fina y elegante la crema del fondo, excepcional el lomo de la sardina en todos sus aspectos (desespinado, tersura, aliño…) y genial la miniguarnición con verduras encurtidas.

- Crema de boniato, huevo a baja temperatura y güeña de Viver: El dulzor que se le presupone al boniato (o batata) no se llega a percibir. La crema no difiere demasiado de una rica parmentier de patata. Huevo en su punto exacto de cocción y toque personal con el tradicional embutido de la comarca. Para repetir.

Como principales nos pedimos uno pescado y el otro carne. Acabamos compartiendo ambos:

- Corvina con salsa de cítricos: Buen lomo, con punto de cocción perfecto y acompañado de la ligera salsa que facilita la ingesta pero no resulta nada intrusiva.

- Cordero a baja temperatura: La fama del cordero de la localidad de Viver es conocida en los ámbitos gastronómicos de la Comunitat. Aprovechándose de ello Miguel prepara un cordero excepcional, extremadamente meloso y de sabor de mucha elegancia y persistencia. Un verdadero disfrute.

- Bizcocho de chocolate con crema de melocotón: Muy sencillo, quizás demasiado. Sin estar malo ni mucho menos, su calificación claramente por debajo del resto de elaboraciones.

Acompañamos la cena con Dominio de Tares Cepas Viejas 2011 que ya dejó entrever la mayoría de edad y que nos resultó especialmente agradable. La carta que ojeamos ya no cuenta pues, ante el cierre inminente, de muchas de las referencias allí expuestas no les quedan existencias.

Salimos del local muy contentos por las viandas degustadas, el vino disfrutado y el trato recibido. Pero cierta pena nos embarga motivada por el cierre, confiemos que temporal, del restaurante más famoso de Viver.

El Thalassa es de esos restaurantes que no deberías olvidar cuando quieres comer bien, de esos restaurantes que siempre merece la pena visitar, aunque tengas que hacer unos cuantos kilómetros y llegar a Viver.

El restaurante tiene una decoración moderna a la que sin duda se le nota el paso del tiempo, nada grave, pues ese punto demodé le da cierto encanto, pues estar fuera del circuito habitual de los restaurantes de la urbe lo hace especial con esa atmósfera en la que la pátina del tiempo ha dejado huella.

En esta época tiene un menú de setas de primavera que fue por el que optamos. Empieza por un sencillo pero rico paté de setas variadas que se sirve junto a unas tostas de pan. El primer entrante serio es una ensalada tibia de chips de alcachofa y pie de mouton. Una ensalada bien ejecutada puede ser un plato de 10, como fue el caso, uno de esos platos que destacan porque su excelencia está en la sencillez, el saber conjugar bien los elementos y darle a cada uno su protagonismo.
La hamburguesa de perrexicos con huevo ecológico es digna de mención especial. Una falsa hamburguesa con todo el sabor de las setas, el tomate ligeramente avinagrado y con el punto dulce del ketchup, una mostaza muy fina y el huevo que estaba muy rico.
Longaniza trufada casera con salsa de setas de cardo. He de decir que el plato en realidad va con colmenillas, pero cuando llegó el plato a la mesa nos informaron de que no quedaban y nos las habían cambiado por setas de cardo. Obviamente, la diferencia es tan abismal de una seta a otra que el plato perdió varios puntos. La seta de cardo es bastante insípida, y eso que esta era silvestre, y se quedó apocada junto a la carne que estaba muy especiada y sabrosa. Espero que no vuelvan a hacer este tipo de experimentos porque salimos perdiendo.
Fuera del menú nos apeteció probar algún arroz y el cocinero nos recomendó el de gambas y rape. Perfecto el punto de cocción, el arroz meloso y el sabor del fondo a mar muy bueno.
De postre, y dentro del menú de setas, tomamos helado de boletus con fresas salteadas. El helado casero muy bueno de textura y sabor, las fresas le aportan un punto dulce, pero al estar salteadas siempre pierden acidez, así que no es una preparación que suela entusiasmarme. El plato incluye un puntito de pimienta rosa que le da profundidad y lo hace más interesante.

La carta de vinos es correcta, aunque la mayoría de las referencias son muy comerciales tiene algunas referencias interesantes y los precios y las copas no están nada mal. Tomamos un Concertum que acompaño perfectamente la comida. El servicio es muy básico, conoce poco la carta y apenas se centra en transportar los platos y abrir la botella de vino. Una lástima, pero tampoco te amarga la visita.

Amables,atentos,profesionales y lo mejor la comida nada que envidiar a algunos 3 estrellas

Pese al tiempo que hace de nuestra ultima visita al Thalassa, no queria dejar pasar la oportunidad de insertar un nuevo comentario, atrevida apuesta de Vicente en este pequeño pueblo del Alto Palancia.

Dados de melón con menta y olivas caseras para abrir boca y disfrutar de una buena cerveza AK Damm

Escogimos el menu corto, que consta de 2 entrantes más plato y principal y postre. Como entrantes fueron una sopa de tomate con caballa (espectacular) y el "hervido Thalassa", con mucho respeto a la materia prima(patata y judia) pero en diferente textura, original y muy apetecible pese a ser un fin de semana de Agosto.

Como plato principal, el insuperable cordero de Viver, que alguien lo ha comentado ya por aqui y un pescado, algo fojo aquel dia.

No recuerdo el postre ni el vino, la carta de vinos más que aceptable aunque las copas mejorables...
El precio del menu creo que en torno a 30 euros.

Ofrecer cocina de este nivel en una localidad de 1500 habitante aprox. tiene su punto de riesgo y su mérito. Bien es cierto que Viver acoge muchos veraneantes de la cercana Valencia pero seguramente el resto del año y con la que nos está cayendo se hace difícil aguantar.

Ejemplo: sábado mediodía en plenas fiestas patronales sólo nuestar mesa de 7 comensales. Me duele que sea así. Ánimos para seguir.

Elegimos el menú de 26 (2 entrantes, plato a elegir entre carne o pescado y un postre). Los entrantes se sirven individualmente:

- Ensalada con trufa de verano y crujiente de alcachofa: el plato más sorprendente de cuantos tomé yo. Mezclum de brotes con trocitos de alcachofa crujiente riquísimos y porciones generosas de trufa de sabor finísimo. Aliñado abundantemente con un excelente aceite de oliva y con unos cuantos piñones y frutas pasas. Un gran plato.

- Lasagna de verduras: también rica si bien menos sorprendente.

- De segundo unos eligieron paletilla (la mayoría) y otros bacalao con escalibada, como en mi caso. El bacalao muy simple con las verduras asadas. Un pelín reseco. El cordero que me dieron a probar excelente. riquísimo. Una lástima no haberlo pedido.

- Postre no lo recuerdo: llevaba manzana. Correcto.

Tomamos un Dominio de Tares Cepas Viejas a 18 € (bien de precio), cervezas AK Damm y agua. Es curioso que no sirven refrescos (muy curioso).
La carta de vinos está bien con unas 40 referencias.

La sala es bonita, tal como se ha descrito en comentarios anteriores, y el trato educado y respetuoso.

Acudimos el pasado jueves a cenar a este magnífico restaurante; menú a 26 + iva, -que manía con lo de no incluir el iva en el precio-.
Detalles de la casa; daditos de melón con hierbabuena y aceitunas.
Sopa de tomate con costrón de pan y ahumado, creo que de caballa, deliciosa.
Atillo de judías con jamón y crema de queso, lo más flojito de la noche.
Plato fuerte, paletilla de cordero lechal deshuesada con confitura de higo y crema de chirivía......sublime; hacía tiempo que no comía una paletilla tan buena.
De postre, torrija con helado de aceite de oliva y manzana, muy buena.
Para beber tres cervezas y un E. Mendoza Pinot Noir, un poco alto de temperatura.
Mantelería y cubertería adecuadas, no así las copas que resultan manifiestamente mejorables.
Rematamos con orujos.
Absolutamente recomendable.
Con la paletilla, se merece sin duda el 8,5.

De nuevo en este pequeño gran restaurante de la Comarca del Alto Palancia, para nosotros uno de los mejores de la zona.
Dispone de un menú de 26€ y otro de 40€, aparte la carta. Optamos por el primero por aquello de una cena ligerita pues ya se sabe que: "De grandes cenas están las sepulturas llenas", pero hemos de decir que los platos eran unas raciones más que considerables. Se componía de:

- Gazpacho de cereza y helado de queso. (7,5).
- Tartar de salmontes. (8).
- Carpaccio de bonito. (8,5). Cochinillo al horno (8,5).
- Bizocho de naranja con helado (7,5).
- Cerveza, agua y café.

Comentar que le hace falta renovar algún plato de la carta, aunque todos sabemos el gran esfuerzo que hacen estos pequeños restaurantes por mantenerse, y por lo demás resaltar la gran relación calidad precio para un local de esta envergadura.

Lejos de las rutas habituales y localizable con facilidad se encuentra un Restaurante que merece el desplazamiento.

Inicialmente el local no desprende ese valor añadido que después confirman sus platos. Un poco sobrio, un servicio voluntarioso y una escasa ambientación culinaria hacen errar en la primera valoración.

En mi caso, la elección del Menú Thalassa se debió a la longitud del mismo. Vicente, el propietario y cocinero hizo la oferta y, nos decantamos por el compuesto de dos entrantes y pescado o carne.

El primer entrante un consome de boletus aromatizado con trufa negra: delicioso. El segundo, una torta de maiz coronada por boletus de la tierra y codorniz muy correcto.

Luego, me decidí por la merluza: IMPRESIONANTE. Solo díré que en el Palancia y envuelto por los aromas cárnicos de la zona, esta fue una agradibilísima sorpresa.

Finalmente, el postre muy bueno.

Respecto a la bodega: ciertas referencias solo están en la carta y la oferta de un Bierzo por copas fue correcta y acertada.

UN CONSEJO: en la población Viver se encuentra una Carniceria: LA HERRERITA -muy recomendable proveerse para los amantes del foie y las paletillas de cordero-. Por cierto, el propietario es cuñado del mencionado Vicente.

Demasiado tiempo sin volver, casi un año...Aun asi, Vicente sigue manteniendo el nivel de calidad muy alto en la mayoria de los platos. La carta aun es mas corta que la ultima vez,pero sigue manteniendo sus platos estrella, como por ejemplo el cordero.Sigue teniendo dos menus, y nos decantamos por la opción del menu corto (25 eur sin IVA), que consta de dos entrantes, una carne o un pescado y postre.

Aperitivos de olivas negras riquisimas, elaboradas por ellos, y dados de melon con menta fresca,un aperitivo realmente fresquito que se agradece en pleno agosto. El menu estuvo muy bien, pero el primer entrante fue el mas flojito, era una ensalada con varios tipos de quesos de cabra, nueces, dados de manzana y de membrillo y una ligera vinagreta, quizas con mas vinagreta hubiera ganado, porque estaba algo seca. En el segundo entrante, la cosa cambió totalmente, bacalao confitado, con una salsa realmente buena, que no recuerdo de que era, y coronado el plato con varias laminas de trufa de verano. Un plato de 10.

Como plato principal yo tomé un exquisito atún asado, acompañado de una escalibada de verduras.El sabor del atún: Espectacular!!!.La otra opción, era presa iberica, de gran tamaño y muy bien cocinada, cuya guarnición eran unas setas que no recuerdo y las afamadas setas trompetas de la muerte

El postre, fue una torrija acompañada de helado de aceite de oliva y de helado de Cola-Cao.

Regamos la comida con dos botellas de San Roman 2005, que no defraudó para nada. Quizas las copas de vino y de agua deberia de cambiarlas, las de vino son algo bastas.

El precio es con cervezas, vino y alguna copa de vino dulce.Buena RCP

El pasado sabado, aprovechamos y fuimos a comer un grupo de amigos. Nos metimos antes de la hora que teníamos reservada la mesa, pues hacía frio en Viver.

Pedimos el menu desgustación, y a mi me gusto mucho.

Nos sirvieron:

Ensalada de escarola con crujiente de alcachofa. Una cosa tan sencillo como una ensalada y que buena la prepararon.
Boletus, panceta ibérica y foie. Muy bueno el plato
Garbanzos con callos de bacalao. No habia probado nunca los callos de bacalao. Encontre muy bueno el plato.
Bacalao a la infusion de manzanilla. Muy bueno el bacalao con esta preparación
Conejo deshuesado, con gazpacho. Llevaba foie tambien. Otro plato muy bueno.
Crujiente de manzana con crema de castañas.
Pedimos para compartir las torrijas con sorbete de aceite.

Acompañamos la comida con San Roman 2005 (para mi un vinazo que estuve degustando durante la comida) y Estrecho 2004 (esta bueno, pero me gusto más San Roman). Para los postres pedimos una copa de Jarel. Los precios de los vinos estan ajustados.

Para todos aquellos que no hayais estado en este restaurante os lo aconsejo encarecidamente. Yo ya había estado, y seguiré yendo a disfrutar de su cocina.

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