Restaurante Aragon 58 en Valencia
Restaurante Aragon 58
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:
Añadir tipo de cocina Añadir vino por copa
Precio desde:
35,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
Lunes
Nota de cata PRECIO MEDIO:
56 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.1
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
7.0
Comida COMIDA
7.3
Precio medio entorno ENTORNO
6.8
RCP CALIDAD-PRECIO
8.1
Opiniones de Aragon 58
OPINIONES
26

En el local ha habido un remozado de pintura manteniendo los mismos profesionales en sala (y que duren) consiguiendo que todo funcione con armonía y de forma agradable.

De nuevo en el comedor privado de abajo y compartido con otras mesas pues el local siguen llenando como antaño. Seis para comer con unas cervezas de presión de entrada, tres de agua con gas Vichy y un par sin gas Lanjaron version grande a compartir a lo largo de la comida; una manzanila de La Gitana, bien servida en la mesa, como debe ser y no suele ser. Un buen cesto de panes diferentes loncheados más unas irresistibles rosquilletas y, por fin, complemento de aceite; y ¡ qué aceite ! Lágrima de aceituna serrrana 100%, verde, sabroso, potentes amargos... También un par de platos de papas mientras llegamos los 6 comensales, siempre tardones.

Al centro compartimos:

. por cortesía de la casa, cucharita individual de mejillón en vinagreta: empezar con vinagreta, es empezar a segregar saliva y preparase para la comida.

. par de platos de jamón cortado a mano. Aquí el jamón es siempre muy recomendable.

. par de platos de muy buen tomate raff en su punto de maduro y tersura con una ventresca correcta.

. croqueta de bogavante: buen tamaño, bien rebozada y frita, sabor medio.

. par de platos de pulpo a la brasa: creo que previamente muy cocido por la textura final, llevaba una condimentación que restaba sabor de pulpo.

Principal a elegir:

. casi todos se fueron al pescado: rodaballo, merluza, rape. El emplatado clásico y básico. En ración muy ajustada el primero y medias los otros, lo que últimamente es muy frecuente encontrarte que cada pescado en muchos restaurantes ha multiplicado de forma milagrosa su número de raciones por pieza.

. entrecotte de angus: buena ración, buena calidad, punto algo más de lo deseado, con papas caseras y unas muestras de pimiento rojo del piquillo.

Para postres:

. 4 de fruta pelada y troceada servido en dos platos al centro, siendo muy muy destacable el mango maduro, y en  buen nivel melón y fresas

. un par de sorbetes al cava: mejor de sabor (referido) que de presentación visual

. coulant de chocolate: bien presentado aunque un poco más seco en su interior de lo deseable; bien de sabor y acompañado de helado que aporta contraste y resto dulzor final.

. buenos cafés finales, variados, como buenos españoles.

En la parte vinícola un par de botellas de Ramón Bilbao, edición limitada 2014, francamente muy bueno. Buen servicio de copas durante toda la comida.

Sensaciones finales de un sitio clásico para no fallar y .... si todo va bien y estamos llenos de reservas, para qué cambiar... La clientela (¿sólo voy yo de Verema?) es lo que le pide y espera de este lugar, y ahí lo hacen muy bien.

 

Local ya descrito y sin cambios más allá que nunca había visto el reservado del sótano partido en varias mesas. En una de ellas nos reunimos a cenar los 5 (uno falló), estando solos y bien amplios.
Como siempre buen ambiente, buenas copas, manteles, cambio de platos y cubiertos, etc.. Buen servicio con el aliciente de reservado aislado de un comedor lleno en 2/3.

Para empezar unas cervezas de presión y un fino Tio Pepe con el aperitivo de cortesía de la casa: una cuchara con una mini albóndiga.
Destacable el cesto de pan y rosquilletas. No hay opción de aceites.
Hasta 3 botellas de agua sin gas de Lanjaron nuevo formato.

La cena:
De entrantes compartidos al centro:
. jamón: bien cortado, buena ración, sabroso.
. alcachofas plancha: fileteadas, bien hechas y sazonadas con aceite y sal. Cumplen bien.
. tomate, anchoas y ventresca: muy buenos productos y muy sabrosos. Plato recomendable.

Principales:
. denton x 2
. mero x 2
. atún x 1
Todos ellos con las características de buen producto, raciones correctas, bien elaborados en cocina con un emplatado muy tradicional. El denton algo menos jugoso de lo deseable.

Postres:
. tocino de cielo x 2: ración para campeones. Bueno.
. leche frita y helado: una sola porción de leche frita se queda corta; el formato del plato parece recortar la ración. calidad correcta.
. strudel de manzana con helado de vainilla x 2: bien ejecutado, buena ración, bien de sabor y textura según referencia.

El vino: de una carta bien de amplitud pero demasiado clásica, elegimos El Sequé 2014 que cumplió bien con una sola botella.
En el postre una copa de un moscatel de La Cartuja.
Otros optaron por el café final sin más extras.

Un local para no fallar en el producto. Abstenerse innovadores.

Local lleno. Cocina de producto. Buena barra de tapas. Amplia carta de vinos incluso muy variada. Nos comentan las opciones del día y vamos a ello porque la cocina está a punto de cerrar, son casi las 4 de la tarde.

Empezamos con un plato de jamón. Calidad extraordinaria, buena ración aunque al corte de máquina.
Unas cervezas y una manzanilla Gitana. Agua de Vichy en su original nueva botella. Los de sin gas al Lanjarón. Algo de pan y aceite Lágrima. Unas tostas con buen pisto por cortesía.

A compartir:
. se hizo necesario otro plato de jamón
. tomate con ventresca: buen raff con ventresca normalita, buen aceite
. clochinas: perfecto punto de cocción, buen material
. quisquilla: buen producto aunque algo blando de textura
. una ostra por persona: buena, sin más
. una gamba roja cocida por persona: buen producto, tamaño medio alto, jugosas, frescas.

Principal:
. hay quien optó por el besugo a la espalda: muy bueno y con buena guarnición
. otro también por pescado pero no recuerdo.
. arroz para tres: de conejo, boletus y foie. Buen arroz, buen fondo, el foie casi crudo, solo calentado por el calor del arroz, cantidad suficiente.

Un buen Rozas 1º Cru 2013 aguantó toda la comida.
De postre un variado de fruta cortada. Los cafés correspondientes. Nada más ni nada menos.

Cena para 9 (al final fallaron 3) en el saloncito privado que es un sitio muy interesante, con mesa rectangular muy amplia que permite mucho cruce de conversaciones aunque dificulta el servicio al centro que la profesionalidad de los camareros solventa sin problemas.

Un aperitivo por parte de la casa: salmon marinado: muy correcto.
Peticiones al centro: quisquilla fresca, levemente hervida. buen tamaño, jugosa y carnosa; extraordinaria.
Tomate raff algo duro, menos maduro de lo deseable y por tanto la piel demasiado presente con una ventresca en aceite normal y una muy buena anchoa.
Jamón cortado a máquina pero de muy buena calidad, en su punto de temperatura empezando a sudar y haciendo que la grasa se funda al comer: muy bueno.
Croquetas de bogavante, bien de tamaño y sabor, bien fritas: buena elección.

De segundos platos hubo de todo: atún buena ración y buen punto (aunque quien lo pidió lo repasó).
Solomillo de ternera de buen tamaño y apariencia. Rodaballo también aparente y bue tamaño. Gallo San Pedro de escasa ración. Tartar de atún que no se pidió punto de picante y resultó algo salado. El mejor plato las cocochas al pill pill, servidas en cazuelita, buena ración y buen punto de salsa y de producto.

Deberían cuidarse un poco más los acompañantes de los platos para que resaltase el producto principal. Quizás las patatas fritas en rodajas fuera lo más sabroso aunque menos aparente.

En los postres las consabidas y poco representativas del hacer del cocinero, fuentes al centro con fruta cortada: había melón, kiwi, fresones, naranja, mango... en general bien de punto de madura y presencia. Muy buena la recomendación de fresitas naturales aunque el ponerlas con helado (llenar el plato) las estropeaba y enmascaraba su sabor.

Muy bien las cestas de pan y rosquilletas variadas. Varias aguas a compartir.
En vinos fueron dos de blanco Guitian un godello que acompañó muy bien los entrantes. Para los principales dos botellas de Abadía Retuerta Selección Especial 2009 en buen punto de evolución. Todos ellos servidos durante toda cena si bien ninguna botella fue dada a catar para aceptar.
En el postre un px Toro Alba completó la fiesta. Algunos cafés sin petits fours.

Un local con bien ganada fama de producto, buena carta de comida incluso con opciones del mercado del día, buena carta de vinos (bastante clásica), que ganaría mucho con mejorar y variar la vajilla, cuidar el emplatado, variar los acompañantes de los platos principales, porque profesionalidad de los camareros y producto tienen de sobra

Mesa para dos en la parte baja del local que siempre está más llena y da la sensación de más íntima, con buena mesa en zona del fondo donde curiosamente nunca había estado. Local lleno completamente donde la gente va en busca de producto y que el cocinero no tenga mucho que pensar. Vamos a ver recomendaciones.

Aperitivo de cortesía de pincho moruno, no es lo que elegiría yo para un local de cierta elegancia. Un buen pan y mejores saladitos aunque sin visos de aceite que tampoco hice por pedir. Directos a un vino blanco para toda la comida ya que a la hora de beber eramos uno y medio. Dimos a elegir con tal que tuviera madera y fué: Enate chardonay fermentado en barrica 2010 que estuvo muy bien. dado a catar y algún servicio en copa de forma esporádica; buenas copas.

Entrantes al centro pero servidos por persona: 3 filetes de anchoa muy buena de sabor, buen tamaño sobre una cama de tomate bien aliñado; muy bien. Tres ostras sabrosas. Plato de puntillas a la andaluza bien rebozadas, buena cantidad, crujientes y sin sensación de aceite; muy bien.

De principales: merluza con alcachofas, todo ello a la plancha y a pesar de la recomendación de mejor otro pescado; la ración pequeña, la colita y abierta en dos para llenar más el plato; bien de sabor pero poco justificable el valor de la carta. Mi recomendación fué cochinillo, que no figura en carta, y que nunca se me había ocurrido que hubiera: un acierto; piel de cristal (apoyar dedo y romperse como cristal), buena ración de la zona de la pata; punto de cocción de la carne un poco menos melosa de lo esperable, pero creo que era más culpa del cochinillo que del horno.

De postre a compartir una ración de milhojas de nata, tan difícil de comer, como sabrosa la nata. Dos cafés cortos y buenos.
Rematamos con un chupito (servido en copa de vino dulce) de Santa Teresa mientras comprobábamos que muchos de los comensales eran familias con niños vestidos de domingo y que se habían comportado como adultos.

Nueva reunión de trabajo, aunque esta vez solo 7 y con libertad de elección en carta de comidas y vinos. también en esa pequeña joyita que es el comedor privado, aunque esta vez no hacía falta tema de proyecciones.
Comedor (del sótano) lleno, comidas de empresas mayoritariamente, mayor rapidez en el servicio que en la noche de la visita pasada, a pesar de que el horario también se hizo tardío. El servicio de vino inició con servicio continuado de copas y luego ya fue autoservicio. Bien servicio de las comidas todas pronto y a buena temperatura a pesar de la variedad de las mismas.

Entrantes al centro. 2 platos de jamon bueno de sabor, cortado a máquina y buena ración,. Buen tomate raff con buenas anchoas y aceptable ventresca. Montaditos de steack tartar bien de tamaño, buena carne pero pasados de sal. Buen calamar de playa. Además un plato de chanquetes (no eran tal) rebozados, acompañados de huevo frito roto y unos pimientos de Padron dando un conjunto muy agradable aunque predominaba el sabor del huevo.

Para segundos, salvo un entrecotte de Agnus en buena ración y sabor y al punto, los demás optamos por pescado y como buena españoles cada uno diferente, aunque todos en buena ración (salvo el san pedro) y buen emplatado y con comentarios favorables: taco de bacalao, pulpitos, tartar de atun, lomo de merluza y en mi caso medio besugo a la espalda jugoso, buen tamaño y sabor.

Entradas con cervezas y copas de blanco de Pazo Señorans. Agua a discreción y para los entrantes nos fuimos a un tinto de Marques de Griñon Cabernet Sauvignon 2003; nos quedamos cortos (como era de esperar) pero al elegir casi todos pescado, dudamos de ir a un tinto con más cuerpo por el pescado y bajar a un tinto más fresco o un blanco de calidad y optamos por ello con un muy buen verdejo 2011 de Luzon y Belondrade. Carta de vinos más que suficiente para lo que se puede mantener de stock.

El postre resistimos tentaciones apetecibles de dulces y fuimos a fruta fresca recien cortada con piña, melocoton, melon, picotas y unas brevas (difíciles de pelar y cortadas por la mitad): buena cantidad y correcta calidad. Acompañamos con alguna copa de Casta Diva cosecha miel y Don Px para un poco de tertulia final y acabar los temas de trabajo. Algunos cafés, por supuesto, cada uno de una forma.

Como siempre en este local: destaca buena materia prima con poca elaboración de cocina, respetando el producto. Esta vez el aire funcionaba perfecto.

Cena para 15 comensales a menú pactado, salvo elegir segundos entre varias opciones de carne y más opciones aún de pescado; también postre a elegir con bebida incluida y determinada.
Comedor inferior bastante lleno lo que ralentizó más de lo habitual el servicio. También el hecho de tener pactado el precio de antemano, se notó en que el servicio de vino se hizo por servicio directo (sin dejar botellas en la mesa) y las copas al final de la cena estaban totalmente vacías ya que no se rellenaron con la alegría habitual. Incluso el agua hubo que solicitarla con frecuencia.

Entrada de algunas coca-colas, cervezas y blanco de Palacio de Bornos 2011, mientras se presentaba una proyección en el comedor privado que es un interesante plus del local. Luego se habilitó la mesa para cenar, y en la misma, se sirvió Finca Resalso 2011. Un pan muy correcto y alguna rosquilleta permitieron mitigar el hambre inicial por el retraso del inicio de la cena.

Entrantes: una (1) croqueta de jamon que daba pena verla repartida en platos pues con menos de 5 cm y puestas dos o tres en platos anchos parecían perdidas; tampoco eran interesante de sabor.
Buen jamon cortado a máquina y en buena ración permitió empezar a disfrutar algo más de la cena.
Completaron los entrantes un plato con tomate raff con variados grados de madurez, sabroso, con una anchoa por persona muy buena tamaño y calidad y una aceptable ventresca por encima con generosa presencia de buen aceite.

En los segundos hubo mucha variedad, mayoritariamente pescado en ración media, bien presentado y acompañado de verduras plancha muy correctas; buenos comentarios. Otros optamos por la carne y a destacar un extraordinario entrecotte de agnus con patatas fritas redondas muy bien hechas, crujientes, y un modesto esparrago y dos pimientos de Padron que solo aportaban color; la carne muy al punto (poco hecha), tierna, sabrosa, buena ración, servida en plato caliente para que se mantenga atemperada mientras la comes. Perfecto.

De postre hay bastante variedad, se descartaron la parte de dulces, y la mitad fueron para fruta de temporada (pelada y cortada) y mitad para helados donde existen muchas opciones: de queso, de leche merengada, de turron, de vainilla y un sabroso de dulce de leche; todos en buena ración.

Cafés y alguna infusión más dos copas de Don PX. Es curioso que cuando pides algo vino dulce, solo te ofrezcan mistela (sin marca), y cuando insistes, te dicen la posibilidad de PX y no sepan de quien, sin que sepan que es una uva y un vino dulce que comercializan multitud de bodegas; es como si pidieras vino tinto y te ofrecieran un tempranillo y cuando preguntas ¿cual? no sepan que puede ser un reserva de Vega Sicilia o de Señorío de los Llanos, por poner un ejemplo de diferencia de valor económico.

Un problema fue el aire acondicionado. No hubo forma de encontrar un punto medio y pasábamos del calor a demasiado frío, ¿?.

Sigue siendo un sitio de producto de muy buena calidad, sin complicaciones de elaboración.

¿Alguien sabe porque se llama Aragon 58 y está en la avenida Aragon 38?

Local ya descrito y que como clásico que es, no cambia para nada; tampoco en los precios que se siguen manteniendo elevados en cuanto sales de lo más básico. Comedor inferior lleno y estupendo servicio muy profesional.
Comida para tres en solicitada mesa redonda, con buena separación de mesas. Carta sin grandes novedades ni en comida ni en vinos, con unos precios más bien elevados y con presencia también de vinos de gama alta.

Empezamos con 2 cervezas de presion y una copa de Dinastia blanco. Buscamos un tinto algo diferente de lo muy clásico que hay en la carta y acabamos en la última botella de Quercus 2006 que precisa de filtrar sedimentos. Nos quedamos cortos y rematamos con champagne: Gosset gran reserva extraordinario (y caro) que aguantó bien en steack e incluso los quesos curados y sirvió para alargar la sobremesa sin necesidad de copas.

En tema de comida también buscamos salirnos de los clásicos (incluidos buenos arroces) y fué todo de compartir al centro.
Mientras decidíamos nos sacaron de cortesía un plato con lomito sabroso y curado con unas almendras.
Plato partido con 2 medias raciones de ensaladilla rusa poco interesante y sepia (pota) con mayonesa correcta de sabor.
Jamón de Jabugo muy bueno cortado a máquina.
Clochinas correctas aunque al estar empezado son más bien pequeñas. Buen tomate raff con buena anchoa y normal ventresca.
Muy buen calamar playa con tosta y alioli.
Tosta de Steack Tártara bueno, bien de pimienta.
Tartar de atun sabroso.

En lugar de postre y siguiendo el tema de compartir: quesos curados, que no informaron cuales eran las 3 clases que habían, siendo todos ellos buenos aunque un solo triangulo para cada uno.
Unos cafés buenos. Invitación (declinada) a chupitos después de pagar.

Cosas que se pueden mejorar: con esos precios, creo que invitar a café estaría muy correcto (costo real de 1€ los tres cafés) o al menos invitar a repetir. Cobrar el pan no pedido cuando luego varios platos vienen con su pan, no parece una buena organización. Cuando tú pides la cuenta es que ya te vas, invitar a chupitos entonces es fácil que no se acepte ya por la hora.
Tema de precios no parece haber habido ninguna adaptación desde el año pasado que estuve con los mismos comensales (y alguno más entonces).

Sigue teniendo un buen producto fresco y un gran servicio y local.

Estuve la semana pasada. Comida de trabajo con varios clientes. Un sitio al que no venía desde hace años y que en 3 meses ya he ido un par de veces a petición de ellos.
El lugar, como describen en otros post, es clásico, madera oscura, timones de barco en las paredes que nos evocan decoraciones de otras épocas pero que siempre me han dado la impresión de...aqui se debe de comer bien.
Comida tradicional, muy buena materia prima, lo mismo en carnes que en pescados. La primera vez probé el chateaubriand. Muy rico. Para 2 personas. Primero lo hacen un poco a la plancha y lo rematan en horno. Fileteado en mesa. La última pedí rape. Muy bueno. No se ha de esperar platos con presentaciones minimalistas ni florituras, ese no es su campo, lo es el tradicional buenas piezas y buena preparación de las mismas, de entrantes he probado entre las dos ocasiones, sepionet con mayonesa (bárbaro), montadito de steak tartare (muy bueno también) y jamon de jabugo que siempre está excelente. En cuanto el vino la primera vez elegimos uno valenciano que nos encanta puerto 18 y la segunda un Enate ( fantástico) a temperatura ideal. De postre cualquier elección será un acierto en cuanto a las preparaciones caseras pero recomiendo el tocino de cielo. Muy bueno. Por último destacar un servicio y una atención muy buenas y la simpatía y amabilidad, a la vez que profesionalidad de una joven, siento no recordar el nombre, que nos atendió las dos veces en la parte de abajo. Volveremos.

Comida de viernes entre amigos y elección del restaurante en base a la localización y conocimiento por parte de todos ya que, alguna que otra vez, había sido visitado por los miembros del grupo. De esta forma no había excusas por demora alegando dificultad para encontrarlo.

Los primeros en llegar pudimos disfrutar en su terraza del cálido inicio otoñal, que se prolonga a veces más de la cuenta, con unas cervezas rubias bien tiradas y fresquitas.

A las 15 h entramos al local, a la parte del semisótano, puesto que desde la entrada ya está dividido. Ambiente clásico a rabiar, madera en tonos oscuros, luz cálida, botellas expuestas en las paredes, colores neutros… Amablemente recibidos y acomodados, buenas distancias en nuestra zona, que quedaba escorada y con poca visión del resto de sala. Manteles, vajilla, cristalería y demás acorde al lugar, correcto e imposible poner un pero.

Entrantes a compartir:

Tomates Raf con Anchoas y Ventresca. Fresco tomate trinchadito acompañado de una gran anchoa que dejaba algo atrás al atún. El aliño redondeaba el tradicional y ligero entrante.

Pulpo Seco de Denia. A pesar de haberlos visto secar tendidos visitando alguna villa marinera, no había tenido el gusto de probarlo. Textura consistente, algo tirante, servido a temperatura tibia, con un toque de horno quizá, y sal. Me gustó. Un bocado nuevo y una sensación más a cargar en la mochila.

Croqueta de Bogavante. Una por comensal. Recomendación del camarero para completar los entrantes y… eso fue, un complemento. Tamaño pelota de golf, de cobertura estándar con un punto pasado de tostado e interior mejorable con recuerdos a mar. La olvidaré en breve. Se acompañaba de una salsa mahonesa que tampoco transmitía.

Gambas Rayadas a la Plancha. Aquí sí que sí. Calidad, sabor, carnosas, buen toque de plancha… fueron dos por comensal, bien hubiera caído una docena.

Plato principal:

Gallo de San Pedro del Mediterráneo a la Plancha. Emplatado y trinchado, el lomo aparecía acompañado de unas patatas fritas en láminas finas y unos pimientos de Padrón. Nuevamente buen material, bien de plancha para mi gusto, con una guarnición, emho, a replantear.

He de decir que también se pidió como principal por parte de algunos comensales Atún a la Plancha que fue elogiado.

Como postre me apetecía algo fresco y ácido. Creo que al llevar casi dos horas en la mesa, el ambiente debió ir calando en mí, y pedí otro clásico, un Sorbete de Limón al Cava. Perfecto, cremoso y equilibrado. Lo que necesitaba.
También pude probar el Coulant de Chocolate con Bola de Vainilla. A destacar el helado cuya ejecución dominaba a su compañero de plato.

Para beber se pidió un Sierra Cantabria 2007, le siguió un Victorino 2008 y un Moët Chandon Brut Impérial. Mi desconocimiento sobre el vino es completo. Fueron todos de mi agrado, pero quizá para una comanda con una confección distinta hubieran sido mejores acompañantes, sobre todo el segundo.

Mi impresión final no dista de las conclusiones de muchos comentarios previos. Se trata de un local clásico en Valencia, por años, por perfil, por oferta, por servicio, con clientela asidua, en el que sabes lo que te vas a encontrar y de esta forma resulta difícil salir defraudado. Apuestan fuerte por el producto sin florituras. Es un sitio del que piensas que siempre permanecerá ahí…o no.

No valoro RCP pues no pagué yo.

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