Restaurante Bistro Guggenheim Bilbao en Bilbao

Restaurante Bistro Guggenheim Bilbao

10
Datos de Bistro Guggenheim Bilbao
Precio Medio:
37 €
Valoración Media:
7.5 10
Servicio del vino:
6.6 10
Comida:
7.3 10
Entorno:
8.2 10
Calidad-precio:
7.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 28,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


10 Opiniones de Bistro Guggenheim Bilbao

Hacía muchos años que no volvía por estos lares. De hecho y entonces, se llamaba Nerua¡¡¡.Me sigue gustando , con sus incómodas sillas de Gehry, la extraña distribución, la magnífica terraza, es único e inconfundible. Un día espléndido para buenos recuerdos, despedida y excelente menú , económico y abierto a todo tipo de cambios. No es fácil encontrar en Bilbao un restaurante con mejor precio calidad. Magnífica merluza con salsa holandesa, torrija, cordero , quinoa , humus, calidad y cuidado producto. Servicio amable y diligente. Creo que los vinos que acompañan el menú podrían mejorar, no costaría mucho la verdad, pero bueno excelente impresión y mejores recuerdos.

Nos acercamos ayer a ver la caseta de Puppi con tres personas que no lo conocían. Decidimos comer en El Bistro dado que, visto el menú días antes por internet, a nadie le pareció mal.

Menú infantil 15 E.

Decidió la joven tomar un plato de pasta con boloñesa y queso y unas croquetas (dicen que excelentes) de jamón para rematar con un helado de frambuesa delicioso. Agua para la sed.

Los adultos, de primero

Dos terrinas de centollo con cogollo encurtido. Hablan bien de las terrinas, una especie de pastel, quienes las comieron. Yo puedo decir que el cogollo encurtido, que jamás había probado, estaba de lujo.

Verduras asadas y salteadas con jugo de Idiazábal. Gusto, mucho, a quién las comió. Los demás, salvo yo, probaron el jugo de queso y les pareció riquísimo. Se servía parte del mismo en el plato y se dejaba la jarrita en la mesa.

Gazpacho de sandia con una especie de milhojas de pisto y boquerón. Viene el mil hojas en el plato rodeado de tacos de sandia helada y se sirve el gazpacho en la mesa. Se deja la jarrita en la misma. La vacié. Fresco y rico.

Segundos

Carrillera de cerdo lacada. Excelente.

Albóndigas de bacalao vizcaína. Quién la comió dice que demasiado fuerte la salsa. No lo probé.

Chipirón plancha. Delicioso, dicen. Al punto perfecto de plancha, dicen.

Bonito plancha. Con concasse de tomate y plumas de cebolla roja encurtida. El bonito en punto exacto (rosa por dentro), las guarniciones muy ricas. Poco sabor del pescado, debía de ser uno de esos bonitos de principio de temporada de pequeño tamaño que aquí llamamos "monos". Bien.

Dos torrijas plancha y dos cremas de chocolate con helado de plátano. Ricos ambos postres.

Txomin Etxaniz 18 E. Tan rico como acostumbra.

Cafés, agua y un extraordinario pan, más unos buenos petit, cerraron la comida.

Servicio joven y agradable. Una cierta demora entre platos.

Los menús salen por 30 E persona, pero hay platos, como el chipirón y el bonito, que llevan recargo, creo recordar que de 6 E.

Noche de carnaval pero noche de “perros”. Agua y agua y un poco más de agua. Una pena, no están los tiempos para que a la puñetera situación se le una además la climatología adversa.
Hablando de “perros”, hoy cena en un restaurante que está dentro de la “caseta” más grande y maravillosa que cualquier perro pudiera desear, lo que sucede es que perro para semejante hogar no hay más que uno y ese es sin lugar a dudas Puppy.
Un tanto desangelado pues no estamos en la mejor época floral pero ahí está, firme, vigilante y a la espera de que en breve, la llegada de la primavera le de todo su esplendor.
Casualmente estos días celebra aquí su 85 cumpleaños el artífice de este edificio que ha cambiado la imagen de la capital y que curiosamente también ha diseñado las sillas donde nos sentamos: Frank Gehry.
El local invita a disfrutar de su entorno, un tanto tumultuoso en muchas ocasiones y más aún hoy pues una cuadrilla numerosa está celebrando aquí su cena de carnaval. Pero hay días en los que la percepción de las cosas cambia y uno no busca el silencio o la tranquilidad que necesita en otras ocasiones.
Nada más entrar tengo la suerte de encontrarme con una txikita que conozco desde hace mucho, trabajaba en un restaurante del Kasko Viejo y que la verdad es que es un encanto, simpática como la que más y siempre con esa alegría en su cara.
Son ya varias las visitas realizadas al restaurante con lo que la elección de los platos es más sencilla. Tienen algo que me encanta y es una carta de vinos que por un añadido en el precio del menú te permite, sin un coste excesivo, elegir otro vino superior.
Mesas de correcto tamaño, sillas de diseño, ausencia de mantelería, correcta vajilla y coperío. Aperitivo consistente en unas pequeñas aceitunas “viejas”, como las llamo yo que están muy ricas y por supuesto una bandeja de pan, un pan crujiente, por pintas de pan recién horneado y de rico sabor.
Me apetece beber hoy un cava, así que decido elegir un Agustí Torrelló 2009. Ya lo he bebido en otras ocasiones y se que está rico. Su burbuja es fina, queda lágrima en la copa, tiene toques a dulce. Me encanta el postgusto que te deja en boca y cada día descubro mejor que este tipo de bebidas van bien con prácticamente la totalidad de platos que puedas encontrarte.
En el menú tienen varias opciones de primeros, segundos y postres y tan sólo algunos platos tienen un pequeño coste añadido que aparece reflejado en la carta, como por ejemplo el solomillo.
Pues comienza con la cena que ha consistido en:
Huevos de caserío asados a baja temperatura con puré de patata. Un plato que ya he tenido el placer de degustar en alguna otra ocasión y que me encanta por lo que no me importa repetir. Al abrir las yemas se percibe ese color fuerte, ese color que no obtienes de huevos de mala calidad. Da gusto untar el pan, sabores marcados, sabores de siempre pero que no por ello dejan de sorprenderte. Estupendo.
Verduras y ñoquis salteados con jugo de queso idiazabal. Muy buen punto de las verduras, todas ellas con muy buen sabor, el jugo de queso líquido que te añaden le da un toque tremendamente sápido la conjunto.
Merluza asada, pisto y emulsión de jamón ibérico. Una estupenda ración de un pescado fresco, en su punto, con mucho sabor realzado por el pisto que lo acompaña.
Rabo de vaca deshuesado con puré de patata con un toque picante y unas pequeñas bolas de salsa de ajos. Me gusta a mi que no me vendan gato por liebre. Demasiadas ocasiones donde reza rabo de toro en la carta. Si al final puede estar tan rico e incluso más. Pues rabo de vaca, bien preparado y no penséis que lo de los ajos sabe a ello, simplemente un pequeño toque, para nada exagerado.
Crema de lima y pomelo, helado de yogurt y bizcocho.
Fresco a más no poder, ligero, apetecible, conjunción muy bien conseguida de todos los diferentes componentes del plato.
Manzana Fuji impregnada en jugo de regaliz y helado de leche. Un poco “complicado” el sabor de la manzana y más para una persona como yo, poco amiga del regaliz y de la menta, de la que tiene un toque marcado. Está rico y más si lo mezclas con el helado con lo que disimula y mucho el potente sabor de la manzana.
Han sido dos postre muy ligeros y frescos que ayudan a digerir mucho mejor la cena.
Considero que es un menú muy bien logrado en tema de cantidades, no sales ni con hambre ni con sensación de plenitud y además creo que tiene una estupenda relación calidad precio. Eso sí, si sois amigos de los vinos y pretendéis disfrutar un poco, no elijáis el del menú. Tenéis opciones y buenas para cambiarlo.
La típica cajita con los detalles para el café que en mi anterior visita una “pequeña brujilla” me dejó sin probar pero que están riquísimos.
Una pena la climatología y no poder tomar el cafecito en la terraza como se merece. Bueno, hay muchos más días, hay muchas más oportunidades.
Creo que han acertado con este modelo de local, juegan con la tremenda ventaja de su ubicación y del tremendo atractivo que supone el museo pero además cocinan bien, sin engaños. Un servicio atento y amable que ayuda al éxito.

Ya hace unos días que estuvimos en Euskadi y aún no he puesto ningún comentario de lo bien que comimos y bebimos por allí. Y hoy que tengo un poco de tiempo y ganas, que estoy muy vago últimamente, pues me he puesto un poco manos a la obra.

El sábado 2 de noviembre nos encontramos con unos cuantos veremeros (gasti, oskar, limonero, hambrebuena, Fer B) para comer en el Bistró del Guggenheim. No conocía personalmente a ninguno de ellos, aunque de tanto escribirnos por aquí a uno le parece que los conoce ya hace tiempo. Desde aquí, sólo puedo agradecerles su grata compañía y el haber compartido un buen rato y unas risas con nosotros.

Respecto a la comida, poco que añadir a lo comentado por Gasti o Fer. Yo tomé de primero los huevos de caserío asados a baja temperatura con patata rota y jugo de pimiento morrón , deliciosos. De segundo me decanté por el rabo de vaca deshuesado con patata picante y caseína de ajos , muy bueno también. Y de postre esa deliciosa torrija empanada en yemas de huevo y nata, caramelizada en la sartén con helado de café , realmente sublime. Con los cafés nos sacaron los ya habituales petit fours, también muy buenos, al nivel del resto de la comida.

Para beber cayeron unas cuantas botellas: Botánico 2011, Allende 2009 y el Pierre Bourée 2009 y no recuerdo si alguna otra. Cambio de copas con cada vino. Muy buen servicio de éste.

Servicio en general muy atento. Pan de hogaza buenísimo, cosa bastante habitual en la zona, por suerte para mí que soy un "panarre" impenitente.

En fin, que me disculpen si me dejo algún aspecto por comentar pero entre despistado que es uno y que hace un par de meses...

Sólo me queda decir que ojalá que volvamos a vernos pronto alrededor de una mesa para volver a pasar un buen rato como el de aquel día.

Aterrizados en Bilbao por segunda vez este año y con ilusión de reencontrarnos con los foreros de la zona, más alguno que de forma casual pasaba unos días de vacaciones, quedamos a comer en el bistro que hay en la caseta de Puppy.

Me gustaría hacer mención al aperitivo previo que disfrutamos en Bodega Urbana, invitados por el amigo Gastiola, quien a pesar de ser geográficamente alavés se mueve en la capital bizkaina como pez en el agua. Nos explicaron el concepto y la filosofía de esta empresa tan atractiva. Les deseo éxito, pues la iniciativa e innovación siempre debe ser bienvenida sobre todo cuando hay sólidas bases que la sostienen.

El amigo Oscar nos esperaba a la entrada junto a un par de foreros a los que aún no habíamos puesto cara, el enoloco Limonero y el gran Obiwan Ferran & family. Un verdadero placer poderlos conocer y compartir mesa. Tras los saludos y presentaciones entramos al local cuyo aspecto está bien definido en comentarios previos. Aforo casi completo.

Unas aceitunitas de vicio para pensar la elección sobre las opciones que incluía el menú. La mía fue la siguiente:

Raviolis de Hongos y Setas con Lascas de Jamón Ibérico. Delicada cobertura que albergaba una explosión de sabor en su interior con una textura, en su conjunto, muy lograda. Finura.

Bacalao Confitado sobre Perlas de Tapioca con Jugo de Marisco y Pilpil. Buena impresión visual, descansando el bacalao sobre la cama de perlas de color miel. En boca corrección en cuanto al producto pero sin sorpresa ni magia especial. Las perlas las encontré gustosas pero sin ligazón con el bacalao. Falto.

Bizcocho Esponjoso de Chocolate con Mousse de Café y Helado. Me incliné por este postre en vista de que gran parte de la mesa se iba a por la torrija, y creo que acerté. No porque la torrija no tuviera nivel sino porque esta esponja de chocolate estaba increíble, con el fondo de café y la cremosidad del helado el resultado era magnífico. Acierto pleno!

Para beber agua y vino, en concreto Botani 2011 D.O. Sierras de Málaga, Allende 2009 D.O. Rioja y Perre Bourée Borgougne 2009. Los tres, cada uno en su segmento, me gustaron, sobre todo el segundo. La reflexión de Gastiola acerca de los vinos que incluye el menú me parece muy acertada.

Muy buen café acompañando unos Petit Fours muy ricos y disputados completaron el homenaje.

Servicio joven y dispuesto.

En resumen, buena experiencia gastronómica pero superada con creces por la experiencia humana que resulta el convivir unas horas con gente que comparte el gusto por comer y beber. Este nexo de unión inicial, finalmente no deja de ser una excusa para volver a quedar alrededor de una mesa en cuanto las circunstancias son propicias para ello. Porque, lo realmente importante es lo que pasa en medio, la oportunidad de conocer a gente y percatarte de que valores como la humildad y generosidad existen y no están tan en desuso como, a veces, te hacen creer los telediarios. Porque lo realmente importante es disfrutar… y bien que lo hicimos. Al final, como Puppy quería entrar tuvimos que pagar e irnos, que con unas dimensiones como las que tiene este perrito… tonterías las justas!

  • Bizcocho Esponjoso de Chocolate con Mousse de Café y Helado

  • Bacalao Confitado sobre Perlas de Tapioca con Jugo de Marisco y Pilpil

  • Raviolis de Hongos y Setas con Lascas de Jamón Ibérico

Fin de semana largo y muchos aprovechan para visitar esta ciudad cuya transformación ha sido increíble. Está preciosa y eso es algo que sólo podemos apreciar en su justa medida lo que hemos conocido otro Bilbao. Eso sí, quizás tiempos mejores no volverán. No sólo de pan vive el hombre.
Tenemos reserva desde hace ya un tiempo, son días complicados pues es mucha la gente que acude a visitar el museo y es mejor prevenir.
Conocidos y no conocidos que han pasado ya al rango de los primeros y además con "buena nota".
Es gracioso la idea que se hace uno de las personas por su manera de expresarse por escrito y luego al conocerlas generalmente te llevas sorpresas pero casi siempre agradables.
Aforo a tope y además se repiten mesas que se levantan y vuelve a llenarse.
Al sentarte te colocan delante unas pequeñas fuentes de pequeñas aceitunas machadadas tienen un sabor muy agradable, eso sí, como tengas ya el vino en la mesa pueden resultar muy "peligrosas".
El servicio es amable, atento en todo momento, quizás ayer con la cantidad de trabajo hubo algún espacio un tanto largo entre platos pero estábamos bien acompañados y además teníamos por allí un "conejito duracel" que no permitía aburrirse. :-)
Elegimos el menú de 25 euros pero eso sí, el vino que entra en este menú deja mucho que desear. Tal vez añadir un par de euros al precio e incluir algo un tanto mejor..... pero ellos saben más que yo y tal vez eso importe poco a la inmensa mayoría de sus visitantes.
Describo lo elegido por mi:
Huevos de caserío asados a baja temperatura con patata rota y jugo de pimiento morrón generosa la ración. Los huevos muy bien hechos y con la yema perfecta, el puré de patata estaba muy rico también, es algo que a mi me encanta. Se come estupendamente con cubiertos y se remata mejor aún con el pan.
Por cierto un pan muy rico, crujiente y en cantidad más que suficiente para acompañar toda la comida..
Albóndigas de bakalao en salsa bizkaina acompañado el plato por unos pequeños torreznos que curiosamente son también del mismo pescado. Muy sabrosas y la salsa muy bien lograda. Una pega, están tan ricas que te parecen pocas aunque si analizamos el menú al completo no es precisamente para pasar hambre.
De postre y por experiencias anteriores, sabemos que hay un claro ganador, Torrija empanada en yemas de huevo y nata, caramelizado en la sartén y helado de café está como para comértela despacito, a mi personalmente me da mucha pena que se termine. Un postre de esos que me gustaría mucho encontrarme en mi nevera cuando me levanto de una buena siesta. Aunque yo la prefiero con helado de queso idiazábal que entonces ya es que me lamo y relamo.
Como ya he comentado el vino del menú no es precisamente muy tentador pero tienen una posibilidad muy original y al parecer, según mis acompañantes, algunos de ellos muy entendidos en el mundo vinícola, con unos precios comedidos.
Por 6, 12 o 20 euros creo recordar puedes elegir entre varias botellas, hoy yo me callo y me dejo guiar.
Con cada vino degustado nos han cambiado de copa, detalle a agradecer y además eran unas buenas copas.
Para empezar un moscatel un tanto seco, el Botani 2011, no lo había probado nunca pero me ha encantado, nariz a fruta pura y boca que no engaña pero sin ser un moscato, sin empalagar, se deja beber gustoso.
Para continuar sé que hemos bebido un vino más "serio", un Allende, el no tener foto ha hecho que no recuerde añada, espero que alguien me ayude. Este ya es más vino, se nota mucho la madera, fresco pero con la acidez bien marcada. He pensando que un vino así marida con lo que le echen. Otro a apuntar en mi lista de "repetibles".
Y se han pedido una botella de tinto pero lo que hace no prestar atención, yo me he terminado la copa que quedaba del blanco así que no tengo ni idea del vino que era.
Unos cafés correctos y una Cajita de golosinas una especie de gominolas de azúcar, una especie de madalenas planas y unas tipo bizcocho de chocolate que estaban...... el "duencecillo" que rondaba por allí ha demostrado que estaban muy ricas y los duendes saben mucho de galletas. :-)
Pues estupenda velada donde la comida era lo menos importante pero que ha "maridado" perfectamente con el entorno.
Por cierto, todos los días no tiene uno la oportunidad de sentarse en una silla diseñada por F. Gehry y menos aún dentro de su obra más valorada que no es otra que la caseta de Puppy.
El precio que anoto es el del menú sin los vinos extras.

  • La torrija

  • El pan

  • Huevos asados

Remataremos antes de partir hacia el "infinito" como dirían algunos que yo me sé. Maldita climatología, seguro que el martes empieza a lucir el sol. Pero bueno, a mal tiempo.......buena cara.
Semana del cucurucho como digo yo, mires para donde mires, gente de blanco o de negro con un cucurucho en la cabeza, algunos descalzos, otros no. Será por el nivel de penitencia.
Se notan ausencias, hoy las carreteras llenas, mejor ver la tele en la segunda residencia. El "Gran hermano" sabe mejor en la casa de campo.
Hacía ya un tiempo que no acudíamos y sabemos que es un buen sitio, hoy visitamos el Bistro del Museo de Bilbao.
Los "guiris" son tempraneros, para cuando uno se sienta ellos ya se levantan. Buen local, amplio, buenas vistas, sobre todo de día, pura lógica. Como bien dice Oscar aquí la mantelería brilla pero por su ausencia. Buenas mesas, buen servicio, joven y atento.
Preguntamos por si podemos cambiar el vino, el que ofrecen con el menu no nos convence demasiado y nos decantamos por un blanco Hermanos Lurton verdejo 2011, nos cobran 12 euros por el cambio, creo que es un poco carillo. Pero avisando de antemano es elección de uno mismo, no valen quejas. Me ha gustado, frutal, como era de esperar. Buen servicio y a temperatura ideal.
Como aperitivo unas pequeñas aceitunas muy sabrosas que en cuanto te sacan el primer plato te las quitan, queden las que queden.
De primeros:
Ensalada de Roast-beef con mousse de bonito, anchoas y mostaza no ha dicho nada en especial, se dejaba comer, sin más.
Terrina de txangurro tibia, puré de colifor, hinojo confitado y aliño de hierbas otro plato que no ha enamorado, rico? pues sí pero sin emociones de ningún tipo.
Pasamos a los pescados:
Merluza al horno, puré de tubérculos y caldo acidulado de setas un plato muy bien conseguido. Rico de ganas. Muy bien hecho el pescado, la piel crujiente, el puré riquísimo. Un conjunto para difrutar, en serio.
Bakalao confitado sobre perlas de tapioca, con jugo de marisco y pilpil otro plato excelente. Bien el pescado, las láminas se sueltan sólas. La tapioca muy sabrosa, el pilpil, aunque parece de los pre-trabajados, está muy rico. Otro buen plato, destacable.
Llegan los postres:
Crema de vainilla, galleta rota y manzana presentado en un cuenco, un postre que aunque su nombre no lo indique así, resulta ligero. Quizás la manzana que yo, curiosamente la he dejado por pera, nos dejara un toque final un tanto amargo. Pero la verdad es que he disfrutado. Me ha encantado.
Torrija empanada en yemas de huevo y nata, caramelizada en la sartén con helado de queso alguna que yo me sé, ha ido a lo seguro. Está......... mejor que rica. Cada cosa por un lado bien pero al mezclarlas......ufffffffffffffff. Rico-rico. Muy rico.
Una bandeja con un pan semi-casero. Tipo txapata. Con la corteza como a mi me gusta, crujiente de ganas.
Un cafecito bien preparado, últimamente no me puedo quejar.
Y tenía yo un buen recuerdo de un vino dulce de naranja que me habían sacado en alguna anterior ocasión. Lo he pedido pero..... tenía tal mezcla de aromas que más parecía casi una colonia.
Se lo he comentado al camarero que me ha traido otra botella y aunque parecía menos exagerado, no ha terminado, ni con mucho de convencerme.
Una cajita, como la de la foto de Oscar, con galletas, madalenas y una especie de gomas dulces que estaban de rechupete. No ha quedao ni una.
Pues la verdad es que merece la pena la experiencia.
Una pena muy grande no haber podido salir a tomar el café a esa terraza que en verano es el sitio ideal para rematar una estupenda cena.
Tienen un menú degustación que ya hemos probado y también ofrecen la opción de maridaje por 12 euros por cabeza.

  • Crema de vainilla

  • Merluza

  • Bakalao

Buena opcion,buena comida,buenos postres,buen servicio,cantidades ideales para saborear y quedarte a gusto,buena relacion calidad precio,teniendo en cuenta donde estamos,quien es el jefe de cocina y el precio,considero que es una opcion mas que interesante,lo unico que diria en su contra es la colocacion y la iluminacion de la sala por la noche,da la sensacion de estar como apartados y apelotonadas las mesas,por lo demas recomiendo su visita.

Como Oscar ya se me ha adelantado, cómo no, pues el local ya está descrito a la perfección.
Ya habíamos estado y habíamos cenado el menú descrito por él, así que esta vez hemos probado el de 25,40 e más iva.
Las mismas aceitunas de entrante. Un pan bastante rico.
De primeros una ensalada de anchoas con praliné de semillas y varias lechugas acompañada de una suave salsa alioli. Muy rica, la verdad.
Yo un arroz meloso con mejillones que también estaba en su punto y además una ración más que decente.
De segundos ella merluza al horno con una base de berenjena, tomate y albahaca y yo un bakalao sobre perlas de tapioca y un puré de patata muy logrado. La pena que el bakalao estaba demasiado desalado para mi gusto.
De postres yo me he comido un bizcocho de chocolate con una crema de café y helado cuya mezcla daba un resultado estupendo.
Ella ha pedido la torrija que yo también he catado y que la verdad es que está muy rica, dulce de ganas, para golosos.
Aunque no entra en el precio me he pedido ese moscatel con naranja que la verdad es que se deja beber y encima lo hemos tomado con el café en la terraza con la noche blanca de Bilbao de fondo y la universidad de Deusto totalmente iluminada. Qué más quiere uno.
Para beber un rueda Viña 65, un poco ¿corriente? ese vino. Los hay mucho más ricos, pero tampoco podemos exigir demasiado por esos precios.
En general creo que es una opción interesante, la atención estupenda y el local es muy agradable.

Aprovechando el espacio que ha dejado el restaurante gastronomico , han ampliado el ya existente bistro , decir que es espacioso y agradable , mesas muy espaciosas , eso si no hay mantelería , de ningún tipo , vajilla correcta y comida agradable , servicio joven y dirigente , se nota la escuela .

Aunque hay un menú de veintipico euros , con varios platos para elegir , en esta ocasión pedimos el menú degustación de 32+iva , con maridaje 9,50.

Cóctel de cava y frutos secos , con unas ricas aceitunas , de pequeño tamaño , quizás arbequina , no lo se.

Terrina de txangurro tibia , crema de cebolleta con vinagreta de tomate y avellanas , sabia a txagurro , cosa que es de agradecer , y tenia ,para mi gusto , hasta demasiadas avellanas , rico .
Arroz cremosos de chipirón guisado y queso idiazabal , también abundante chipirón , buen punto de arroz y sabor muy rico , se agradece que te rallen el queso al momento.

Cordero asado y deshuesado con puré de calabaza y trazo de café , en la misma línea de plato sabroso , muy rico el puré de calabaza .

Torrija empanada en yemas de huevo y nata , caramelizada en la sartén con helado de café , vamos la torrija de berasategui , que es la que mas me gusta con diferencia , exquisita , para un goloso como yo.

Pan artesano, y como maridaje, una buena copa , para cada plato , de txakoli Itxasmendi , otra de aura verdejo , un baigorri crianza y un vino dulce de naranjas ecológicas , muy suave y rico , agua mineral incluida en el menú .

Además petit fours , ahí os dejo la foto , se nota que estamos en una opcion buenisima para comer en Bilbao.

Gin-tonic de seagrams 7€+iva y manzanilla 2,82+iva

Plato infantil, que es de agradecer a 12,50€+iva , unas croquetas , una pechuga empanada y unas patatas , bien.

Decir que después puedes salir a la terraza que antes solo podían disfrutar los del gastronomico , estaba lleno y muchísima gente se tubo que ir por no tener reserva , y la mayoría de los que estábamos ,éramos foráneos , vamos que aunque este en le museo , pita de maravilla , como un restaurante cualquiera , si el tema bistro , va a ser como el del guggenheim , triunfara sin duda , cocina rica, abundante y sin grandes pretensiones , pero muy sabrosa y bien montada en el plato.

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