Restaurante Drolma (CERRADO)

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Datos de Drolma (CERRADO)
Precio Medio:
231 €
Valoración Media:
8.4 10
Servicio del vino:
8.3 10
Comida:
8.3 10
Entorno:
8.6 10
Calidad-precio:
5.5 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Eixample
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 145,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


16 Opiniones de Drolma (CERRADO)

El proximo dia 30 de setiembre cierra su puertas este gran restaurante y no quise que mis hijos no lo llegaran a conocer, por que en la memoria palatal quedaran a buen recaudo, recuerdos y sabores de una cocina clásica que los gurús de las crónicas parecen haber denostado en favor de cocinas tecnoemocionales, cocinas circenses en las que en la mayoria de los casos, nada es lo que parece...

El chef Fermí Puig anda algo decepcionado con la decisión de la empresa de cerrar, pero, bueno, la simbiosis en estos años entre lo que el ha aportado al Majestic y su propia realización como chef, guardan un equilibrio que tienen que agradecerse mutuamente. Larga vida al majestic y larga vida a Fermí Puig.

Nos prepararon un mesa justo delante de un ventanal que da al Paseo de Gracia, imagen que ya quedará grabada en la retina, para contar a los nietos de la existencia de un lugar tan especial.

Como no podia ser de otra manera tomamos el menú de "comiat", una selección de sus platos mas representativos que venden al precio de 145,00 €.

Constaba de unos aperitivos excelentes, una gelatina de cangrejo de rio y una muy buena gamba con su suquet.

El primer entrante fue su clásica ensalada de alcachofas con foie de pato "poêle". Marcado estupedamente el foie y las alcachofas con un cierto punto crujiente.

El segundo plato, fue la excelsa "cansalada con espardenyes". Genial.

Seguimos con unos rigatonis con trufa negra. Potentes. Me encantaron.

El plato de pesado fue un lenguado con espárragos verdes y blancos. Sencillo de ejecución y que después de la potencia del plato anterior quedaba como algo insipido.

De plato fuerte su inigualable cabrito a la cuchara. Para recordarlo...

Quesos, yo tomé un azul catalan hecho con leche de búfala y un poco de munster. Excelentes.

El prepostre, su clásico helado de vainilla, se conjugan en igualdad su cremosidad y su sabor.

Quizás lo mas flojo fuera el postre, un baba al ron y crema de vainilla.

En cuanto a las bebidas, tomamos para el aperitivo un champagne Delamotte blanc de blancs, para los primeros platos un Quinta Apolonia de Belondrade y para la carne, un Priorato de Ferrer Bobet.
Todos en su punto de temperatura y con un servicio impecable.

Una pena su desaparcición...en fin.

Segunda visita a este restaurante (la primera fui invitado a una comida de empresa). Mucha Fama pero advertido de los precios. Era una celebración muy especial. Mucho frío en Barcelona, víspera de festivos navideños. Un poco rollo el tema de que esté en el piso superior. Local noble, muy buena acústica. Nos decantamos por dos menus degustación, el de 150 euros, más un Billecard Salmón a 100...contando un pastel de cumpleaños, dos copas de champagne millessime...pues la broma salió a 500 euros por dos personas. Unos precios francamente de escándalo.
La comida extraordinaria, ahora no recuerdo exactamente cada plato, pero el pescado estaba delicioso. El tema es que con el Menú Degustación acabamos hasta los topes. Quizás demasiada comida y, además, al ser platos de invierno, excesivamente pesada.
Cabe destacar y reseñar especialmente el servicio...un 10. Cercano, amable, atento...increible. Como crítica última, decir que al salir del restaurante, y pese a que aparcamos en la plaza de aparcamiento del hotel...Nos encontramos con la desagradable sorpresa de que le había robado el bolso a mi acompañante del maletero del coche. Así que la broma resultó más cara de lo previsto. Pero eso no es culpa del restaurante, aunque sí del hotel por no vigilar bien los coches.

Lo mejor que ha probado hasta la fecha en Barcelona.
Cava rosado de aperitivo...no te retiran la botella....
En cuanto al servicio y la calidad de la comida....10 (dos entrantes y dos segundos)
Las atenciones, los petifuas del café (repusieron), da lo mismo lo que pidas o lo que dejes de pedir, solo la sincronización es de lujo... y sin pasar hambre.
Postre, café y oporto sin retirar botella...
A destacar dentro de la carta de vinos nuestra selección....Viña del Pisón (200 euros la botella), simplemente genial.

Extraordinario y lujoso restaurante de decoración clasica y de clientela selecta, muy frecuentado por circulos artisticos, politicos y financieros en Barcelona, así como por los propios clientes del Hotel Majestic de 5*, que es donde se encuentra ubicado éste local con extraordinarias vistas al Paseo de Gracia.
El servicio es muy profesional y atento, incluyendo explicación pormenorizada de cada plato que se presenta al comensal, cuidando al máximo cada detalle en la mesa con vajilla, cuberteria y cristaleria de máximo nivel. Pero el verdadero valor real de éste fantastico restaurante es su cocina; todo lo demás es un valor añadido que evidentemente suma hasta alcanzar su estatus actual.
Las materias primas son de primera calidad, y su perfecta elaboración y presentación todo un lujo para los paladares más exigentes. El rodaballo en su jugo, la caldereta de langosta ó el cochinillo asado y confitado entre otros, todos ellos platos que he degustado en éste local, han resultado sencillamente excepcionales.
En cuanto a la carta de vinos resulta amplia y selecta acorde al resto.
El precio va en consonancia a la ubicación así como a la oferta culinaria, no siendo accesible para todos los bolsillos máxime en la situación actual. Pero igualmente ocurre con el resto de las cosas, y por poner un ejemplo practico el coste de adquisición de un vehiculo Mercedes ó BMV, difiere al de un Seat ó Citroen, con todos mis respetos y sin querer menospreciar ni infravalorar éstos últimos.
Si se puede, recomiendo visitarlo en alguna ocasión.

El templo gastronómico de barcelona sin parangón!la comida del cocinero más erudito, D.Fermí Puig, mezclado con el mejor maitre de España, D.Alfred Romagosa, nos da como resultado el mejor RESTAURANTE, con mayúsculas, de la ciudad.
recordad que la personalidad con la que esta casa se expresa, debería ser doblemente valorada y recompensada dados los tiempos que corren...si,si, me refiero sin tapujos a esas supuestas nuevas corrientes y tendencias culinarias, que lo único que aportan es un alarmante oscurantismo culinario, fruto en la mayoría de los casos de la irreflexión.

Me impresionó el lugar nada más entrar, nunca habia estado en el Majestic, y desde luego, el lujo del sitio es acompañado de un trato excelente en el restaurante. Tambien lo acompaña unos precios excesivamente caros que te hace cuestionar si realmente vale lo que pagas pero..disfruté muchisimo!.La comida exquisita. Todos los de la mesa comimos pescado de segundo(muy recomendable el lenguado envuelto en pasta).Los entrantes fueron más variados. Desde sopa de setas, gambas con mini calabaciones hasta "espardenyas". La punta fueron los postres: poco donde elegir y para mi gusto no estaban a la altura del resto de platos. La curiosidad: el increible carro de quesos franceses y españoles. El detalle: la vajilla ( Versace y Bulgary). En resumen, un gran restaurante al que hay que ir al menos una vez.

Es uno de mis preferidos para celebraciones (mi sueldo no da para más). Me encanta la distribución y sus mesas superespaciosas. Los camareros solo aparecen cuando se les necesita. Comida excelente. Nosotros siempre pedimos varios platos y nos los sirven como un menú degutación a la carta. Vino bueno pero caro. Como a todo restaurante de nivel alto manteleria, cubertería y cristaleria excelente.

Suntuoso es quizás el adjetivo que puede describir este restaurante. Suntuoso en lo bueno y en lo malo, cuando ya se cae en lo pretencioso. La comida: grandes ingredientes con recetas muy elaboradas pero sin perder la conciencia de qué estás comiendo. Quizás la carta es corta y se abusa de los ingredientes lujosos (si no te gusta el foie y la trufa lo tienes mal para comer). Los postres un cero, Fermi Puig debería revisar este tema, parecen postres de la pasteleria de la esquina. Los vinos: carta muy correcta, aunque es lo que esperas en un restaurante de esta categoría. Temperatura y servicio correcto. El lugar: lujo en la decoración, servicio de mesa (preciosa la cubertería), mesas ámplias y separadas. En cuanto al servicio yo lo definiria como deficiente, el día que yo fui el restaurante estaba completo y los camareros servian a toda velocidad (quizas les faltaba personal). Al sumelier ni lo vimos. Todo esto seria admitible hasta llegar a hablar del precio: 555 euros por dos personas. El vino, un Cos d’estournel a 235 euros (en bodega, 55 euros), algunos ejemplos de comida: canelones de faisán 84 euros, liebre a la royal 52 euros... por caro que sea el producto y la elaboración que comporte... van pasados. Por este precio hay restaurantes mucho, mucho, mucho mejores. Sin duda un buen restaurante hasta el momento de la llegada de la cuenta.

Aprovechamos la paga doble de noviembre para visitar el famoso Drolma. Ambiente selecto aunque frio. Los detalles se cuidan con esmero y rigor: platos, copas, servicio... Carta de vinos acorde con el local. Pero el conjunto no convence a causa del (oh sorpresa) precio. Cenamos a la carta, con un Guitián Godello F.B. y salimos a 180 EUR p/persona. Excesivos. Recordaré pero con entusiamoo uno de los aperitivos: sopa de poulard con trufa blanca (Dioses!). El carro de quesos también merece un punto y aparte. En fin, cruz y ralla y a por otra cosa... este año por el Fabes.

Este fin de semana visite este restaurante con unos amigos y me parecio un lugar maravilloso para disfrutar de una buena carta, un gran servicio, y detalles que crean diferencias conel resto de restaurantes.
En cuanto al precio, si muy caro, pero hay muchisimas veces que pagando 45 euros por persona yo me siento estafado, y aqui, pagando unos 140, me senti satisfecho en todos los aspectos. Unas buenas recomendaciones sobre el vino, y el servicio muy atento a cualquier detalle. Los alimentos de primerisima calidad y trabajo magnifico de sabores.
Otro buen detalle, fue su cuberteria de plata (siempre de agredecer), copas hechas a mano magnificas, y platos de la casa Versace y Bulgary.
Disfrute enormemente de la velada.

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