Restaurante Yandiola en Bilbao
  

Restaurante Yandiola

9
Datos de Yandiola
Precio Medio:
71 €
Valoración Media:
7.0 10
Servicio del vino:
5.8 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
8.3 10
Calidad-precio:
5.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 59,50 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


9 Opiniones de Yandiola

Este local esta en unos de los entornos mas bonitos de Bilbao, la alhóndiga, el centro Azkuna en la parte superior y además dispone de una de las pocas terrazas con vista de la ciudad, eso si saliendo del restaurante y subiendo un piso.

En la parte baja el chef Ricardo Perez junto con Borja Etxebarria, tienen otros dos locales, además en el aeropuerto también se encargan de un restaurante, vamos, forman el grupo Yandiola.

En el restaurante de hoy, el que da nombre al grupo y donde empezó todo, se han reinterpretado con un menú de coctelería, que es el que os relato.

El primer pase es en vajilla transparente, con dos recipientes unidos, que se van soltando, dos creaciones.

Gelatina en la base, del suero de tomate, eneldo, queso Idizabal y una espuma de salmorejo y aceituna negra, muy sabroso.
En el recipiente superior, ver foto, una mousse espárrago en toffe, espárrago trigero, nuez de macadamia y avellana, también muy rica.

Con estos pases el coctel era el caballero oscuro, que realmente no recuerdo, lo siento, soy más tragón.

Con los dos siguientes pases el cóctel era de whisky añejo con cerveza tostada y un toque picante del jengibre, Alma de vagabundo, lo llamaron, que marido muy bien con el primer plato.

Alcachofas, humo, crema de patata, jugo de cebolla morada de Zalla y brotes verdes, dado el enunciado, no podía salir mal, rico.

Steak tartar, encurtidos, anchoa, emulsión de yema y soja, aceite y mostaza, quizás el plato que menos nos dijo, creo recordar que la temperatura no estaba muy adecuada, le faltaba frió.

Arroz con bullabesa, crema acida de coliflor, vegetales de costa y por encima caviar deshidratado, este destaco, después del steak, muy bien.

Para el arroz y el siguiente plato nos sacaron un tequila sour, con un poco de puré de sandia, tequila, jengibre.

Raviolis de pichón con salsa de boletus edulis, flor de la acadera, trufa, rico.

Para acabar Martini expreso, no hace falta decir que lleva este cóctel, para acompañar a una arena de cacao con helado de nutela, liofilizados de fresas y garrapiñadas.

Después te sacan a modo de petits , unos tarros con distintas garrapiñadas y chocolates recubiertos , una gozada , muy peligrosa , ya que te dejan los botes .

Una bonita y diferente velada , 55€ el menú bebida incluida y 10€ por gin de Millers , fueron dos , aconsejable probar .

Tenía ganas de escribir bien sobre este restaurante tras la decepción de su apertura. Debo admitir que he estado muchas veces , pero siempre en comidas multitudinarias o en otros momentos en los que era difícil poner atención. En esta ocasión , en plenas facultades y con atención extrema , reconozco un buen restaurante, donde todo ha mejorado. Mejora el servicio, con una buena , atenta, experta y eficaz directora de sala. Mejora el servicio del vino, también la carta (amplia y versátil, aunque faltan dulces a fecha de hoy). Pero sobre todo se asienta y mejora la comida , por fin en cosonancia a la capacidad del chef. Una cocina sustanciosa, con carácter, sin excesos de salsas o jugos añadidos innecesarios o extraños. Una cocina para disfrutar , tendente a lo tradicional, al guiso, pero con matices delicados y sutiles. Los tres entrantes , los espárragos a la brasa , las alcachofas y sobre todo las habitas con papada y langostinos estaban riquiísimos, con poderío, potentes, pero sin excesos o brusquedades. Pantagruélico cochinillo asado, comparable y no es fácil, a los de Segovia, crujiente, sin perder sabor, en su punto justo. Atún rojo, casi crudo, a la japonesa, excelente producto, magnífico. El local siempre me ha gustado , junto a Aizian , de lo mejor, confortable, cálido, cómodo. Disfruté, mucho...y luego a la terraza , calro¡¡

Al ir a colgar este comentario he leído el anterior al mío. Alguno pensará que tengo acciones. Al parecer hemos visitado dos restaurantes diferentes.
Hacía ya mucho que no visitaba el Yandiola, en la Alhóndiga. No cualquier restaurante puede presumir de que lo sujeten semejantes columnas o de disfrutar de los rayos del sol incluso de noche. Así que hacia allí dirigimos nuestros pasos. El local no ha sufrido cambio alguno. Es un comedor amplio, con mesas de excelente tamaño y desde luego que estupendamente vestidas. Sentarte es un lujo, cómodos sofás que pueden gustar más o menos pero yo he cenado cómodamente, mi compi ha cenado en la silla.
Dado el reciente estado de mi acompañante, tiene que cuidarse un poco con ciertos alimentos así que dejo en sus manos la elección de los platos. Se que tiene buen gusto, está cenando conmigo. :-)
Además, no puede beber alcohol así que hoy me he visto limitado un tanto a la hora de elegir con que disfrutar la cena. Al final he visto que tenían una botella de cava Parxet mediana y me parece un cava sobradamente correcto y más para alguien tan poco exigente como yo. Así que brindamos con agua y cava por esa nueva vida que se ha comenzado a gestar.
Una bandeja de pan, de buen pan y además sin coste añadido. Como aperitivos una bocadito de manzana y foie al vino que estaba muy rico y un vasito de salmorejo que estaba aún mejor.
La elección de mi compi ha comenzado con unos estupendos espárragos blancos que aunque hemos pedido para compartir, nos han presentado emplatada individualmente y acompañados por una rodajas de hongos y un crujiente que a mi me ha sabido a patitas de txipis. Los espágarros estaban suaves a más no poder, calidad.
Después un papillote de hongos con huevo pochado. Ana ha pedido que el huevo esté más hecho de lo normal y de nuevo nos lo presentan en platos individuales. Yo he comido el plato en su punto y el de Ana estaba más pasado. Otro detallazo a tener presente. Los hongos están cojonudos, sabrosos, jugosos….. y el huevo perfecto. El color de la yema nos dice , a las claras (curioso, verdad?) que es un huevo de verdad. Yo me entiendo.
Además decorando el plato y aportando un toque de sabor, lleva un pincelado de mostaza. Pero una mostaza muy suave. Estupendo el conjunto del plato. Y comienzo a pensar en que no sé muy bien lo que algunos entienden por raciones pequeñas. No lo son, ni mucho menos.
Ana se decide por unos txipirones a la plancha con arroz. Ella esperaba un risotto y ha sido un arroz seco. Los txipis en el punto que nos gusta a ambos, “tiesos”, hay que masticar y así disfrutar más de su sabor. De buena calidad, con esa tinta negra que los hace uno de los platos más ricos que puedan degustarse. Nuevamente una ración que mi compi es incapaz de terminar.
Yo tenía dudas entre carne y pescado y la recomendación es que pruebe la carne. Así que un taco de ternera que simplemente lleva un par de patatitas y una salsa suave que viene “junto a”, como a mi me gusta. Tú decides si quieres mezclar o no. En mi caso me gusta probar la carne en sí. Carne de mucho sabor, esto no es ternera. Buena calidad, buen punto, el que he solicitado y excelente sabor y potente. Me alegro de la elección.
Un postrecito hay que compartir aunque ya hambre no es que haya y nos decidimos por una tarta del día que en este caso es realmente un crumble de manzana. El crumble, postre nacido en Inglaterra nació para aprovechar mejor las frutas sobrantes y lleva una cobertura de mantequilla, azúcar y harina. Hoy va acompañada de un helado que Ana dice que le recuerda al toffee y a mi me viene un toque de vainilla. Riquísimo.
Un cafecito, un pequeño chupito de un PX que no recuerdo el nombre pues ha ido a traerme un Spinola y no tenían…. No lloro pero casi. No estaba malo de todos modos el sustituto. He disfrutado hoy aquí. V
Para ver las fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/

He esperado un día a ver si se me pasaba el enfado de ayer después de comer en el restaurante Yandiola de Bilbao, situado en la Alhóndiga, pero después de ver vomitar a mi pareja durante la tarde y toda la noche y mi malestar de estómago, voy a comenzar la crítica.
Antes de nada me gustaría resaltar que soy un asiduo de este tipo de restaurantes, como ejemplo he estado en el Etxanobe, Bascook, el Frontón, el Asador Donostiarra,.... un largo y dilatado bagaje por la gastronomía española.

Fuimos recibidos por la metre y los camareros. No voy a criticar ni a ellos, ni a la decoración, ni al mobiliario por que no sé.
Elegimos unos platos sencillos, ninguna cosa rara, guisantes, papillot de setas, y carne de buey a la plancha.
Una vez elegida la comanda empecé a sospechar de que me iban a timar. Los motivos fueron los siguientes: la silla y el sofá eran incomodos, las servilletas estaban deshilachadas y la única preocupación de los camareros era cambiarte los cubiertos. Todo empezó cuando nos sirvieron el vino blanco que escogimos y derramaron las gotas por la mesa.

En cuanto a los platos:
Los guisantes, nos los vendieron como lágrimas que explotan en la boca. Pues los guisantes estaban pasados del punto de cocción, te los metías en la boca y no explotaban simplemente los tenías que masticar y la salsa de los mismos no se mezclaba con ellos, parecía que estabas tomando guisantes metidos en un cuenco de agua. Tengo que reconocer que los guisantes eran una buena materia prima pero mal elaborada.

Las setas, estaban en su punto, pero me dio que sospechar cuando se pasaron con la pimienta negra, y no hablo de un toque de alegría, estamos hablando de comer pan del picor que teníamos después de terminar el plato.

Ya que he mencionado el pan, este estaba muy bueno en sus diferentes variedades que nos prepararon, y nos hicieron un montón de comentarios al respecto los trabajadores del restaurante.

La carne, pedimos una chuleta para compartir poco hecha. Con el primer trozo de carne mi pareja me comento que le costaba masticar, con lo cual decidí probarlo. Efectivamente, estaba duro por fuera y frio por dentro, síntoma de realizar la carne muy rápido, algo que me ha pasado a mí en casa un millón de veces. El segundo trozo que probé y el último me resulto más desagradable porque, además de no poder masticar la carne, detecté olor y sabor a canela e inmediatamente deje de comer. Mi pareja seguía comiendo hasta que dijo que estaba malísimo. Nos quejamos a los camareros de que esa carne no estaba bien y su respuesta fue que el corte no era el adecuado, la segunda vez es que estaba bastante oreado' ... en definitiva, la carne estaba pasada y mal cocinada. Eso sin ser un experto en carnes.

Los postres bien, no nos sorprendieron pero estaban buenos.

Posteriormente la metre nos invitó al café y a un gin tonic después de nuestra queja.

Como resumen, mucho marketing, se centran mucho en el pan y el trato con el cliente no lo resaltaría en especial. Parecía que estaba cocinando el becario y le salió mal.

Si alguien está interesado en el precio pues esta desorbitado para la calidad que nos dieron. Tengo la factura y os la puedo mandar escaneada ya que tiene multitud de fallos como, que la chuleta era de 2kg y no llegaba a 700 gramos'..... etc

Buscaba yo algo especial para mi comentario nº 100 y vaya si lo he encontrado. Le tenía ya ganas pero por unas cosas o por otras lo he ido dejando. No había leído el comentario de Oscar, de hace ya 1 año y eso me ha animado aún más.
El restaurante está situado dentro del incomparable espacio de la Alhóndiga de Bilbao, un edificio construido a principios del siglo pasado y que ahora es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, centro cívico y cultural. A destacar sus 43 columnas todas ellas diferentes. Desde luego que si visitais Bilbao no os podeis perder la visita y si ya os dais el lujazo de comer en el Yandiola, vais a pensar que de Bilbao al cielo.
El restaurante es precioso, muy espacioso, las mesas de estupendo tamaño, mantelería de lujo. La vajilla muy bonita, cada plato distinto. Cambio de cubertería con cada uso.
A elegir varios tipos de pan, a cada cual más rico. De cereales, de borona de maiz.... exquisitos y sin problemas para repetir sin gasto añadido, todo un detalle.
El servicio muy profesional, atento en todo momento a cualquier necesidad, sin agobiar para nada pero sin olvidarse de nosotros. La metre y la que principalmente nos atiende que además conoce nuestro pueblo pues tiene familia allí. Gracias majas por atendernos así.
La carta de vinos muy amplia pero sin leerla hemos pedido consejo a la amabilísima sumiller y a sabiendas de nuestros gustos nos ha aconsejado algo nuevo para probar.
Un Malvasia 2011 de Lanzarote: El Grifo al abrirlo la nariz me engaña en un principio pero a medida que se airea mejora, fruta fresca. Un vino muy rico, con un color un tanto más oscuro de lo habitual entre este tipo de blancos. Me ha gustao mucho, la verdad.
Elegimos el menú gastronómico Km 0.
Mojama con ajo blanco y almendras fritas un pequeño comienzo para abri boca. Con ese toque de ajo que a mi me apasiona y que con la salsa me ha hecho mojar más pan del deseado. Rico.
Bonito ahumado con jugo emulsionado de manzana y oliva, frío de estragón y queso de oveja Carranzana el bonito estaba de poner en un marco. El queso potente, curioso ha sido que al principio me ha parecido estar comiendo regaliz. El frío de estragón muy fresco y el conjunto del plato de quitar la txapela.
Fideua de coliflor por el nombre esperaba otra cosa pero aunque todo ha estado de diez, este plato quizás merezca una mención especial. Acompañado de dos pedazo de langostinos con una carne sabrosísima. Una fideua finísima y la coliflor en forma de crema estaba un poquito más que rica, estupenda más bien. Plato impresionante.
La versión all i pebre de bakalao, con crema de ajo a las tres cocciones y jugo de tomate ración generosa, como prácticamente todas. Con un rallado de pan hecho en casa. La salsa con el toque del tomate estaba estupenda y el pescado aco-jonante. Estoy disfrutando como un verdadero chiquillo con zapatos nuevos.
Ravioli de steak tres bocados de carne bien preparada, con su almendra y una salsa de mostaza ligera, muy fina. Hablamos mucho de donde se come el mejor pero éste no se queda a la zaga de ninguno de los degustados. Muy rico.
Cochinillo crujiente deshuesado asado a baja temperatura, crema de patatas limón y migas de txerri ya no sé ni qué decir. Tierno, con la piel crujiente, la crema de patatas con ese toque de limón que te hace dudar un tanto de que es lo que verdaderamente estás comiendo. Otro plato más a colocar en la lista de los que no se olvidan fácilmente.
Tablita de quesos: camenbert, idiazabal curado e idiazabal azul acompañados de una mermelada de frutos rojos y una crema de membrillo. A cada cual más rico pero degustados en orden de "poderío". La verdad es que ese azul de idiazabal está de muerte.
Uno ya necesita ir pidiendo un vinito de esos que me hacen perder el sentido y de nuevo he pedido consejo a la atenta sumiller que me ha traido una botellita de PX Barquero de la finca La Cañada en la sierra de Montilla diosssssssssssssss. Qué cosa más rica. No llora, babea, se queda la mitad en la copa y hay que esperar a que baje del todo para echar un nuevo trago. Además me deja la botella para que me sirva lo que me apetezca. Al tercer servicio le pongo el corcho y la alejo de mi vista. Es un pecado mortal.
Como "necesitamos algo dulce", ya nos traen el postre en sí:
Arenas de cacao, cuajado de chocolate y frío de praliné al aceite de oliva con cristales de Añana dos estupenda bolas de helado acompañados de la tierra que vuelve a recordarme a la huerta del Azurmendi. Postre muy fresco y sabroso. Los cristales de sal de Añana le dan un toque apoteósico al plato.
Mucha afluencia de público que estando la cosa como está es buena señal. ¿Un pero? Yo creo que si un cocinero sale a la sala a saludar, tiene hacerlo con todos aunque sea medio minuto, no sólo a los amigos. A nosotros nos ha saludado pero es un detalle que a muchos puede parecerles feo.
Lo dicho, si hubiese querido no hubiera acertado igual. Desde luego que a día de hoy es un claro referente en la cocina de Bilbao.

  • Arenas de cacao

  • Ravioli de steak

  • Fideua de coliflor

Este es uno de los restaurantes que me metieron en el cuerpo las ganas de conocer la gastronomía y que hicieron de mi un friki de los restaurantes , estoy hablando de hace muchos años, cuando estaba cerca del ayuntamiento de Bilbao , estuve varias veces ,organice una cena de cuadrilla , y celebre el nacimiento de mi niña, con unos amigos de Madrid , esa fue la ultima vez, hace cinco años , luego subieron los precios, que hasta entonces me parecían muy buenos , y el ir aficionándome a conocer sitios nuevos , me hizo olvidarme de este local , y por supuesto vas conociendo nuevas cocinas y ya no hechas de menos otras, el caso es que últimamente me rondaba el volver, y mas en el nuevo enclave , la nueva alhóndiga de Bilbao , sitio que recomiendo visitar a todo el que pase por esta, mi ciudad , tiene además una terraza , en la planta de arriba , muy de moda , en la que he estado varias veces , creo que es la única en este estilo, en la ciudad , de ahí que este siempre muy concurrida , el caso es que siempre comparaba el precio de su menú , con otros locales de sobrado prestigio , y al final no me decantaba, hasta el sábado pasado , cuando la curiosidad , por algunas criticas muy buenas y otras muy malas, no digo aquí ,en otras paginas , me abrió la curiosidad.

Decir que el sitio es grande, nuevo, espacioso y muy moderno, mesas grandes, y con mucho espacio, local muy de moda, por donde esta situado, con terraza en la planta de arriba, otra planta, la de abajo , de escuela de cocina.

El servicio bueno, joven y mas maduro, buena combinación, los jóvenes mas serios, cosas de las escuelas, las mas maduras, mas cercanas, pero ambos profesionales.

Empezamos con un aperitivo, una cremita de puerros calientes, muy rica y un dado, tipo los de regaliz cuadrados, con foie en el medio, reducción de txakoli tinto en una cara y gelatina de manzana en la otra cara, esto ya lo había probado hace años , original y rico.

Seguimos con una buena tosta de foie en carpaccio y confitura de Arganzon , lascas de foie ,abundantes , en una tosta , con miel por encima, quizás demasiada miel , pero como soy un goloso, me encanto.

Lomitos de sardina Keia con dos quesos de oveja carranzana de cara negra , lo primero decir que todos los productos de Keia , son de primera, es una gente joven, que se dedica a hacer ahumados, salmon, bonito , sardinas , incluso magret , por no decir que hacen el mejor micuit , que he probado , todo con métodos tradicionales , a la antigua , se me olvidaba mencionar que son productos slow food , ya que es un menú basado en estos productos ,además de las sardinas , queso rallado por encima, y unos cuadraditos de gelatina de tomate , con queso fresco en su interior , plato currado y de sabor.

Pulpo a la brasa Tsukeyaki , jugo de cebolla morada de zalla y patata rota , utilizando una técnica japonesa caramelizan el pulpo , que además esta en una textura muy agradable para comer.

Chipirones sobre arroz negro de queso , esta vez , ahumado de carranzana de cara negra , hermoso chipirón , magnifica elaboración y textura , y el arroz, negro , meloso, sin pasarse y con un sabor muy rico a queso , en un principio tardaron un poco mas de lo normal, y es que como a mi mujer no le gusta el queso , en vez de sacarle el chipirón , sin mas , como en un principio nos comentaron , le hicieron un poco de arroz negro , sin queso , muy correcto el detalle y sobre todo el plato.
Cochinillo crujiente y deshuesado , asado a baja temperatura , que recuerdos tan entrañables , a esas primera visitas hace años , en el antiguo local , me encanta este cochinillo , y no recuerdo haberlo comido mejor , es el único plato , junta al aperitivo de foie que conocía , pero encantado de volver a comerlos.

Graten de frutas rojas de cosecha Tologorri , sabrosísimo , frutas rojas de calidad , una salsa de huevo de coral , con azúcar , y horneado todo con las frutas, y luego un poco de helado de limón con romero , exquisito.

Cuajado de chocolate , aceite de diciembre y pan de leña , Mouse de chocolate y helado , con aceite , a mi siempre me ha gustado el aceite en postres , así que muy contento.

Para beber un Alvariño do ferreiro a 20€ iva incluido, pues todos los precios estaban con su iva , cosa que se agradece ,atentas a la copa vacía, buen servicio, aunque no me gusta que me echen , en esta ocasión , me pillaba algo mal la cubitera, agua a 2,50 igual que la infusión , un gin-tonic de junipero a 9€ , buen precio.

Aparte el arroz con tomate y un huevo para mi niña, a un precio razonable, para lo que me estaba encontrando por ahí, 12€ , dos bolones de helado a 4€, por lo tanto en esta ocasión la relación calidad precio buena para adultos y niños , el menú degustación 66€ iva incluido, es el precio que pondré en el apartado de Money.

Solo le pondría una pega , que depende de cada uno será mas o menos pega, los baños están en la planta de abajo , con lo que tienes que coger el ascensor , desde luego por muy bien que lo hagan , michelín , no les dará nunca una estrella.

http://www.yandiola.com/

  • suntuoso postre

  • crujiente cochinillo

  • estupendo chipiron

Totalmente de acuerdo con los comentarios de Bibis,hace unas semanas.Comida correcta sin mas.Carta de Vinos correcta pero con un mal "servicio del mismo".No se puede servir un Fritz Haag Auslese 2004 en copas de aguardiente.No repetiremos.

El sitio es muy acertado y el local es muy bonito con una vajilla acorde con la modernidad del local. El trato muy familiar y agradable pero tiene que mejorar en el servicio de camareros donde les veias un poco rapido repartiendo todo. Los platos bien presentados
y en su punto, raciones no escasas y el bacalao tipico del Yandiola inmejorable por lo
menos para mi. El sabor de boca al final de la cena bueno para repetir probando otros platos mas adelante cuando se asiente.

Impresionante puesta en escena de este restaurante, instalado en un marco mágico, con un ambiente acogedor, cálido y con maneras de gran restaurante. Todo ello, bajo la batuta de Ricardo Pérez, cocinero de talento y con experiencia en el campo. Por lo tanto, se tienen todos los ingredientes para desarrollar un gran restaurante, referencial en Bilbao. Y digo desarrollar, pq en el momento actual, o mejor dicho, el día de mi visita, el restaurante muestró carencias a varios niveles que deberá solventar. El servicio está despistado y poco comprometido, puede que con falta de experiencia y con poca dedicación al cliente( hay que decir que el restaurante estaba casi lleno, con pocas mesas , seguro que mejora). Buena carta de vinos, clara y equilibrada, pero no existe una atención explicita al mismo, hubo que pedir el vino en varias ocasiones , esperar bastante y comprobar que no tenían algunas referencias de la carta.El menú degustación representa una cocina tradicional con visos de alta cocina, pero no está cuajado, no impresiona, en algunos puntos puede incluso resultar insulso y deslabazado como en el primer postre y desde luego, debe mejorar, dadas las cualidades y el potencial de su jefe de cocina. La sardina ahumada con quesos apunta maneras, el postre de cerezas, un bacalao con puerro, patata y queso, tb , pero falta algo, que junto a algunas irregularidades y despistes de los primeros días, nos hizo llevarnos una impresión , al menos no tan buena como esperábamos. El tiempo dirá, de momento estaba lleno, pero hay que mejorar y sabemos que Ricardo tiene capacidad para hacerlo, animo¡¡¡

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