Restaurante Conlaya en Madrid
  

Restaurante Conlaya

40
Datos de Conlaya
Precio Medio:
49 €
Valoración Media:
8.0 10
Servicio del vino:
7.6 10
Comida:
8.5 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
8.1 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Chamberí
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 36,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Lunes noche y domingos. Del 8 al 24 agosto. 24, 25, 30, 31 diciembre.

Teléfono


40 Opiniones de Conlaya

Estuvimos el 24 de septiembre, comida de amigos que hacía tiempo que no se veían, con lo que buscábamos algo más que una comida "de trabajo". Lo que las guías prometían se ha cumplido. Abordamos el menú degustación, que nos recitaron cuando lo preguntamos. La calidad de todos los platos, muy bien pensados y organizados es magnífica (resulta difícil destacar alguno). El vino que sirven con el menú, dos blancos (Rueda y albariño) y dos tintos (Rioja y Rueda) muy bien elegidos y servidos. El primer blanco quizás llega a la mesa demasiado pronto, y además no viene muy frío. Es un menú degustación que en cantidad no defrauda, todo lo contrario. Opción, en definitiva, muy recomendable.

Sabado a mediodia,nos disponemos a comer en este restaurante,de la calle Zurbano,haciendo caso de las recomendaciones de otros clientes,SI SEÑORES TODO UN ACIERTO.Habiamos reservado con antelación,algo aconsejable pues estaba practicamente lleno.Cuatro comensales en mesa,bien cómodos espaciosos.Ambiente relajado y agradable,buen servicio,y mejor comida.Platos bien ejecutados,con productos de primera,algunos de ellos según nos cuentan llegados de la lonja de Santander cada día.No dejen de probar algo profundamente cántabro como es la torrija de sobao pasiego,En fin no me queda otra que incluir a este restaurante en mi lista de favoritos.

Nos informamos de que han elaborado nuevos platos y como no vamos a degustarlos, perfecto el contraste de sabores y excelente la materia prima.

Tres personas en mesa y con ganas de comer, aperitivo de la casa duo colorido de aguacate con remolacha, muy refrescante y sabroso para esta época del año.
Como platos para compartir;
-Pulpo con vinagreta y espuma de mahonesa de maracuyá. Impresionante el contraste y el sabor, un verdadero acierto de plato.
-Anchoas de Santoña, muy buenas, limpias y sabrosas.
-Terrina de foie natural con sobao pasiego, muy bien elaborado y perfecto el contraste de dulce salado.

Como platos principales, Mero del Cantabrico, magnifica calidad del producto y buen punto. Mis acompañantes optaron por Bacalao a la montañesa con huevo en baja temperatura y Tarta de atún rojo.
Terminamos con la torrija de sobao pasiego y una espuma de arroz con leche muy conseguida.

Comenzamos con Valdesil D.O. Valdeorras (17 Euros) y terminamos con Frode de Carme un albariño de 2008 elaborado por Eladio Piñeiro simplemente espectacular. Buena temperatura del vino y muy buena RCP, en cristaleria Schott.

Como siempre excelente servicio, basado en la profesionalidad y amabilidad, ambiente ejecutivo de trabajo.

Mi primera visita.Buena calidad de la materia prima con elaboraciones sencillas. Rape, merluza, tartar de atún y chuletón ricos. Las sardinas ahumadas estaban muy buenas, no tanto el rodaballo . Carta de vinos cortita pero decente (tomamos un ribera de duero de autor). Personal de sala correcto y amable. Amarga velada porque el día que estuvimos, nos encontramos a 3 personas en profundo estado de embriaguez montando un numerito bochornoso con tacos y voces a diestro y siniestro, con visitas continuas al baño y a la calle, acompañadas de algún que otro paso de baile en medio de la sala , que sinceramente, nos incomodaron bastante a los 8 que estabamos en mi mesa y a las dos parejas de las otras. Nadie les dijo nada. El remate llegó cuando una cuarta persona aparentemente bien, se sentó en la mesa de los ébrios a charlar como si nada, y este resultó ser el encargado o gerente del establecimiento. Creo que tardaré en volver.

Después de un tiempo volvemos a disfrutar de la restauración cántabra en Madrid. Comida de trabajo para cuatro personas.
aperitivo por parte de la casa de mini-brocheta de langostino con albahaca y salsa teriyaki, muy sabroso y refrescante.
Para compartir pulpo con vinagreta de mango y mahonesa de maracuya, sin palabras perfecta cocción del pulpo y magnifico el contraste de sabores. Tomamos los famosos huevos rotos con foie y P.X. y rabas (muy bien ambos)

Como platos principales, en mi caso pescado de roca Jargo (magnifico sabor y el punto del mismo), mis acompañantes optaron por Degustación de bacalao, Rodaballo y Tartar de Atún Rojo.

De postre terminamos con la famosa torrija y espuma de arroz con leche (muy buenas).

La carta de vinos muy conseguida con diferentes de D.O. un buen servicio y una correcta temperatura. Esta vez tomamos Frode de Carme (albariño) muy recomendable.

Cafés, y orujo blanco picos.

Magnifica atención y calidad de la materia prima, volveremos muy pronto.

Nueva visita al restaurante Conlaya (antes había probado el menú que ofrecen através de varias páginas webs y me gustó) esta vez para probar su menú degustación con maridaje.

El local tiene una pequeña y acogedora barra al entrar, bajas unas escalaeras para acceder al comedor, pequeño (unas 6-7 mesas creo recordar). Subes escaleras para llegar a los baños, muy limpios y modernos, y a un reservado que tiene buena pinta para comidas de negocios, etc.

El menú ofrecía los siguientes platos:

Un apertivo de crema de calabaza, riquísimo

Tosta de sardina ahumada sobre lecho de pimiento rojo - la sardina no es mi plato preferido pero no estaba mal.

Ensalada de cecina con queso de cabra y reducción de Pedro Ximenez - uno de los mejores platos de la noche, vaya combinación, excelente

Callos de bacalao cocinados de manera tradicional - plato contundente como pocos, muy bueno pero de sabor tan intenso que me cansaba al final

Sustituyeron un plato del menú, en vez de la crema de cocido nos pusieron unas alcachofas, tampoco un plato que me vuelve loco. Buena calidad.

Luego el pescado: corvina con crema de boletus y patata, con timbal de verduras. Excelente presentación y plato muy conseguido.

La carne: Entrecot sobre tosta con "mantequilla" de anchoa. Interesante combinación de sabores, carne deliciosa y en su punto, otro plato destacado.

Luego el primer postre: espuma de cafe con gelatinas. Sorprendentemente bueno, no cansaba.

Y el segundo postre, el famoso torrija de sobao con helado de sobao. Como dijo algún famoso, solo dos palabras: Im Presionante. En serio, buenísimo, a ese punto de la noche estaba que ya no podía mas y hice el esfuerzo de terminarlo por lo delicioso que era.

El maridaje de vinos bastante acertado, salvo el cava para empezar. Entiendo que hay gente que le gusta cenar con cava - no me encuentro entre ellos. A destacar el Valdesil (la primera vez que lo probé fue por recomendación del sommelier en Mugaritz), y en general el servicio del vino, muy bueno.

Cambio de cubertería entre cada plato, trato muy amable aunque solo hay dos camareros, pero con tan pocas meses sinceramente no les hace falta mas.

Quiero terminar por resaltar no solo la calidad del menú sino la cantidad. No terminamos llenos - la palabra es reventados. Creo que hay pocos sitios que te ofrecen tanto, literalmente, en un menú cerrado hoy en día.

Nueva visita, a cenar un día entre semana.
Nos ofrecieron de aperitivo un rollito de morcilla con pimiento, rico, el cual acompañamos de unos zumos de tomate y unas cervecitas.
De entrantes unas rabas al peludín servidas con patatas fritas, bien, y unas croquetas, mitad de morcilla mitad de jamón, muy buenas, servidas también con patatas fritas.
De segundos tomamos un espléndido solomillo de buey, perfectamente el punto de la carne, el tronzón de buy, buenísimo, cortes de carne sobre pan tostado con mantequilla de anchoa, una estupenda corvina tartar, que era uno de los pescados del día, y un solomillo de atún rojo, muy bueno también. De postres tomamos dos golosas torrijas de sobao pasiego con helado.
Bebimos un vino recomendado, de Puertollano, Vitis Terrarum, muy bueno, con un precio un poco subido (32 euros). Interés por dar a conocer nuevos vinos, buen servicio del mismo.
La atención fue estupenda durante toda la noche, muy bien. Invitaban a un licorcito, el cual solo aproveché yo con un buen pacharán.

Volvemos a este restaurante de comida Cántabra, y la verdad fantástico.
Excelente recepción y un servicio muy amable y cercano.

-Aperitivo nos sorprenden con un Buñuelo de bacalao sobre mermelada de pimiento, muy sabroso el contraste.
- Entrante para compartir Ensalada de Cecina con queso de cabra templado, crujiente de parmesano y reducción de P.X. impresionante la presentación y perfecta la materia prima. También compartimos de nuevo los famosos lomos de sardinas ahumados sublimes de textura y sabor.

Como platos principales, hoy fuera de carta tenían pescados como Mero, Bonito de Cantábrico y Salmonetes. En mi caso opte por salmonetes a la plancha con tallarines de calamar negro y vinagreta de tomate natural. Solo una palabra magnifico su sabor.

Terminamos con una torrija de sobao pasiego para compartir.(Sin palabras, para poder definir este postre)
Respecto al vino tomamos una sugerencia que nos ofrecieron, Frore de Carme un albariño estupendo de Eladio Piñeiro.
Sobremesa con GT de Whitey Nelly y Nº209, muy bien servidos en excelente cristalería.

Todo perfecto.

Pasábamos por Madrid y elegí este restaurante por lo leído en Verema, y por lo leído iba con altas expectativas, y estuvo bien, pero quizás me traicionaron las expecativas, mi mujer me comentaba, he disfrutado mas en otros restaurantes, porque a eso vamos nosotros a según que restaurantes, a disfrutar.

Un gazpacho de melón (no recuerdo bien si era melón) para empezar como aperitivo.
De primeros, como no, fuimos a por los lomos de sardinas ahumados con pimientos, buenos, bien presentado y buena ración.
Media ración de croquetas de chipirones, relleno negro, por la tinta supongo que era lo que le debía dar sabor, porque el chipirón en si, estaba prácticamente ausente, el sabor era muy suave, quizás demasiado, poco gustosas.

De segundo, el solomillo de atún rojo con wasabi, yo lo encontré correcto, lo siento no puedo decir que me entusiasmara.
También albóndigas de pescado, este si nos sorprendió, una forma original de comer pescado, gustoso, con una salsa muy buena y patatas como guisadas, divertido y bueno, a priori un plato simple, quizás fue eso

De postre compartir una torrija de sobao con helado, sublime.

Con los vinos nos dejamos aconsejar, la carta es sugerente y con muchas referencias para descubrir, después del consejo, aceptamos el Xestal D.O. Bierzo (21,60 €), que una vez oxigenado, cumplió con todo lo expuesto. Servido a temperatura y en my buenas copas.

El servicio depende de quién lo ejerza, la persona que te recibe en la mesa, bien explicando, y muy bien recomendando, profesional, el camarero, inexpresivo, sacar y traer platos sin mas comentarios por su parte.

De momento seguiremos buscando ese restaurante en Madrid al que siempre visitemos cuando estemos por la capital, ojo, este es recomendable, pero seguiremos buscando.

No sabía de la existencia de este restaurante y hace una semana me encontré cenando allí casi por chiripa. Tomamos un menú que tenían con un gran descuento y superó con creces nuestras expectativas. Un apertivo, 4 entrantes (todos muy muy ricos), pescado, carne, postre, y 2 copas de vino - 35€.

Volveré, aunque solo sea para probar la torrija de sobao

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