Restaurante El Gastrónomo en Valencia

Restaurante El Gastrónomo

Datos de El Gastrónomo
Precio Medio:
53 €
Valoración Media:
6.9 10
SERVICIO DEL VINO:
6.5 10
COMIDA:
7.8 10
ENTORNO:
6.3 10
Calidad-precio:
6.9 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Zona: Benimaclet
Dirección: Avenida Primado Reig 149
Código postal: 46020
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

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Opiniones de El Gastrónomo
OPINIONES
45

Qué cosas tiene esto de estar hiperinformado. tanta novedad, tanta historia de estar con lo último del último cocinero de moda, de las nuevas aperturas, de la saturación de Ruzafa, del tipo del programita de turno que abre nuevo local... Que sí, que hay que estar informado pero hay que tener memoria y no olvidar lo imprescindible. No hay que tener miedo a tener caspa, hoy se elimina fácilmente con champú o acudiendo a rompedor local de moda donde grafiteros decoran tu plato.

No tengan miedo, señores. Lo demodé estará de moda en breve y habrán llegado también tarde.

Y con una interesante conversación sobre los profesionales de sala, tan olvidados y eclipsados por los grande cocineros, no puede venir otro restaurante a la memoria en Valencia que no sea este: El Gastrónomo.

Así que un mediodía tonto te plantas en su parking (sí, tienen parking privado) y accedes al remozado local que lleva décadas trabajando la cocina clásica. Me gusta el nuevo aspecto, no difiere demasiado del estilo del anterior local, lo contrario hubiera sido un error. Me gusta la forma en que se divide el local con unos sencillos paravanes de madera, la iluminación y el mobiliario, cómodo y bien distribuido.

Empezamos el menú:

Anchoas de casa sobre tomate de ensalada, buen tomate y buena anchoa, sin más, pero lo que cuesta de encontrar...
Ortiguillas de mar: bien, buen rebozado pero algo pasadas de cocción, aunque sé que mucha gente las prefiere así para no notas la textura original de la ortiguilla.
Steak tartar: porque a eso habíamos venido, a ver preparaciones en sala de platos clásicos. Sigue siendo de los mejores de la ciudad. ¿El mejor? Me cuesta decidirme, tengo en mente un par que estarían a la altura y creo que el de Askua estaría por encima de este.
Y si venimos a jugar, venimos a jugar, crêpe Suzette de postre, quitándonos complejos de caspa.

La carta de vinos es interesante, bien seleccionada, clásica también. El servicio del vino acorde al de esta sala tan bien orquestada, copas de calidad y profesionales al mando de la bonita bodega acristalada de la entrada. Bebimos Dr. Bürklin-Wolf Trocken Tonel 80 2011, perfecto para el picante del steak y fresco para los entrantes, y para el postre Sauternes Sablettes 2010, perfecto.

Comida inesperada para celebrar el cumpleaños de mi esposa, ya que tenía reservado en Peix y Brases pero un accidente doméstico en Oliva nos hizo volver a Valencia, y éste es desde hace más de 20 años uno de los preferidos de la agasajada.
Estuvimos comentando la decoración del sitio, que ya ha sido objeto de comentarios: desde luego, hoy no sería sensato decorar así un restaurante PERO si es así desde siempre, no veo razón (y afortunadamente su dueño tampoco) para redecorarlo y despojarlo del encanto añejo, elegante, limpio y más que acogedor que presenta. Así valoro el entorno.

La cocina es variada, sabrosa, de buen producto y con cierta elaboración. No ponen pegas a plantear tu propio menú (hay sitios, y no diré nombres en que no hay posibilidad de salir de menú, de cartas y desde luego, si hablas de medias raciones o de compartir segundos platos has mencionado a la bicha)

Tomamos (para compartir) media de foie muy bueno, media de veiras al jabugo con cuatro buenas rodajitas de vieira, jabugo abundante y unos trigueros; y un mil hojas de ensalada con carpaccio de solomillo: una ensalada con rúcula, lechuga, parmesano y carpaccio en terrina muy sabrosa y bien aliñada.
Como platos una merluza a la bilbaína con gambas, lubina (lomo desespinado al horno con una cubierta de verduritas) y media de steack tartare; todo MUY BUENO, como siempre.
Postre sólo tomó mi esposa (se le permitió dada la efeméride) una tarta casera de trufa que, sólo por si no estaba buena y por su bien, probé antes y estaba excelsa, nada empalagosa.
Tres cafés y copita de Cardhu para mi. Antes dos tercios, agua mineral de litro y Möet Chandon para comer.

El servicio acorde con el local y la comida, y me permito reproducir algún comentario anterior: amable, eficiente, limpio, bien vestido: clásico y que no cambie.
En cuanto al servicio del vino, ya me conocen y el camarero se limitó a enseñar la botella, abrirla dar a probar, servir la primera copa y dejarme la cubitera al lado. Para mi, es el mejor servicio de vino que se puede dar (al margen de recomendar maridajes o añadas)

No es de estrella michelín ni firestone ni el mejor restaurante del mundo: es un sitio donde saben darte de comer muy bien, y hacerte sentir agusto. Por eso unos cuantos volvemos con frecuencia

Supongo que la baja puntuación de este restaurante se debe a que se ha convertido en un fijo para muchos de nosotros y en tal referente que damos por hecho que se encontrará entre los más valorados. Pues bien, grave error y menudo descubrimiento el mío. Me dispongo a enmendarme, pues.

He acudido en al menos 6 ocasiones a este restaurante, un clásico entre los clásicos y poseedor de ese fantástico ambiente burguesote y un tanto rancio que tanto nos gusta a algunos románticos.

Por supuesto, entre nuestra elección no podía faltar el Steak Tartar, para mi gusto, el mejor de toda la ciudad. Nunca lo consiguen superar. Además, y para aquellos que todavía no habéis ido, te lo aliñan al gusto, incluso si eres de estos que, como yo, disfrutan llorando con el picante.

De entrante pedimos el foie, nada del otro mundo, pero correcto. No recuerdo con qué nombre aparecía en la carta, pero se trataba de una mousse.

Y de postre, la maravillosa pirámide con barquillo y chocolate caliente. Lo mejor: que te dejan el cacito del chocolate y te lo puedes repelar tanto como quieras. Una gozada.

No podía obviar tampoco el maravilloso servicio del vino (pedimos dos botellas de Viña Ardanza que volaron) ni que el camarero olió disimuladamente el tapón para cercionarse de que estaba en buen estado. Son los mismos de siempre, atentos, discretos y pendientes absolutamente de todo.

Sin duda volveré y espero que mi puntuación sirva como precedente para que a otros muchos a los que os gusta dejéis una buena valoración. Porque se lo merecen.

Local de decoración clásica al igual que el servicio, muy serio y profesional, pero también con máxima disposición y ganas de atender al cliente. Tomamos el menú de medio día, que por 25€ incluye cuatro entrantes a compartir: Pimiento Asado con Bonito en Aceite; Salmón Marinado a la Vinagreta;
Ensalada Especial El Gastrónomo y Menestra de Verduras de Temporada. Todos muy ricos, de cocina clásica, con predominio de la materia prima y elaboraciones sencillas. bien presentados. Un arroz que elegir: en mi caso la elección fue un buen arroz a banda, en su punto, sabroso, de sabor contenido y con el grano suelto. El menú no da lugar a sorpresas ya que incluye Pan, Agua, Postre de la Casa y también el Café... por cierto, muy bueno. Tomamos un As Sortes 2010 para beber, servido en buenas copas y con un servicio correcto. Un local a tener en cuenta... Tienen un parking concertado....

Hacía tiempo, mucho tiempo que no acudía al Gastrónomo. Todo sigue igual, puro clasicismo, servicio perfectamente uniformado, traje negro el maitre y chaleco el resto, afeitados, con el pelo bien hecho, muy correctos en su hacer, profesionales, esa es la palabra, profesionales como la copa de un pino.

Conté 5 mesas, algunas con varias personas y entre los dos que habían atendiendo lo llevaban perfectamente todo.

Nada mas entrar, nos acomodaron y nos sirvieron unas almendras, un plato de aceitunas (buenísimas) y una botella de agua que pedimos.

De cenar tomamos:

ENTRANTES:

LAMINAS DE BACALAO: Bacalao marinado sobre fondo de tomate rallado y unas bolitas de pimienta negra, correcto.

VIEIRAS CON JABUGO: Vieiras de tamaño pequeño un poco pasadas de cocción, servidas con unos espárragos a la plancha y jamón de Jabugo, de excelente calidad. Los espárragos para mi gusto demasiado pasados por la plancha. Lo mejor el jamón.

PRINCIPALES:

STEAK TARTAR: Plato estrella de la casa, hecho delante de ti, con un montón de ingredientes, los van vertiendo sobre una bandeja uno a uno, mezclándolos entre ellos con tenedor, para finalmente añadir la carne. Es curioso ver la profesionalidad del maitre, la maestría de haber hecho nosecuantos, la diligencia con que lo prepara. Le preguntamos cuantos steak tartar llevaba hechos en su vida y nos dijo que no era el preparador oficial, que ese día el oficial no estaba, pero que en el restaurante lo sabían preparar todos, fruto de tiempos anteriores en los que fácilmente hacían una media de 30 a 40 steak tartar al día. Nos quedamos asombrados. Una vez hechos, te lo dan en una pequeña cantidad para ver si está a tu gusto. Impresionante.

SOLOMILLO CON QUESO BRIE: cuando una carne es de calidad, no soy partidario de enmascararla con salsas que le quitan el protagonismo. En este caso, la salsa de queso brie se lo realza. Lo pedí poco hecho y así me lo sirvieron, un generoso trozo de solomillo de extraordinaria calidad, de los mejores que he probado, parecía matequilla al masticarlo, aún me relamo pensando en lo bueno que estaba.

POSTRE:

Tomamos un postre de la casa, consistente en crep relleno de nata (nata batida, no de bote), cubierto con chocolate, tres bolas de helado (limón, mango y frambuesa) y una rodaja de kiwi sobre una mermelada de arándanos. Muy correcto.

Mi pareja no tomó, me gorreó unas cucharadas como viene siendo habitual. Pidió una infusión de tomillo y no se que mas hierbas.

VINO: cenamos con un Juanpredros 2007 correcto. El servicio muy bueno, lo dan a probar, y perfecto el rellenado posterior de las copas.

Hay restaurantes que con el paso del tiempo se aburguesan, el servicio se hace viejo y pierde la ilusión y eso es lo que trasmiten al comensal. El Gastrónomo, a pesar de los 29 años que lleva abierto, no la ha perdido, a mi me gusta que me atiendan con una sonrisa, estar agusto sin agobiarme, que me hagan sentir el protagonista por muchas mesas que tengan ocupadas y anoche lo consiguieron. Tanto mi pareja como yo nos sentimos muy bien toda la cena, nos contestaron a todas las preguntas que les hicimos, incluso la carnicería donde compran la carne que parece ser secreto de estado. Salimos contentos, muy contentos y eso es lo que cuenta al final.

Si lo que te apetece es un buen steak tartar,no lo dudes,este es el lugar idóneo:Excelente materia,preparación y generosidad en las raciones.
Como entrantes,siguiendo las directrices de un veremero,tomamos unas buenas anchoas con un muy buen tomate;a continuación unas vieiras con habitas y jamón.ricas.
De postre,un sorbete de manzana a la sidra.
De bebercia,Santa Rosa 2008.
Buen servicio,amable,profesional...
RCP algo elevada,pues,aunque la materia es muy buena,tampoco requiere de una gran elaboración solamente el punto necesario.

Este restaurante combina lo que se busca en un buen restaurante, máxima calidad en los platos, buen servicio de vinos, ambiente muy agradable y precio no excesivo.
Dentro de la amplia carta les recomiendo que prueben la vieiras con habas, las anchoas con tomate y por supuesto su plato estrella, uno de los mejores que he probado, el Steak Tartare.

Debido a residir fuera de Valencia, hacia años que no visitaba este local.
Todo sigue igual, como en los tiempos del "cuéntame"...el mejor Steak Tartar de Valencia y posiblemente del país.
Los carnívoros deben acudir si no lo conocen.
Sólo le falta modernizar el local.
El resto de la carta de buena materia prima.

Situado en un local que necesita ser redecorado, es un restaurant que no falla. El ejemplo del restaurant sin aristas, el que da seguridad en la ejecución y tramiento de los productos.
Amplia carta, de la que, destacaré los arroces, y ello, porque son arroces "limpios"; ausentes de grasas y de potenciadores de sabor. Elaborados con una base natural y con la proporción de ingredientes justa.
Mención aparte merece el plato estrella del restaurant: el Steak Tartare. El punto de la carne picada, el óptimo. Los aderezos: yema de huevo, aceto, salsa perrins, aceite de oliva, encurtidos, mostaza, punto de sal, en su justa medida. Las patatas paja que lo acompañan, el complemento perfecto. PLato que alcanza la excelencia. Es comprensible que la gente se desplace ex professo para saborearlo.
Lo que hecho de menos es el corte del jamón, que, Antonio(QPD), ejecutaba con maestría. Mi reconocimiento hacia dicha persona, que fue excelente profesional.
Carta de vinos bastante completa, en lo que, a referencias nacionales se refiere, pero huérfana en materia extranjera. Puede y debe mejorar.
Adecuada RCP.
El precio es sin vino.

Merece la pena ir simplemete por probar su steak tartar, buenos arroces, buenos entrantes, servicio amable... en definitiva un sitio que no falla.

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