Restaurante El Corral del Indianu en Arriondas

Restaurante El Corral del Indianu

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Datos de El Corral del Indianu
Precio Medio:
84 €
Valoración Media:
8.0 10
Servicio del vino:
7.5 10
Comida:
9.0 10
Entorno:
8.0 10
Calidad-precio:
8.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 57,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: miércoles noche y jueves (¿salvo en verano?)

Teléfono


22 Opiniones de El Corral del Indianu

Comida al mediodía para dos, el martes de la semana de Pascua, previa cita con reserva para el llamado menú Plan B.

Perfecta la recepción y acomodados en el denominado en los comentarios que me han precedido, como clásico, con una mesa perfectamente vestida, con un buen nivel de copas, decoración y mantelería.

Y tras la recepción sin pausa, comenzó el desfile del comentado menú:

Aperitivos:

Bombón de Cabrales con manzana asada chocolate blanco.
Macaron de maíz y Sabadiego
Croquetas de jamón ibérico
Torto de maíz con guacamole y cebolla marinada.

Buena conjunción del bombón al igual que el macaron, la croqueta y el torto no levantaron entusiasmo. En conjunto habíamos entrado bastante bien, aunque eran dos a dos, podía lo positivo.

Principales
Los dos ahumados: gamoneu del puerto y anguila, matices picantes. Muy logrado.

Fabada moderna, sabores de antaño, textura de hoy. Bien de sabor, sin muchas sorpresas, pero muy acertado, pues entiendo que aquí las sorpresas sobraban.

Rape asado, salsa oceánica y pulpo de pedredo. Muy bueno el rape y la salsa, el pulpo lo esperado de este tipo de pulpo, tan popular en la vecina Asturias.

Gochin astur celta, asado y prensado, con puré de manzana: bueno o mejor dicho, muy bueno, con sabor y sin ese punto de grasa que te complica la tarde.

Postre:

Chocolate frito con helado de mantequilla. Bueno también, helado sorprendente de forma positiva y el chocolate con un notable alto.

Tomamos cafés, y digo en plural, pues uno en la mesa y otro en la terraza exterior, que aunque el día era algo primaveral precoz o invernizo tardío, se estaba con algo de ropa de abrigo, muy a gusto. Muy buen café, algo cada día menso frecuente.

De vinos, presentaba por lo que vi el menú, Protocolo blanco 2014 y Protocolo tempranillo también 2014, vinos sencillos pero con un buen nivel de servicio tanto de temperatura, personal, como de copas y sin problema de cantidad.

Prefecta la despedida, tanto da la jefa de sala como del cocinero (detalle al que doy mucho valor).

Comentario:

Tal como han comentado previamente su exterior no conjunta con lo ofrecido en su interior, siendo este último de muy gran nivel.

El servicio de sala a un gran nivel, tanto en detalles profesionales, como en agilidad, como en gestos no forzados.

Bien servicio del vino, no por el nivel de los mismos, pero por el acto en sí.

La cocina con algún pequeño altibajo, es de un buen nivel.
En mi concepto, este restaurante es usando un término del golf un tapado, que es un concepto en mi criterio, algo muy positivo y sorprendente.

Totalmente recomendable.

Muchas gracias Raquel

Pocas cosa nuevas puedo aportar a todo lo bueno que hay escrito sobre este lugar, solo puedo, tal vez, destacar las buenas maneras, la buena cocina, la sencillez y cercania en el trato, la sensacion de bienestar que te invade cuando estas en este lugar y las pocas ganas que tienes de marcharte.

Y pensar en la cantidad de veces que he pasado por la puerta, y he sido reacio a entrar, me aplicare la maxima de que rectificar es de sabios.

Dos ambientes, una primera sala decorada de manera mas clasica pero elegante, y una terraza acristalada a continuacion, decarada con predominio de colores blancos que potencia la luminosidad del recinto. Se respira una sensacion muy agradable, a ello contribuye Yolanda, la esposa del chef, persona muy cercana al cliente, amable, que aconseja muy bien y esta muy pendiente de todos los detalles

Carta de vinos importante, como no podia ser menos, me llamo la atencion un vino asturiano, pero no estaba disponible, a partir de ahi, nos dejamos aconsejar por Yolanda, el resultado fue un Zarate 2013, del que no djamos ni una gota.

Carta y dos menus, el degustacion y el sensaciones, de 12 y 9 pases, a 77 y 55 € IVA incluido. Nos decantamos por el sensaciones, si bien aumentamos con un plato que mas adelante describire.

Por orden de aparicion y desaparicion.....

- A modo de aperitivos:

- Bombon de cabrales y manzana asada con chocolate blanco. Si el menu empieza asi, como sera el resto....., Delicioso, quiero muchos mas.
- Sardina con queso de los Bellos y frambuesa. Sabor muy delicado en boca.
- Tembloroso de foie grass y manzana verde. Sabroso, pero no para aplaudir.
- Macaron de maicitos y sabadiego. Esplendido, quiero mas.
- Croqueta de jamon iberico. Bastante buena, pero quizas el aperitivo mas flojo .
- Tortu de maiz, guacamole y cebolla enchilada. Rico, rico,

- Salpicon de bogavante y centollo, con sus corales ligados. Extraordinario, sabores limpios, plato para aplaudir.

- Xarda en escabeche citrico, con verduras encurtidas. Plato muy fino, con sabores muy equilibrados.

- Fabada, sabores de antaño, texturas de hoy. Tremendo, original y diferente, manteniendo el sabor tradicional, la confeccion del plato no tiene nada que ver. Una especie de crema hecha con las fabes, y en su fondo, una mezcla del compango picado muy fino. Delicioso, quiero mas.

- Lubina, matices citricos, manzana verde y nuez de macadamia. Hermoso trozo de lubina, perfecta de punto.

- Pote asturiano siglo XXI (plato pedido fuera de menu). Si de la fabada dije que era tremenda, de esta elaboracion del pote debo decir lo mismo. Al igual que la otra, salvo los sabores, la presentacion no tiene nada que ver. El plato se compone de ravioli líquido de tocino y rabo, infusión de berza, mousse de morcilla fresca, aceite de chorizo y puré graso de oreja. Extraordinario.

- Culon de Parres envuelto en jamon iberico, queso gamoneu y puntilla crujiente. Vacuno autoctono de Asturies, muy tierno y jugoso.

- Tarta al whisky de Malta (Lagavulin 16 años). Riquisimo, muy fino, ligero sabor a whisky.

- Tarta de manzana, croqueta melosa de canela y helado de romero. Buen postre y buebn colofon.

Cafes con hielo, y unos macaron de frambuesa se acaba la fiesta y nos tenemos que marchar, que pena, .... , habra que volver,

Me ha llamado la atención el sitio, viendo la descripción, entrando en la web, no esperaba la localización peculiar del restaurante. A esto que entorno se le pone????, carretera dentro de un pueblo, ruido, trafico, la entrada parece un sitio normal, pero eso si, atraviesas el dintel de la puerta y te sumerges en otro mundo. Delicadeza, cercanía, gusto y terruño. En un prado a 300 metros esto seria un entorno 10. Mesa en el jardín, agradable, buena temperatura, ningún ruido de la carretera, dentro esperan comensales del Transcantábrico y están algo acelerados.
Marlon, con su ritmo vital de aguas más calientes, te recoloca en el disfrute y el edonismo. Amabilidad y ganas de empatizar como tarjeta de presentación.

Entrantes:
- El que parece ya clásico Bombón de cabrales con manzana asada y chocolate blanco, interesante, entiendo su éxito, a mi no me enamora pero entiendo su valor.
- Macaron de maíz y sabadiego (mezcla de morcilla y chorizo), muy rico, un acierto
- Croqueta de jamón ibérico ,... que cosa tan sencilla, tan fácil de escribir, hasta podemos decir, tan vulgar pero que difícil hacerla tan rica, muy bien
- Torto de maíz con guacamole y cebolla marinada. Muy bien la cebolla.

Al ataque:
- Los dos Ahumados: gamoneu y anguila con chutney de tomate y cardamomo. Nota muy alta
- Bonito del Norte, escabeche cítrico, verduras ecológicas y encurtidos. Rico, creo que este plato se puede mejorar hasta sirviendo menos trocito de bonito.
- Sardina tibia con jugo de pitu de caleya y guiso de setas. Muy bueno, si
- Ostra de la ria del Eo, tibia, con contrastes de ternera y cebolleta. No me gusta la ostra pero como siempre hago un esfuerzo enorme en probarla sabiendo que me puede amargar la comida, cambió mi cata del vino blanco que tomábamos. No puedo valorar este plato, al que le guste la ostra una delicia...imagino
- Chipiron de anzuelo justamente asado con sus jugos recogidos y ligados con mantequilla salada. Muy bien
- Salmonete lentamente asado, sus hígados tratados como una sopa rústica de pan y ajo, tremendo, intenso.

Hasta aqui casi no sabia si estaba en Aponiente o en Asturias, salvo pequeño matices de comida y vinos. es un decir, me gustó la intensificación de mar en el menú de verano.
Faltaba un plato
- Pichón de Araiz asado en sus dos cocciones salmis de cacao y tosta de sus interiores. No me convenció nada de nada. No se cuantos pichones debe de haber en Araiz, preguntas como cuantas terneras hay en Kobe, o pimientos en Lodosa, (esta ultima cuestión si la se), no me conquisto la cocina de este pichon, pero tras esta jartá¡¡¡ de platos casi no hacia falta ni sacarlo.

Algunos platos muy muy buenos

Postres:
- Jalapeños, panceta ahumada, albahaca y maíz.
- Las 4 texturas de fresas Fresas ecológicas y helado de vinagre de limon. Muy bien

Esta frugal comida fue regada con:
- Vermut del Professore (Piamonte), hecho de Moscato de Langhe, caña de azucar y remolacha. Como me encantan los vermuts, un acierto
- Sidra Pomar Rosee. Vamos a ver, sale mi lado..disfruto y me vale todo. Esta sidra de manzanas rojas (sidra rosada) vale 4 euros en tienda, pero marida a la perfección con varios de los platos y esta muy rica y refrescante y tiene poco alcohol, un peligro por lo tanto, fue ofrecida sin control, a demanda, a copa vacía copa que se llenaba
- Dominio del Urogallo Las Yolas Blanco 2013. Albillo asturiano, me gustó catarlo aquí, en su zona, no me convence, pero me gusta catar estas cosas en este ambiente, en el suyo. Mejoro tras la ostra ostensiblemente
- Antidoto 2013 (Ribera), dejaron la botella en la mesa. Aceptable en ese contexto, ribera sencillo y goloso, fácil.
- Chateau Perray-Jouannet 2012. Chenin blanc dulce para los postres. Miel, limon, frutas escarchadas, cone se dulzor exuberante que se transforma en un puntito de amargor delicado. Un placer
- Sidra de hielo, también para rematar

Cafes, petit fours, oferta de repetir a lo largo de la comida alguno de los platos.
Experiencia gratificante y recomendable

Local con bonita decoración, una zona de terraza cubierta decorada en blanco y negro elegante y una terraza descubierta con jardín para el verano. Servicio en perfecto equilibrio de profesional y cercano.
Varios menús, buena carta de platos.

Carta de vinos ("mis 99 vinos") más que amplia con muchas referencias interesantes. Elegimos unas copas iniciales de un albarin blanco Viña Grandiella. A continuación un Viña Tondonia reserva 1999 y agua Fuensanta

Buen pan de masa madre con una excelente mantequilla salada casera de Tineo con perfecto punto de sal que te hace repetir más de lo deseable.

Menú de Sensaciones de Invierno (55€) para tres. Entrantes:
. bombon de cabrales y manzana asada con chocolate blanco: muy bueno, perfecto punto de queso, con buena intensidad y profundidad.
. macaron de maicitos y sabadiego: muy bien hecho. Junto con el anterior dan sensación visual de postre, pero va como aperitivo por el fondo salado de ambos.
. croqueta de jamón ibérico: muy sabrosa, bue punto de frito y rebozado.
. sardina con queso de los belos y frambuesa: servido en cuchara, buen emplatado y buen conjunto.
. tembloroso de foie grass y manzana verde: algo flojo de sabor y poco interesante.
. tortu de maiz, guacamole y cebolla enchilada.
Opción de repetir cualquiera de los anteriores: repetimos 2 las croquetas y yo el macaron.

Principales:
. texturas de gamoneu, chutney de tomate y angula ahumada: extraordinario plato, vistoso, sabroso, integrado.
. salpicon de pulpo, bogavante y centollo en la salsa de coral del centollo: buen plato y buenos elementos y bien conjuntados con un punto de vinagre suficiente. Sustituyó a los oricios que ese día no llegaron.
. "calamar hasta el fondo": calamar asado y guisado con infusión de sus interiores: bien de sabor
. pescado del día asado (lubina), matiz de sidra, cebolleta tostada: con una buena emulsión cítrica, cebollas caramelizadas, trompetas de la muerte, sobre ello una hoja con punto picante (ajo del oso); amplia ración.
. ternera bio asada en su jugo, cremoso de patata trufada, setas y raices. Un guiso hecho con los huesos de ternera: sabroso, profundo, buen punto de la ternera.

Rematamos con un extra fuera del menú: fabada clásica: simplemente perfecta.

De postre:
. tarta de manzana, croqueta melosa de canela y helado de romero: bien el helado, la croqueta regular; poco integrados los elementos.
. dulces para acompañar el café: bombon de lichi, macaron de fruta de la pasión.

Ofrecimiento de chupitos descartados por la conducción. Buen café descafeinado. No hubo extras en la factura de cubierto, pan.. y otros inventos.

Cambio de cubiertos constante, vajilla muy variada y bonita y bien adaptada a los alimentos; buen servicio de vino. De primera.

Voy a decirlo bien claro, hacía mucho que no disrutaba comiendo y bebiendo como lo hice este sabado 17 de enero!

No voy a negar que la primera opción fue Casa Marcial, que lo dejamos para marzo y otra escapada por estas tierras, y por recomendación del hotel (CaeaClaveles, muy bonito) llamamos aquí y cogemos mesa!.

Después de un paseo por la villa de Ribadesella nos encaminamos hacia Arriondas. Llegada puntuales, como siempre! Nos recibe la propietaria, primer vistazo al local y que pequeñito es. Mesas de buen tamaño, como debe ser; vajilla, cubirteria y copas perfectas! La decoración, perfecta.

Una vez acomodados y ya con la carta en la mano decidimos:

- Ostra eo al natural. Una para cada uno, estaban muy buenas!
- Croqueta casera. Flipas lo buena que esta!
- Bombón de cabrales. A Mila no le hizo mucha gracia por el queso azul, pero a mí que me encanta puedo decir que muy buen queso; lo cual repercute en lo demás!
- Macarrón de chorizo. Riquísimo!!!
- Foie a la brasa con un jugo de no se que y no se cual. Sin palabras!!!

Vamos con los segundos:

- Rape para Mila; tenía pintaza y no dejo ni los restos!!!
- Solomillo de ciervo. Espectacular!!!

De poste, chocolate frito con helado de mantequilla. Alucinante.

Durante la cena te dejan un tarrito de manqtequilla... que alucinas lo buena que esta.

Regamos la cena con una botella de uno de mis champagne predilectos, Veuve Cliquot. Este no falla, a 55€la botella.

Dos estupendos cafes terminaron la cena!

El servicio de sala muy muy bueno!

Creo que fueron 164€ por semejante festín...

Tercera visita a este entrañable restaurante asturiano y tercera satisfacción. El corral denota experiencia y consistencia en su cocina. Es una coquinaria de enjundia, de muchos años previos de trabajo y dedicación, proyectados en platos exquisitos, contundentes, mar-tierra. En ocasiones se alcanza el máximo nivel como en las navajas con papada ibérica y regaliz, untuoso, pantagruélico, sabroso y sorprendente en sus contarstes, o en el original y creativo tembloroso de afuega´ll pitu, con contrastes, imaginación, texturas y belleza en su puesta en escena. Ofrecen actualmente un menú de 77 euros, satisfactorio, pleno con excelentes aperitivos( no perderse el bombón de cabrales y manzana, que pronto comercializaran) o el chocolate frito del postre, magnífico. No entendí la carne del final , un gochin astur, que en mi opinión no encaja ni está a la altura del resto del menú. Servicio, amable, cercano, casi familiar, con un servicio y oferta suficiente de vino , en un marco clasico y hogareño o en la terraza cerrada. Ah¡¡, no quiero olvidarme del maravilloso pan de escanda que ofrecen.Sólo uno , pero magnífico, pesa, con miga, riquísimo, hay que probarlo

Poco mas que añadir al resto de comentarios.Lugar encantandor,servicio amable y profesional.Adaptación de la cocina tradicional asturiana a los tiempos actuales de la mano de José-el maestro de los fogones-.
La cadencia de los platos perfecta,sin esperas,con ritmo,pero sin agobiar.
De bebercia,cervezas,un riesling-cuyo nombre no recuerdo-y un rico café,acompañado de unos petit fours riquísimos.
Adjunto menú,del que destacaría el "oricio trufado",y el "meloso de ternera con ostras".
Para repetir!

Sinceramente no me esperaba encontrar este tipo de restaurante.

Había leído comentarios y vivencias pero ibamos con la idea de otro tipo de comida. Lo que encontramos fue una comida muy muy moderna (al menos el menú degustación), una revisión de la comida tradicional asturiana actualizada y puesta al día.

Como he comentado optamos por el degustación, 2 aperitivos, 4 entradas, fabada actualizada, pescado, carne y dos postres. Con hambre no sales seguro.

Fuera del menú nos pusieron una croqueta, PERFECTA :-) pedimos otra y la trajeron sin problema.

Además, en el menú servían bonito y pedimos cambiarlo, llevabamos uns días tomándolo. También lo hicieron, por salmonete y luego nos los pusieron igualmente.

El restaurante está muy bien decorado, el servicio perfecto y eso que tuvimos la gran suerte de comer en el jardín; única mesa; y los paseos eran continuos.

Para beber nos ofrecieron un vino asturiano hecho con albarina blanca, Pésico. Bueno.

Toda la comida a gran nivel en un entorno fantástico.

Para acabar un GT perfectamente servido.

Gracias a todos.

Precio de menú

He visitado este restaurante junto a mi pareja en el mes de julio en un par de ocasiones. Las sensaciones al entrar son armoniosas. La decoración busca una conjunción entre la arquitectura más tradicional junto a detalles más modernos y sofisticados como el amplio ventanal que abre la visión del comedor hacia el coqueto jardín "chill out" que preside la sala. Ese concepto de fusión bien trabado no solo define el local sino también la cocina que se practica en los fogones de Jose Antonio Campoviejo. Yolanda, la jefa de sala, forma parte de un modo perceptible y reconocible en la filosofía del establecimiento. Carta reducida de vinos pero concienzudamente elegidos y con precios moderados. Especialmente a destacar su sección de champanes de pequeños productores. De los platos degustados debo destacar, sin lugar a dudas, la versión sublime y elegante de la fabada y el pote, también exquisitos el virrey, la acelga con gel de verduras y el tembloroso de "Rey Silo" Tres platos éstos que definen por sí mismos un estilo de cocina. En cuanto a postres la leche fresca helada y el de piña liofilizada. Es una cocina delicada que proviene de un estudio riguroso y obsesivo para captar las esencias asturianas y proceder a su revisión y actualización de un modo que a mí se me antoja "absolutamente femenino". En cuanto a vinos un borgoña Paul Pillot Pinot Noir 2007 y un champagne Camille Saves 2002 acompañaron las cenas. En postres un moscatel italiano La Morandina 2009 y un Enrique Mendoza 2008 hicieron respectivamente los honores como la ocasión merecía. En cuanto a precios la primera cena fue 135,99 y la segunda 184,27. En resumen un restaurante entrañable donde se respira un auténtico espíritu creativo y a la par cercano al que por supuesto cada vez que vaya por Asturias visitaré de nuevo.

Lo primero que me gusto de este restaurante, además de su moderno diseño, sillas negras, mesa blanca y mucho colorido en las paredes, en sus cuadros, etc. Fue que me recibiese el chef, me recordó a casa Marcelo en santiago, y a mi me gusta, nos comento el menú, y la verdad es que es un personaje encantador el señor José Antonio campo viejo, nos pregunto como hacen siempre si teníamos algún problema con algo del menú, había poca gente, era un lunes y la cosa esta ,como esta, a continuación os relato el menú degustación.

Empezamos con unos bombones de cabrales y manzana asada con chocolate blanco, me encantaron, soy un loco del queso, y estaban muy bien hechos.

A continuación tortu con guacamole, el tortu es una torta de maíz, típica de la zona, rico.

Anchoa y queso de cabra afinado en ceniza, la presentación muy maja, en una lata de anchoas cerámica, me gusto mucho la combinación con el queso, bueno se me nota, a mi me las den todas con queso, estaba rico.

Bocarte marinado y asado, fresas a la pimienta y manzana verde, seguimos con otra anchoa, yo encantado, mi mujer menos, rica.

Acelga, ligada con pan y aceite, gel de verduras liofilizadas, original y rico plato a base de verduras, solo le vi una pega, en la presentación de la acelga en pequeños botones, por dentro estaban helados, bueno la mitad, al preguntar me dijeron que era así, para gustos los colores, ese detalle no me convenció mucho , pero estaba rico el plato.

Interiores de pitu, ostra y papada ibérica, exquisito aunque no soy de vísceras, la presentación en un disco, sobre un caldo yo creo que de carne, la ostra encima, y combinado todo, no me dio repelus, al contrario me sorprendió.

Ternera ecológica atunizada en remake de vitello-tonatto , de aspecto tal que el atún, claro la carne tiene su textura mas gomosa, es un plato muy reconocido, sin embargo a mi no me convenció, malo no estaba, son mas mis cosas con la gomosidad de algunas cosas, vamos cosas mías.

Fabariques con centollo, este es el estilo de plato que me gusta, no tanto por original, ya que ahora es la leche que te sorprenda algo, pero si por distinto eran unos alubiones, imitando a fabes , pero hechas con varias cosas entre ellas centollo, la verdad que distinto y rico.

Salmonete, asado, esencia cremosa del mar, tratado como sopa de hígado, la verdad es que en esta zona del mapa hacen los pescado como dios, en todos los sitios ,tienen la materia prima y luego una mano divina.

Pichón asado con salmis con cremoso de gamoneu, bueno esto lo comió mi mujer, yo pedí que me pusieran otra cosa ,no aguanto el sabor a hígado del pichón, a mi me sacaron ternera de la zona, con la misma salsa, vamos me iba yo a perder la salsa de este queso, la ternera se deshacía, me gusto mas que atunizada ,y seguro que es la misma carne, pero lo dicho manías.

Tembloroso de rey silo, avellana y toques picantes, este es el queso que a posteriori comí, digamos que al natural en casa Gerardo, tanto en un caso como en otro un descubrimiento para un loco del queso, y además aquí ,muy original el trabajo con este queso.

Leche fresca, helada y cremosa, que puede decir el loco del lácteo que soy de este postre, pues eso leche en sus distintas texturas, al que no le guste la leche, que ni se acerque, todo para mí.

Chocolate frito, helado de mantequilla tostada, muy rico y cremoso el chocolate, del helado mas de lo mismo, me encanta el lácteo, a mi mujer menos, con lo que me puse como el kilo, si como el ribera, antes de irse a la playa.

Para el café ponen unos bombones de te y cuajo de queso de los beyos, membrillo y frutos secos, ahora que lo pienso mucho lácteo, mejor para mi.
En los postres de nuevo nos sacaron un vinito dulce, otra vez Mendoza, muy rico, por eso se les perdona esa costumbre de cóbrate el pan o el cubierto, por cierto costumbre de casi todos los restaurantes de la zona, lo único que en los estrellados el convite al vino dulce es costumbre también, así que salimos ganando, para acompañar la comida un colet a priori brut, 19,92+iva , en esta ocasión no tome digestivo ,me esperaba la subida a los lagos de Covadonga ,por lo que opte por ir de tranquilo, decir también que tenia una terracita fuera para tomarse el café y fumar ,el que fume ,todo muy cuco, al despedirnos la persona encargada de la sala, creo que era la mujer del chef, le regalo una pulsera muy bonita a mi niña, la verdad en los tres sitios fueron muy detallistas, y os aseguro que era la primera vez que le veía.

Si voy pensando restaurante por restaurante de los estrellados de Asturias, quizás llegue a la conclusión de que estos tres en los que he estado son de un nivel altísimo, quizás del corral esperaba mas, y de casa Marcial menos ,de casa Gerardo estaba seguro de apostar a caballo ganador, y estas expectativas, como cuando vas a ver una película, lo pueden distorsionar todo, en definitiva los tres son esplendidos y de los tres Sali encantado, puede ser porque sean muy buenos o yo muy fácil de contentar, que también ,y una cosa además del buen hacer que les une ,es el trato, cercano , amable y campechano ,tanto de los chefs como de la gente que te atiende, y a mi eso me encanta.

  • fabes de centollo

  • Acelga ligada

  • Bombón de cabrales

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