Restaurante El Cingle El foie. Muy normalito,la verdad.

Restaurante El Cingle

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Datos de El Cingle
Precio Medio:
94 €
Valoración Media:
5.9 10
Servicio del vino:
4.9 10
Comida:
6.1 10
Entorno:
7.3 10
Calidad-precio:
4.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 50,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

El Cingle El foie. Muy normalito,la verdad. El Cingle en Vacarisses Puré de patatas y pulpo. Buen plato. Restaurante en Vacarisses Una ensalada que me hago mejor en casa Restaurante El Cingle Judias Monchetas del ganchet, espardenyas y bolets El Cingle Canelones de pularda con ceps, bechamel y ceps salteados El Cingle en Vacarisses Sopa de huevo con infusión de tomillo, pan frito y piñones Restaurante en Vacarisses El Cingle Restaurante El Cingle El Cingle El Cingle El Cingle El Cingle en Vacarisses El Cingle Restaurante en Vacarisses El Cingle Restaurante El Cingle El Cingle El Cingle El Cingle El Cingle en Vacarisses El Cingle Restaurante en Vacarisses El Cingle Restaurante El Cingle El Cingle El Cingle El Cingle El Cingle en Vacarisses El Cingle Restaurante en Vacarisses El Cingle

18 Opiniones de El Cingle

Bueno señores acabamos de regresar de comer el menú degustación ( por llamarlo de alguna manera) y la experiencia a sido lamentable, hace años tuvimos la oportunidad de degustar el menú y era buenísimo nada que ver con lo que hemos encontrado hoy, los platos eran penosos ya no hablamos solo del sabor sino también de la presentación y la calidad, estamos acostumbrados a comer menús degustación y como dice la misma palabra lo especial de este tipo de menús es la mezcla de sabores y la creatividad de los platos, hasta ahora me preguntaba como podían haber perdido la estrella Michelin, ahora lo entiendo, y no solo eso sino que me parece extraño que tan siquiera continúen abiertos, éramos dos escasas mesas de 2 comensales y hasta el lavabo olía fatal, lamentable experiencia y no la recomiendo para nada a nadie

Segunda visita a la casa de Montse Estruch con ocasión de un regalo de dos tickets de Let's Bonus anunciando una comida con maridaje por 50 €. He leído algunas críticas recientes y no comprendía los a veces sangrantes comentarios de un restaurante que, en mi primera visita, en enero de 2008, me encantó. Lamentablemente y, en términos generales, estoy de acuerdo en certificar una línea claramente a la baja, al menos si lo comparo con la anterior experiencia hace casi cuatro años.

Empecemos por un aspecto positivo. Con que, evidentemente, el restaurante sigue estando donde está cabe recordar que es un lugar formidable, mesas amplias, buena disposición de las mismas, gran atmosfera, cuidada y detallista decoración, vistas excelentes a la montaña de Montserrat, en fin, un enclave creo que privilegiado.

La comida no fue nada del otro mundo y tuvo altibajos. Aperitivo de habas y albóndiga de bull blanc. Correcto. Un entrante de verduras braseadas con burrata y romesco. Bueno. Lo mejor fue una crema de patata con láminas de pulpo y pimentón de la Vera. Luego vino un incomprensible suquet de corvina con lentejas rojas. Duras las lentejas, totalmente insulsa la corvina. El plato de carne fue una suprema de foie con huevo cocido a baja temperatura y un brioix. Correcto sin más. De postre un cafloutis de manzana con salsa inglesa. Me pareció un mazacote.

Lo del tema del maridaje ya se ha comentado. Creo que es un error grave que te hablen de maridaje y te sirvan un Montesierra blanco (D.O. Somontano) en todos los platos menos en el foie (Montesierra tinto) y los postres (cava que no recuerdo). Es preferible decir que el vino va incluido pero no hablar de maridaje. Aquí no hay maridaje ninguno.

El servicio es irregular. La predisposición está pero se dan situaciones impropias. Servicio del vino poco cuidadoso: derramando gotas en el vaso de agua, tiempo de espera exagerado: pasarom 25 min. entre la corvina y el foie.

En fin, mi reflexión es que la vida está muy dura y cada uno se busca la vida como puede. El restaurante estaba lleno tratándose de la comida de un sábado del primer fin de semana de diciembre. Me dio la sensación que todos comíamos lo mismo. Chapeau por Let's Bonus y nada que objetar al respecto de las estrategias para tener clientela. Otra cosa es si esto se hace a costa de bajar tanto la calidad.

Repito que solo he estado dos veces pero la diferencia entre ambas ha sido notable. Y solo hablo del comer, que al final es a lo que vamos.

Antes de escribir mi reseña, he repasado las publicadas aquí. Veo que las "mejores" (en su mayoría) son de hace tiempo. Veo, también, que muchos de los aspectos que ayer me sorprendieron negativamente también se dan aquí.
Fuimos 2 parejas al Cingle con la ilusión de descubrir un restaurante (mas) que fue durante años "estrellado" Michelin con buena fama. No recordaba que la había perdido hace un año(gracias a "Sherry" por su apunte.

Accedimos mediante la oferta de Letsbonus que, por 50 euros te daba acceso al "menú degustación con maridaje" (su precio en carta vimos que era de 74+24 euros de "maridaje" + el IVA). Sólo quitaban un plato de quesos de degustación que, en el menú oferta, no iba incluido.

Punto 1: si hubiéramos ido sin la oferta y pagamos los 98 euros + IVA hubiera sido la mayor estafa en mis periplos gastronómicos.
Por 50 euros, me pareció, incluso, justito.
Punto 2: Me parece un (casi) insulto llamar "maridaje" a servir Montesierra (Somontano) blanco toda la comida, excepto Montesierra tinto para "el plato" fuerte (suprema foie, en cantidad, digamos que simbólica). El remate, un Castellblanch rosado, sin comentarios. No recordaba Castellblanch desde los tiempos de la TV en blanco y negro. Con todos mis respetos, un vino tan corriente (de supermercado), aunque digno para copear o tomar en casa, no puede estar en un "maridaje" en un (antaño) estrella Michelin y, menos, 2 vinos para una comida pretendidamente de nivel.
Punto 3: Los platos, muy normalitos. Tengo la suerte de conocer todos (excepto Akelarre) los 3 estrellas MIchelin, muchos de 1 y 2 estrellas y, también, muchísimos restaurantes de calidad y nivel en nuestro país. El Cingle me decepcionó profundamente.

No comí mal, cierto. Pero tampoco bien. Creo que la indiferencia es peor en un restaurante así, que haber comido fatal.
Y cuando hay varios platos que no te dicen NADA, alguno que te dice "algo" y sólo 1 que te parece muy bueno (crema de patata con pulpo), es que la cosa no está bien.

Servicio, justito, por no decir regular. Tuve que pedir el pan dos veces (se acabó en 2 ocasiones), tuve que pedir el vino cuando ya había acabado los entrantes (me gusta echarme un sorbo a la boca de vino y no de agua cuando estoy en la mesa) y que me aclararan lo del maridaje.

Con toda sinceridad, quizá El Cingle conoció tiempos mejores.
Sin duda, han pasado. Sin duda, su fama será por algo. Sus precios, sin embargo, al margen de la oferta de Letsbonus, se mantienen por las nubes.
Pero, hoy, debe ser un recuerdo de lo que fué. Y, creo, que no volveré.

  • El foie. Muy normalito,la verdad.

  • Puré de patatas y pulpo. Buen plato.

  • Una ensalada que me hago mejor en casa

Me pareció un gran restaurante con la genialidad de la Montse, que estaba pendiente de nuestras observaciones, en los platos que nos fue sacando llenos de sensaciones. Una oferta atractiva y variada, y con posibilidad de maridar cada uno de los platos. Nosotros hicimos el menu degustación de fin de semana y cada plato no traían el vino que según ellos maridaba.
Los vinos los he ido poniendo en las catas de vinos, solo señalaré lo que más me impresionó. En cuanto a la comida, el Ravioli de foie con salsa de Vino de Oporto y setas, se llevó la palma. También delicioso, los sabores de mar del delta del Ebro. De los vinos el cava que maridó con los sabores de mar del delta del Ebro, un gran descubrimiento, Torrens Moliner, también el blanco Montesierra, era agradable y combinaba bien con el crujiente con jamón. Enfin y en lineas generales es un restaurante que recomiendo por su elegancia y sutileza

Fuimos hace aproximadamente un año y me atrevo a decir que es el estrella michelin más flojo en el que he estado.

Dado que mi visita fue hace unos meses, no recuerdo con exactitud la composición exacta del menú degustación, pero sí puedo decir lo más destacable:

- Revioli de foie: Lo más destacable del menú.Excelente
- Merluza: La calidad del pescado era muy buena, pero ni la presentación ni la elaboracióne estaban a la altura.
- Galta de ternera: Sencillamente infame. La carne estaba dura y el sabor no era para nada agradable.

Del resto de platos y entrantes no tengo un especial recuerdo.

En cuanto a los detalle complementarios a la comida:

- Servicio del vino : Inexistente.
- Bienvenida: Inexistente.
- Maitre: Solo se le vio activo para traernos la factura.
- Atención del Chef: Disiento con otras opiniones del foro. No hizo acto de presencia.
- Como punto positivo, el entorno es agradable y tanto el comedor como las mesas están decoradas con gusto.

Evidentemente no repetiré

Tenemos la costumbre de visitar un restaurante con estrella michelin una vez al año.
Este año elegimos el restaurante El Cingle.

El local nos ha impresionado,es muy bonito,de los mejores que hemos visitado.Las mesas igualmente excepcionales.Preparadas con mucho gusto.
Pedimos un aperitivo.Una caña de cerveza 5 euros.¿?
Elegimos el menú degustación con maridaje.Crema de verduras, pasable y un arenque en escabeche ,muy bueno,( aperitivos).
Pimiento de piquillo relleno de brandada de bacalao ,salado.
Canelón del Cingle bueno.
Gamba de Palamós con papardelle.insípido.
Capa de la reina,foie,múrgulas...bueno.
Dos postres ,bien.
El maridaje 3 vinos blancos,1 tinto y 1 cava.
En el maridaje nos traen varias de las botellas ya empezadas y mal abiertas.No lo vemos correcto.24 euros mas iva por comensal.
El Servicio de sala me ha parecido personalmente, muy muy justo,con muchas ganas pero sin mucho conocimiento para un restaurante de esta categoria.Parecian nerviosos y con poca experiencia.
La bienvenida no estuvo a la altura de un restaurante de este nivel,merece ser cambiada.
En este tipo de restaurantes donde se hace un esfuerzo para ir muy importante ,los detalles son primordiales y la sensación con la que nos fuimos fue de haber fallado en nuestra elección.

Enclavado en el bonito pueblo de Vacarisses y con preciosas vistas a la montaña de Montserrat, se encuentra esta masía remodelada con un sala amplia y en el que el toque de modernidad la ponían los espectaculares cuadros.
Adecuada distancia entre mesas, buena manteleria, misma vajilla para casi todos los platos y cubertería claramente mejorable.
Tomamos el menu especial fin de semana que incluye unos aperitivos, dos platos y postre. a 50€. También incluye el agua y una botella de vino que sustituimos por una par de copas de cava.
Los aperitivos resultaron ser un aperitivo. Un muslito de codorniz con mostaza rosa. También nos sirvieron con el pan un tubo de mantequilla.
Pedimos si nos podían poner los platos en medias raciones individuales en lugar de ponerlas al centro, contestándonos que no, que eran difíciles de montar, que tenían que ser al centro.
Tomamos un arroz de algas, totalmente insípido, sin sabor a nada (quizas el peor arroz que he comido ultimamente) y unos canalones francamente buenos, con la pasta de canelón fina, poca bechamel y con un abundante relleno de pollo.
De platos principales merluza con salsa de gambas, buena materia prima, pero de nuevo sosa
y un entrecote con cebollitas glaseadas.
De postre un correcto pero excesivamente simple soufflé de chocolate con helado de vainilla medio derretido y el jardín comestible que tuvieron la amabilidad de cambiarnos por el postre del menú. Consistía en una conseguida simulación de jardín con frutos de invierno. Un postre muy bonito y lleno de contrastes.
Dada la simplicidad de los platos, podían haberse puesto perfectamente en medias raciones, otra cosa es que no les diese la gana.
Un menú, en mi opinión de segunda fila y con preparaciones y presentaciones excesivamente simples para el precio que pagamos (realmente el menú costaba en total de 3 platos)
Por otra parte se cometieron una serie de fallos fuera de lugar en un restaurante de esta categoría, con estos precios y además con estrella Michelin: agobios a la hora de tomarnos nota (hasta 3 personas diferentes en menos de 5 minutos), copa de cava a rebosar y que trajeron ya servida, tuvimos que advertir que nos repusieran el pan y que nos cambiaran los platos en algunas ocasiones, platos con huellas y alguno incluso mojado, no nos sirvieron los petit fours...Por si fuera poco, las infusiones costaban 5,5€ (no las pedimos)
Montse Estruch, se sentó a charrar largo y tendido con varias mesas donde se encontrarían amiguetes y clientes habituales, ignorando por completo nuestra mesa, ni siquiera después de pedir a un camarero que saliera.
Lo único destacable, el entorno y la amabilidad y corrección de uno de los camareros

Gran restaurante, en una bonita casa reformada, con grandes ventanales y vistas al valle.
Motse Estruch, la chef, recibe a los comensales personalmente, y mas tarde al final de la cena, vuelve a interesarse por tu opinion.
Su oferta es atractiva y variada, muy vistosa, con productos de la tierra de temporada.
Nosotros hicimos el menu degustación, para beber un Emlio Moro del 02.
En general es un restaurante que recomiendo, sobretodo para los amantes de la cocina de mercado.

Pedi un menu de gustación, y todo estava perfecto, al punto, en especial, las carnes. El rstaurante es muy agradable. Tal vez donde flojea mas es en el servicio, ya que solo habia un maitre y un camarero.

Bueno hemos probado el menú degustación llamada Sorpresa , 1 aperitivo, 5 platos y dos postres.
Si hay un pero solo que las raciones son demasiado abundantes.
Excelentes los canelones de pularda y ceps, la monqueta de rape con colmenillas, la sopa de huevo y tomillo.
Volevemos en el tour de otoño de 2009 si podemos.
Dejo algunas fotos, para los que quieran más detalle:

http://www.noselepuedellamarcocina.com/2008/10/23/dia-1-del-pequeno-tour-gastronomico-de-otono/

  • Judias Monchetas del ganchet, espardenyas y bolets

  • Canelones de pularda con ceps, bechamel y ceps salteados

  • Sopa de huevo con infusión de tomillo, pan frito y piñones

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