Restaurante Pandemonium en Cambados
  

Restaurante Pandemonium

10
Datos de Pandemonium
Precio Medio:
37 €
Valoración Media:
6.3 10
Servicio del vino:
5.4 10
Comida:
6.4 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
6.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 10,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


10 Opiniones de Pandemonium

A veces las cosas salen bien y otras no tan bien. Si en mi anterior visita los tickets descuento habían funcionado muy bien, en esta ocasión la experiencia no fue tan gratificante, aunque no se puede decir que fuese mala.

La crisis está atizando muy duro a buena parte de la hostelería y este restaurante es el vivo ejemplo: sábado a mediodía y local absolutamente vacío (fuimos los únicos comensales de ese día). Notamos que la estancia estaba bastante fresca y, sin preguntar nada, la responsable de sala nos indica que, como nos habíamos adelantado 15 minutos, no habían puesto la calefacción a tiempo. Sin palabras …

Siguiente detalle: pedimos la carta de vinos y nos indica que ella nos dirá las opciones disponibles. Tras decirle que nos apetece un blanco se acerca a la vinoteca y vuelve con 3 botellas en la mano: una de Mi mamá me mima, segunda marca de Don Olegario, un vino que yo no conocía y del que nos dice que es de una bodega que ha empezado a etiquetar su vino recientemente y por último una de Le Mont Sec 2012 de Domaine Huet que a la postre fue el elegido, 37€ mediante, claro. El vino muy bueno, fresco, con acidez, con cuerpo, pero muy caro. Nos llegaron a ofrecer algún vino de Zárate pero de la añada 2013, que seguramente no expresará todavía todo lo que lleva dentro a pesar de ser grandes vinos.

En cuanto a la comida, el menú estaba estipulado aunque el recibido poco tuvo que ver con el ofertado. La “coletilla” que indica que al ser productos de temporada el menú puede sufrir variaciones funcionó bien en esta ocasión. Así, lo degustado fue:

- Aperitivos. Mejillón con alga wakame, brandada de bacalao y seta rebozada en panko. Lo mejor el mejillón,con una buena textura y un buen sabor a mar y lo peor la seta, bastante insípida, notándose que no era de gran calidad.

- Crema de calabaza asada y curry con shitake a la plancha. El problema del curry es que lo inunda todo y este plato no iba a ser menos. El shitake a la plancha no estaba malo, la textura de la crema también era buena pero todo sabía demasiado a curry.

- Salteado de pulpo de la ría y pasta fresca. Un plato francamente mejorable. La pasta, al saltearla, se quedó demasiado dura y correosa y el pulpo también demasiado duro, con mala textura. No me gustó nada.

- Huevo con patatas y chorizo. El huevo hecho a baja temperatura, tenía la clara perfectamente cocida pero al romperlo la yema estaba completamente líquida. El acompañamiento, una especie de puré de patata con pequeños trozos de chorizo. No estaba malo el plato pero continúa en la línea de utilizar producto muy barato.

- Merluza con vinagreta de lima. La merluza hecha al vapor y con el punto bien logrado. Una suave vinagreta completaba el conjunto.

- Costilla ibérica estilo mexicano con rúcula. Probablemente el mejor plato del día. La costilla se presentó deshuesada acompañada por una salsa mejicana que no mitigaba el buen sabor de la carne sino que lo potenciaba. Acompañando se incluían unos brotes de rúcula que no aportaban demasiado.

- Chocolate con chocolate. Un bizcocho de chocolate acompañado de un helado también de chocolate. Un buen postre que comí gustosamente a pesar de no ser un apasionado del chocolate.

En conjunto no fue una mala experiencia pero hay ciertos detalles que hacen que nos quedásemos con un sabor de boca agridulce. Se notó demasiado el afán por emplear productos baratos para cubrir platos. El menú original incluía por ejemplo carpaccio de boletus edulis confitado, rape al pesto rojo de tomate, terrina de ave y setas del día, … platos que no se parecen demasiado a los degustados.
El coste del bono era de 29,50€, que no me parece nada barato para lo ingerido.

  • Chocolate con chocolate

  • Costilla ibérica

  • Aperitivos

Tercera visita en otros tantos años a este restaurante cambadés. Este fue el menú degustación que nos propusieron:

Aperitivo

Mejillones con Wakame, Rollo Vietnamita de Cacheira Prensada y Calamar de la Ría con Curry Verde. Esta fusión Salnés-Lejano Oriente nos puso los jugos gástricos mas cachondos ¡¡que Emmanuel en una convención de bomberos!!

A continuación apareció en escena un Atún Listado Marinado con Garbanzos y Caldo Acidulado de Pescados Azules, el poderío de sabor eran como un crochet de Rocky Balboa... para dejarte KO, pero de placer.

Como una reina de carnaval llegó un Lomo de Xarda con Habas Verdes y Crema Gelatinosa de Piñones. Un plato apasionante y apasionado como los besos de Paz Vega en Lucia y el Sexo.

Esta cena empezaba a ser una aventura erogastronómica...

Estabamos compartiendo las sensaciones del último plato cuando nos sorprendieron con un Arroz Negro con Choco de la Ría. Un giro vertiginoso donde pasamos de Paz Vega a Halle Berry. Sin comentarios.

Continuamos con Sargo, Patata y Jugo de Hierbas... qué punto y sabor del sargo, qué perfecta combinación del jugo. Eran pura simbiosis, dos en uno, como la serpiente y Salma Hayek en el Bar La Teta Enroscada de la película "Abierto Hasta el Amanecer"

Con el recuerdo del sargo y la explosiva mejicana, aparece el Steak Tartar... uno de nuestros platos favoritos y Tonino lo borda. Empezó a sonar en nuestras cabezas "You can leave your hat on" de Joe Cocker y nuestra musa Kim Basinger empezó a bailar la danza de "si miras te carbonizas" al trasluz de una pícara imaginación.

El postre fue la guinda de la noche, Pastel Fluido de Chocolate y su Helado. Un postre torrido y sensual. Nos miramos absortos y en plena levitación vimos a Natasha Yarovenko con Elena Anaya disfrutando de su "Habitación en Roma".

Bebimos dos albariños Chan de Rosas y Zarate que intentaron apaciguar nuestro fuego interior con sus sabrosas notas de flores, cítricos y laureles.

La experiencia nos llevó por un mundo de diferentes y memorables sensaciones gracias a su creatividad, técnica, producto... y al cuidadoso servicio en sala de su compañera Sandra. Gracias por tal velada, principio de una noche infinita como el mar y mas loca que Juana... pero eso es harina de otro costal.

  • Choco de Ría con Arroz Negro

  • Lomo de Xarda

Pandemonium es un restaurante encuadrado en el grupo Nove en el que están la mayor parte de los buenos restaurantes de Galicia. Lleva ya bastantes años abierto pero no acaba de "explotar", no está claro si por su situación o por qué pero no creo que sea por la mala cocina desde luego.

Hace un tiempo compré unos tickets descuento realmente baratos para este restaurante y allá nos fuimos el domingo de resurrección para ver qué pasaba. No puedo negar que iba ligeramente reticente aunque unos buenos amigos nos habían dicho que la cocina era muy buena, con lo cual el miedo era menor.

El restaurante está situado en una zona no demasiado céntrica y en una calle poco transitada de Cambados, lo que puede ser una de las razones para que no tenga mucha gente. Tiene una zona en la entrada en plan vinoteca en la que tomarse unos vinos y unas raciones y un comedor en la parte trasera que, si bien no tiene iluminación natural, resulta bastante acogedor.
8-10 mesas de las que en esta ocasión estaban ocupadas 3. Manteles de tela, vajilla adecuada y copas de relativa calidad.

El menú estaba "escogido" de partida así que pedimos la carta de vinos para ver el acompañamiento del menú. La carta de vinos es extremadamente corta. Referencias interesantes pero muy pocas. En este sentido me da la impresión que la crisis ha tenido un efecto devastador. Hay un comentario más abajo que habla de 150 referencias y yo en carta no vi más de 30. Elegimos Lalama 2010, añada relativamente nueva y muy fresca, un vino siempre elegante. Además, pedimos una botella de agua.

Poco a poco y con una cadencia agradable fueron llegando los platos:

• Aperitivos: Taco de calamar en curry rojo, Mejillón con alga wakame y Lacón prensado con hoja de lechuga.
Lo más destacable el calamar en curry rojo que, si bien picaba un poco, resultó muy sabroso. Los otros 2 también agradables pero menos sorprendentes.

Crema de espárragos con zamburiñas y huevas. Una sabrosa crema y en el centro un par de zamburiñas de buen tamaño junto con unas huevas de salmón. Muy bueno.

Arroz con códium y vieira a la sal. El arroz con las algas no acabó de convencerme porque quizás le faltaba estar un poco más ligado, un poco de nata podría haber sido la solución. Mucho sabor a mar pero la textura fallaba un poco. En cambio la vieira increíble: textura y sabor profundo.

Huevo, lacón trufado y parmesano. Una lasca de lacón trufado en la base del plato sobre la que colocaron el huevo cocinado a baja temperatura y completando en plato un fino trozo de parmesano, añadiendo a la decoración un brote verde. Es ya todo un clásico el huevo a baja temperatura que en este caso estaba bien bueno con el resto del acompañamiento y un chorro de buen AOVE.

Merluza con vinagreta de lima. La merluza con un punto de cocción perfecto acompañada por una vinagreta que aportaba el punto de sabor que puede faltarle a la merluza. El trozo un poco escaso.

Roast beaf de vaca gallega. 4 lascas de roast beaf regadas con una especie de reducción de vino y almendras. Si se tomaba sólo la carne, resultaba bastante seca pero el conjunto era agradable.

• Ya en el apartado dulce, nos sacaron un pastel fluido de chocolate con helado de chocolate. Lo que suele decirse un chocolate con chocolate. Una especie de pastel esponjoso coronado por helado también de chocolate aunque de otro tipo. Yo no soy un gran amante del chocolate pero me gustó.

El servicio agradable aunque un poco escaso. Para las 3 mesas que había era suficiente la persona que estaba en sala actuando de camarera y sumiller pero si llega a haber más gente se complicaría el tema.

En resumidas cuentas, un restaurante que, por cocina, debería estar bastante más arriba de lo que está aunque le faltan cosas para ser un grande. En cualquier caso, el precio pagado por los tickets me parece muy económico (49€ para 2 personas). El vino se saldó en 24€ así que la RCP me parece muy buena. Habrá que volver sin los tickets y ver el resultado.

  • Huevo, lacón trufado y parmesano

  • Arroz con códium y vieira a la sal

  • Crema de espárragos con zamburiñas y huevas

Fue una experiencia inolvidable, un auténtico viaje al centro del sabor. No es una cocina fácil de entender para los no iniciados, pero su menú es un recorrido por el producto cercano y tiene algunos bocados abosolutamente geniales… Recordamos como fabulosa la vieria curada en sal, la ensalada de choco con una cocción ajustadísima que le da una profundidad de sabor muy especial a este cefalópodo al que la cocina tradicional ha maltratado en muchas ocasiones, un bonito de burela como hemos probado pocos, o un steak tartar divertidísimo, diferente, con un picante autentico huyendo del consabido sabor del tabasco que muchas veces mata esta preparación. El trato también estuvo a la altura… En fin un sitio absolutamente recomendable al que deseamos mucho éxito.

--- Disculparme por no haber escrito el comentario en castellano, estaba tan enfadado que ni me di cuenta. Pido disculpas. Lo traduzco tal como lo escribí en en momento. ---
No sé ni como empezar. Llevaba un año que me apetecía ir a este sitio, conocía la integración del cocinero en el "grupo nove", y realmente me apetecía mucho. El día elegido, fue el viernes 3 de Agosto (viernes del albariño). Nos acercamos allí, para evitar la aglomeración da la plaza de “fefiñans”, y de la calzada.
Entramos mi niña, mi mujer y un servidor. Con la intención de tomar un vino, y unas tapas. El local muy chulo, solo que en la barra no había nadie, ni en la zona de tapeo. Non paso nada, a los 5 minutos nos atendió la camarera. Pedimos de beber, y bueno.. ya empieza mal aquí la cosa, (solo tienen zumos de naranja). Venga, pues no pasa nada... zumo de narnaja.
Preguntamos que tienen, y nos indican que sólo lo que está escrito en la pizarra (escrito a tiza), tenían 11 tapas, solo eso, según la camarera.
Estábamos solos en la zona de las tapas, y en el restaurante, había dos mesas (as 23:00). Le preguntamos si tenían algo más en el restaurante, pues no nos convencía de todo lo que tenían de tapas, nos indican que para sentarnos en el restaurante si, la carta. Nos enseñan la carta, y nos indican que hay un menú especial de la reedición de la fiesta del albariño, que no nos interesa. Además, tenían, 3 primeros, 3 pescados y 3 carnes (de carnes, 1 no la había, y había un sustituto). No nos convence, y decidimos pedir algo de la pizarra.
Habían pasado 15 minutos desde que entramos, ya tiñamos las bebidas, y no sé, si fue por costumbre o non, pero no nos pusieron nada de picar (nada importante, no es obligatorio, ni necesario, pero si raro en la zona donde estamos).
De 11 tapas que tienen escritas a mano en la pizarra, pedimos 3. A los 5 minutos nos indica la camarera, que de esas 3 que pedimos no tienen 2 (el restaurante casi vacío- 5 personas-, en la zona de tapas solo nosotros. -como es posible, que tengas una pizarra con las tapas escritas a mano, y no tengas lo que escribes.
En ese momento un servidor hace de tripas corazón, y intento cambiar (mi señora con muy mala cara, con ganas de marchar), a un servidor le interesa probar a comida del "pandemónium", y conocer la comida de este local.
Pido una tapa de croca, y me indica que va tener que preguntar, que no sabe si le queda (Que!!!!!!!!, ya llevo 3 que non tienen de 11) De momento, no había croquetas, neh vietnamitas, ni croca.
Aquí un poema, la cara de mi mujer y la mía también, pero venga, me apetece, así que pedimos al final: "Tempura de langostinos" y un "Arroz Foei" (Que nos dicen que es un arroz con foei por encima.
Nos traen a los 10 minutos la tempura (con decir que sólo la comí yo, no estaba muy buena, pero había hambre). Nos retiran la tempura, y a los 10 minutos nos traen el "Arroz Foie". La presentación de este plato, horrible. Arroz blanco, con algún champiñón cortado en láminas, con un olor a nata, y un pequeño color a aceite. Pero probarlo fue peor. Lo dejamos entero después de intentar comerlo, y visto como iba el tema, pedimos la cuenta.
Nos traen la cuenta, sin quitarnos el arroz de la mesa (enterito), cuando nos vienen a cobrar, nos dice si nos gusto, y le decimos que non nos gusto nada. L camarera se va, nos trae la vuelta, le indicamos que se quede el cambio. Nos levantamos e nos vamos.
Me está muy bien, después de 1 hora, en un sitio que me apetecía mucho comer, un sitio que no estaba abarrotado el viernes del albariño; después de todo esto, nos marchamos de allí con mucha hambre, mal atendidos, mal servidos, eso sí, sin 30 € menos y una hora de nuestro tiempo. Por mi parte punto y final. (Imagínense que no tengo ni ganas de repasar este texto, porque no se merece ni eso)

Non sei nin como empezar. Levaba un ano querendo ir a este sitio, coñecía a integración do cociñeiro no "grupo nove", e realmente me apetecía moito. O día elexido, foi o venres 3 de Agosto (venres do albariño). Nos acercamos alí, para evitar a conglomeración da fefiñans, e da calzada.
Entramos miña nena, miña señora e un servidor. Coa intención de tomar un viño, e unhas tapas. O local moi chulo, só que na barra non había ninguen, nen na zona de tapeo. Non pasou nada, os 5 minutos nos atendeu a camarera. Pedimos de beber, e bueno.. xa empeza mal aquí a cousa, (só teñen zumos de laranxa). Veña, pois non pasa nada... zumo de laranxa.
Preguntamos que teñen, e nos indican que só o que está escrito na pizarra (escrito a tiza), tiñan 11 tapas, so iso, según a camareira.
Estavamos sos na parte das tapas, e no restaurante, había dúas mesas (as 23:00). Lle preguntamos se tiñan algo máis no restaurante, pois non nos convencía de todo o que tiñan de tapas, nos indican que para sentarnos no restaurante si, a carta. Nos enseñan a carta, e nos indican que hai un menu especial da reedición do albariño, que non nos interesa. E tiñan 3 primeiros, 3 segundos (dos cales 1 non había, e había un sustituto). Non nos convence, e decidimos pedir algo da pizarra.
Habían pasado 15 minutos dende que entramos, xa tiñamos as bebidas, e non sei se por costume ou non, non nos puxeron nada de picar (nada importante, non é obligatorio, nen necesario, pero si raro na zona onde estamos).
De 11 tapas que teñen escritas a man na pizarra, pedimos 3. Os 5 minutos nos ven a camarera a indicarnos, que de esas 3 que pedimos non teñen 2 ( o restaurante case vacío, e a zona de tapas só con nos. -como é posible, que teñas unha pizarra coas tapas escritas a man, e non teñas o que escribes.
Neste momento un servidor fai de tripas corazón, e intento cambiar (miña señora con moi mala cara, con ganas de marchar), un servidor lle interesa probar a comida do "pandemonium", e coñecer a comida deste local.
Pido unha tapa de croca, e me indica que vai ter que preguntar, que non sabe se lle queda (Que!!!!!!!!, xa levo 3 que non teñen de 11) De momento, non había croquetas, neh vietnamitas, croca.
Aqui xa un poema, a cara de miña muller e a miña tamén, pero veña, me apetece, así que pedimos o final: "Tempura de langostinos" e un "Arroz Foei" (Que nos din que é un arroz con foei por enzima.
Nos traen os 10 minutos a tempura (con decirvos que só a comin eu, non estaba moi boa, pero había fame). Nos retiran a tempura, e os 10 minutos nos traen o "Arroz Foie". A presentación deste plato, horrible. Arroz blanco, con algún champiñon cortado en laminas, e con un sabor a nata, e un pequeno cor a aceite. Pero probalo foi peor. Deixamolo sen probar, e visto o percal pedimos a conta.
Nos traen a conta, sen quitarnos o arroz da mesa (enteiro), cando ven cobrar, nos di se nos gustou, elle decimos que non nos gustou nada. A camarera se vai, nos trae a volta, onde lle indicamos que se garde a propina. Nos levantamos e nos vamos.
Estame ben, despois de 1 hora, nun sitio que me apetecía moito comer, un sitio que non estaba abarrotado o venres do albariño; despois de todo isto, nos marchamos de alí con moita fame, mal atendidos, mal servidos, eso sí, sen 30 € menos e unha hora do noso tempo. Por a miña parte punto e final. (imaxinarvos que non teño gana nin de redactar ben este texto, porque non se merece nin iso o sitio).

Hola, quizás no debería escribir esta crónica ya que no lo hice la vez anterior que estuve. Esa primera vez, ví una cocina creativa de la que recuerdo un plato que me impactó ( casi al nivel del caldo de garbanzos con foie que tomé en Zuberoa hace unos 10 años ) y que era una brandada de bacalao con un caldo de garbanzos espectacular y el resto de platos a muy buen nivel. También recuerdo unas natillas con helado de galleta chiquilín ... La relación calidad precio fue muy buena. Sin embargo, esta vez repetimos y nos encontramos una cocina quizás demasiado moderna, sin un rumbo muy claro, demasiado presto a tendencias nuevas como sacar todos los pescados con cocciones infimas a las que ni yo ni los demás comensales entendemos. Desilusión. Me da pena porque un cocinero que hizo aquella brandada sabe cocinar y muy bien. No voy a dar las puntuaciones reales de esta visita porque no sería muy justo con la primera experiencia

Volvemos a Pandemonium, un restaurante de cocina de mercado proyectada por la ilusión de un joven cocinero Antonio Botana y entendida y compartida por su novia Sandra y su hermano Juan.

Cuando pasas a su amplia sala con aforo de 40 personas, te olvidas que estas en Cambados y más parece un restaurante de gran ciudad. Luces tenues, bonita decoración ecléctica sin recargamientos con colores más bien intensos pero no molestos y un gran mural en la pared más larga. Las mesas con separación suficiente, buen menaje y cuidada carta, tanto en los platos como en la bodega, que cuenta con 150 referencias. Su menú degustación es un viaje sensorial por 41€, por lo que es fácil afirmar que su RCP es excelente.

El evento arranca con un aperitivo de Jurel en Sal de Curry y Manzana. Interesante.

Aparece después una Vieira en Salazón y Crema Helada de Pimiento del Piquillo. Una hermandad sorprendente tanto en sabores como en texturas.

Continuamos con un Lacón Trufado con Huevo y Parmesano Reggiano. Tres intensidades que fusionaron con delicadeza en el paladar.

Llega el Micuit con Alcachofa y Manzana. Realmente exquisito.

El siguiente plato ya gustó solo verlo encima de la mesa, Lubina con Espinacas y Vinagreta de Cítricos. Nos paramos a detallar que el punto de cocción de las espinacas y de la Princesa Lubina era memorable, ¡qué sabor, qué textura, que color!

Aun nos quedaba el regusto del último plato cuando hizo acto de presencia el Steak Tartar de Vaca Gallega. Los jugos gástricos se revolucionaron al contemplar uno de nuestros platos favoritos… y más aun cuando observamos que estaba cortado a cuchillo como mandan los cánones. El vibrante sabor de su carne y el punto de su elaboración nos lo hizo situar entre aquellos que como los buenos besos siempre perduran en la memoria. De los que la morriña de su recuerdo te hace coger el coche y hacerte los kilómetros que sean precisos para tener otra aventura.

Llegamos a los postres donde nos regalaron el sutil toque dulce con recuerdos de infancia, una Natillas con Helado de Galleta Oreo. Perfecto fin de viaje.

Nos regamos tal experiencia sensorial con un albariño de pequeña producción de la cercana zona de Castrelo, esos albariños de toda la vida sin notas de piña, plátanos, lichis o fruta de la pasión que han salido al mercado como hongos y que en nuestra humilde opinión quedan muy lejos de lo que siempre ha sido un albariño de estas rías.

Pandemonium, no os dejéis engañar por el nombre… aquí ni encontrareis ni confusión ni ruido sino un lugar con una cocina honesta, directa, auténtica con sus raíces gallegas, exquisita en sensaciones, con un inmejorable producto de la zona y con una excelente RCP. Un placer ir y, como nosotros, repetir.

  • Lubina con Espinacas y Vinagreta de Cítricos

  • Micuit con Alcachofas y Manzana

  • Vieira en Salazón y Crema Helada de Piquillo

Platos creativos y buenos, no abundan restaurantes de estos en Galicia. El local esta en el bajo de un edificio, por lo que no es la mejor ubicación, el interior tiene un diseño contemporáneo y cuidado.

En una calle alejada del paseo turistico de esta preciosa villa marinera se encuentra este pequeño restaurante donde Antonio Botana te sorprende con sus creaciones. Imaginación y excelente materia prima es su formula. En la entrada tiene un pequeño bar donde puedes tomar tapas y degustar vinos fuera de la etiqueta de "los de siempre". Decoracion moderna. Buen menaje y correcto cuidado del vino. Tomamos el menu degustación (37 + IVA) De aperitivo, una sopa de tomate y lomo de sardina. Viera asada con brona, jamon y aceite del piquillo. A continuacion, dorada al horno con toque de plancha con acelgas y jugo de pimiento. Como carne, falda de ternera prensada a la manera de mi casa y como postre natillas con helado de galleta Chiquilin. Tomamos un vino recomendado de la tierra, D.O. Rias Baixas Subzona Salnés, Leirana Barrica 20€. Una excelente comida con un atento servicio. Digno de visitar.

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