Restaurante El Celler en Matadepera
  

Restaurante El Celler

9
Datos de El Celler
Precio Medio:
56 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
7.2 10
Calidad-precio:
7.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas: No
Precio desde 42,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Martes por la tarde y los miércoles todo el día

Teléfono

Restaurante El Celler Terraza interior El Celler Comedor remozado El Celler en Matadepera Restaurante en Matadepera Restaurante El Celler Corvina con almejas y algas. El Celler Arroz con ceps y parmesano

9 Opiniones de El Celler

fuimos con unos amigos, más o menos habituales. 

es una típica masía de pueblo, agolpada, apretada, pero que ha sabido jugar bien sus cartas, también en la decoración y la comodidad es permanente.

es un restaurante que en esos 50 años ha sido dos veces estrella michelin y dos veces la ha perdido y uno percibe que de esta batalla han aprendido el buen hacer que hoy nos muestran.

el jefe, Bernie, el que se batió en esas batallas y volvió para contarlo, sus hijos son los que están en la cocina jugando a gran nivel, sin pensar en más que los clientes contentos y repetitivos.... 

manteleria, cubertería, platos....etc con calidad más que suficiente para las perfectas elaboraciones que van a sostener. 

relación calidad precio muy correcta, cocciones y combinaciones muy bien hechas, con buen sabor, buenas cantidades... 

carta no excesivamente larga, pero con lista larga (y con precios!! te informan también del precio) fuera de carta.

servicio del vino correcto, quizás lo menos "trabajado", carta de vinos amplia y precios sin multiplicadores locos. 

los postres merecen un apartado, muy bien elaborados y creativos. 

el servicio, en general, exquisito, cercano pero distante, pendiente pero sin agobios. 

francamente muy recomendable, volveremos seguro. 

Ubicado en una masía remozada del casco antiguo de uno de los pueblos con más poderío de Catalunya y donde se hace prácticamente imprescindible acceder en coche. Hace unos pocos meses que renovaron el comedor principal (ver foto) y el lavabo de la planta baja. Aunque me gusta la nueva decoración, moderna y minimalista, y estoy enamorado del suelo actual, echo de menos el anterior ambiente, que me recordaba a la masía que tienen mis padres en un pueblecito de Tarragona. Sóc de poble.

Ambiente familiar, clientela local y asidua. Mesas de buen tamaño, bien vestidas y con adecuada separación. Sillas confortables recién restauradas. Buen menaje. Agradable iluminación. Servicio atento y de trato cordial, aunque un tanto desbordado pese a los refuerzos del Domingo de Ramos para hacer frente a un lleno absoluto, incluidos los dos salones que dan a la terraza. Cocina tradicional de temporada con toques de autor. Dispone de carta, un menú clásico (ancho y corto) a 38,-€ y un menú gastronómico (largo y estrecho) a 48,-€. También disponen de tapas (muy buenas en general) y un menú de carne a la brasa que todavía no hemos probado. Como somos asiduos, pedimos la carta para degustar algunas de las nuevas incorporaciones. Hace tiempo que no veo la carta de vinos. La familiaridad y la afinidad de gustos lo hace innecesario. Además, tan solo hay que echar un vistazo a la bodega que hay al lado de la barra de la terraza; nada de armarios, sino una habitación entera dedicada al vino. De los poquísimos restaurantes que conozco con más de una veintena de referencias de vinos dulces. Copas de calidad. Me gustaban más los vasos de agua azules que tenían antes que los de color naranja actuales. Servicio consistente en apertura, prueba y primer llenado. Precios ajustados.

Almuerzo familiar del Domingo de Ramos. Empezamos con unos aperitivos de sashimi de atún (bueno, aunque cortado sin gracia) y foie micuit (delicioso).

De primero:
- Raviolis de gambas - Deliciosos.
- Macarrones con bogavante y trompetas de la muerte - Las setas forman parte de la salsa, de ahí su color casi negro. Mi hijo casi se aficiona a las setas gracias a este plato.
- Arroz con butifarra negra y cintas de sepia - Puestos a ser quisquillosos, la salsita verde no encontré que aportase nada.
- Huevos con patatas y foie - De vicio.

De segundo:
- Copos de bacalao con samfaina - Según mi mujer, estupendo.
- Cabrito a las 24 horas - Crujiente por fuera y sabroso por dentro. Hubiese agradecido unas cuantas cebollitas más... Pura glotonería.
- Steak tartar - Esta vez no lo pedí yo, aunque es el sitio donde más me gusta. Saben darle el punto picante que me gusta. Textura mejorable.

Y llegamos a los postres:
- Yogur con miel avainillada y azúcar de naranja - Hay que ver lo que da de sí un yogur...
- Crema rusa con fresitas del bosque - Suave y refrescante.
- Coulant de chocolate con helado de vainilla - Llevaba también algo rojo que no recuerdo que era. Mi hija dio cuenta de él a toda velocidad. Tanta, que no llegué a probarlo.

Bebimos un par de aguas de 1 l., una botella de L'Avi Arrufi 2007, un par de copas de Seigneurs de Monbazillac 2005 y un cortado.

Pese a que la carta no es excesivamente larga, es de los pocos sitios donde tenemos serios problemas para elegir. Hasta el punto de que intentamos no repetir los platos para poder probar más variedad. Da igual lo que pidamos: siempre salimos contentos. Incluso mi hijo de 9 años, que es bastante complicado de satisfacer, se atreve aquí con productos que no conoce. Aunque algunos precios puedan parecer algo elevados, las raciones son generosas y las recetas, elaboradas. Y preparan sus propios helados.

Dispone de una terraza interior (ver foto) donde conviene reservar con tiempo, especialmente para cenar en cuanto hace buen tiempo. Es fácil aparcar por la zona. Un magnífico lugar para quien dé más importancia a una alta calidad que a un precio bajo y quiera disfrutar relajadamente de una buena comida en un ambiente tranquilo y familiar. El precio corresponde a lo que tomé yo.

He ido a comer este mediodia a este restaurante, del que tan grandes expectativas tenia; ya fuera por el respeto y admiracion que le tengo al Sr. Lluis, como por las valoraciones de este foro, todas ellas mas que positivas.
Partire diciendo que quise reservar mesa a las 13:00, llame tres veces y nadie atendia al telefono; aun asi nos arriesgamos, y fuimos al local.
El sitio es agradable, sencillo y acogedor. Solo un chico en la sala que iba con deportivas, y una mesa de dos. Nos sientan, y nos dan las cartas, elegimos el menu degustacion gastronomico de 48€, parece muy completo a pesar de su elevado precio.... Por cierto las copas del local Schott, todas ellas sin repasar, daba mala imagen, parecian sucias; en la pared habia una lampara que sacaba humo alarmantemente, cuando se le pregunto al camarero, este no le dio importancia, sino que dijo k debia ser un bicho friendose, ciertamente al lado nuestro habia una ventana con dos bichos enormes en ella, el camarero los vio, e hizo broma.
Los aperitivos aun sidendo pequen~os, resultaron muy buenos, una crema de ceps deliciosa y un dadito de atun macerado exquisito, la comida estaba superando expectativas...
De primer plato los raviolis de gambas y setas de Santi Santamaria; muy ricos, casi tan buenos como los de Can Fabes, tal vez deberian rellenarlos unicamente de ceps, cerrar mejor el ravioli, ya que se veia k era dos carpaccios de gamba uno encima de otro, y mejorar la guarnicion, porque poner tres canonigos... Esta muy visto; aun asi es un plato exquisito.
Seguidamente unos macarrones, mas bien dicho penne pasta con trompetas y bogavante. Este plato defraudo totalmente, el bogavante blando y soso, las trompetas no estaban por ningun lado, y la salsa oscura, mas bien era desagradable de sabor, tenia sabor a pescado pasado de dias, quiero pensar que fue mi paladar y el de mi novia que no supimos apreciar el plato.... Aun asi ella se dejo el plato lleno y los cubiertos visiblemente cruzados, al igual que yo; el camero aun habiendose percatado por su cara, se los llevo sin preguntarnos la opinion.
Luego nos trajeron un tataki de atun con sesamo y berenjenas, muy bueno, sin ningun fallo.
El cabrito de despues con cebolletas, era exquisito muy muy bueno y tierno, tal vez le an~adiria algo mas en la guarnicion aparte de las 5 cebollitas platillo.
El pre-postre un carpaccio de higos con helado, correcto. Aunque preferiria que se viera mas enteros los higos.
Y como postre un bombon de chocolate amargo y bola de helado de chocolate, un tanto pesado tanto chocolate... Pero rico. Lamentablemente una de las dos frambuesas de decoracion del plato de mi novia, tenia moho; en las mias no me percate, ya que las habia ingerido sin mirar...
Para beber, pedi una agua grande, nos la trajeron de medio, cuando pedi una segunda botella comiendo el TAtaki; el camarero se olvido, y aun la estamos esperando... Elegimos un vino blanco Gewurztraminer, que nos encanto, dulce y afrutado. Nos servimos nosotros mismos el vino.
La conclusion es que me esperaba mas, me hubiera encantado saludar al Sr. LLUIS, supongo que si el hubiera estado todo hubiera ido mejor, y que no se dejen llevar, que sean siempre exigentes con ellos mismos.

Por fin nos decidimos a visitar el Celler de Matadepera en nuestra “vuelta a las raíces” (me refiero a que después de visitar muchos restaurantes “de autor” donde en ocasiones prima la presentación, lo rebuscado o el juego por encima del sabor lo que nos apetece desde hace un tiempo es la cocina tradicional BIEN HECHA). Acierto total, tanto en comida, como en trato. Buenas cocochas de bacalao y estupendo todo lo demás (ensalada de otoño, pichón con arroz de múrgulas, tataki de atún con berenjena y los postres). Sin duda para repetir.

Después de leer los comentarios que se hacian del restaurante en esta página web nos decidimos a visitarlo por proximidad y la verdad es que quedamos gratamente satisfechos.

Optamos por el menú gastronómico ya comentado de cinco platos y dos postres por 48 Euros más dos euros por pan, aperitivo y petits fours.

Aperitivo compuesto por un chupito de caldo, y unos chips de yuca todo muy bién y que cumplía con su función de abrir el hambre.

Los platos fueron:
- Raviolis de queso de cabra y mango. Excelentes.
- Tartar de atún. Mi acompañante pidio si se lo podían cambiar por otra cosa antes de hacer la comanda y le ofrecieron con mucha amabilidad la tarrina de foie con membrillo.
- Parmentier de "llamantol" con su caldito. Para nosotros el mejor de los cinco.
- Rape al "all cremat". Muy bueno pero un plato más arriesgado sinó acaba de gustarte "l´all cremat". El rape en su punto.
- Colomí (pichón) con arroz con murgoles (colmenillas). Todo muy bueno.

De postres:
Sopa de fresones con sorbete de maracuyà. Quizás la sopa demasiado ácida.
Carpaccio de higos con helado de vainilla. Muy bien.

Para beber un cava brut de Colet por 16 Euros, que acompaño a la perfección.

En resumen para variar no fue mal seguir los consejos de los veremeros. Seguro que repetiremos.

Restaurante acogedor con pocas mesas suficientemente separadas y bien vestidas.
Chef-propietario-Jefe de Sala de primera. Estás como en casa, bueno.... mejor porque ni cocinas ni lavas los platos y te leen el pensamiento: te traen el GT cuando estás pensando en el.

Nos ofreció un menú degustación con:

Apertivo:
Chupito de crema de camagrocs (excelente)
Chips de yuca (rico)

El menú (creo que fue este el orden):
Terrina de foie de pato con membrillo (muy bueno)
Tartar de atún. (perfecto, trozos de atún perfectamente identificables, muy sabroso)
Macarrones con bogavante y trompetas de la muerte. Las trompetas de la muerte formaban parte de la salsa de los macarrones. (Muy ricos, sabrosos. Quiero más)
Merluza, creo que era merluza.... no me acuerdo, rayos!
Arroz con pichón. El arroz ligeramente caldoso, muy sabroso. El pichón fileteado, rico.

Bebimos: Jean Leon Chardonnay (no recuerdo la añada) y una copa de Bembibre (Bierzo) para el pichón

Postre:
Carpaccio de higos con naranja y helado de vainilla (espectacular)

Café, bueno
Dos cohiba mágico maduro cortesía de Francescf, perfecto.
Varias copas de PX El Maestro Sierra Viejísimo

Un poco después...

Yo un GT de Tanqueray Ten y Fever Tree,
Francescf, nada que conducía :D

No voy a hablar de dinero, no pagué, pero la comida la hubiese pagado aunque me hubiese costado el doble y también hubiese salido contento.
Por poco destrono a mi restaurante de cabecera, el inconveniente es que me queda lejos de mi zona de influencia, pero es un sitio para ir a menudo.
Comí el menu gastronómico, muy completo, compuesto por 5 platos y 2 postres entre los que destaco los raviolis de queso de cabra y mango y el parmentier de bogavante, un diez. Para beber tomamos un Gramona Imperial gran reserva que cumplió su función y un Px Lustao San Emilio que maridó perfectamente con los postres, que por cierto fueron divinos. El entorno es una casa rústica, yo me he sentido como en casa, y es que lo que hay que valorar por encima de todo es la comida.

Me habían hablado muy bien de este restaurante, y como estaba en Barcelona y tenía un par de horas libres al mediodía puse en marcha el GPS y me fui “pallá”.
Restaurante con varios salones totalmente diferenciados, uno de ellos un reservado con chimenea que habrá que probarlo en invierno, el fuego marida muy bien con la sobremesa de una buena comida.
Como no tenía mucho tiempo opté por el menú Clásico, (38,00€)
Este menú tiene la variante de carne o pescado, pudiendo elegir entre “Un Pescado de mercado con almejas y algas”, (por cierto una receta del El Bulli) o el “Solomillo mignon con puré de manzana y salsa de trufas”. Difícil elección.
Me he decantado por el de pescado, compuesto por,
Dos aperitivos
Ensalada de verduritas con foie de pato.
Arroz con ceps y parmesano.
Corvina con almejas y algas.
Y de postre una Crema rusa con fresitas del bosque.
Todo ello regado con cava de la casa, por cierto como iba solo, y sin necesidad de pedirlo me ofrecieron la posibilidad de servírmelo a copas.
Café….
Por lo que me han explicado, es uno de esos restaurantes donde los hijos del propietario, después de formarse trabajando en cocinas como la del Celler de Can Roca han cogido las riendas del negocio, una formula que está dando muy buenos resultados y que parece que aquí también los está dando.
Resumiendo, una buena opción y un restaurante en que habrá que seguir los pasos de estos jóvenes cocineros, que por lo visto tienen ganas de llegar muy lejos.

Restaurante situado en una casa de pueblo con un bonito jardín, pero la sala en la que estuvimos era un tanto decrepita en cuanto a ambiente. Estucado años 70, sillas con el tapizado con manchurrones, cuberteria de la bisabuela... La comida bien, correcta. Degustamos un foie trufado muy bueno, algun plato con excesode aceite, pero en general buena calidad de la materia y buena elaboración. Los postres también muy buenos. Menú degustación 48 euros/persona, bebida aparte. RCP justita.

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