Restaurante El regajal de la cruz

Datos de El regajal de la cruz
Precio Medio:
46 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
6.6 10
Comida:
7.4 10
Entorno:
8.6 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Cantabria
Localidad: San Felices de Buelna
Dirección: barrio sovilla 70
Código postal: 39409
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 36,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


11 Opiniones de El regajal de la cruz

Cinco personas, 4 adultos y una niña.

A compartir

Rabas (10). Correctas, con una sal especiada que hacia "novedoso" el sabor.

Berberechos (19). Enormes, quizá demasiado. Abiertos al vapor. Bien.

Boletus (16). Buen producto aunque laminado demasidado fino y con exceso de plancha. Regular.

Individuales

Entrecot -2- (19 c/u). Bien, buena carne al punto pedido. Sin complicaciones.

Magret (18). Se pidio muy hecho, cosa que no entiendo, asi que si estaba correoso sería por gusto del comensal. Excelente confitura de naranja para acompañarlo.

Lubina parrilla (21). Buen lomo con una guarnición de ensalada de berros. Bien.

Postres que lamento no recordar dado el tiempo pasado, facturados a 5,50 c/u.

Bodega

Cava Joan Raventos BN (17). Tan conocido como rico.

La Vendimia (D.O. Rioja). Nos fue odrecido en Magnun para beber lo que nos apeteciese. Fué aproximadamente media botella y se facturaron 16 Euros. Un tempranillo fresco, con buena fruta en boca, facil de beber.

Fuimos invitados a los cafes y un par de copas de PX.

El local tan curioso como siempre, buena vajilla, cristaleria y cuberteria. Servicio impecable.

A los precios sumar el Montoro correspondiente.

Nueva visita a este restaurante, en un día de los primeros de temperatura de primavera de este año, eso sí, a finales del mes de junio.

Tras unas olivas y un godello en la zona exterior, 5 comensales hemos comido en la zona del portal, tras los arcos de piedra, en una amplia mesa y por tanto en un entorno muy agradable.

Hemos compartido, pero emplatados:

Ensalada de salmón con aguacate.

Chipirones pequeñitos a la plancha.

Foie con alcachofas.

Fueron creciendo en nivel según iba saliendo los entrantes, normal y algo “con un poco de todo” la ensalada, buenos los chipirones, con un buen punto textura y muy bueno fue el foié con la alcachofas, que en este caso efectivamente era lo que se anunciaba(en muchos lugares lo llamado foié no es tal).

De platos se pidió, merluza a la plancha, atún rojo también a la plancha y cachón guisado con cebolla.

Todos los platos recibieron elogios y en concreto el que yo comí, que era el cachón, excelente en su punto, textura y melosidad.

De postre, pondero una tarta de queso, que se presentó sobre una base de crema inglesa con crema de arroz, que estaba quizás lo mejor de la comida, y más considerando cuanto abundan las tartas de queso y cuantas defraudan.

La carta de vinos que presenta cosas interesantes a buenos precios. La final hemos tomado fuera de la misma, un Riesling Vin D¨Alsacia del año 2011 y Regina Viarun 2011 Ribeira Sacra de mencía. Buenas copas, con cambio de las mismas evidentemente y con una buena temperatura.

En los postres la casa, nos obsequió con un PX, que no recuerdo cual era, pero que tenía un buen nivel.

Unos cafés sin nada más (por los controles de tráfico) completaron una sobremesa que se prolongo por el espacio de más de una hora.

Al no saber el precio final, no puntuaré tal capitulo.

Como resumen lugar agradable, con servicio, cocina y vinos de buen nivel, lástima de su ubicación fuera de los circuitos diarios, pero si se tiene tiempo y se quiere pasar un día, lugar a recomendar.

No fué fácil llegar, sobre todo porque ibamos desde Puente Viesgo de tomar las rabas y el camino es un poco más complicado que desde Santander. Aparcamiento propio, casona grande, patio que tiene que ser muy bueno para comer o cenar con mejores condiciones atmosfericas. Buena recepción por parte de Javier y originalisimas instalaciones; sofas, butacas, esculturas, un gran piano de cola, mesas bajas de salón... parece que estas en una casa particular o en una tienda de anticuario. La palabra más escuchada fué "precioso".

Mesa grande y bien vestida para seis adultos y una niña. Buena vajilla, buenas copas, cubiertos que mezclaban la plata con la alpaca.

La niña comió un plato de pasta con una salsa gruesa de tomate y cebolla. Rica. (4 E)

Al centro:

1,5 Gambas ajillo (total 24 E). Gambas, pequeñas y ricas. Excesivamente picantes para algunos de los comensales. Y es cierto llevaban demasiada cayena, pero a mi me encanta el picante...

1,5 Jamón iberico (total 33 E). Excelente, cortado a mano en pequeñas lonchas.

1,5 Pastel de setas (total 21 E). Muy bueno según todos los comensales. Yo, al untar una tostada con el pastel, olí la nata y allí se quedó. Como guarnición un salteado de tomatitos cherry que estaban muy buenos.

Individuales:

Dos de perdiz de campo en escabeche (18 E c/u). Clásicas, quiza un poco demasiado hechas para mi gusto. En boca me sonaban más a granja que a campo.

Rodaballo plancha (21 E). Rico. No lo probé pero le gustó a quién lo comió.

Entrecot (20 E). Bueno, grande, sabroso. Acompañado de una especie de patatas panadera con sabor a hierbas de campo y toque de limón muy ricas.

Tomate relleno de brandada (14 E). Rico, un tanto basta la brandada y con un fondo de patata que gustó a quién lo comió.

Zamburiñas grantinadas (12 E). Clasica bechamel con trozos de zamburiña. Gustó.

Cinco postres (5,50 c/u). Tres coulant de chocolate ricos, una tarta de limón excelente y una de queso que la persona que la comió califico como una de las mejores que había tomado en mucho tiempo.

Dos de Tinto Regina Viarum (14 E c/u). Pura Mencia, vino de la Ribera Sacra que se está ganando a pulso un hueco en el mercado. Muy bueno y a un gran precio.

Cava Roger Goulart Brut Nature 19 E). Bueno, pero no convenció del todo a quienes lo bebieron. Le faltaba cremosidad.

Pan, agua, un Cardhu (6 E), unas copas de un PX (invitación de la casa) que vino servido para acompañar los postres y los cafes (idem) cerraron una buene comida.

Es un sitio para volver. Ninguno de los platos emocionó, pero tampoco defraudo nada de lo que salió a la mesa. Excelente atención y entorno.

No se porque motivo lo recomienda la guía michelín. Para empezar en mis dos visitas a este restaurante el pan estaba duro, se notaba a leguas que no era del día. La comida escasa y en ocasiones sin terminar de hacer. Los postres parecían de menú del día y el servicio bastante tardón. Desde luego, que vayas a comer, te cobren 60 euros y acabes en Chovolatería Valor comiendo un chocolate con bizcocho para quitar el hambre, me parece un poco timo.

Además de la comida y servicio, los baños un poco sucios y el aspecto que da la entrada con la recepción totalmente desordenada es algo que no deja buena sensación.

Eso si, el recinto y el lugar están logrados pero con arbolitos y pianos no se llena la panza.

Restaurante que he tenido desde hace bastante tiempo en agenda para su visita, con la idea preconcebida de: difícil de localizar, excelente decoración, posibilidad de comer en la zona exterior y buen servicio.
El tema de la localización resultó tremendamente sencillo al acceder por la nueva carretera que atraviesa el rio Besaya, la decoración en sí resulta muy agradable y la posibilidad de comer en la zona exterior, resultó impensable dado que se trataba de un día de los numerosos “de perros”, que estamos sufriendo en este invierno cántabro.
Cuatro comensales nos acomodamos en una amplia mesa en el comedor superior, tras una excelente recepción.
Tomamos para compartir pero emplatados desde la cocina:
Pate de setas y champiñones: sabía a tal, como en mi criterio deben de saber.
Albóndiga de palometa: bien presentada en un pequeño cuenco y que aunque era simplemente una unidad, se trataba de una de esas albóndigas que podemos llamar gigantes.
De platos:
Dos comensales se decidieron por cachón a la plancha, un tercero por codornices y el cuarto, en este caso mi plato, por venado estafado al vino tinto: raciones generosas en los cuatro platos y en concreto mi plato: buena la carne, con buena integración del vino y ahí se quedó.
De postres, en mi caso brazo de gitano: hacia mucho que no comía éste postre, pero el mismo no me recordó aquéllos brazos de gitano que tengo idealizados de hace muchos años, posiblemente sea eso, una idealización.
Unos cafés y un GT preparados completaron la comida.
En cuanto a la carta de vinos, la encontré algo escasa, precios razonables y no teniendo en existencias algún vino de los pedidos y si, nos presentaron algunos opciones fuera de carta. Al final tomamos Belondrade Lurton del 2006 y Al Muvedre de 2009. Buenos copas y en cuanto al servicio del vino en sí, el blanco con buena temperatura con cubitera y precisando rellenar en alguna ocasión las copas los comensales.
Tras la comida nos enseñaron ciertos rincones del restaurante que resultan realmente agradables para disfrutar en una nueva visita. Una buena despedida.
La sensación al final, en cuanto al servicio y amabilidad cumplió con creces las expectativas y en cuanto a la cocina en sí, creo que hay que dar segunda oportunidad, pues ninguno de los platos consiguió que se recuerde y que te obligan a comentar: hay que volver a comer tal plato.

Volví después de un tiempo a comer a este rte. en día de trabajo. Día de sol, comimos en la terraza. No era para menos. Cantabria, 1 de diciembre y 22º de temperatura. No describo el rte. pues anteriormente lo han realizado. Magníficamente cuidado y decorado.
Buena cristalería, mejor cubertería (plata), fuentes y champaneras de alpaca plateada..
Eramos dos personas y tomamos: De entrantes: Alubias blancas con pato y trufa negra(15,12 E.), mi acompañante las alabó, pues estaban muy suaves y sabrosas y Pastel de setas de otoño(15,12 E.), buena ración y con sabor a bosque.
De segundos: 1 perdiz de campo, a compartir(19,44 E), bravía, con sabor a monte, bosque. De postre, Leche frita(6,50 E.), la compartimos, muy rica.
Para beber cava Conde Caralt Blanc de Blancs, como solo bebía yo, nos cobraron 1/2 botella(13,00), acompañó muy bién el día y la comida. 1 cerveza especial de aperitivo(2,70 E.), 2 de pan(1,62 E. pax) y 2 cafés invitación de la casa.
Con la nueva carretera de vá de Barros a Aés, el acceso ha mejorado y ya no hay tanto "labarientu".Debo indicar que las raciones son abundantes.

Solo decir que es uno de los sitios mas especiales de Cantabria. Solemos ir en verano y realmente merece la pena pasar una velada en esa terraza tan especial.
La comida es estupenda, de mercado con algun toque especial.
Tomamos como entrantes unas gambas de huelva espectaculares junto con un foie al horno muy rico. De segundo un timbal de calabacín riquisimo y bonito encebollado, espectacular.
Como postre leche frita y manzana asada, perfecto.
Por cierto Javier nos preparó el mejor GT que hemos probado, la noche nos acompaño y no dan ganas de marcharse nunca.
Estoy deseando que hagan una pagina web, para que la gente pueda ver el sitio tan especial que es.
Espero volver muy pronto

Una fabulosa comida la que disfrutamos, aunque lo soleado del día y lo pintoresco del sitio desempeñan también un importante papel. Era sólo cuestión de tiempo que Javier y su equipo le tomaran el pulso a los fogones de esta aventura. Compartimos tres entrantes de los que sobresalieron unos callos de otro mundo, simplemente para tomarlos de primero y de segundo, muy sabroso también el milhojas de calabacín, mejillones y pescado. De segundo también pescados para toda la mesa con la plancha ya totalmente puesta a punto, aunque creo que, para redondear la presentación recurriría a platos de mayor diámetro. Los postres mantienen la línea, muy sabrosa la tarta de queso, un clásico de Setién, pero ligeramente puesto al día. Ahí está el secreto. Igual, pero distinto. Javier tiene la capacidad de reinventarse día a día y de ser siempre el perfecto anfitrión, a él le debo, en esta ocasión, el probar el tan llevado y traído Riesling, concretamente de Alsacia. Perfecto.

En un magnífico entorno y marco, Javier y su equipo se superan día a día. Comer en esa cosona montañesa y en día de sol es muy dificil superarlo.Tomamos 4 platos que fueron compartidos por los dos comensales que éramos. Ensalada templada del día (15,00)agradable y abundante. Arroz con almejas y chipirones (16,00), cremoso, en su punto y con abundancia de chipirón y almejas de buen tamaño.Callos (14,00), soberbios, untosos, gelatinosos de los mejores que había comido en muchos años. Y para cerrar Venado macerado en vino (15,00)magnífico y con una salsa muy bién ligada. Para beber Pago del Vicario 50-50, muy frutal, con cuerpo y a la temperatura adecuada. Buena carta de vino, que Javier va cambiando cada 6 meses sobre unas 8o referencias, riojas, riberas, albariños, ruedas, cavas y champagnes.
Las raciones son abundante, buena vajilla, cristaleria adecuada y servicio muy atento.

Después de tantas comidas, todas excelentes, en la Casa Setién de Doña Pilar, no la de ahora, fue una alegría reencontrarse con Javier y con parte de su equipo en esta nueva empresa. Un entorno cuidado con mimo y con un gusto exquisito hasta en el último detalle, aunque, hablando de la comida, que es algo de lo que hay que hablar cuando se trata de un restaurante, creo que aún le falta por encontrar su propia línea. Tras un par de visitas los entrantes y los postres mantienen el nivel, pero los platos de pescado están muy lejos del nivel que podría esperarse, un pámpano encebollado recocido o, la segunda vez, un rodaballo con chipirones pasado de sal. Después de este año que ha pasado desde nuestra última visita es hora de volver. Lo mejor, como está garantizado, el trato tan personal de Javier y su voluntad de mantener varios platos fuera de carta. Creo que es en este aspecto, difícil de encontrar, el de la "cocina de mercado" donde Javier puede encontrar esa luz.

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