Restaurante Montes en Valencia

Restaurante Montes

18
Datos de Montes
Precio Medio:
22 €
Valoración Media:
7.0 10
Servicio del vino:
5.7 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
6.6 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Ciutat Vella
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Tradicional
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 10,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


18 Opiniones de Montes

Cada vez son más los locales que amplian su oferta ofreciendo almuerzos pues "la cultura del almuerzo" en la ciudad está cada vez más presente. El local no tiene cambios importantes en lo físico y en la pequeña barra de la entrada eliges entra la oferta de tamaño del bocadillo (bocadillo, bocadillo, no marra de pan cortado) y la oferta de viandas previamente preparadas para el relleno. De ésto último no hay muchas posibilidades (para lo que suele ser habitual en otros lares) con un alto predominio de las tortillas. En cuanto a tamaños, hay el bocadillo clásico (algo menos de media barra) que con la bebida sencilla, aceitunas y cacahuetes más el café o cortado cuesta 5€; la versión de bocadillo extra (algo más de media barra) cuesta 7€; hay "el pequeño", pero que es casi una tapa y no merece entrar en las opciones de un almuerzo popular. Allí mismo has de elegirlo todo para que te lo lleven luego a la mesa.

El sitio tiene una presencia y ambiente más de restaurante que de bar, aunque las mesas están bastante juntas y no hay mantel; las sillas correctas. Casi lleno de clientes, y no es pequeño; el servicio de sala y el ritmo de cocina es muy rápido, pues no te da tiempo de disfrutar de los aperitivos, bien de calidad, y llega el bocadillo casi con la bebida, que consistió en la clásica cerveza de presión.

El pan, en el caso probado del bocadillo extra, es más que correcto, crujiente, sin excesos de migas, traido cortado por la mitad para facilitar el disfrute. El relleno es más que notable. Lo elegido:

. bocadillo extra de tortilla de la casa y pisto: incluye tortilla con longaniza, chorizo y morcilla bien troceados y con buena cantidad presencial. Mejoró con la incorporación de una base de un buen pisto casero.

Para terminar un bien preparado cremaet con el previo aviso de que se pagará aparte. En este tema hay gran variedad de respuestas: algunos locales incluyen el cremaet como una opción más sin sobrecoste; otros cobran un pequeño suplemento (0,5-1€) por el trabajo extra de su preparación (y quizás el alcohol añadido) que puede entenderse como la diferencia de costo habitual entre un cortado y el cremaet; más excepcional es el caso, como aquí, en que te cobran un servicio completo a pesar de no tomar el café incluido en la oferta global. La verdad es que tiene poco sentido que puedas almorzar un bocadillo completo, bebida y complementos de aceitunas y cacahuetes más cortado por 5€ y que por el cremaet te cobren 3€.

  • cremaet

  • bocadillo tortilla con embutido y pisto

Poco más que decir del Montes, ya un veterano de los restaurantes valencianos.
Local clásico con decoración algo ecléctica pero predominentemente tradicional y en cierta forma acogedora. Para mi gusto excesivamente iluminado por la noche, aunque es cierto que la sensación general es de orden y limpieza.
El trato en sala atento y profesional, aunque en algunos momentos quizás con excesiva confianza y familiaridad.
Pedimos el menú de 18 euros eligiendo como entrantes para compartir milhojas de manzana caramelizada con foie y queso rondeño (correcto aunque con excesivo foie y de ración algo escasa) y chipirones a la plancha con habitas y ajitos (bien, sin maravillar, y nuevamente algo escasos), a lo que añadimos fuera de menú una ensalada de pollo crujiente, sésamo y mostaza a la miel (una ensalada, sin más). Como plato principal bastantes opciones para elegir, entra las que opté por ragut de rabo de toro (muy bueno, perfectamente cocinado y con ración abundante). Como postre tarta casera de zanahoria, plátano y coco (combinación extraña pero agradable para finalizar, aunque también algo escasa).
El menú incluye una primera bebida, por lo que además pedimos un Venta del Puerto nº12 (16 euros la botella, no excesivamente cargado el precio) que difícilmente decepciona, sin un gran servicio del vino y con una carta de referencias clásicas con bastante de ellas valencianas, lo que es de valorar.
En definitiva, un restaurante clásico en el que su gran baza son los platos de "guiso", que probablemente tendría mejores valoraciones con unos entrantes un poco más trabajados y algo más generosos y con un servicio del vino más esmerado.

Cita mensual de cata ciega (esta vez con antifaces para no ver nada de los 4 colores diferentes de los 4 vinos catados) y luego cena en este local a cargo del organizador.

Nueve comensales para cenar en menú pactado. Unas cervezas (Ambar especial), claritas y aguas para empezar. Problema de nuevo con la temperatura ambiental pues al encender el aire acondicionado se siente llegar el viento frio y si se apaga el calor de apodera del comedor y eso que en la parte delantera de las ventanas a la calle siguen aireándose con las ventanas abiertas, pero el fondo del comedor, con aire acondicionado, y estando solos o te calientas o te enfrías

Al centro y a compartir:
. milhojas de manzana caramelizada, foie y queso rondeño. Esta vez el tamaño era algo mayor, para dos bocados; me sigue pareciendo una acumulación de productos sin acabar de integrarse como conjunto; mejorado el caramelizado, le aporta textura interesante.
. ensalada: muchos productos verdes y no verdes; el sabor final es agradable y el aliño ensambla algo mejor al conjunto.
. chipirones con ajitos y habitas. Bien realizados y bien de sabor. La ración compartida tampoco es nada voluminosa.

Para principal y a elegir. Nombraré los que tomamos:
. manitas de cerdo: simplemente pero bien logradas como guiso casero; nada de presentación ni de cocina compleja pero bien de sabor.
. codillo guisado: es más bien brazuelo pero con buen punto de cocción de la carne; sin mucho complemento.
. entrecotte: delgada pieza, con buen punto de plancha.
. rabo de toro: muy recomendable, buen guiso, buena ración, para mojar pan
. suquet de pescado (merluza) con gambas: de lo mejor, perfecto punto de guiso, sabor intenso, buen producto.
. medallones de solomillo: a la vista, plato muy correcto.

Postres:
. flan de huevo con algo de queso: correcto
. brownie de chocolate: bien en la presentación
. tarta de zanahoria, galleta y plátano: ingredientes complejos pero resultado final correcto. Ración corta ante muchas peticiones.

Un pan reseco. Un buen Venta del Puerto nº 12 crianza 2011 sin ni siquiera dar a catar. Servicio rápido y eficiente a punto de pasar la línea roja de familiaridad. Cafés finales y un rato de ver las fotos de la cata con antifaz alargaron la velada.

La semana pasada tuve una visita de trabajo y fuimos a comer. El arroz meloso de boletus y gambas estaba expectacular y los entrantes muy buenos tambien.
Lo recomiendo por su gran relacion calidad precio.

Me sorprendió leerlo en la guia de este último año pues ya conocía el local desde muchos años atrás. Sigo sin saber por qué él está recomendado entre tantos que están en el mismo nivel.
Buscaba evolución y he encontrado que los menús han reducido mucho las opciones a elegir, mantienen el precio; el servicio muy profesional pero para no estar ni de lejos lleno, no fué muy dinámico.
El menú lleva la bebida incluida pero las cervezas pedidas (Marzen Turia) no entran en el menú y el suplemento asciende a 2.50€ cada uno. El vino por supuesto no se incluyó en el precio (ni se esperaba), tan solo la fanta de limón para hacer una clarita fue lo que sí entró. No se bebió agua. Los cafés, correctos, van aparte
El vino fue Miracle 120 aniversario 2013.
Una pequeña tosta con un poco de ajo arriero sirve de entrada.

Comida para 4 de menú de 18€. Ello implica elegir dos entrantes con ración para los 4 según nos anuncian. Tomamos:
. milhojas de manzana caramelizada, foie y queso rondeño. Un cuadradito de casi un solo bocado, en el que milhojas es más bien mil capas. Escasa ración y un conjunto no muy integrado en sus ingredientes.
. chipirones con ajitos y habitas. Chipirones de tamaño medio, bien de plancha; la compañía correcta y escasa.

Principales:
. arroz meloso de setas, langostinos y chipirones: bien de sabor, muy bien de ración, pocos tropezones. Servido en cuenco y como siempre, el segundo cucharón es mejor que el primero.
. plato de cuchara, que es un estandarte de la casa. Hoy tocaba una cocción de alubias blancas, pintas, rojas, judiones, garbanzos; como material sólido hay chorizo, morcilla, maneta, rabo de cerdo. La ración correcta sin más. Las legumbres normales; la calidad de las carnes regular.

Postres:
. tarta de zanahoria, galleta y plátano: ingredientes complejos pero resultado final correcto. Simula al clásico pastel de galletas María con café (o chocolate) por encima y espolvoreado de coco.
. hojaldre de manzana al que se pidió no incluir la nata. Nada destacable.
. flan x 2. Correcto.

Los mencionados cafés y nada más.
¿La recomendación Michelín? Creo que se queda en la pegatina de la puerta.
¿Por qué suspender el entorno? Porque en día de calor, sin aire acondicionado, con ventanas abiertas mantenían una temperatura adecuada pero permitió que en una mesa se fumara con la mano fuera (como por la ventanilla de un coche) con el problema de que la corriente de aire de la ventana abierta hacía llegar el humo a nuestra mesa. No fue ni uno, ni dos, ni cinco cigarrillos.

Es la primera vez que voy al restaurante, me lo habían recomendado y desde luego he salido encantada,el entorno acogedor, el trato :atentos,muy cercanos y amables.
Los platos bien elaborados ,muy bien presentados, las raciones aceptables .
Ha sido la primera pero no la última vez que voy a ir al rte.

Un dia entre semana y lleno de todo el comedor, incluso alguna mesa dobló. Pese a ello el servicio de mesa no se resiente porque los camareros son bastante eficientes y amables. Local ya descrito y esta vez estuve en el comedor del fondo donde con amplias sillas y una distribución adecuada permite estar con mesas juntas pero sin demasiado contacto.
En mesas hay unas copas que se emplearon para el agua y las mismas se repitieron para vino blanco; con el tinto hubo cambio de copas y leve mejoría de las mismas. Vinos servidos a buena temperatura. Nueva carta de vinos, esta vez no acertamos el fallo, muy restringida y muy clásica (demasiado), por ejemplo en Riojas: Muga, Rioja Bordon, Villa Ardanza y Marques de Caceres.

Hay carta de comidas, pero casi todos vamos o bien al menú estrella de 12.95 eligiendo un primero entre casi 20 platos, un segundo entre 14 opciones si bien por ejemplo en pescado hay solo merluza o bacalao en diferentes presentaciones; y un postre de entre los clásicos con algun guiño diferente. La otra opción de menú, que sube a 18€ son tres entrantes a elegir entre 5 opciones del dia y un arroz (tarda 20 minutos) interesante más el postre. Era tarde y sin ganas de esperar.

Seis comensales: un pan normalito con un aceptable aceite casAlbert permitió ir haciendo camino mientras servían los platos de forma un poco separada con lo que algunos esperaban (los frios) mientras llegaban los calientes; menos mal que pusimos al centro y de extra una ración de calamares rebozados poco interesantes con mayonesa básica y unos callos que estaban mejores que la última vez aunque un poco más de valentía en el picante hubiera mejorado la situación.

De primeros: 4 chipirones a la plancha bien presentados, algo tirante la carne, buen tamaño; escalibada con ventresca bien y alubias del dia que fueron garbanzos muy correctos. De segundos crep de verduras (podía ser también primero) correcto, hojaldre bien presentado pero flojo de contenido; 2 de carne de cerdo ibérico con salsa al vino reducido bien, bacalao a la riojana, con un pisto casero que salvó al bacalao que estaba demasiado cocido aunque bien desalado; lomo plancha correcto en buena ración.
De postre uno de manazana asada, limpia sin corazon: más que bien.Dos de puding de coco más interesante en el oido que en la boca, brownie de chocolate bien y dos se salieron el menú y fueron a un muy interesante postre de torrija con helado de vainilla: un acierto.

Para beber dos de agua de litro y sin cervezas fuimos a un Blanco pesacador un vino de aguja que aun con el calor actual viene bien de entrada. Para más contundencia luego pasamos a un Venta del puerto nº 12 que estaba muy en su punto. (17.50€). Dos cafes del tiempo y undescafeinado más un poleo completaron la fiesta.
No hubo opcion de repetir cafes ni chupitos que sí ní en otras mesas ¿?.

Buen sitio para comida hacia lo casero (más a cantidda que a calidad) y sin complicaciones a un precio accesible. No destaca en nada y cumple en todo.

Debo haber pasado cientos de veces por su puerta, y reconozco que gracias a los comentarios de las personas que aportan sus opiniones en Verema, anoche me acerqué a cenar en este clásico establecimiento.

Profesional y atento servicio, cocina sin experimentos y de buen resultado. Unos excelentes calamarcitos, rape en una rica salsa, sus al parecer famosas croquetas de bacalao, rabo de toro y postres tradicionales.

Me sorprende haber pagado 25 euros por comensal, cuenta muy moderada.

Sin duda, un local recomendable.

He decidido titularlo asi por dos motivos, primero porque lo tengo cerca y después por la atención del personal si a eso le añadimos que siempre comes de categoria no es de extrañar que para cualquier celebracion familiar sea nuestro restaurante ideal,especialidades las que luis te aconseje no fallarás.
Y como le dice mi padre a mi madre cuando van a otro sitio:mejor en el montes

Es un local que conozco como la palma de la mano; desde siempre he ido a celebrar mi cumpleaños allí, primero con mi novia y después con mi mujer; que al final resultaron ser la misma. Allí es donde todos los años, un par de veces, nos reunimos todos los amigos de la infancia, ya no nos vemos tanto como nos gustaría, cosas de la edad, el trabajo y la familia. Nunca perdono ese espléndido rabo de toro
Lo considero un lugar especial, que ha sabido adaptarse a las nuevas necesidades de nuestros escaldados bolsillos; hace un año que nos reunimos nos sorprendieron con un abultado número de platos en un más que económico menú. Y desde entonces procuro comer allí por lo menos cada dos semanas. Siempre como fuera de casa; y de vez en cuando se agradece ese tipo de comida a ese precio. Los que coman siempre fuera de casa me entenderán. Es más, hoy voy a comer allí. Se me ha despertado el gusanillo.

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