Restaurante Boroa

Restaurante Boroa

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Datos de Boroa
Precio Medio:
75 €
Valoración Media:
7.7 10
Servicio del vino:
6.6 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
8.9 10
Calidad-precio:
7.1 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Tradicional
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 38,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


18 Opiniones de Boroa

Siempre es un placer acercase hasta este restaurante, incluso en días de lluvia como hoy, las vistas son tranquilizadoras.

Hoy me acerco después de un buen tiempo sin hacerlo, atraído por los enunciados del menú txindoki, para mi ya un menú por composición y precio acorde a los estrellados de la zona, donde generalmente el menú, como en este caso es de 80€+iva o parecidos.

En mi ultima visita el menú fue mas acorde con lo siempre ofrecido, en un restaurante al que nunca le ha faltado el trabajo y el aplauso de sus convecinos, pero mas tradicional, este de hoy, para mi, es un esfuerzo por estar y conservar esa estrella, aunque reconozco que el local estaba lleno y a mi alrededor, no veía mas que platos de chuleton, bacalaos y elaboraciones mas sencillos, por lo tanto la clientela sigue fiel al estilo de siempre, por algo será , como comentas bilbis , intentan que este menú refleje algo , que hasta que no tuvieron la estrella , tampoco pretendían o eso creo .

Empezamos con dos aperitivos, cremoso de alubias blancas y salmón ahumado con queso crema, el cremoso caliente y sabroso y poniendo el punto mas fresco el salmón.

Acompañando a la variedad de panes, maíz, espelta, rustico, pasas y nueces y centeno un buen aceite de la variedad arbequína.

Como primer entrante para mi , ostra tibia reposada sobre aguacate en espuma chispeante de membrillo y caviar Baeri , muy sabrosa , la textura que le da un punto de calor me gusta mas que cruda .

Ana sustituyo la ostra por el Huevo de caserío a 65º con tallarines de Begihaundi y sus perlas negras, en velo de calabaza y vainilla, los tallarines pese a estar pasados por plancha y horno, estaban muy sabrosos y la textura era parecida a cuando los hemos comido con menos cocción, luego además, la gelatina de tinta de chipirón y el velo y sobre todo la untuosidad del huevo, hicieron un conjunto muy sabroso.

Continuamos con foie higo, pan y vino, un trampantojo en forma de higo que encerraba una crema de foie y un poco de vendimia tardía de itsasmendi, acompañado por arena de foie, gelatina de txakoli y como no gelatina de higo, original y con sabor.

Lomo de bonito de bermeo marinado, cubierto de alga nori tostada con patata limón, hojas de mostaza y alga wakame, sabroso y muy en la linea de tratar algunos pescados desde el punto de vista oriental, que a nosotros nos encanta.

Amanita y trufa en huevo de cristal sobre nido crujiente, este fue el enunciado que me atrajo, pero la amanita era una pequeña esferificacion, encima de una espuma de trufa y todo ello en un huevo de azúcar, manitol y todo ello sobre un nido de pan crujiente, es de las veces que me hubiese gustado que fuese un plato mas tradicional, con sus buenos trozos de amanitas, pero aun así, plato divertido y ese contraste entre dulce y salado, nos vino bien.

Vieiras asadas y corazones de puerro joven salteados sobre duxelle de champiñón y erizos de mar, si la vieira esta elaborada en ese punto de trasparencia, esta muy rica y así estaba y los acompañantes ayudaron a saborearla mejor.

Alubias de morcilla con crema fina de alubia pinta, aire de calabaza y vainilla y hojas de pulpo de tierra (berza), tercer trampantojo y en los tres casos dando prioridad al sabor, cosa que es de agradecer, tres alubias de morcilla, la crema de alubias, el aire y la berza braseada, plato de cuchara, sin nada que envidiar en sabor a unas buenas alubias con morcilla y berza.

De pescado lenguado asado a la parilla, merengue del pil-pil de sus pieles con puré de espinacas y algas, muy bueno y el merengue riquísimo.

Acabamos con lomo de corzo en asado breve con gajos de membrillo en aroma de naranja y vainilla, gracias a este membrillo que me hizo mas agradable el plato, después del ciervo del Aizian, ya tenia que haberme olido que el ciervo y el corzo, son parientes cercanos, pero aun así lo volví a intentar y la conclusión es que no me va mucho la caza.

Apartado especial para los postres, no los he visto tan bien presentados y con tan buena pinta en la mayoría de los restaurantes que he visitado, me recordaban más a la pastelería fina francesa que he visto en más de un documental.

Para Ana, ba`ba perfumado de jengibre y maracayá, panacotta y crema helada de hierba buena, bonito, bueno y rico.

Yo cambie este postre, más que nada porque sabía que iba a comer de los dos, por la Tarta de Queso, Membrillo y Frutos Rojos, confitura de membrillo, ganache de montada y sorbete de frambuesa, gracias al amigo cantabro que colgó la ultima valoración de este local, pensar que me podía haber perdido esta obra de arte, arquitectónicamente hablando y de un sabor fino y bien ensamblado, pero esto es mejor que veáis las fotos.

Y como ultimo gran postre y lo digo con la boca grande, “tres chocolates”, otro magnifico montaje, digno de las mejores pastelerías del mundo, con chocolate, blanco, con leche y negro en distintas texturas, chapo.

Para beber un maridaje por 25€+iva y una vez vista la carta y los precios, preferí asegurar, buen rellenado de copa y repetí en tres ocasiones, empezamos con Quibia 2014, que ya se que me gusta, a continuación Waltraud de torres, bueno, rico, sin mas.

Tintos, fusco 2013, me encanto esto de mezclarme de vez en cuando con un gallego y un cantabro, muy de estos vinos, al final me esta afectando, claro luego me pusieron un Roda 2010 y bueno, pues bien, pero hubiese preferido otra copa de fusco.

Para el postre un chateau lecole, sauternes, de los que menos me ha gustado, no se tenia una acidez, extraña, de este y del roda no repetí.

Café y petit fours incluidos en los 80+iva, aunque yo pase del café y me tome un gin-tonic de Anubis, una ginebra de Bilbao, que hacen en Vitoria, vamos una vasca, porque de Bilbao tampoco es, 10,5€+iva.

Para Uxue un menú infantil, de los mejores que he visto, por 28€+iva, una buena rodaja de micuit, dos buenas lonchas de buen jamón, fritos de calidad, calamares y croquetas, un solomillo con patatas y tres bolas de helado casero.
Respecto al servicio, impecable, explicación de platos, atentos al pan, al vino, agradables y profesionales.

En mis dos ultimas visitas , al Aizian y al Boroa , dos de los mejores restaurantes que tenemos en Vizcaya , me he dado cuenta de algo que , para mi es un pequeño problema a la hora de disfrutar plenamente de una buena velada gastronomica , aun satisfaciéndome estas dos ultimas experiencias , he encontrado algo a faltar , ya no se si denominarlo , tan manidamente usado , como falta de sorpresa o de emoción , alguno y no miro a nadie me lo volverá a reprochar , pero noto una falta de satisfacción y no creo que sea por la cocina que hacen ellos , soy yo el que ha cambiado , siempre me ha gustado mucho la comida asiática , siempre he sido de los que no escondía mi gusto por los chinos , cuando todo dios renegaba de estos locales y claro ahora que hay una cocina de fusión , que nada tiene que ver con los chinos de toda la vida , una cocina rica en sabores , texturas , nuevos productos , matices y que de momento me sorprende cada día mas , resumiendo desde que me he vuelto Muñozciano , algo ha cambiado en mi , me sorprende y disfruto mas comiendo en un local como el Kimtxu , sencillo , tabernario y juvenil , o en un local como la Candela madrileña , que en dos restaurantes para mi estrellados y de un nivel sobresaliente , creo que tengo la crisis de los cuarenta y siete , ya se me pasara o no.

Buscando sitio para comer este domingo, valorando todas las opciones en Cantabria que estaban cerradas, decidimos mirar hacia Bilbao y ver que había nuevo por el horizonte. Probamos con Mina, pero estaba lleno. Probamos con este clásico, hay sitio. Perfecto, ya tenemos restaurante.

El sitio es bien bonito. Con buen tiempo esa terraza tiene que ser una gozada. Entramos y cómo vamos bien de tiempo pedimos algo en la barra. Un Martini, un Canei.y por mi parte un pincho de salmón marinado. Estupendo. Precio, 5,50 por todo.

Entramos al comedor. Nos indican la mesa. Ni hablar, es una mesa de centro de sala, le pregunto si nos la pueden cambiar por una pegada a la ventana pero está reservada. Para nuestra suerte había otra disponible.

Ya acomodados, vistazo al comedor. Me encanta este tipo de sitios. Buenas mesas, mantelería de calidad, cubiertos y copas perfectas.

Ojeamos la carta... Hay ostras sueltas a 6,60 la unidad, media docena para compartir. Pedazo ostras señores! Para pedirse docenas si te gustan!

El siguiente entrante, un huevo preparado a 65 grados... Una pasada. La yema consiguen que este mitad sólida, mitad líquida. Una jodida pasada de plato! Lo acompañan unos nuddles de calamar, junto a unos tacos del mismo. Un plato de diez!

De segundos, dudábamos en que pedirnos. Después de pensarlo, ambos nos hemos decantado por un muy buen solomillo a la brasa, con un risotto espectacular. La carne un pelin pasada de más, somos de los que sangre la carne con solo clavarla el tenedor.

Ojeamos los postres....

Por mi parte, tarta de queso. Original. Brutal. Excelente todo! La tarta está rodeada por un arco de chocolate blanco muy rico. El helado de frutos rojos espectacular. La tarta de queso, sobre membrillo, de otra galaxia. En mi top3 sin dudarlo!

Mila, tres chocolates. Soberbio es poco. El dulce de leche que hay entre los chocolates es el colofón a un grandísimo postre!

Como aperitivo, una crema de garbanzos. Muy rica. Luego te sirven un aceite de arbequina... Hemos probado el pan de centeno, el rústico y de maíz. El aceite, junto al pan de maíz para chuparse los dedos!

De beber. He preguntado por una referencia que había en carta, del nombre ni idea pero era larguísimo, por si era parecido al Billecart Rose (ha sido lo que hemos tomado) pero el sumiller nos ha contado que tenía un sabor como desconocido... No me la he jugado y he ido a lo seguro. Billecart nos encanta!

Dos buenos cafés han culminado una gran comida.

Hacía tiempo, que no salíamos con la intención de volver mañana a comer en el mismo sitio. Este, se ha ganado más de una visita al año. El trato de, personal perfecto en todo momento.

Nos volverán a ver por aquí!

Un marco idílico y genuino . Probamos el menú Txindoki de 80 euros +IVA. Parece un menú influenciado por su estrella y con la idea supongo de desarrollar y ofrecer una cocina algo más avanzada y moderna. Bien pensado , otra cosa es convencer.
En mi opinión y excepto un magnífico huevo de cristal y amanita, que lo clavaron, como se suele dedir vulgarmente, la primera parte del menú, la de los entrarntes , no convence, no es consistente. Buenos deseos, pero no parece el estilo de la casa. Ni la ostra , ni el txangurro, ni sus presentaciones, ni el pulpo,algo chirría..., no su estilo.
Sin embargo llegamos a los segundos, donde otros menos clásicos se difuminan y aquí, aparece lo mejor. Soberbias y equilibradas alubias de morcilla con aire, el magnífico atún rojo al que le sobraba la tempura y el toque japonés y un un euskaltxerri excelente, dentro de lo que el euskaltxerri es capaz de dar , claro. Un gran postre de zanahorias y tapioca, un buena carta de vinos a precios moderados y un servicio discreto , sin demasiadas atenciones , pero correcto. Un buen restaurante, sin duda, pero creo que cada uno debe seguir su esencia y apoyarse en su poder. Me quedé con las ganas del menú Bizkargi, mucho más barato, pero con huevo de caserío, merluza y cordero, ésto sí.....

Acabamos de estar en este restaurante almorzando, celebrando la jubilación de mi progenitor; éramos cinco.

Elegimos el menú Txindoki de temporada, con maridaje.

Destacar que el restaurante estaba lleno, había una boda de no muchas personas al inicio del comedor, y justo enfrentados otro grupo casi tan grande como el enlace. En la parte posterior, donde nos ubicaron en una mesa amplia, estaba también lleno.

Del menú a destacar el aperitivo, salmón marinado, jugoso y bueno.

De los platos principales, originalidad a rabiar el huevo de cristal y el capuccino de espárragos.

Perfecto Lenguado a la brasa, con los txipirones, con su tinta en un bloque rectangular plano. Exqusiito.

Sobre todo el servicio, y más en un día a pleno rendimiento, atento, preguntando si estaba todo bien, en su justa medida de tiempos, sin hacernos esperar y sin meternos prisa. Un 10 para ellos, tanto para la jefa de sala como al chico y especialmente a la camarera rubia, un encanto.

Para repetir.

Tomamos el menu Txindoki o degustación con su maridaje de vinos.
Platos de elaboración maravillosa si excesos con una base de cocina tradicional.
Comenzamos con unos aperitivos de la casa, Crema de sopa de ajo y Chorizo a la sidra.
El primero de los platos no nos parecio excesivamente original pero estaba corrcto y rico, Foie gras en corte de pan de zanahoria, burbujas de maracuyá y gelatina de PX.
El siguiente era otra cosa, originalidad a rabiar, innovación y suculencia, Ostra tibia en ravioli de apio nabo, jugo de carne y aire de mar.
El siguiente nos volvio a sorprender por su saboa a mar mediterraneo, maravillosos, Cola de cigala al vapor sobre arroz “Socarrat” y bullabesa de sus cabezas.
Que decir del huevo de caserío, me recordo a los sabores de la infancia, Huevo a 65º con pétalos de habitas y papada de Euskaltxerri.
El platomd pescado no nos resulto original pero los puntos de cocción en la brasa eran perfectos, Selección de pescados sobre txangurro a la donostiarra.
El plato de carne, al ser temporada de caza resulto apropiado y excelente, tanto en sus sabores como en sus elaboraciones. Supremas de perdiz asadas y sus muslitos estofados en salsa perigord, quínoa y nabo.

Los postres sorprendentes, en particular el primero, un huevo que no tenia huevo en su elaboración y casi se podia comer de bocado cascara incluida, perfecto. Huevo de cristal y frutas sobre bizcocho de pistacho.
“Bizkaia esnea“ en diferentes texturas con kumquat y granizado de naranja sanguina.

Respecto a los vinos tomamos elñ maridaje que aconsejaban, era opcional, pero nos sorprendion un Ximenez Spinola exceptional Harvest elaborado con pero Ximenez y vinificado como un blanco seco. Original a mas no poder.
Los vinos fueron:
Ximénez Espínola Exceptional Harvest (Jerez de la Frontera)
La Vigne Blanche (Sauvignon Blanc) (Sancerre A.O.C. Francia)
Catena Zapata 2009 (Malbec) (D. O. Mendoza, Argentina)
Chivite Colección 125 Reserva 2009 (Tempranillo) (D.O. Navarra)
Jorge Ordoñez Nº 1 (Moscatel) (D. O. Malaga)

En definitiva, una esperiencia sensacional, calidad precio muy buena, servicio atento, copas de Riedel para los vinos y la suerte de tener mesa en el ventanal con vistas al Gorbea que estaba nevado, vamos idilico.
Espero repetir pronto.

Tras varios intentos fallidos, con la respuesta de "tenemos boda" recibida día tras día, al parecer la época ha pasado y por fin hemos podido reservar mesa en este restaurante al que le teníamos ya muchas ganas. Ya no van quedando menos estrellas que visitar y ésta era una de ellas.
Precioso caserío situado en un bonito entorno, muy cercano a Bilbao y de fácil acceso por la autopista.
El exterior dispone de un aparcamiento de buen tamaño, con terraza cubierta y unos jardines que le dan un encanto especial.
Una vez dentro, el local es muy amplio, mesas de muy buen tamaño con una separación entre mesas que permite la intimidad, cosa no muy frecuente. Manteles, cubertería, vajilla, coperío.... todo ello de calidad.
Te ofrecen dos menús, uno largo y otro más tradicional pero hemos venido a probar su carta, hemos venido a degustar sus platos.
De entrada te ofrecen panes variados artesanos además no te ponen tope, puedes elegir los que quieras. Yo, como siempre voy a por el de maíz y además me quedo con otro que parece un bizcocho de chocolate. Ambos ricos, muy ricos.
Como aperitivos empezamos con Txupito de puré de lentejas, producto puro. Un puré de lentejas sabroso con una pequeña barrita de pan tostado.
Chorizo a la sidra un pequeño trozo de muy buen sabor que invita al unte pero queda mucho camino por recorrer y no es cuestión de llenarse de pan.
Aceite puro de oliva en un pequeño cuenco, un aceite de ésos con ese "picor" característico. Con un buen trozo de miga se degusta más fácil. Eso sí, un pequeño trago en estado puro para degustarlo en su justa medida.
Vamos a por los entrantes para compartir:
Tartar de atún de Almadraba marinado en soja con caviar helado de pimientos emplatado individualmente. Buena ración. Cosa original, el caviar en forma de pequeñas bolitas de colores. Todo ello casa muy bien, unos sabores con los otros. Quizás sea pasión, es uno de mis platos favoritos, me ha parecido de una ejecución notable.
Roca de txangurro en fondo marino de moluscos y crustáceos un plato tremendamente original, con una presentación que parece un acuario marino. La salsa de txipirón le da un toque característico.
Lleva percebes, lleva tartar de gamba, lleva gambita, mejillón.....
Encuentras todos los sabores marinos. No he podido evitar pensar en uno que yo me sé que disfruta enormemente de este tipo de platos. Isaac, si vines por aquí creo que disfrutarías con éste.
De segundos y para compartir también nos pedimos primero una Selección de pescados a la plancha con arroz cremoso de almejas concretamente los pescados son: lenguado, merluza, atún, bakalao y txipirón. El arroz jugoso a más no poder y el resto, quizás a excepción del atún, muy bien conseguidos. Quizás es que no es tiempo de atunes..... El lenguado rico, piel crujiente, punto idóneo. La merluza incluso mejor aún y el bakalao estupendo. Con ese punto, con ese masticar que luego necesitas imperiosamente un palillo pues se te queda incrustado en los dientes. Nos lo han servido al centro pues no es un plato que pueda dividirse. Bien, muy bien.
Cochinillo "Euskal txerri" confitado con lágrima de piña y gelée de café este sí nos lo emplatan individualmente. Se va notando el paso de los platos, el hambre ya no es más que gula y va costando más poder degustarlo como uno quisiera. Buena ración, buen punto de la carne y maravilloso punto de la piel, crujiente.
El toque de piña, que se nota, marida estupendamente con el plato y yo me imagino que el café también pero a mi..... Es un gusto personal. La que tengo delante mío no deja ni el recuerdo.
La oferta de postres es amplia y uno hay que probar así que pedimos "sopitas" a la camarera y nos recomienda el Huevo de cristal y frutas sobre bizcocho de pistatxo la yema es mango y a ello sabe. La clara es coco y la cáscara piña glaseada. Todo ello sobre una base de bizcocho de pistatxo, color pistatxo. Un plato de muy bonita presentación, rico, muy rico. Fresco. Nada pesado.
Para degustar en su justa medida este postre y para que alguno no me eche la bronca por no pedirlo cuando debo, necesito un vinito de postre que esté a la altura de la comida, así que me lo pido, Pedro Ximenez Fernando Catilla Antique caoba puro de color, nariz intensa, muy intensa. Pasas. Dulce sí pero a la vez se notan los años de barrica. Boca tremenda, lágrima no, llorera más bien.
Postgusto largo, tan largo que aún lo tengo en boca dos horas después. La verdad es que me ha gustado mucho.
La cena la hemos regado con un Albariño Trico 2010 pedazo de vino. Una pena pues nos han dicho que se les acaba de terminar el 2009. Al parecer este vino gana con los años. Amarillo brillante pero ya tirando a verde. Cien por cien Albariño. Nariz a fruta, más bien a melocotón diría yo. Te llena la boca, merece la pena degustarlo con paciencia. La acidez bien marcada, trago largo. Buen vino, sí señor.
Un café de los ricos con unas pastas para acompañar que tan ricas están que desaparecen. Lo que es la gula.
Como anécdota, el albarió me ha recordado un tanto al txakoli Itsasmendi 7 y se lo he comentado a uno de los camareros. Y por pura casualidad ha salido lo rico que está el dichoso txakoli y que había leído en google que unos "restauranteros" de fuera de Euskadi, lo habían puesto muy bien. Jajajajaja. Ya le he dicho yo que son buena gente y que he tenido el privilegio de acompañarles.
Si alguien quiere ver las fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/

Tengo publicada otra valoración del Boroa, elogiándolo, por lo que no puedo pasar, directamente, a la crítica macabra... En consecuencia, me veo en la obligación de explicar, con cierto detalle, lo que me ha sucedido.

He sido cliente del Boroa durante los últimos... muchos años. Siempre nos han tratado con corrección y hemos disfrutado de su cocina, principalmente de sus opciones más tradicionales (siempre se quedaron por el camino, a mi modo de ver, en eso de la cocina moderna). En fín, que acudía entre 7 y 8 veces al año, me recibían con amabilidad, comía, charlaba... En fin, bien...

Todo esto cambió en mi última visita, hace ya meses. Aquel día (como de costumbre en Boroa, para ser sincero) pedí chuleta de segundo. Nunca ha sido la mejor, pero era digna, y aquellos que sólo pensamos en carne, en carne... acostumbramos a reincidir en la simpleza de pedir casi siempre lo mismo. El asunto es que la chuleta no estaba buena. No sé, quizá había madurado bastante más de lo debido, o que no era de una vaca afortunada... El caso es que no me gusto ya desde que la pusieron ante mi: emanaba de ella ese sospechoso jugo amarronado, su color en el interior no era rojo, sino tirando al morado... Además de que el punto no era, ni de lejos, el que había solicitado: poco hecha, como siempre.

Siendo un local al que acudía con regularidad, no tuve dudas en que un error lo puede tener cualquiera y en perdonarles, por así decirlo. Pero en un ataque de dignidad, más bien esperando otra chuleta o una solución, más que realizar un reproche, decidí comentar con la maitre el estado de la carne y lo poco que me había gustado, "no está como las de siempre" añadí. Bueno... La reacción, que no describiré al detalle, fue propia de un jefe de sala de muy poca categoría. Fue un verdadero espectaculo, créanme. No lo destacaría aquí si no. Estuvo totalmente fuera de lugar.

Con todo esto, no quiero decir que por ese detalle el Boroa, en el que he disfrutado, sea un mal restaurante. No lo es, a pesar de sus carencias. Sólo quiero dejar constancia de lo que son capaces de hacer a uno clientes (mejores o peores) ante el más mínimo atisbo de desencuentro. Eso, no dice nada bueno de ningún restaurante...

Situado en un lugar idilico con un paisaje maravilloso alrededor del caserio. A la entrada tiene una taberna donde se ofrecen pinchos con muy buen aspecto. El comedor es grande , pero resulta acogedor con decoración clasica vasca. Mesas amplias , con cuberteria, cristaleria, vajilla y manteleria de buen nivel.
Tomamos el menu de 30 euros + Iva consistente en :
Entrantes :
.- Jamon Iberico en tosta de maiz :´No discutiré si el jamón era o no iberico, pero su sabor distaba mucho de los ibericos que he tomado en otras ocasiones. La torta de maiz estaba buena
.- Ensalada de bacalao : Más que una ensalada era un timbal de bacalao. Excelente producto, con mucho sabor y buena combinacion de sabores con las verduras que lo acompañaban. Muy buen plato.
.- Arroz con chipirones y lascas de queso Karranzana : Lamento decirlo , pero arroz total y absolutamente pasado de punto. por esta razón nos dejamos practicamente el plato entero. Los chipirones no tenian mucho sabor. De lejos , lo mejor las lascas de queso.

Plato principal :
. Entrecote a la brasa : Buena textura , pero nulo sabor de la carne

Postre
. Buñuelos de limon con chocolate caliente. Excelente postre . Buñuelos esponjosos con punto justo de sabor de limon y un muy buen chocolate liquido por encima .

Buen pan y cafe expreso muy logrado.

Carta de vinos extensa y equilibrada. Muy buenos precios . El servico del mismo se limita a abrir y dar a probar,sirviendote tu durante la comida, pero siempre es preferible a que se lleven la botella y te pases toda la comida esperando a que te sirvan
Buen servicio en sala . Amable, atento, diligente y simpatico.
Dado el precio del menu, creo que lo mas conveniente es no relacionar esta comida con un restaurante que tiene una estrella michelin. No conozco ( no digo que no haya, digo que yo no conozco) ningun restaurante con este galardon que te de un menu con tres entrantes, un segundo y postre a 30 euros más IVA. Esto hace que las puntuaciones y las valoraciones las establezca en base a un restaurante que no tuviera ninguna estrella. Si alguien va a este restaurante a tomar este menu pensando en la estrella creo que se equivocará (como yo hice). Este menu dista mucho de lo que se puede esperar de esa categoria de restaurante. Considero (es sólo una opinión) que podrian dar menos platos pero de más calidad.
En cualquier caso , muy posiblemente el equivocado sea yo, ya que el establecimiento estaba a rebosar. esta claro, clarisimo que 30 euros no es un precio caro para tres entrantes, plato principal y postre. Pero , por lo menos para mi, en base a la comida que tomé , lo considero con una RPC muy floja
El precio es sin vinos

Este domingo me acerque con los cuñados y dos crías, tomamos un menú de 30+iva, con tres entrantes y luego a elegir segundo + postre, todo muy correcto para el precio, luego una botella de txakoli ,a las crias les sacamos un solomillo con patatas y croquetas , ese era el plato infantil que tenían, nada de filete o pechugas, solo solomillo , ni que decir tiene que estaba impresionante, pues picamos un poco, eso si al final , 40€ , solomillo y medio , pero la carne estaba impecable.

El boroa siempre a sido un restaurante donde se come bien, le dieron la estrella , y siguen dando muy bien de comer y siguen manteniendo buenos precios, solo tienen un menú un poco mas elaborado, que hace pensar que estas en un sitio con estrellas, el servicio es muy bueno, mucha gente atendiéndote y profesional, no buscaron la estrella, ni les hace falta y creo que si algún día se la quitan, tampoco lo notaran , es un sitio siempre lleno y donde se come de maravilla.

Saludos,como comentan otros foreros,el boroa siempre a sido un sitio donde se ha comido de maravilla,no esperaban la estrella,ni les hacia ,ni les hace falta,siempren han llenado sus comedores,y han dado las mejores bodas de la zona,este mismo domingo,jareaba ,y estaba lleno,lo dicho siempre se ha comido muy bien,y ademas no han elevado los precios con relaccion a la estrella michelin,que les callo del cielo,lo que si he notado es que en esta ocasion tenian un menu un poco mas dirigido hacia la michelin,con pinceladas algo mas modernas,eso si sin pasarse,el servicio como siempre bien,el entorno precioso,todos los platos ricos,pero nada que te sorprenda,al menos a mi,si acaso los postres me gustaron bastante, os relato el menú:
Aperitivo

Carpaccio de vieira y aguacate con gelatina de tomate y espuma de cebolla caramelizada

Bombón de foie y Sauternes en cubierta de palomitas Sobre puré de manzana y pan de chocolate y especias

Flor de huevo en su nido con foie y glaseado de habitas tiernas

Sushi de morcilla y berza Sobre su brandada con crema de alubias de Gernika, palillos de sésamo

Taco de bacalao a la brasa sobre callos gelatinosos y espuma de salsa vizcaína

Degustación de jabalí en ragout y corzo en asado breve

Ravioli de piña y coco sobre texturas de chocolate

Tocino de cielo de fruta de la pasión con helado de Granny Smith y crema ligera de vainilla

Café

58,00 € + I.V.A ( BEBIDA no incluida ).

Me tome un Mar de frades,y una copa de tinto garnachas viejas de campo borja,no me acuerdo del nombre,un gin-tonic de citadelle,a 11€+iva,eso si me pareció un poco caro,para el sitio que era y la poca preparación que me hicieron.

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