Restaurante La Capella

Datos de La Capella
Precio Medio:
38 €
Valoración Media:
6.9 10
Servicio del vino:
4.4 10
Comida:
7.7 10
Entorno:
8.3 10
Calidad-precio:
6.6 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Alicante
Localidad: Altea
Dirección: C/ San Pablo s/n
Código postal: 03590
Tipo de cocina: De mercado, Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


9 Opiniones de La Capella

Fuimos a cenar el 25 de Julio a este mítico restaurante de Altea que tiene fama de caro. Si bien ya había estado antes, me volvió a sorprender la excelente relación precio calidad de este precioso establecimiento. El enclave es realmente espectacular, cenamos en la terraza de fuera que esta enclavada en la parte de Altea a los pies de los muros de la iglesia.
El servicio fue excelente, con un trato personal muy cálido y cordial. Éramos 4 personas y pedimos una cena a base de entrantes que consistió en:
Surtido de cocas. Muy buenas, en su punto de cocción y amplia variedad.
Foie mi-cuit: muy correcto.
Ensalada de queso de cabra: típica ensalada pero muy bien realizada y una gran ración.
Calamar de playa a la plancha: excelente, lo mejor de la cena, en su justo punto de plancha y muy sabroso.
De postre un variado de la casa en el que cabe destacar la tarta de nísperos que estaba sencillamente sublime.
Pedimos dos botellas de el perro verde ya que nos les quedaba jose pariente. Bien servido, en cubitera y con copas correctas.
Pagamos 173 euros entre 4 personas.

Resumiendo, un excelente sitio con muy buena relación precio calidad al que la fama de sitio caro no le hace justicia.

Lo hemos visitado fuera de la temporada más alta, en un día lluvioso. La terraza no era recomendable con la lluvia, así que nos acomodaron en un comedor interior, en la primera planta. Carta variada, y carta de vinos con representación de numerosas D.O.
De primero compartimos pan con tomate, espencat con capellanes, croquetas y el surtido de cocas. Personalmente lo que más me gustó fue el espencat, aunque las cocas estaban bien resueltas. Raciones bastante abundantes.
De segundos arroz con costra, con carnes y morcilla, bien de sazón, buen punto de cocción y presentación, también fideuá, que resultaba sabrosa, con la pasta ligeramente al dente y suelta, bien elaborado, y un rape a la plancha. Todas las raciones abundantes, el rape con acompañamiento de ensalada de canónigos y patata asada.
El vino, Chardonnay de Enrique Mendoza, abierto en mesa y servido para cargar, después en cubierta. Lástima las copas que tienen, de mesón de carretera.
No tomamos postre ya que queríamos probar los pasteles de sabors (http://wwww.desabors.com)
Un café, un té y unas galletitas de chocolate para terminar.
El precio sobre 35€ por persona, aunque los platos de pescados y carnes rondan los 25€, los arroces sobre 12-14€.

Restaurante perfectamente ubicado, junto a la iglesia de Altea, y dotado de una magnífica terraza.

Dentro se está mejor abajo que arriba por el nivel sonoro, no obstante el entorno resulta agradable y deja notar su carácter mediterráneo.

No resultó lento el servicio y eso que estaba lleno, otra cosa fue el servicio del vino muy básico y el Rueda en faja en vez de en cubitera, carta de vinos algo justa.

Buenos entrantes y ensaladas, no obstante el arroz a banda aunque en punto de cocción óptimo estaba bastante salado.
Los postres muy conseguidos,buen arroz con leche; helado de yogur y flan de café muy majos.

Lo mejor de este restaurante, sitio en el precioso casco viejo de Altea, justo al lado de la iglesia es la terraza bajo unas parras que se abre en verano. Luego ocurre lo típico de la mayoría de sitios turísticos: servicio de mesas sin suficiente profesionalidad ni demasiado interés (el propio encargado se enfadaba de lo que les costaba atendernos con rapidez, a pesar de que ese día -un domingo noche- no estaba lleno). Te dan a probar el vino y luego no sirven a tu acompañante, cosas así. La carta ofrece una cocina de mercado mediterránea, con ensaladas y luego carnes o pescados. Pedimos una ensalada de entrada y luego pedimos un pescado (dentón al horno) y un solomillo, ambos bien resueltos. La carta de vinos no es amplia pero tiene algunas referencias interesantes como el Jose Pariente 2009 que tomamos, un Rueda que suele ser de los mejores verdejos (15€). En definitiva, entorno agradable, cocina mediterránea correcta pero a precios altos y servicio deficiente, el principal defecto a corregir.

Éramos 2 personas para comer. Tomamos una ensalada muy rica y muy bien presentada y un "espencat" que nos pareció delicioso.
Como plato principal tomamos un arroz a banda, que ciertamente estaba excelente con grado de coción y de sabor perfecto.
Postres caseros y no excesivamente caros.Buen café
La carta de vinos me pareció adecuada para el tipo de restaurante que es. El servicio del vino si que dejó bastante que desear. La camarera nos abrió la botella de manera no muy ortodoxa y "sirvanse ustedes mismos".

Me habían hablado bien de este restaurante y, aprovechando que estábamos cerca de Altea, nos acercamos sin haber reservado, por si había suerte. Nos hicieron esperar un poco, pero al final, con mucha amabilidad, nos dieron mesa en la terraza. La cena fue muy aceptable, y el precio correcto, pero hubo un detalle que me pareció pensoso e impropio de un restaurante de este nivel. Solicitamos un vino valenciano, creo que fue el Mestizaje, y cuando me lo iban a servir en lo que yo creí era una copa de agua, le indiqué a la camarera que, por favor, nos sacara copas de vino como veía que tenían en otras mesas. Y nos dijo que no, que esas copas de vino amplias y de cristal fino eran solo para vinos reservas (¡¡¡) No sé a qué cerebro se le habrá ocurrido semejante estupidez, pero despreciar de esa manera al cliente y, de paso, a la mayoría de los vinos valencianos que no se etiquetan como reservas me parece muy obtuso, y por lo que leo en comentarios anteriores, siguen erre que erre. Una pena, el local vale la pena, pero por este detalle impertinente no vuelvo ni loco.

Amablemente nos cambiaron la mesa del interior a la terraza bajo una parra. Muy bonito restaurante, con una terraza espectacular junto a un de los laterales de la iglesia de Altea. Correcto menaje aunque las copas podrían ser mejores, son muy de batalla. Servicio atento primero, despues debió de pillarles el toro porque fue escaso. Del servicio del vino, no puedo opinar como estaba rodeado de cerveceros.Pedimos una ensalada de Ahumados y otra de tomate y ventresca. Las dos muy ricas. Despues fideua para 4, rica, y un solomillo que era mantequilla. La noche se adentraba y cada vez era mas lento el servicio, posiblemente porque habia demasiadas mesas para el personal que había. Cuando por fin llegaron a tomar la comanda de postres, solo queríamos irnos, de frío. Para la factura tardaron tanto que estuvimos a punto de hacer un "sinpa". Para pagarla tuvimos que meternos en el interiro del restaurante y reclamarsela por quinta vez. Volveré a ir porque la calidad se merece que la proxima vez el servicio esté a la altura.

Comida en el patio exterior de la capella ,un dia maravilloso y de mucho sol. nos pedimos una ensalada de salazones ,muy buena.,espencat de pulpo y capellan y un sensacional arroz al horno,ligero. sabroso y en su punto.Para beber un cava codorniu brut muy fresquito.El servicio del cava fue solo el descorche .El restaurante estaba lleno .La RCP muy buena. Es la segunda vez que comemos en este restaurante y en ambas ocasiones muy bien.

En el caso antiguo del maravillo pueblo de Altea, se encuentra La Capella. Haciendo honor a su nombre, se encuentra en lado derecho de la Iglesia. Yo recomiendo pasear un poco por el casco histórico aprovechando las buenas vistas desde la plaza de la Iglesia, para luego ir a comer. Este restaurante tiene un maravillo patio exterior con una parra y un porche de claro carácter mediterráneo. La gran parte de su cocina gira alrededor de comida mediterránea propia de Altea, con alguna incursión extranjera como la tarrina de Foie. Cocina nada innovadora pero cuidando la materia prima de la Mar. Yo recomiendo las ensalada de salazones, el surtido de cocas, la ensalada de tomate con queso fresco de la zona y el pescado fresco del día, el día que fuimos tome un gallo de San Pedro muy bueno, quizás algo hecho. En cuanto al vino, el surtido de la carta es razonable para un restaurante como este, no incluyen las añadas, lo cual seria recomendable. El precio del vino muy asequible, nosotros tomamos un Estrecho de E.Mendoza a 23€+IVA, un chollo. Las copas en mesa son muy mejorables, ya que son las típicas cónicas de vidrio grueso, estaría bien que hicieran un cambio a la cristalería ya que permitiría disfrutar más del vino en un buen ambiente relajado. Se recomienda reservar, ya que en los meses de veranos se suele llenar.

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