Agradable terraza veraniega, cocina aceptable, mal servicio

Lo mejor de este restaurante, sitio en el precioso casco viejo de Altea, justo al lado de la iglesia es la terraza bajo unas parras que se abre en verano. Luego ocurre lo típico de la mayoría de sitios turísticos: servicio de mesas sin suficiente profesionalidad ni demasiado interés (el propio encargado se enfadaba de lo que les costaba atendernos con rapidez, a pesar de que ese día -un domingo noche- no estaba lleno). Te dan a probar el vino y luego no sirven a tu acompañante, cosas así. La carta ofrece una cocina de mercado mediterránea, con ensaladas y luego carnes o pescados. Pedimos una ensalada de entrada y luego pedimos un pescado (dentón al horno) y un solomillo, ambos bien resueltos. La carta de vinos no es amplia pero tiene algunas referencias interesantes como el Jose Pariente 2009 que tomamos, un Rueda que suele ser de los mejores verdejos (15€). En definitiva, entorno agradable, cocina mediterránea correcta pero a precios altos y servicio deficiente, el principal defecto a corregir.

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