Una pena lo de las copas

Me habían hablado bien de este restaurante y, aprovechando que estábamos cerca de Altea, nos acercamos sin haber reservado, por si había suerte. Nos hicieron esperar un poco, pero al final, con mucha amabilidad, nos dieron mesa en la terraza. La cena fue muy aceptable, y el precio correcto, pero hubo un detalle que me pareció pensoso e impropio de un restaurante de este nivel. Solicitamos un vino valenciano, creo que fue el Mestizaje, y cuando me lo iban a servir en lo que yo creí era una copa de agua, le indiqué a la camarera que, por favor, nos sacara copas de vino como veía que tenían en otras mesas. Y nos dijo que no, que esas copas de vino amplias y de cristal fino eran solo para vinos reservas (¡¡¡) No sé a qué cerebro se le habrá ocurrido semejante estupidez, pero despreciar de esa manera al cliente y, de paso, a la mayoría de los vinos valencianos que no se etiquetan como reservas me parece muy obtuso, y por lo que leo en comentarios anteriores, siguen erre que erre. Una pena, el local vale la pena, pero por este detalle impertinente no vuelvo ni loco.

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