Solo falló el servicio

Amablemente nos cambiaron la mesa del interior a la terraza bajo una parra. Muy bonito restaurante, con una terraza espectacular junto a un de los laterales de la iglesia de Altea. Correcto menaje aunque las copas podrían ser mejores, son muy de batalla. Servicio atento primero, despues debió de pillarles el toro porque fue escaso. Del servicio del vino, no puedo opinar como estaba rodeado de cerveceros.Pedimos una ensalada de Ahumados y otra de tomate y ventresca. Las dos muy ricas. Despues fideua para 4, rica, y un solomillo que era mantequilla. La noche se adentraba y cada vez era mas lento el servicio, posiblemente porque habia demasiadas mesas para el personal que había. Cuando por fin llegaron a tomar la comanda de postres, solo queríamos irnos, de frío. Para la factura tardaron tanto que estuvimos a punto de hacer un "sinpa". Para pagarla tuvimos que meternos en el interiro del restaurante y reclamarsela por quinta vez. Volveré a ir porque la calidad se merece que la proxima vez el servicio esté a la altura.

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