Restaurante Milán en Valencia

Restaurante Milán

19
Datos de Milán
Precio Medio:
48 €
Valoración Media:
6.4 10
Servicio del vino:
5.4 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
5.4 10
Calidad-precio:
6.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: L'Olivereta
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


19 Opiniones de Milán

De nuevo se hace obligatoria la visita vecinal, aunque me sorprende que hace más de un año (cada vez pasa el tiempo más deprisa, o eso parece). La situación de Santi en cocina se ha hecho definitiva y además ha aumentado la presencia de gente en cocina y en sala. Se ha hecho más visible la cocina desde la sala. Lo que no ha cambiado es el lleno absoluto entre semana y a medio día. Por algo será.

Hay carta de vinos, amplia, práctica con foto de los vinos y datos complementarios. ¡Aleluya!. Elegimos un agradable albariño Gran Bazán etiqueta Ambar 2018 que aunque al principio parecía que no quedaba, al final dimos cuenta de la última botella. Traido a buena temperatura, primer servicio y enfriador en la mesa. Un par de aguas y de cervezas previas y un pan que no destaca para bien, completan los complementos.

Para comer sigue sin haber carta de comidas y se sigue cantando a pié de mesa y aquí se nota la ausencia de Santi pues su hermana no se "apasiona" en la descripción de los platos como él, porque es imposible. Nos dió la sensación de que la variedad de oferta ha decrecido, mantiene la frescura de mercado del día y su clásica pierna de cordero deshuesada, pero la oferta ha bajado notablemente, al menos hoy notamos en falta sobre todo el plato de cuchara.

De lo ofertado descartamos la gamba y cigala y los  pimentos rellenos de merluza como entrantes; de principales descartamos el cordero y el chuletón de carne y los canelones; de la parte de pescado había también merluza, lenguado, lubina y emperador (aquí mantiene buena oferta). Elegimos compartir al centro:

. aperitivo de la casa: trocitos de lomo y pisto con tostadas: ración casi de plato en el pisto con unos pocos trocitos de carne. Muy bueno para mojar pan.

. croqueta de jamón y pollo con queso y croqueta de marisco: una de cada por persona, buen tamaño, bien elaboradas y bien de sabor.

. lacon con tomate: muy amplia ración de un muy buen lacon, en filetes muy finos, con pimentón colorado en buena cantidad y un tomate raff gustoso a compartir. Sorprendió y gustó.

. calamar fresco a la plancha: buena calidad y sencilla elaboración. Cumple.

. rémol fresco de playa en ración para 3-4, a la plancha y simplemente con aceite crudo: muy bueno, aunque llegó algo frío. Se acompañó de unas patatas a lo pobre, demasiado básicas.

. plato de arroz meloso con alcachofas y carne, con mucha verdura, amplia ración, muy sabroso. Fué una cortesía de Santiago padre, traido de casa, que apareció por la sala y al que nos alegró saludar y ver que sigue adelante.

. fruta cortada: piña, melón y fresas: amplia ración al centro, correcto grado de maduración de la fruta.

La cocina no es de complicada elaboración y sigue teniendo su base en el buen producto fresco, si no se pierde el primero de cuchara, sigue siendo un valor seguro.

Unos buenos cafés finales y una corta sobremesa por cuestiones laborales. Al menos no fuimos los últimos en sentarnos.

  • arroz caldoso

  • rémol

  • calamar

  • lacon

  • croquetas

  • aperitivo de la casa

Un sitio que por la proximidad geográfica siempre es un buen recurso cuando el horario aprieta. Sirva esta excusa para una nueva visita, de cinco para comer, siempre buscando el buen producto y una elaboración sencilla y bien hecha. No hay cambios en el local que sigue teniendo alta afluencia; tan solo destacar que Santi está en cocina por necesidades coyunturales.

Tras un aperitivo de entrada a modo de trocitos de coca de cebolla que se acompañaron de unas cervezas y agua con gas (Vichy) y cocacola, nos disponemos a "oir" las opciones del día para elegir:

. croqueta de jamón: por cortesía de la casa para acompañar la primera copa de vino. Correctas.

. calamar a la andaluza: el clásico calamar de playa, troceado, ligero rebozado y cocinado: servido sin gota de aceite, destaca el producto.

. ensaladilla rusa: quizás demasiado troceado y casi como una pasta, en amplia ración con servicio por persona. Buen sabor, sin exceso de salsa.

. clochinas: estamos en plena temporada y se nota en la calidad; buen punto de fuego, carnosas. Recomendable.

. cigalas plancha (2 p.p.): tamaño medio alto, amplia ración, jugosas y al dente. Bien.

. gamba roja (2 p.p.): tamaño medio pero buen grosor, llenas y sabrosas, sin exceso de sal. Muy recomendable.

. rabo de toro guisado: muy buena textura, buen sabor pero algo falto de aliñado y que mejoró sensiblemente al sal pimentar. Se nota la mano de la madre.

. entrecotte de ternera: perfecto punto de plancha, servida cortada, más tierna que sabrosa. Complementan unos pimientos y patatas al horno.

Para todo ello lo acompañamos con agua sin gas de Solan de Cabres, además de otra con gas y otra cocacola, más una botella, por recomendación local, de Dominio Basconcillos 2015 que cumplió pero necesitó reforzarse con Carmelo Rodero crianza 2015 para acabar la comida al llegar al apartado cárnico. La carta de vinos ha mejorado notablemente en cantidad y algunas incorporaciones novedosas más por empuje comercial que por reconocimiento vitivinícola.

Unos buenos cafés finales, sin postres por cuestiones de tiempo y de saturación, y cada uno a su trabajo de tarde. El punto de la familia en cocina y sala lo da un plus que se agradece.

Después de demasiado tiempo los astros se alinean, volver a reunión de trabajo para planificar el próximo trimestre, y seguir trabajo por la tarde por lo que la excusa de proximidad funciona.

Cuatro para comer en local, como siempre, abarrotado entre familias y mesas de trabajo.
Como siempre opciones de comida del dia cantadas en la mesa por un Santi que convence en cada plato sabiendo lo que su hermano hace en la cocina (los padres ya dieron el relevo hace tiempo).

Hay carta de vinos desde hace poco tiempo, con presencia de suficentes opcioes de blancos, tintos y espumosos en u local donde lo importante es el producto que el mercado ofrece en el dia.
Para beber empezamos con espumoso Juve&Camps Essential buen xar.relo 2013; seguimos con Carmelo Rodero crianza 2014 en buen punto para tomar.

Compartimos al centro:
. zamburiñas (una p.p.) plancha, con jamón plancha. Correctas.
. berberechos al vapor: buena ración, poco hervidos, con mucho sabor a mar, jugosos, con su punto de limón. Muy bien.
. calamar hecho a la andaluza, poca harina, frito lo justo, sin aceite. Perfecto.
. pochas con perdiz. El plato de cuchara es especialidad de la casa, cada día opción diferente, pero las pochas están para mojar pan, con su punto de vinagre, la perdiz tersa pero bien hecha, las pochas un pelin más cocidas de lo deseado pero sabrosonas. Para comerse un pozal.

Principal individual:
. rodaballo de la playa para dos: pieza de mayor tamaño para compartir, hecho a laplancha con un poco de buen aceite y poco más. Magnifico.
. costillar de cabritillo: bien hecho quiz´s unos minutos de más, pues la carne estaba un poco más seca de lo deseable.
. solomillo de ternera gallega: perfecto de punto (lo menos posible) pero caliente hasta el final; acompañan unas patatas panaderas muy mejorables, y un pimiento de piquillo aislado.

Postre:
. dos de fruta: mango dmasiado maduro y melón perfecto.
. helado de buñuelo de calabaza (estamos en fallas) y un toque de chocolate. Curioso.

Cafés finales, sin opción de chupitos o similares.
No hay que esperar tanto para disfrutar de esa cocina familiar, de buen producto y elaboración como en casa de toda la vida.
Un poco más de imagimación en el emplatado y los acompañantes del producto principal, en la vajilla, en las copas de cava, serían un salto cualitativo importante, como en su momento era necesario una carta de vinos que tardó demasiado en llegar, para pasar de ser un referente en la zona, para atraer a gente de fuera de la zona.
Lo que antaño fue un bar de barrio y con mucha relación con la falla local está pasando a ser un punto de buena relación precio calidad para gente de fuera del barrio.

De nuevo comida de trabajo aunque esta vez eramos solo dos. Decidida a última hora y tuvimos suerte porque cogimos la última mesa: algo debe hacer bien para que esté lleno entre semana del mes de julio a medio día.
El comedor se queda pequeño pero se hace irrenunciable ante la afluencia de gente, incluso compromisos como la presencia de exjugadores del Valencia; si algún día antes fue Tino Costa, en este caso fue Farinos.

Una copa de vino verdejo de inicio, servido en la mesa a buena temperatura pero ni pregunté ni se me dijo la marca. Carta de vinos corta pero para los que somos clientes de años, nos parece ya un logro aunque sea muy clásica. Recomendación aceptada de Pago de Capellanes en su última cosecha que arranca con mucha fruta y luego gana en consistencia. Servido a buena temperatura, dado a catar, corcho en la mesa, y autoservicio. También hizo falta una de agua grande.

Un poco de aperitivo de calamar (pota?) con mahonesa por cortesía de la casa. En la carta de comidas debe haber muchas sugerencias pero el espectáculo de como Santi te relata todo lo que ha preparado es imposible de perdérselo; te convence desde el primero hasta el último plato.
Optamos por compartir una puntilla muy buena, bien frita pero sin restos de aceite, crujiente en sus patitas, amplia ración.
Repartimos (más que compartimos) 8 gambas de Denia, de buen tamaño, con poca sal y poca plancha que estaban extraordinarias. Las mejores que he comido allí nunca.

De principales fueron: solomillo, un taco de más que buen tamaño con patatas y verduras, hecho al punto solicitado, tierno y jugoso.
Mi opción fué un remon (¿?), pescado que desconocía, pero lo pedí por recomendación de Santi, lo probé y debo decir que estaba de lujo; buen tamaño, a la plancha (perfecto de punto) con un poco de aceite, lo retiró para servirlo limpio de espinas, sabroso. Se trata de un pescado salvaje tipo rodaballo, de una lonja de pescado camino de Alicante (no recuerdo cual, ¿Gandía?).

Para postre elegimos un helado de fresa, con dos bolas de buen tamaño y un flan de naranja, bueno pero que se agradecería más intensidad cítrica. Rematamos con café e infusión buenos y declinamos orujos ofrecidos por la continuidad de trabajo por la tarde.

Un sitio para no fallar, siempre que no te crees grandes expectativas en el vino o en la cerveza (solo hay de presión de una marca) y eso que ahora se afianza en unos vinos básicos.

Comida de trabajo para 4 y con unas cervezas de barril mientras vamos llegando. Una copa de verdejo Optimus agradable y dar cuenta de un buen pan con aceites como la ley marca: Oro Virgen y Albador más un plato generoso de pisto como bienvenida de la casa.

Santi trae la carta de platos, pero lo mejor es oirselo como te los "vende", como si fuera una parte de su vida; muchas cosas fuera de carta y lo especial de cuchara del dia que conviene pedir ya puesto que el resto de mesas, si son habituales y como suele estar lleno a medio día, pues se acaban.

La carta de vinos sigue siendo corta pero variada, con vinos de precios comedidos y un poco, poco, de todo; alguna opción fuera de carta para completar. Se nota más dedicación aunque el esfuerzo se centra en Pantagruel y no en Baco, como diría Aloof.

Optamos por opciones de fuera: sepionet guisado con corazones de alcachofas, un plato de aspecto de sepionet sucio (con su tinta) pero con un gran fondo de sabor y buen apoyo de las alcachofas. Buen plato.
Anchoas sobre queso fresco y tomate. Mejorable el queso fresco que es una pena para el conjunto; las anchoas correctas sin ser destacables y el tomate normal. Apoyado con pan tostado y buen aceite mejoró.
Croquetas, una de cada por persona, una de buey de mar y gambas, la otra de jamón, con un poco de lechuga. Buenas, bien fritas y suficiente sabor.
Tres gambas rojas de mediano tamaño a la plancha bien hechas pero servidas con un exceso de sal que hace que en boca sature la sal y disminuya el disfrute de un ben marisco. Habría que pedirlas con menos sal, por lo demás bien.

De principales dos entrecottes con patatas a lo pobre y algo de verdura cortadita en pequeños trozos. Correctos.
De los platos del día, uno de cada, garbanzos cocidos con callos y jamón, buena ración. Plato intenso, profundo, de chup-chup. Extraordinario.
La otra opción un guiso de cordero también para llenar como plato único; según referencias, muy bueno.

Tuvo buena compañía con un Dominio del Cuco 2009 muy en su punto de evolución que duró toda la comida. También dos de agua sin gas.

Para el postre solo un atrevido: cuajada casera con mermelada de mango también casera. Unos cafés acompañados de chupitos de orujo y mistela sin marca. Repetimos cafés mientras acababa el trabajo.

Sensación de que sigue una magnífica cocina, un gran vendedor de platos y productos con una buena transmisión en la mesa, que llegan al comensal. Una buena opción de producto, sobre todo de cuchara como opción de plato fuerte.

Comida para 5, de trabajo. Local ya comentadas sus características que no han cambiado.
Salchichon a finas lonchas por cortesía de la casa con unas cervezas de inicio, bitter sin, coca-cola y copa de Finca Antigua viura 2011 muy aceptable.
Sorprende la presencia de carta de vinos, por fin. En un libro propio de regalo de comunión, una carta de vinos corta pero suficiente para un lugar en el que el vino no es la prioridad, con precios aceptables. Tomamos sus dos recomendaciones, primero Marqués de Murrieta reserva 2007 y luego Pago de Capellanes 2009; ambos bien de temperatura, cambio de copas y botella al centro.

Para comer y compartir buen tomate raf con ventresca normalita, huevo duro cortado y zanahoria. Anchoas aceptables con tomate rallado. Chanquetes fritos estilo andaluz muy buenos. Revuelto de ajos tiernos con quisquilla más aparente que efectivo.
En platos principales 2 hojaldres con solomillo buenos; 2 de bacalao desalado muy aceptables; 1 fabada muy contundente y en buena ración.
Sigue siendo el plato de cuchara del día una opción muy atractiva que Santi te convence como si estuviera vendiendo oro.
Postres, quizás lo más flojo de la cocina. Brownie con helado de vainilla en amplia ración pero no muy convincente, flan de coco correcto, 2 tartas caseras no recuerdo bien de qué.
Alguna coca-cola más (que hubo que buscar en el bar de al lado¿?) y agua sin gas, más los cafés. Posibilidad ofrecida de chupitos que declinamos para acabar el vino pendiente.
Desconozco el precio.

Mesa para tres que por reserva a ultima hora nos colocan entre la puerta de la calle y la de la cocina, bajo de la pequeña barra del bar. Esto es lo que tiene la confianza. Solo quedaba una mesa libre -pero reservada-, el resto a reventar.
Acuden dos personas más que se tenían que esperar al segundo turno pero como eran amigos, lo hablamos y dado que la mesa libre y reservada eran más de las 3 y no habían venido, le pedimos a Santi de cambiarnos y cogemos las copas de vino y nos trasladamos a la mesa. Aún no habiamos hecho mas que reservar la fabada (plato de cuchara del día) y sin haberla servido aún, pues va y llegan con retraso los de la mesa. De nuevo la confianza y que además la tenían reservada y que era Tino Costa (qué gran gol el suyo ayer en copa) pues unas bromas, una foto, y Santi nos pide (de nuevo la confianza) si podemos ir "al reservado" que es ni más ni menos que salir del restaurante e irnos a la calle de al lado donde antes había una carnicería y que ahora tiene algo así como un casal fallero. Pues copas de vino y botella en mano, por la calle, nos cambiamos de local, donde por supuesto estabamos solos y eso que ganaron los fumadores. Lo mejor era ver a Santi corriendo por la calle y encargandole las cosas por WhatsApp. Lo más importante es que comimos bien y lo pasamos bien.

Al centro y para 5 comensales(2 platos de cada): jamon muy correcto (y más a las 15.30 h); ensalada de huevo duro, bacalao, tomate (todo cortado muy menudito) muy buena; pulpo (muy bueno) con cachelos. Fabada x 3 (muy buena y eso que venía de estar en asturias) como todos los platos de cuchara que tiene; 1 de lenguado de buen tamaño y servido limpito, 1 de merluza rebozada; fruta cortada (poca variedad, mucha cantidad) x 1. Plato de queso de oveja curado hecho con cuajo potente, muy sabroso, con su puntito picante. Cafés x 3 (cortesía de la casa). Tres aguas con gas y 2 cervezas también cortesía.

Para beber, con tanto trasiego y retraso de empezar a comer, acabamos bebiendo más de lo esperado: un buen Traslascuestas crianza 2009, gustó menos el Avan Nacimiento 2010 y al final 2 de Carmelo Rodero 9 meses cosecha 2011 aceptable. Para el postre 2 x Finca Antigua Moscatel muy frío al principio y mejor al final.
No me atrevo a puntuar el entorno porque no sé de cual entorno de los varios asistidos con la confianza compartida. El precio total viene muy condicionado por la bebida.

Local , ya descrito con anterioridad, y la efusividad de David tambien , Cuando se va a este tipo de restaurantes , ya se sabe que es para comer como en casa, La carta es cantada Esta vez eramos cinco, y nos pedimos:
Calamares en salsa (24e.) nos puso 5calamarcitos, supongo de ahi el precio
Potaje de garbanzos , dos raciones (26e.)
Lomo de merluza al horno con patatas , dos raciones(34e.)
Solomillo de ternera (24e.)
5 de pan (5e.
Creppes de helado turron (5e.)
Ensaladilla rusa (6e.)
Cava juve y camps (26e,) dos cafes infusion y agua
Todo con iva 160e.

Local pequeño (de un antiguo bar más pequeño) que tenía el padre y que ahora lleva en el comedor su hijo, Santi, que más que recomendarte los platos te los vende como si lo hubiera pesacado y cocinado él mismo. No hay carta porque aunque hay algunos platos clásicos, fluctúa mucho según mercado y porque te perderías la efusividad y familiaridad de Santi.
El problema son los vinos. Es una pena que para elegir el vino te tenga que traer los 3/4 posibles blancos o 6/7 posibilidades de tinto, en botellas a la mesa. También los cambios aquí son constantes. Lamentable.
Hoy no hay plato de cuchara (siempre es una buena opcion pero conviene encargarlo). El comedor lleno y una mesa esperando en viernes medio dia y no hay menú. Mesas colocadas sin que quepa un alfiler. Cuberteria, copas, cambio de platos.. normal.
Olivas arbequinas cortesia. 2 cervezas. Pan normal Comida para 3.

Jamon de jabugo al corte, buena racion y buena calidad, 3 croquetas de jabugo buenas y 3 de bacalao aceptables. Docena de gamba blanca fresca (los bigotes largos que no se rompen) de tamaño correcto y con la plancha y sal justa (prefiero la roja). Acompaña un Pazo Barrantes 2011 (albariño cumplidor) después de que el elegido en primer lugar se hubiera acabado.
Principales: lomo de merluza plancha (buen sabor y textura) con verduras, loncha de pez espada en pequeña ración normalito; chuleton de Lugo de buen tamaño con un poco exceso de sal pero muy sabroso, practicamente sin guarnición (que se hubiera quedado). Acompaña un Cantos de Valpiedra 2006 reserva (ver nota cata).
Crepe de manzana con chocolate caliente bueno, puding casero bueno.
2 cafes. 2 orujos hierbas y un Nectar PX (ver cata).

Una más que buena calidad de comida y que lo sacaria de buen restaurante del barrio el corregir detalles como: mesas no tan juntas, pequeña carta de comidas (más los extras del día), cambio radical en los vinos; poner un aceite de calidad y marca; preguntar el punto deseado de la carne, preguntar como ha estado... Lo que a veces se llaman tonterías pero que cuando ya has aprobado puedes sacar sobresaliente.
En cualquier caso se vuelve porque la comida lo merece.

Local pequeño, con las mesas prietas, con escasa separación de las mismas, con lo que te enteras de la conversación del vecino (yo me entere del "temita" de la pareja de al lado). Una pena, ya que la comida es buena, con buena materia prima.

Tomamos ensalada de bonito, tomate y huevo duro, quisquilla y blanca blanca (la quisquilla buena pero la gamba blanca dejaba mucho que desear), vieras, calamar a la andaluza y ensaladilla rusa.

Vino blanco de Rueda.

Postre (variado de tartas) y cafés.

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