Restaurante Arcs en Tarragona
  

Restaurante Arcs

17
Datos de Arcs
Precio Medio:
46 €
Valoración Media:
8.0 10
Servicio del vino:
7.8 10
Comida:
8.6 10
Entorno:
8.1 10
Calidad-precio:
7.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingos

Teléfono

Restaurante Arcs Arcs Arcs en Tarragona Restaurante en Tarragona Restaurante Arcs Arcs Arcs en Tarragona Restaurante en Tarragona ¡Ah, qué rica corvina!. Restaurante Arcs Ensalada con langostino crujiente. Arcs El original aperitivo. Arcs en Tarragona Hatillos de pato crujientes con pera 7/10 Restaurante en Tarragona Bouquet de ensaladas con queso feta y membrillo, tartar de salmón confitado y escalibada y foie curado a la sal 8/10 Restaurante Arcs Suprema de Rodaballo con piñones tostados y salsa de Módena y verduritas al vapor Arcs Couland de chocolate con vainilla y mango Arcs en Tarragona  Mezclum de lechugas con langostinos crujientes, gelatina de Ratafía, helado de parmesano y dados de membrillo

17 Opiniones de Arcs

Hemos vuelto a este gran restaurante. Yo tampoco acostumbro a repetir comentarios de restaurantes, pero en esta ocasión vale la pena. Aparte de acogedor, en una situación óptima, la atención y la vida que le ponen sus propietarios, y como te hace entrar en su juego gastronómico, tanto con la comida como los vinos. Paladeas y ensalivas antes de comer, no solo por sus propuestas sino por la vista de sus platos. Los platos que probamos eran incomparables, muy bien elaborados y con muy buenas combinaciones de sabores. Aparte de empezar de aperitivo, con un jugo de tomate con fuet, comimos unos entrantes combinados, destacando un carpaccio de gambas, un foie extraordinario con mermeladas de flores, violetas, zanahoria y chocolate blanco y una cebolla caramelizada y un tartar de atun y salmon. Acabó los entrantes con un pastel de escalibada. Después un bonito espectacular, tierno y sabroso. Y los postres comimos una combinación de sorbetes. El vino fue un gran vino de Terra Alta blanco garnacha blanca, fresco pero con un gran cuerpo, "Petites estones". En definitiva un lugar para volver y recordar.

asistimos con un grupo pequeño.
local remoto y escondido (tampoco tanto) que hace honor a su nombre (arcos).
bien decorado, sin ventanas, pero tampoco se echan en falta. espacioso y con distancias adecuadas.
buena mantelería, copas, loza...más que correctas.

lo más interesante, desde mi punto de vista, es que el propietario es un apasionado de la restauración y todo lo que concierne.
se nota en la carta, en los detalles, y sobretodo en las ganas de agradar y gustar.

es de agradecer el esfuerzo en el servicio y el acompañamiento, algo "gratis" y que escasea en cantidades abundantes.....
puede parecer en algunos momentos excesivamente cercano, pero nunca chabacano ni descortés.

carta tradicional pero con toques de creatividad (sin locuras ni artificios), con cantidades más que razonables y con una RCP muy buena.

totalmente recomendable y necesario.

No acostumbro a repetir comentario de restaurante si no hace mucho tiempo que lo he visitado, pero Arcs es una de las excepciones y el menú que os voy a relatar, bien vale la pena.

Cada año pasamos algunos dias por Tarragona y Arcs es uno de los fijos que repetimos.
Este año, sin ser conscientes, lo hicimos en el marco del festival Aprop, un evento que realizan varios restaurantes de la parte alta, diseñan unos menús especiales con música en directo, varios grupos hacen un tour por varios restaurantes durante el verano. El grupo en esta ocasión era Pig Fat (toques de blues).

Pero vamos al menú.

- El aperitivo. Brocheta de langostinos, queso y uvas en un fondo de ajo blanco. Servido en uno de esos vasos de cocktail. Buen comienzo, fresco y el ajo blanco muy bueno.

- Primera entrada. Foie caramelizado con azúcar moreno y confituras de zanahoria con chocolate blanco y cebolla con enebro. Sorprendente la confitura y el foie realmente espectacular, todo el menú estuvo muy bien, pero quizás el foie fue lo mejor.

- Segunda entrada. Bouquet de ensaladas con escabeche de bonito, briox dorado y aceite de avellanas con helado de tomate maduro. Otro acierto, la mezcla del bonito con el helado de tomate, ligaba pero que muy bien.

- El pescado: Lomo de merluza de palangre, con crema de pimienta rosa, verduras al dente y maíz fresco. Dominio absoluto de la merluza, fresca, bien hecha, no le hacia falta ni la salsa.

- La carne: Canelón crujiente de pato a la naranja, con salsa de vino negro y especies. El pato desmenuzado, deshecho diría yo, envuelto en pasta brick, la salsa con cierta potencia, en el filo para no enmascarar la carne, arriesgado, de nuevo muy bueno.

- El postre: Culant frío de chocolate negro con crema de vainilla y sorbete de fresas. Bien, si te gusta el chocolate, pues dos tazas...

Diría que esta iniciativa esta patrocinada por Damm, porque todos los menús de los restaurantes, están maridados con una Inedit, a la que tratan como el vino, puedes obviarla, pero nosotros la pedimos para variar (mejor el vino).

El trato en sala vuelve a ser un espectáculo de la mano de Carlos, otro de estos profesionales que disfruta con lo que hace y que por lo tanto, lo transmite al cliente de forma natural.

El precio de menú, 40 € con IVA incluido, me parece insuperable y hay que decir que las raciones no eran en absoluto pequeñas, sales mas que saciado.... y con blues de fondo.

Andando por la Imperial Tarraco, teníamos que volver a Arcs, después de nuestra primera visita el verano pasado, esta era una visita, mas que para confirmar lo experimentado, para volver a disfrutar.

Obviamente el restaurante sigue siendo precioso con esos arcos, y la atención espectacular y extremadamente flexible en lo que a la carta se refiere, móntate tu propio menú si te apetece.

Un aperitivo para empezar, en un pequeño bol, trocitos de fuet con un tomate natural triturado, muy bueno por cierto, para comer con cuchara.

Bueno, un par de primeros, partidos de nuevo en dos, y así, disfrutar de dos platos.
En este caso un foie curado a la sal con confituras, las confituras de tres clases, si no recuerdo mal, una de finas hierbas, bien, otra de tomate, mejor, y otra de manzana y cebolla, tremenda, el foie espectacular.
el otro segundo fue unos tallarines negros con tiras de sepia con salsa de almejas y cava. Fino pero sabroso y la pasta y la sepia al punto.

Para los segundos coincidimos y repetimos, Farcells (hatillos) de rabo de buey, con una salsa de vino y especies, la salsa le va muy bien, pero el rano de buey, estaba excepcional, mejor de lo que recordábamos, tierno, gustoso, meloso, muy meloso, con ese puntito de grasa.

En lo que respecta al vino, me dio la sensación de que la carta era mas extensa, al menos, en lo que a D.O. no catalanas se refiere, hay donde elegir, pero nos dejamos aconsejar, le dimos cuatro guias y nos ofreció un Vizcarra 2009 (19€), que aun no habíamos probado, acertó.
Buenas copas y servido a temperatura.

Estábamos saciados, pero caímos en el error de mirar la carta y no nos quedó mas remedio, que compartir un cremoso de queso (que llevaba manchego del de "verdad", como nos dijo el propietario), con base de galleta y helado de plátano al caramelo (7,5 €), el plátano también era de verdad, y la ración......menos mal que pedimos una para compartir.

Y un par de cortados para compartir. Bien, muy bien.

que no estaba en este restaurante, por lo que fui con ilusión. Comí muy bien y además estaba animado, me alegro pues era jueves a mediodía y alegra ver movimiento y clientes.
Ofrecen de aperitivo un platillo que me encantó por su originalidad y sencillez, actualizando el clásico pan con tomate con fuet: desmenuzan el embutido sobre el tomate aliñado y triturado, lo sirven con cuchara para que te lo pongas en las tostaditas; como el aceite era bueno pues queda un bocado estupendo.
Queríamos comer poco por lo que compartimos una ensalada de mesclum con langostinos crujientes. El plato viene con las lechugas por un lado, los langostinos envueltos en pasta brisa, un tomatito con germinados,una cuchara con helado de parmesano, dados de gelatina de ratafía y membrillo, aderezado por una vinagreta. Yo tengo cierta aversión a los helados salados y pensé que no pegaba ni con cola con el resto de ingredientes, pero reconozco que todo mezclado quedaba rico.
De 2os el otro comensal se tomó un buen taco de atún poco hecho, parecía realmente un buen pedazo de carne de ternera, me dijo que muy bueno.
Yo opté por corvina a la bilbaína con su ajito y verduritas; un buen pedazo de pescado en su punto justo de cocción, excelente.
No tomamos postre.
La carta de vinos está bien, sin referencia de añadas, con predominio de Montsants y Prioratos; queda corta en relación a la calidad de la cocina y el empaque del restaurante, concretado en menaje de calidad. El servicio es bueno, la botella llegó un poco caliente a la mesa y nos la enfriaron sin problema.
Pan rico de un solo tipo.
Atención profesional y agradable.
Este restaurante tiene ya un espacio propio en la ciudad y comprendo el motivo.

  • ¡Ah, qué rica corvina!.

  • Ensalada con langostino crujiente.

  • El original aperitivo.

Nos encanta pasear por la parte alta de Tarragona, allí hay una buena oferta gastronómica, tenemos un par de restaurantes favoritos a los que solemos ir cuando tenemos oportunidad.
Arcs lo tenia en la lista para visitarlo algún dia que no quisiéramos repetir, afortunadamente, el destino nos llevo allí, ya que la primera opción estaba de vacaciones, tiramos de lista.... y volveremos, volveremos porque se ha convertido en otro de nuestros favoritos.

El restaurante ubicado en una casa antigua con una puerta de hierro espectacular, es muy acogedor, arcos de piedra, paredes de piedra, vigas de madera, decoración muy confortable, pintura cálida, cuadros... hacen que nada mas entrar te relajes y te sientas muy confortable.

Las mesas muy bien colocadas para que los comensales no interfieran con otras mesas, buena mantelería y vajilla.

Los propietarios ofrecen una atención excelente, desde la recepción hasta el servicio de mesa, te explican la carta, la de temporada y la fija (según ellos, formada por platos que sus clientes quieren perpetuar), insisten en que si hay algo que queremos cambiar, una salsa, etc... que lo hacen, ellos solo quieren satisfacer al cliente, esta flexibilidad es muy interesante, otros restaurantes son inmobilistas en su carta y acabas comiendo algo que no acababa de convencerte.
El trato es amable y cercano, explican los platos, incluso hasta como los elaboran, a mi, particularmente, esto me parece interesante.

Nos ofrecen una copa de cava, ofrecimiento que aceptamos encantados, ya que después de un paseo de verano, aunque fuese por la noche, un cava fresquito se agradece, y nos traen también un aperitivo, humos con una bolita de queso rebozado.

Para los entrantes decidimos seguir el consejo del propietario, habíamos pensado en dos entrantes, uno para cada uno, pero nos sugirió compartirlos, partirlos en dos y convertirlos en cuatro medios platos, el decidió el orden, muy acertado, porque el primero, una mousse de escalibada con trocitos de jamón y salmorejo fue un plato con un sabor fino y delicado, incluso para el salmorejo, servido frio, fue un buen inicio.
El otro segundo fue una pasta brick rellena de sobrasada ibérica con verduras y sellado por encima con queso de cabra, de sabor bastante mas intenso y espectacular, todo pegaba dentro de aquel "ravioli" gigante.
Hay que decir que a pesar de ser medios platos, podían pasar perfectamente por platos completos.

Para los segundos nos decantamos por.

- Secreto ibérico con salsa de chartreuse, nunca antes había comido el secreto de esta manera, siempre lo había comido a la plancha, este era rustido, las vetas de grasa de la carne se fundían con la misma y lo convertían en algo muy tierno y gustoso, todo un descubrimiento para mi.

- Hatillos (eran como canalones de pasta brick) de rabo de buey con reducción de vino tinto del priorato, tomillo, laurel y romero soy tan específico en el título, porque este si lo he podido sacar de la web...), mantequilla pura, se deshacía en la boca, ya nos comentaban que lo cocinaban durante varias horas, y buen contraste con el crujiente de la pasta, muy gustoso también.

Estábamos llenos, pero habíamos cenado muy bien, así que queríamos probar al menos, un postre, un flan de chocolate blanco con un helado de menta, que reproducía el sabor del chicle de menta.

Respecto al vino, tienen una carta mas o menos amplia para las D.O. catalanas y mas escueta para el resto, buenas copas, servicio correcto, servido a temperatura, aunque el que nos pusieron estaba ahí, ahí, en el límite, si tienen oportunidad van llenando la copa, nosotros pedimos un Furvus 2008 (19,50€).

En definitiva, una gratísima sorpresa, todo a muy buen nivel, quizás algo mas justo el tema del vino, pero este restaurante es ya uno de los fijos, junto con Sadoll, para cuando visitemos Tarragona.

El menú ya estaba organizado y la verdad no es barato y si muy exigentes (había que elegir el plato y postre con mucha antelación) pero la verdad es que superado ese problema el resultado es muy bueno.

Lo que más me ha gustado:
El sitio es muy agradable.
Servicio muy profesional.
El nivel de la comida es bueno pero si se elige pato y chocolate es demasiado pesado para una cena

Me habría gustado más si:
IVA no incluido.
Esa moda de banquete de bodas de no tener las botellas en la mesa es un rollo, no es ya que no te puedas servir cuando quieras, es que te obligan a beber el blanco cuando ellos quieren y el tinto cuando les da la gana, eso o pedirlo e ir de rarito ….

Más información and also english version here: http://lasaficionesdefernando.blogspot.com.es/2012/05/les-arcs-tarragona.html

  • Hatillos de pato crujientes con pera 7/10

  • Bouquet de ensaladas con queso feta y membrillo, tartar de salmón confitado y escalibada y foie curado a la sal 8/10

Un restaurante donde los que apreciamos la gastronomia no podemos faltar a la cita. Empezando por el servicio: desde el recibimiento hasta el saludo de despedida Carlos Llobet y sus colaboradores tienen cura de todos los detalles. Nos pusimos en sus manos en vista de la buena pinta que tenía todo. Una carta bien diferenciada con platos de temporada y por otro lado los que él denomina fijos y no excluyentes durante el año y que son seguidos por sus clientes más fieles. Nos propuso realizar una degustación dentro de nuestros gustos y descartes. Voy a intentar describirlo lo mejor posible. Un aperitivo muy especial con brocheta de foie y "llonganissa" con base de una salsa espectacular, tostadas y panecillos diferentes. De primer plato nos combina su ya conocido tártar de salmón y otro entrante con foie artesanal. De segundo un plato base para cada uno. Mi esposa pidió el solomillo con redución de Pedro Ximénes poco hecho con su guarnición. A mi el rodaballo con una salsa parecida al ajo arriero, con pimientón rojo y ajos laminados, en su punto de cocción. Postres: Tarta de higos artesanal con bola de helado de canela, cafés, aguas, y todo regado con un blanco Bodegas JANE VENTURA "15 ANYS", afrutado y delicioso.
Tengo que decir que auguro muchos éxitos a este rinconcito de la parte alta de Tarragona, en el casco antiguo. Son emprendedores y tienen iniciativa gastronómica. Muchos éxitos!

Situado cerca de la Catedral y delante de la Sala Trono, en una zona tranquila se llega hasta Arcs. Tras cruzar la puerta forjada de hierro el local te da la bienvenida. Piedra natural a la vista y definidos arcos góticos se dejan vislumbrar en la sala. Ambiente acogedor y cuidado al detalle. Restaurante recomendado por Michelín 2009. Local para fumadores. Merche es la encargada de recibirme y aunque la reserva era para dos, finalmente me quedo sola ya que Roser tiene una urgencia laboral difícil de evitar. El servicio es atento y dispuesto a aclarar cualquier duda que se acontezca. Ofrecen de lunes a viernes un Menú Ejecutivo por 23 € y una carta un tanto peculiar: unos platos fijos que apenas se tocan, en honor a sus clientes más fieles y los platos de temporada que van rotando según mercado (Filete de canguro es el que más me llama la atención). Buena bodega con buena RCP, vinos tintos, blancos, rosados, las D.O. Tarragona (Ipsis en todas sus tonalidades, Muller), Montsant, Priorato, Conca de Barberá, Terra Alta, un poquito de Rías Baixas, Somontano, Ribera de Duero, Costers del Segre, Rioja, Valladolid, Toro…., cavas y champagnes, en fin una buena representación de lo mejor de España. Un Muscat de Muller será el encargado de acompañar mis platos de la carta fija. Aperitivo: Fuet cortado en trocitos pequeños con tomate y aceite. Primer plato: Mezclum de lechugas con langostinos crujientes, gelatina de Ratafía, helado de parmesano y dados de membrillo aderezado con caramelo de vinagre balsámico (15 €). El bouquet estaba anidado en una hoja de radiccio y acompañado con brotes de alfalfa. El helado de queso parmesano estaba increíble y muy logrado (lo elabora una empresa externa), los langostinos en pasta filo y todo en su conjunto refrescante y con sabores unificados.Suprema de Rodaballo con piñones tostados y salsa de Módena y verduritas al vapor (17,50 €). El rodaballo estaba marcado en plancha con una salsa de reducción de Módena sin exceso, suficiente como bien dice Carlos para ir a buscarla en caso de necesitar. Bastante bueno aunque la salsa no me llega a convencer. Postres: Pruebo la mitad de la tarta de queso (imprescindible para la lista que tenemos mi marido y yo) y un Coulant de chocolate. Para terminar con el postre, una Mistela blanca de Gandesa "Somdinou". Destacar el trabajo de Josep Viso y las gracias a Carlos Llobet un gran comunicador y gran Sumiller que me deleitó con charlas sobre el vino y me explicó todos la elaboración de los platos junto a Josep. Sin duda recomendable, su objetivo: que te sientas a gusto, lo demás va a cargo de ellos. Mientras que Carlos es capaz de sorprender con sus conocimientos en el vino y te maridará lo que elijas, en cocina Josep será capaz de deslumbrarte con una cocina tradicional, sin demasiados artificios. El servicio de pan y aperitivo es una deferencia al cliente. Sin duda volveré.

  • Couland de chocolate con vainilla y mango

  • Suprema de Rodaballo con piñones tostados y salsa de Módena y verduritas al vapor

  • Mezclum de lechugas con langostinos crujientes, gelatina de Ratafía, helado de parmesano y dados de membrillo

Es un descubrimiento en Tarragona. Un restaurante muy acogedor, discreto y muy cuidado. El maitre o el propietario vive su trabajo y te hace entrar en un juego de exquisiteces tanto con la carta, como con el vino e incluso con los cocteles de aperitivo y los licores.
Su entusiasmo te hace paladear los productos exquisitos que te recomienda. Hay que puntuar una gran atención y servicio. Los platos que probamos eran incomparables, muy bien elaborados y con muy buenas combinaciones de sabores. Muy buenos profesionales. Comimos unos entrante combinados, destacando un carpaccio de peus de porc con langostinos. Después un rodaballo espectacular. Y los postres comimos una combinación de chocolate amargo con el frescor de los sorbetes citricos extraordinario. El vino fue un gran Montsant, Pater 2004. Y para acabar un Balvenie de 12 años que realmente es sensacional. En definitiva un lugar para anotarse.

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