Restaurante Gom

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Datos de Gom
Precio Medio:
40 €
Valoración Media:
8.0 10
Servicio del vino:
7.3 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
8.8 10
Calidad-precio:
5.5 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


21 Opiniones de Gom

Este es un restaurante que ha acabado por consolidarse pero que en su momento fue el epicentro del "pijerío gastronómico de Santa Cruz".

Tiene detalles como el de la carta de aguas, la primera que recuerdo haber visto en Tenerife. La carta de vinos tampoco me pareció mal. Tomamos un Condado de Haza que estaba buenísimo. Quizás lo mejor junto con los postres.

Las recetas me parecieron imaginativas, las raciones me parecieron pírricas y la comida, en general, nada del otro mundo. No hemos vuelto.

El servicio fue correcto, pero lo mejor fue el restaurante en sí, la cuidada ambientación, la intensidad de la luz, la música d fondo, el espacio entre las mesas, la cuidada estética...

El momento en el que uno quiere tener una experiencia culinaria, no se suele elegir, sino que éste viene dado por una sucesión de hechos. Yo me aproximé al Gom al final de un viaje de trabajo con sucesivas etapas en España. Acabé algo saturado de comidas "intensas" y espesas. Por eso mis elecciones en el Gom fueron, creo, en una línea más "relajada".
Empecé por una tempura de verduras con salsas de soja. Un clásico de la cocina actual. Acompañaban a esta tempura esa salsa de soja, otra de vinagre y algo de wasabi. No es muy acertado el wasabi en un plato que no lo necesita. El wasabi suele acompañar los pesados crudos de la cocina tradicional japonesa. Y la tempura de verduras japonesa, no usa nunca una salsa de soja, sino una salsa de tempura, mucho más suave. En cualquier caso, pese a la "excentricidad", los acompañantes de este plato estaban bien elaborados.
Continué con un atún en sésamo negro y ensalada de algas que estaba delicioso. Delicado siempre el punto de cocción del atún, pero la combinación de ingredientes en el plato fue un acierto. Sobre todo, porque el sabor marino de las algas continuaba el sabor marino también del atún. Acierto también, porque un lecho de algas es también un lecho de temperatura, ya que éstas, al estar cocinadas, eran un acompañamiento térmico del atún.
Y para acabar, me deslicé hacia la Torrija caramelizada de ron blanco con helado de avellanas. Una auténtica delicia, bien confeccionada y bien presentada.
Los vinos, un blanco que me propuso la casa del que me olvidé por su absoluta mediocridad y un malvasía para el postre, fino y aromático.
La atención del personal, agradable, "décontracté" y eficaz.

En un viaje de trabajo, decidí probar algún restaurante que no fuera un "clásico" en Santa Cruz.
El local es agradable, con luz que lo hace acogedor y con camareras atentas. Las mesas para 2 son realmente inaceptables por su tamaño.
Carta apetecible que entra por los ojos por la supuesta combinación de sabores. Además precios muy asequibles. Un NO rotundo al proponer probar varias cosas con medias raciones.
Cena para uno:
Entrantes: Unas vieras en tempura solo aceptables.
De segundo: Lubina pochada con una crema de no sé qué. Vergüenza me daría poner una ración como esa. 1/4 de mini-lubina de piscifactoría y además chicluda. Se quedó en el plato.
Postre: Tocinillo de naranja. Fatal. Ni la textura supuesta de un tocinillo ni sabor a naranja.
Vinos: Carta no muy amplia pero con inquietudes. Mostraba vinos de diversas D.O. intentando estar a la última al menos con los hermanos menores de las bodegas de moda. Me apetecía un blanco de las islas. En la carta había unos 12. Me costó conseguirlo porque la sorpresa fue que de ellos solo tenían dos o tres!!!. Incluso me ofrecieron un Palacio de Bornos dada la laguna en la oferta. Acepté el único Malvasía seco que había: Testamento Malvasía Dry 2006 (16€ + 5% de IGIC) servido fresquito, en cubitera pero en copas solo aceptables.
Sin detalles ni antes ni después (1.50 de servicio y cubierto)
Precio total: 53.03 (inc. IGIC)

Bueno... Cocina creativa.

El restaurante es super elegante. De lujo. Te atienden bien pero sin excesos, no están tan poco encima tuyo. La carta es muy económica, eso sí, los platos son minúsculos y como vayas con hambre... pues hay una tasca por fuera...
Lo ideal es ir a probar cosas diferentes, platos distintos... los platos son originales y los postres están increíblemente buenos... el helado de queso con crema de grosella es excepcional...Lo peor, un bol de aguacate con gambas, que no sabía a nada.

Ambiente bueno, musica relajada de fondo, clima ideal y comida creativa.

El local está muy cuidado, el servicio es excelente con unas camareras que literalmente te miman.
En cuanto a la cocina todo lo que comimos estaba exquisito (sin "peros") y el broche de oro fue encontrarme en la selección de la carta de vinos el maravilloso "Tanajara" herreño de la variedad baboso negro que tan dificil es de encontrar ¡delicioso, sublime!
Me descolocó un poco eso de la "carta de aguas" pero bueno, hay gente para todo...
A destacar la relación calidad/precio del restaurante.
Volveremos.

Estuve en el Gom el otro día y volví a salir encantado. Ya son varias veces las que he cenado allí y no me ha defraudado nunca. Tomamos un excelente crujiente de guayaba, foie con chocolate y una ensaldada con gambas que fue lo único que no dio la talla (no consiguió vincular los sabores). El confit de pato estaba de vicio, tierno y en su punto. El solomillo que tomó mi pareja un poco fuera de punto (seco), pero estaba sabroso. El postre, la sopa de helado blanco con un estupendo helado de mandarina. El vino, un aalto que estaba para quitarse el sombrero, a una temperatura perfecta. El servicio bueno y el ambiente tranquilo. Además, el plato más caro de entre las carnes y pescados no supera los 10 euros así que una cena comedida con un vino no muy caro (tienen una gran selección) puede quedarse en los 20-25 euros por persona. Recomendable.

Una carta amplia de vinos sorprendente con referencias para todos los gustos pero destacando vinos de grandísima calidad pero menos conocidos para el gran público como Maduresa, Baltasar Gracián, Tierras de Luna, Pago Florentino o Mestizaje (uno de mis favoritísimos). Probé el Tierra de Frontos Clásico 2004 y 2005 (con la nueva estrella baboso negro). Excelentes ambos y muy apropiados para quienes estigmatizan los vinos canarios como débiles. Buenas copas aunque no de las marcas sagradas. Mesa y mantel impecables. Interesasnte carta de aguas.
El espacio es simplemente el mejor de esta isla incluídos los nuevos restaurantes del H. Abama del sello de M. Berasategui. La comida elaborada con ingenio y detalle al más alto nivel y la materia prima..., buenísima. EL micuit se sirve de manera original y exquisita. Crujiente de guayaba prodigioso. En recomendaciones del día comí un colosal cogote de merluza en sus puntísimo. La atención en mesa es muy cordial y el servicio muy ligero. Ya he ido varias veces y el ambientazo es tremendo los fines de semana pero entre semana es más agradable y tranquilo.

De nuevo al Gom. Cena entre amigos. Grata velada, como no pordría ser de otro modo.
Comentaremos brevemente las impresiones que nos llevamos en esta ocasión.
Si bien el servicio no está a la altura de lo que uno espera de un restaurante de cierto nivel, hemos de reconocer, al igual que otras opiniones, que ha mejorado bastante. Claro está, dicha deficiencia se palpa a la hora de comprobar los precios de la carta; la importante rebaja se paga con una merma en el servicio, cosa que a algunos no nos importa.
Como entrantes degustamos una tempura de hortalizas muy generosa, un carpaccio de pámpano, muy parecido al pez espada, y una tableta de foie de pato con chocolate. A primera vista puede resultar incongruente este último, pero os aseguro que merece la pena tanto por su presentación como por el contraste de sus texturas.
En los primeros platos ganaron la partida las famosas láminas de solomillo con foie caramelizado. También hubo, de la mar, bacalao a las dos salsas y un intento de probar el delicioso block de atún vuelta y vuelta. Lástima que no siempre haya existencias.
Las tres texturas de chocolate, la sopa fría de chocolate blanco y el helado envuelto en obleas pusieron la guinda final a una cena de reyes. Todo ello regado con un Flor del Bierzo.
El Gom sigue siendo, al menos en la capital, una de mis debilidades.

De nuevo he decidido probar.Y bueno aunque sigo esperando mas de este sitio he de reconocer que ha mejorado en algunas cosas.Una de las mejoras ha sido la carta de vinos que parece acercarce a lo que debe ser para este estilo de restaurante.Esta vez la también la comida nos parecio mejor.Lo que no me parecio que hubiese mejorado tanto es el servicio, y creo que debe mejorar.En resumidas cuentas creo que con respecto a la anterior visita que la verdad fue un poco desastre,ha mejorado claro esta, salvando lo del servicio,y puede ser bajo mi criterio un sitio recomendable.Precio de la comida vino incluido 65€.

Nueva visita y mejor aún si cabe que las primeras veces. Los exitosos panes y hojaldres, ahora vienen acompañados por diferentes untos que varían a diario. Tremendo vicio. El servicio es de una rapidez inusual en un restaurante de cocina tan elaborada y tan atestado de gente. La carta de vinos ha tomado entidad con algo así como cien caldos diferentes de una relación calidad precio excelente y la jefe de sala aconseja con auténtica pasión y recién adquiridos aunque aún cortos conocimientos. Me ofreció un Tintilla de Viñátigo como casi el único vino canario con estructura y que aguanta bien la madera (Tanajara aparte) y quizás no le faltó razón. Muy bueno y diferente a los vinos que conocía de Negramoll y Listán Negra. Otra sorpresa fue ver un página de la carta de vinos elaborada por el espléndido sumiller Sergio Santos a quien he perdido la pista tras su brillante labor el el Covacho, y la Tasca de San Sebastián.
El espacio ha mejorado si es que es posible con unos butacones preciosos y cristales negros en las mesas. Espectacular. Eso sí hube de luchar y esperar para conseguir mesa. Gracias a esa encargada encantadora.

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