Nueva visita y mejor aún si cabe que las primeras veces. Los exitosos

Nueva visita y mejor aún si cabe que las primeras veces. Los exitosos panes y hojaldres, ahora vienen acompañados por diferentes untos que varían a diario. Tremendo vicio. El servicio es de una rapidez inusual en un restaurante de cocina tan elaborada y tan atestado de gente. La carta de vinos ha tomado entidad con algo así como cien caldos diferentes de una relación calidad precio excelente y la jefe de sala aconseja con auténtica pasión y recién adquiridos aunque aún cortos conocimientos. Me ofreció un Tintilla de Viñátigo como casi el único vino canario con estructura y que aguanta bien la madera (Tanajara aparte) y quizás no le faltó razón. Muy bueno y diferente a los vinos que conocía de Negramoll y Listán Negra. Otra sorpresa fue ver un página de la carta de vinos elaborada por el espléndido sumiller Sergio Santos a quien he perdido la pista tras su brillante labor el el Covacho, y la Tasca de San Sebastián.
El espacio ha mejorado si es que es posible con unos butacones preciosos y cristales negros en las mesas. Espectacular. Eso sí hube de luchar y esperar para conseguir mesa. Gracias a esa encargada encantadora.

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