Restaurante La Finca en Elche / Elx
  

Restaurante La Finca

24
Datos de La Finca
Precio Medio:
86 €
Valoración Media:
7.5 10
Servicio del vino:
6.5 10
Comida:
8.4 10
Entorno:
8.4 10
Calidad-precio:
6.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 65,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


24 Opiniones de La Finca

No me cabe duda de que la moda perdió una gran diseñadora, porque, cuando te acercas a Susi Díaz, percibes esa energía, ese ímpetu, esa pasión y esa seguridad que, seguro, la habría hecho destacar en todo aquello a lo que se hubiera dedicado. Sin embargo, para nuestra alegría, la gastronomía ganó una grandísima cocinera. Y le agradecemos su decisión, porque nosotras somos, incluso, más de comer que de vestir.

Autodidacta, lo que ha conseguido ha sido a fuerza de tesón y dedicación, intuición, de la búsqueda…, sin marcadas influencias, quizá la forma más limpia, segura y, a la vez, gratificante de conseguirlo.

Pues ese diseño y confección minucioso y esmerado que suponemos en sus vestidos de entonces, debió llevarlo a sus platos, haciendo de ellos obras llenas de color, elegancia, delicadeza,…, belleza. Como casi diría la canción, Susi…va tejiendo "platos" en el corazón…

Y esa misma elegancia y delicadeza se advierte en el entorno. Preciosa casa de campo a las afueras de Elche, rodeada de jardines, huerto ecológico de sus flores comestibles, salones elegantes, cálidos y acogedores (valiéndose de la madera, la piedra y…la música), en distintos ambientes, mesas impecablemente vestidas y vajilla muy cuidada. Porque no sólo comemos con la boca, "comemos con los ojos" y, también, con la nariz y el oído…

Optamos por la opción más fácil para llegar al restaurante, el taxi. Ese día nos sentíamos especialmente bellas (jajaja), cosa que certificó el mensaje en nuestras servilletas: "La belleza es un estado de ánimo". Ah!, que sólo era porque teníamos el ánimo por las nubes! (jajajaja).

Pues con este ánimo, elegimos el menú ‘Elementos’, que consta de 18 platos basados en la Tierra, el Fuego, el Agua y el Aire. Aunque existe la posibilidad de confeccionar tu propio menú.

Comenzamos con un aperitivo: garbanzos y habas fritas de muy buen sabor, regado con un vermut y cerveza artesanos Susi Díaz (por poco, pero ganó la cerveza); y unos snack: primero, Buñuelo de caldero sobre crujiente de gamba con toques de mayonesa kimchi (precioso y buenísimo) para mí, y, debido a una alergia, crujiente de maíz y bombón de aceituna para mi acompañante (explosión fresca e intensa, de excelente textura, según sus palabras) y, después, Espárragos tiernos, praliné de cacahuetes y helado de espárrago blanco (tiernos, no, tiernísimos, y quenelle perfecta y de sabor suave. Muy buena combinación con el cacahuete).

Panes de masa madre (de 3 tipos, todos buenísimos) y aceite de Alicante acompañado de sal de Susi Díaz (con pimentón, hierbas de la sierra de Alicante, sal especiada Turca y tiene, como base, sal de Guerande) y sal del Himalaya

Y el Menú…

LOS CUATRO ELEMENTOS

Presentados en una caja de 4 pisos:

TIERRA. Falsa trufa: de setas, sabor intenso.

AGUA. Margarita de pomelo: otra vez la perfección en la forma y textura. Y en el sabor. Fresco.

AIRE. Etéreo de queso: intenso, pero sutil. Se funde en contacto con la boca.

FUEGO. Berenjena carbonizada: muy buena presentación y agradable al gusto.

Y cada uno por separado:

TIERRA

Nuestro tomate: crema fría, como un helado cremoso, de tomate. Muy gustoso y refrescante. De los mejores.

Parmentier de patata morada: atractivo, llamativo, a la par que elegante, y muy rico, suave. Con una oblea de patata morada perfecta, milimétrica, como si la hubiera sacado de un antiguo patrón armada de tijera y dedal.

Crema de guisantes: con gamba blanca, muy bien decorado con verduritas. El único desacierto, no sustituir, al menos, la gamba blanca por otro producto a mi acompañante y, simplemente, eliminarla del plato.

AGUA

Cigalas al vapor de tosaka verde: muy bien tratadas, acompañadas y presentadas. Noble, sin confusiones. Para mi acompañante, su emblemática Alcachofa rellena de gamba roja con mayonesa de ajo donde, ahora sí, el jamón suplantó a la gamba y quedó, igualmente, exquisita.

Espardeñas con lechuga brasa: falsa espardeña (calamar). Visualmente, genial y, en cuanto al sabor, delicioso. Otro de los que opta a nuestro premio al mejor plato de la tarde.

Merluza con pil pil de gambas: en este caso, para mi acompañante, con vichyssoise de berros (idéntica ligazón y textura a un pil pil suave). De su boca, y eso que no es muy simpatizante de la merluza, magistral, el mejor del menú.

AIRE

Nube de queso con trufa: minuciosidad en forma y presentación. Distintos quesos, texturas y matices.

Arroz con pichón: original en el tratamiento del pichón, preciso (no podía ser de otra forma) en el punto del arroz e intenso en el sabor. Y ruido…, sin abandonar nunca la parte crujiente, el oído.

Magret de pato: delicado, en combinación perfecta con la naranja confitada. Sabroso.

FUEGO

Leche frita: nada aficionadas a la leche frita, esta nos encantó, nada dulce ni pesada, diferente. Buena elección para el primer postre.

"Macaroon" picante: diversión del paladar, refinado, con clase. Para mí, el mejor postre…desde hace mucho.

Savarín: algo más elevado en el dulzor que los anteriores (perfecta la secuencia de los postres), pero sin llegar a molestar lo más mínimo. Exquisito.

Y así terminamos, con 1 botella de vino Juan Gil y 2 cafés (acompañados de sus correspondientes petit four), 236,60€. Muy correcto.

Después, visita obligada a la cocina, para conversar con Susi en su terreno. Amplia, ordenada, Blanca (como La Costa), luminosa (aunque no sabemos si proveniente sólo de los amplios ventanales o de ella misma). Allí le hicimos partícipe de una única queja, algún detalle poco decoroso del servicio, lo cual aceptó con total profesionalidad, humildad y ausencia de vanidad. Otro punto más a su favor.

Susi Díaz enamora en las distancias cortas, y así salimos de allí, enamoradas tanto de su personal cocina como de ella a partes iguales, despacio, comentando,…, buena señal. Esperamos volver a verte pronto!

Al abandonar la cocina nos pareció escuchar "bombones". Ufff! Vaya día! Vámonos, que al final nos lo creemos! (jajaja)

  • “Macaroon” picante

  • Magret de pato

  • Merluza con pil pil de gambas

  • Espardeñas con lechuga brasa

  • Caja de los elementos

  • Parmentier de patata morada

Lo primero es su ubicación, está algo más que lejos del centro de la ciudad, y algo más que complicado el acceder, no me extraña que en su pagina web indiquen además de la dirección, sus coordenadas geográficas. Sin ellas no creo que un no conocedor de la zona, le resultara fácil llegar.

¿Que como llegamos nosotros? Fácil, en taxi. Complicaciones las mínimas. Aquí hemos venido a disfrutar, y vaya que si hemos disfrutado, de lo lindo.

El entorno es espectacular, una especie de chalet rodeado de arboles y plantas, es una zona que transmite tranquilidad. La misma tranquilidad que se respira en sus salas. Una sensación de paz, acompañado de un trato cercano, cálido, sencillo, como si te conocieran de toda la vida, te sientes el protagonista de lo que va a suceder.

Solo faltó la presencia de Susi Diaz, persona a la que nos hubiese gustado saludar, pero a la que otros compromisos le impedían estar presente.

Salas decoradas con elegancia y buen gusto.

Buena carta de vinos, acorde con el lugar, con importante representación de blancos de la zona. De ella y por recomendación, trasegamos un Finca Calvestra 2014, uva merseguera, autóctona valenciana, criado sobre lías en barrica, tiene cuerpo, olor a cítricos, a madera, pero al mismo tiempo es fresco. Ha gustado y mucho la recomendación.

En el aspecto comercio, funcionan con:

1- Carta, breve, con precios medios para un estrellado, 27€ los entrantes, 29€ los platos principales y 12€ los postres.

2- Menú Tentaciones, son casi 19 presentaciones, a 89€/pax

3- Su menú: Snacks, aperitivo, dos medias raciones a modo de entrante a elección del cliente, un principal y un postre a elección de cada comensal, a razón de 69€/pax.

Optamos por esta última vía.

Primera parte:

- Frutos secos tostados, crujientes y con buen sabor.

- Snacks de gamba blanca, kimchi y sardinas, presentadas dentro de una caja de madera en cuyo fondo hay piedras y conchas, a imitación de un fondo marino.

- Crujiente de pan, jamón y bonito sobre un fondo de mousse de tomate. Muy bueno.

Segunda parte:

- Carpaccio de gamba blanca con paletilla ibérica, aceite de macadamia y verduras. Gamba fresquísima, buen contraste de sabores.

- Carpaccio de atún rojo, sobre virutas de foie y galleta crujiente. A modo de coca, y sobre ella el foie y cerrando el conjunto, el atún. Fresco, muy resultón. No había probado la mezcla del foie con el atún, resultado interesante.

- Crema de patata, trufa, yema de corral y caviar ahumado. Platazo, servido tibio, se distinguen los sabores de todos los componentes. Muy muy bueno.

- Alcachofa rellena de cebolla y gamba roja, con un fondo de crema de verdura y un toque de mahonesa ligera de ajo. Es un plato que pide mas cantidad. Es un platazo.

Tercera parte:

- Dados de solomillo de ternera con foie, salsa de trufa y espiral de boniato. Carne super tierna y jugosa. La salsa le aporta un sabor envolvente que realza el propio sabor de la carne y del foie. Platazo.

- Sepionetas a la plancha con arroz negro de galeras y guisantes. Sin ser maestra arrocera, este arroz está de vicio. Quiero, necesito mas.

Cuarta parte:

- Brioche caramelizado con azúcar de vainilla, helado de yogurt griego y sopa de coco. Postre refrescante y muy equilibrado de sabores.

- Barrita de chocolate con matices crujientes de praliné sobre hilos de caramelo. No puedo opinar directamente, pero según me cuentan estaba bueno sin ser cargante.

Cafés con hielo y petits fours introducidos en cavidades de una campana de cristal, ponen el punto final a esta muy buena experiencia global.

Nuestra cena tuvo el doble significado de acierto y disfrute, acierto por que creado un pequeño lío de fechas, la fortuna y una dosis de amabilidad nos permitieron disfrutar pesar a todo, de una cena al nivel que se esperaba.

No voy a entrar en mucho detalle sobre la complejidad de cada plato, es en parte repetir lo que está en las cartas en la web.

Elegimos el menú corto, 69 €, al que sumamos un Santa Rosa, 2011.

Nos gusto la evolución, dos snaks ligeros y suaves, dos medias entradas, más elaboradas y complejas y un principal rotundo y broche final de la cena.

Las entradas, alcachofas con gamba roja y una pasta rellena de parmesano, excelentes. Un carpacho de atún fresco y ligero y unos huevos rotos que no me sorprendieron.

De principales, bogavante y salmonete. El salmonete delicado con una finura sobresaliente y el bogavante excelente, en su punto.
El servicio de vino cuidado, aunque se echan de menos una copas de cristal más fino y sobre el postre, poco que decir, no es nuestro fuerte, probamos un compendio de chocolates pero no los podría elogiar.

Un buen café y una infusión, un entorno excelente , en el jardín, con todas la mesas ocupadas y un servicio de mesas diligente y discreto. Mejor imposible.

Clientela muy variada con el local lleno, lo que siempre gusta, la sensación de acierto...

Una ceremonia gratificante y especial que , como corresponde, hay que apreciar con todos los sentidos.

Primera vez que íbamos al restaurante con una estrella michelin de Elx, escogiendo un dia de semana a mediodía.
Nos decantamos por el menu de degustación Tenta iones, para probar las creaciones mas impactantes.
El menu esta centrado en los productos de la zona, con verduras y pescados fundamentalmente del Mediterráneo.
Es de apreciar que, salvo un plato de merluza y otro de carne, los demás tuviesen como producto principal el autóctono.
El menú se sirve a mesa completa, al precio de 89€, bodega aparte. Consta de 17 miniplatos, algunos servidos a dúo, y tres mini postres.
Los que más destacaron, para mi gusto, son:
Cascarujas y Mediterráneo, servidos sobre una caja con cantos rodados. Intensos de sabor, preciosa presentación y una gran demostración de técnica.

Etéreo de manchego y Bombón de aceituna: dos aciertos, el etéreo espectacular, nunca había probado algo parecidi en técnica, y el bombón totalmente sorprendente, intensísimo y delicioso.
El nigiri de atun rojo se sustituyo por salmon, pero el tratamiento del arroz es genial, le aporta una textura especial y totalmente diferente.
Helado de esparragos, con los esparragos blancos y verdes en distintas texturas, con una presentación original.

Las quisquillas con pilpil y coco también resultan muy especiales, un gran tratamiento tecnico y un resultado genial.

Debo señalar que un par de platos me decepcionaron: la corvina templada, a la que le faltaba acidez, y que creo resultaria mejor en carpaccio frio, y el arroz con sepietas, demasiadas sepietas y gambas q no dejaban apreciar el arroz.
De los postres destaco la piña y coco, que da una combinación muy buena y con gran trabajo. Muy bien los chocolates y la presentación de las chuches con el cafe.

Espectacular la bodega, un poco subida de precio pero impresionante. Tomamos un blanco Allende con barrica, del 2003, sabrosisimo y compensado.
El precio... vale la pena pagarlo una vez.

Desde hacia algo mas de un mes intentamos hacer una reserva en La finca, dado que unos amigos nos habian hablado muy bien del lugar. Mi primera vez, iva a comer mi primera vez en un restaurante galardonado Michelin...
Durante un mes estuvimos mi mujer y yo, esperando el dia 2 de Agosto. Pensabamos en la eperiencia y la verda es que nuestras expectativas eran altas, lo comentamos con algunso amigos todos nos hablaron bien.

He de decir que llegamos un poco tarde, la reserva era a las 9,30 y llegamos a las 10,30. Una mesa con menu reservado para 11 personas. Elegimos el menu de cordero, la comida estaba buenisima, pero en la misma proporcion que muy escasa.

El servicio no tengo palabaras, he comido en bares de Poligonos con mejor servicio y sobretodo con personal mas agradable, parecia como si hubiesemos ido a molestar. Ni uns sonrisa, ni un comentario, batallero 100%, " ahi te lo dejo, te lo canto y que aproveche, y terminar pronto que a las horas que habeis venido, hoy no salimos de aqui ni a las 2...." En fin ... una pena, de verdad, el sitio bonito, tambien nos apagaron las luces y de verdad que la estrella michelin, es probable que la vea algun dia que vaya solo con mi mujer, a eso de las 8,30 y que no tengan mucho trabajo.
Gracias
Javier

La cena en general fue exquisita. La comida perfecta, el trato correcto... Pero fuimos la última mesa (terminamos a la 1:00 más o menos) y no tuvieron reparo en apagar las luces de toda la finca para INVITARNOS A MARCHAR. Me hubiera encantado darles un 10, porque hasta el momento se lo merecían, pero les doy un 0 ya que me parece descortés y falto de educación la forma que tuvieron de echarnos.
He estado en muchos restaurantes, buenos y menos buenos, y nunca me habían dicho que pidiéramos rápido el postre "ES QUE EL COCINERO SE VA" cuando no eran ni las 00:30.

Pienso que hay otras maneras de hacer y decir las cosas.

De un tiempo a esta parte voy con cierto recelo a algunos restaurantes, porque me empiezo a encontrar algo de lo que se dice en el comentario anterior, pero en este caso he salido mas que contento.
El local, mobiliario, equipamiento y personal como corresponde a un restaurante de esta categoría.
Dos menús propuestos por Susi Díaz, uno que llama provocación, bastante extenso y equilibrado, por 69 euros. El otro más corto eligiendo los platos de la carta por 59 euros. Hay carta donde elegir lo que a uno le apetezca.
La carta de vinos extensa y bastante interesante, con precios asequibles, salvo algunos franceses, que seguro que valen lo que cuestan, pero no son asequibles para mí.
La presentación de los platos me pareció bastante acertada, sin excentricidades que tanto se llevan, pero con armonía y buen criterio.
El menú empieza con unos aperitivos muy conseguidos, sobre todo el de los salazones, luego unas albóndigas de bacalao con distintas mayonesas de sabores, distintas texturas de foie, tartar de ostra, quisquillas frescas, calamar con alcachofas, crema de patata trufada, salmonetes crujientes espectaculares, un plato de carne (flojo) y cuatro postres. Por 69 euros no me parece caro.

El vino para maridar este menú fue complicado de elegir, al final nos aconsejaron Carabibas que fue bien.

http://www.ojoalplato.com/archives/5036

Para mi es un sitio recomendable

Subidos al carro de la fama, al movimiento web 2.0 y a la apariencia, al parecer en esta santa casa han dejado de cocinar como dios manda, para dedicarse a vender humo pero no de ahora sino desde hace ya varios años, las sucesivas reformas han echo mella sobre el equipo encabezado por Susi Diaz, y su marido Jose Maria Garcia (el de la radio no, este es otro), igualmente el relevo generacional que deberia haberse producido no esta a la altura. Los precios son desorbitados para los tiempos que corren, no se han sabido adaptar a la nueva realidad económica. En definitiva una propuesta que en un principio prometia, pero en eso se quedó justamente en una simple promesa.

Bien todo, servicio, cocina, materia prima. Buena cena, con muy buenos platos . Los vinos bien servidos y el recinto precioso. Sin duda un buen restaurante para repetir.

Cena de sábado noche para una celebración especial, después de perdernos un par de veces y con la ayuda telefónica del restaurante llegamos a la Finca, y la verdad te reconforta encontrar el lugar y que éste sea tan bonito. El interior muy acogedor y cálido, mesas muy bien dispuestas y vestidas.
Para cenar óptamos por el menú corto (creo que se llama tradición o algo similar). Los platos fueron los siguientes (o al menos lo que mi memoria ha retenido)
Para comenzar unos snacks, palitos de arroz y de gamba y pan de agua con sobrasada y tomate, y una copita con sopa de melón con virutas de jamón y menta. Buen inicio.
Como entrantes frios: un sorprendente helado de espárragos blancos con brotes de trigueros y cacahuetes caramelizados, helado realmente bueno.
Tosta de anchoa del cantábrico con aire de remolacha, sensacional de sabor y con una bonita composición.
Como entrantes calientes: carpaccio de vieira con ceps y trufa, buena combinación de sabores, y Calamar en tempura, huevo de corral y el jugo del calamar, sensacional de sabor, el plato que más disfrute.
Seguimos con la merluza con guindilla dulce, excelente el sabor y el punto de la merluza así como la salsita que la acompañaba y la propia piel tostadita.
Y lomo de ternera a la brasa con cecina de buey y mostaza verde, intenso sabor de la carne.
De postre chocolate en varias texturas (creo que eran mousse y roca) y caramelo. Bueno, especialmente recomendable para los amantes del chocolate.
Para finalizar café americano y petit fours, me hizó especial gracia los kikos recubiertos de chocolate, no los había probado antes.

Acompañamos la cena con vino Enrique Mendoza cabernet, bien. El servicio de vino correcto, aunque quizá me faltó una mayor presencia del summellier en el ritual de la elección del vino. No nos orientó en exceso, nos lo presentó, me lo ofreció a probar, lo decantó, sirvió la primera copa y ya no lo volvimos a ver en toda la cena.

En resumen, muy buena experiencia gastronómica, alta cocina mediterrania llena de sabor y color, con un uso delicado de la técnica y un toque floral muy alegre. Además salimos con la sensación de haber cenado muy bien, con las cantidades ajustadas para saciarte pero no sentirte pesado. Sin duda valió la pena la escapadita para visitar la Finca.

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