Restaurante Racó d’en Cesc en Barcelona
  

Restaurante Racó d’en Cesc

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Datos de Racó d’en Cesc
Precio Medio:
66 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
8.4 10
Comida:
7.2 10
Entorno:
6.9 10
Calidad-precio:
6.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: De mercado, Tradicional
Vino por copas: No
Precio desde 62,33 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


16 Opiniones de Racó d’en Cesc

Fuimos hace 4 años a raíz de una promoción y decidimos que volveríamos... Y volvimos.

Es un local clásico, con las paredes llenas de fotos de famosos. Nada más entrar, una nevera llena de cervezas de todo tipo, la inmensa mayoría desconocidas para mí. Mesas de buen tamaño y separación correcta. Buen menaje. Servicio atento y profesional. La mayoría de los platos son bastante clásicos, aunque procuran darles un toque diferente. Carta de vinos bastante bien surtida, ordenada por tipos de vino, lo cual resulta muy práctico si tienes claro qué te apetece tomar. El maitre-sumiller, de 10.

Cena familiar a base en entrantes para compartir, un principal y un postre. Todos los platos nos gustaron, incluido el aperitivo obsequio de la casa. Destacaría un excelente arroz con ragú de conejo, espárragos y flor de calabacín. Algunas presentaciones más cuidadas que otras.

Para beber, varias botellas de agua y una botella de champagne Sadi Malot Brut Authentique. Sin cafés.

Tuvimos que esperar para algunos platos y mi copa estuvo vacía en varias ocasiones, pero el servicio fue, en general, bastante bueno.

Lo que menos me gustó fue ver algunos desconchones en la pintura de las paredes. Desmerece mucho a mí parecer.

 

  • El arroz, delicioso. Engaña la bandeja. Me costó acabármelo.

Ya hace años que vamos. Se come muy bien, y no es que tenga una carta muy extensa, de hecho, unos 5 primeros, 5 segundos, y unos cuantos postres, pero todos son extraordinarios. Espacioso y casi-lujoso, idela para quedar bien. Servicio profesional, muy profesional, lo que si que es un lujo hoy por hoy, y aunque pueda parecer que con tanta gente famosilla que se ve por el restuarante, uno haya de sentirse ninguneado, Cesc sabe tratar a unos y a otros de un modo extrañamente correcto. Parece francés, o inglés. Es muy recomendable para celebraciones pareja o similares, pero también para almuerzos de trabajo.

Tiene algunos reservados, alguno muy coqueto.

Como digo, probarlo es apuntarlo para siempre en tu agenda.

Cena de un lunes para dos personas. Local clásico, con varios salones privados (cenamos en uno de ellos). Buena mantelería, vajilla y copas (Spiegelau). Carta corta, aunque más que suficiente. De aperitivo nos sirvieron unas aceitunas, fuet (muy buenos ambos) y una mousse de apionabo con anchoas y granizado de limón (una combinación por lo menos arriesgada, no nos entusiasmo, demasiado... raro). La comida: de primeros vieiras con puré de alcachofas y jamón (muy bueno) y crema de patata con huevo escalfado y aceite de trufa (idoneo para el frío que hacía esa noche, tambíen muy bueno); de segundos rabo de toro con boletus y salsa de regaliz (bueno, aunque contundente) y presa ibérica con migas de "rossinyols" (la carne estupenda y en su punto perfecto, aunque al conjunto le faltaba "algo"); y de postre un sacher de albaricoque y una sopa de naranja con panacotta y albahaca (muy refrescante). Para beber agua y una botella de Coma d'en Pou 2002, servida a buena temperatura. Un cortado correcto y petits fours sencillos pero buenos. El servicio cordial y amable, a destacar el trato del vino. Un lugar para repetir, repetir... No puedo hablar de precio, ya que nos invitaron.

Restaurante amplio dividido en varios espacios que lo hacen confortable. Servicio correcto. Copas Riedel. Carta algo corta, con 8 segundos platos (4 carnes y 4 pescados), pero con varios platos fuera de carta que lo hacen suficiente. Excelente pan (coca con tomate). Aceitunas, fuet y un pequeño entrante de salmón. Comimos un tártar de gambas muy curioso, unas vieiras excelentes, bacalao con "camagrocs" también excelente, así como la presa ibérica. Todo en su punto de cocción, con sabores y presentación estupendos. En cuanto al vino, carta extensa y variada. Nos dejamos aconsejar por el sumiller y nos ofreció un "Corral del Obispo", propuesta atrevida y adecuada, pero que habíamos probado hace muy poco, por lo que tomamos una segunda opción, igualmente acertada, un Pago de los Capellanes Joven Roble 2008, que maridó estupendamente. Los postres, un helado y crema de castañas excelente, y una sopa de naranja sanguina con helado de leche, membrillo y pannacotta de albahaca, sorprendente y delicioso. El café, bueno, los 3 petit fours correctos, el azúcar de sobrecillo, para mi, es un detalle mejorable. También una capa de pintura sería adecuada para este muy buen restaurante.

Restaurante con una carta corta, pero ofrecen sugerencias muy interesantes asi como en los vinos eramos varios Y he ido otras veces siendo siempre muy regular ,yo tome unos garbanzos con langostinos y un bacalao divino para postre tome una espuma de crena catalanacon un helado caramelizado,nos bebimos una botella de al lado de casa sevicio impecable Tambien tienen ademas de una multitud de reseñas de vino un lugar para fumar donde es una delicia es ver como te encienden el puro lo digo para gente joven de 60 y mujer que en la mesa de al lado las dos jovencitas fumaban sendos puros Fue una noche excelente

Tuve la ocasión de ir al Racó d'en Cesc una única ocasión y la verdad es que me gustó bastante. Recuerdo una variedad de platos que nos sacaron, de forma excepcional como menú degustación. Entre todos ellos destaco una sopa de cebolla muy especial, casi mermelada con crujiente de cebolla y un huevo crudo que se estaba haciendo en el calor del plato. Sencillamente delicioso. El local es elegante y la separación de las mesas es la adecuada. El servicio muy atento y correcto, en este caso comandado por Cesc, el patriarca de la casa, aunque actualmente creo que El Racó d'en Cesc tiene un nombre que brilla con luz propia, el de César Cánovas, sumiller de la casa, y digno sucesor de su padre en el negocio familiar. Su carta de vinos fusiona novedades con reconocimiento nacional e internacional de alta calidad, y el trato que dispensan a los caldos roza la veneración, algo a valorar en estos días.

Local cómodo y amplio. No hay menú degustación. En la carta unas 10 referencias de entrante + 4 pescados y 4 carnes. De aperitivo trajeron una sopa de tomate con mozzarela, piñones y pesto. Coincido que el punto fuerte es el vino. Copas muy adecuadas, temperaturas de vino correctas y excelente cartas de vinos con más de 200 referencias. Las 4 primeras páginas se pueden interpretar como una "mini carta" de vinos recomendados de todas las DO, el resto del libro ordenado por DO. Hacienda Monasterio + Argata = 32EUR!

De nuevo aquí realmente mejor que la anterior visita. Tomamos unos garbanzos con langostinos en su punto tanto el garbanzo, como el langostino al punto y un estofado de verduras y de plato principal Pularda asada, postres chocolate tres texturas con helado de menta y por referencias en verema he querido probar un Monastrell El Estrecho de E. Mendoza 2004 un verdadero acierto, carta de vinos muy completa tintos y blancos, con muchas referencias estranjeras y nacionales destacando las Francesas.
Sin duda volveré.

El comentario anterior dice casi todo, de lo que he observado solo añadir que las combinaciones en los platos esta bien conseguida, carta justa pero creativa y sugerencias de mercado excelentes setas salteadas y un rape al vino tinto con camagros exquisito la atención formal, lugar agradable muy recomendable para una comida de negocios, un pero la labor del metre un tanto distante con la devolución de un plato lo cambiaron por otro y no vino a preguntar que tal estaba este segundo, pero como he dicho era el rape y estaba bien

Restaurante donde se come bastante bien. La carta es reducida, pocas referencias, pero bien conseguidas. El local es elegante, con buenas mesas, excelente separación en las mesas, y servicio impecable. La carta de vinos es buena, con muchas referencias, y el sommelier: un diez. Aconseja de los caldos, te explica el vino, su propietario, la historia, los viñedos...perfecto. Como la perfección no existe, algunos peros: 1.La decoración del local, particularmente, no me gusta (pero sobre eso puede haber discrepancias). 2.El trato, muy profesional, elegante y correcto, resulta un tanto distante. 3. Restaurante ideal para hacer negocios y de empresa, lo veo frío para ir con amigos (mi caso ayer) y peor para ir con pareja. De todas maneras, felicidades, porque se come bien, se bebe mejor, y también, como no, se paga, pero si vale la pena...

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