Restaurante La Estrella en Barcelona

Restaurante La Estrella

Datos de La Estrella
Precio Medio:
50 €
Valoración Media:
7.0 10
Servicio del vino:
6.5 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
6.2 10
Calidad-precio:
8.1 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Barcelona
Localidad: Barcelona
Zona: Ciutat Vella (Barcelona)
Dirección: Ocata, 6
Código postal: 08003
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos, Lunes noche y en Agosto.

Teléfono


22 Opiniones de La Estrella

Antes de acudir el restaurante nuevo aprovisionamiento de la espectacular sobrasada elaborada por los hermanos Rovira en Sagàs, un verdadero placer para el paladar y diversas variedades de frutos secos de Casa Gispert que está situada justo detrás de la basílica de Santa María del Mar.

En esta ocasión éramos cuatro comensales, por el pequeño aforo del local y actualmente debido a la pandemia reducido al 50% había reservado mesa con una semana de antelación para asegurar la reserva.

Por normativa no puede ofrecer carta impresa, tampoco dispone de la misma en formato QR ni pizarra donde detalla los platos, da igual a Jordi el propietario da gusto oírle recitar la carta con explicación de como elaboran cada uno de los platos y con la seguridad de que el precio de los mismos será muy ajustados.

Los primeros fueron compartidos

-Mejillones del Delta del Ebro al vapor, estos moluscos están en el mejor momento de la temporada.

-Gamba roja de Sant Carles de la Ràpita simplemente a la plancha, superlativas. Este fue el único plato del que Jordi advirtió del precio, seis unidades con un peso aproximado de 200 gramos 20€.

-Ensalada de salmón ahumado sobre base de coca de pan, buena

-Croquetas (4 unidades) de jamón ibérico hechas en casa donde sí se encuentra el jamón.

Los platos principales

-Tartar de ventresca de atún Balfegó, la marca es garantía de calidad.

-Arroz de sepia y langostinos. Bueno

-Pies de cerdo deshuesados con pulpo y salsa de erizos, original combinación.

-Magret de pichón de sangre acompañado de paté de su propio hígado alcachofas confitadas y pimientos de Padrón. Para mi gusto un plato espectacular.

Pedimos solo tres postres

-Su clásico helado de violetas

-Texturas de chocolate con helado

-Crujiente de avellanas acompañado de fresas y helado de avellana

Dos botellas de agua de medio litro y una botella de Sassó Xarel-lo 100% de 2016 de Celler Sassó Parera de Sant Llorenç d’Hortons en el Penedés con elaboración biodinámica y levaduras naturales envejecido sobre sus lias en barrica de acacia durante un año, el vino fue servido en decantador lo que permitió expresara todos sus sabores y matices.

A la llegada pedimos dos cervezas artesanas elaboradas en Cardedeu a los pies del Montseny, una Ale y una Ipa, buenas nos sirvieron de aperitivo unos buenos buñuelos de bacalao.

Tres tipos de pan distintos.

Terminamos con cuatro buenos cafés

Servicio muy agradable por parte de Jordi alma mater del negocio junto con su mujer Pepi  en cocina y un camarero que pasa totalmente desapercibido.

  • Croquetas de jamón ibérico

  • Gamba roja de St Carles

  • Magret de pichón de sangre

  • Pies de cerdo con pulpo

  • Tartar de ventresca

  • Arroz de sepia y langostinos

Había quedado a las 14 horas con un amigo, pero  llegué con la suficiente antelación para que me permitiera ir a dos “templos” de los caprichos gastronómicos que hay en el barrio de El Born para proveerme de alguno de estos, primeramente fui a Casa Gispert fundada en 1851 que a pesar de que hace relativamente poco tiempo ha cambiado de propietario mantiene la esencia inicial, han remodelado el local dándole una mayor iluminación para resaltar sus productos gourmet, conserva las estanterias y mostradores de madera originales y sobre todo la pieza reina de la casa, la tostadora de bombo original que utiliza leña como combustible con la que diariamente tuestan café, almendras, avellanas y otros frutos secos. La segunda visita fue a Sagàs-pagesos, cuiners & co. restaurante en el que el grupo Sagardi está asociado con los hermanos Rovira donde en su pueblo natal Sagàs además del estrellado restaurante Els Casals explotan una gran finca agrícola y ganadera y elaboran unos excelentes embutidos, aquí adquirí un buen trozo de sobrasada ahumada, esta sobrasada la incluyen en su carta un buen número de buenos restaurantes repartidos por toda Cataluña

Después de este preámbulo paso directamente a comentar la buena comida que disfrutamos.

Comenzamos con una cerveza artesana que la hicimos acompañar con unas excelentes croquetas de calçots con su salsa específica servida en bol aparte.

A partir de aquí y como en todas las ocasiones en que me he sentado en una mesa de este restaurante, obvio la carta y dejo que Jordi el propietario se deleite relatando los platos que elabora su mujer Pepi con los productos que le han llegado desde Sant Carles de La Ràpita en el caso del pescado, desde el Maresme en el caso de las verduras o las diferentes elaboraciones del bacalao aparte de los que tiene en la carta.

-Como aperitivo de la casa nos sirvieron unos huevos de codorniz cocidos y rebozados sobre un fondo de salsa mahonesa.

Los primeros los compartimos

-Guisantes del Maresme simplemente rehogados acompañados de vieiras y virutas de jamón ibérico, un plato muy simple donde lo único que tiene que destacar es la calidad de la legumbre.

-Corazones de alcachofa con queso fundido cuyo nombre no recuerdo y sobrasada, igual que el anterior producto de primera.

Los segundos fueron

-Bacalao con una preparación que no estaba en la carta, confitado y siguiendo una receta de la bisabuela de Jordi con una puesta al día al gusto de esta época. Mi acompañante lo encontró muy bueno.

--Pies de cerdo guisados y deshuesados cubiertos de pulpo a la brasa con salsa de carne de erizos, un plato que no había probado y que me gustó.

Pasamos a los postres

-Su clásico helado de violetas

-Helado de caramelo con sal Maldon.

Dos tipos distintos de pan

El vino elegido fue uno de los que recomienda en su carta y que mensualmente va cambiando, uno de la DO Montsant, Mineral del Montsant 2017 a base de las variedades garnacha y cariñena elaborado por Celler Cara Nord, equilibrado, fresco y de intenso sabor. Fue un buen complemento de todos los platos. El servicio descorche, cata y primer servicio.

Terminamos con dos buenos cafés y dos whiskies de malta sin hielo servidos en copa balón.

Restaurante que no me cansa repetirlo y que rotundamente lo recomiendo.

 

  • Guisantes con vieiras

  • Corazón de alcachofas

  • Pies de cerdo

  • Bacalao

  • Helado de caramelo

  • Helado de violetas

A pesar de que mi último comentario es de 2012, lo cierto es que como mínimo visito este restaurante una vez al año, y en todas las ocasiones hago caso omiso a la carta y espero las recomendaciones que Jordi explica con la pasión que sólo él sabe hacerlo, desde la procedencia de los guisantes del Maresme hasta el pescado de Sant Carles de la Ràpita y la forma de cómo cocina cada uno de los platos Pepi  su mujer, alguno de los platos ya los cocinaba la bisabuela de Jordi.

Una buena cerveza artesana  para calmar la sed después de pasear  bajo el sol de la primavera y para acompañar el aperitivo que nos sirvieron a la espera de los primeros platos.

Los primeros los compartimos, carpaccio de pies de cerdo con bogavante, ración abundante y exquisito  y sepionas con su tinta acompañadas de habitas tiernas de temporada simplemente rehogadas, un manjar.

Los segundos uno de los platos que ya guisaba la bisabuela  fundadora de la Estrella, arroz de bacalao  y calçots con salsa romescu, muy bueno y peculiar y uno de los platos clásicos de la casa y del que no puede prescindir en la carta, merluza de palangre rellena de vieiras con pimentón de La Vera envuelta con unas finas lonchas de tocino ibérico con un excelente punto de cocción, sinceramente un placer para el paladar.

Los postres, un bizcocho regado con chocolate blanco acompañado de fresitas del bosque y arena de chocolate blanco y helado de pistachos y otro de los clásicos de la casa en esta época, el helado de violetas,  postres para repetir.

Acompañamos la comida con un vino de viticultura ecológica La Quica 2018 75% xarel-lo y 25% chardonay , vino sin filtrar, con una producción de 1.070 botellas elaborado por el celler Can Morral del Molí en la población de Ullastrell a los pies del macizo de Montserrat, este era uno de los vinos recomendados del mes que resultó un tanto diferente por su buquet  pero muy agradable en boca.

Terminamos con dos buenos cafés.

Vale la pena no decidirse por los platos de la carta hasta que Jordi en la mesa canta los platos que tiene fuera de la misma con la seguridad de que los precios no serán desproporcionados.

  • La Quica 2018

  • Helado de violetas

  • Bizcocho con chocolate blanco y helado de pistachos

  • Merluza rellena de vieiras y tocino ibérico

  • Arroz de bacalao y calçots

  • Sepionets con habitas

Gracias a su valoración decidí que este restaurante para mí desconocido tenía que ser un objetivo prioritario y recalar en él en cuanto estuviera por la zona.
Estaba ansioso a que Jordi (confirmado, el propietario se llama Jordi) nos comentara los platos que nos podía ofrecer fuera de la carta, comentando con verdadera pasión tanto la materia prima como la elaboración.
Tomamos ensalada de tomate confitado, con carpaccio de bacalao y flores de primavera, aderezado con una excelente vinagreta, y carpaccio de pies de cerdo con bogavante.
Los segundos bacalao relleno de xantgurro y pil pil de pistacho y atún rojo, unos buenos tacos con una excelente cocción y textura y con un ligero sabor a humo, acompañado simplemente en una tarrina aparte de una buenísima mermelada de tomate.
No pudimos prescindir de los postres después de escuchar el relato de Jordi y optamos por un pastel de 6 texturas de chocolate y un sorbete de mojito casero.
También nos dejamos aconsejar en la elección del vino, nos ofreció un DO Montsant, Mas Franch 2006 que tenía en promoción (15 €)
Dos cafés.
La honestidad y la pasión de Jordi por su trabajo debería ser un espejo en el que muchos restauradores deberían mirarse.
Gracies Ricard!!!!

Se trata de un lugar que os recomiendo sin lugar a dudas. Hacía más de dos años que no volvía a la Estrella .... Puede que sea por la zona .... Quizás el hecho de no pasar nunca por delante ... O el saber que sigue estando (las referencias positivas me seguían llegando). En todo caso siempre ha estado en la lista de mi blog de los "lugares donde he comido más a gusto".

Pero como digo en el título, se trata de un lugar injustamente tratado. Imagino que debido a la larga trayectoria del maître-propietario, ya está de vuelta de convites / peloteo a periodistas y bloggers y por eso queda al margen de la rueda de los lugares con que nos están machacando continuamente y que no son más que humo...

Por esto y después de volver allí, me dije a mí mismo "qué gilipollas soy" por haber tardado tanto en volver. Tenía ganas de ir a un lugar así, después de algunas de las últimas experiencias ....

Y ya después del preámbulo, explico el lugar y la experiencia. Por si no habéis ido nunca, ya os aviso que cuando os den la carta, podeis pasar de leerla. La gracia del lugar son los platos que Jordi (escuché que lo llamaban así) va explicando de manera peculiar y apasionada ...

Quizas el único "pero", es que no sabes los precios de los platos que va describiendo. Pero también puedo afirmar que nunca (y he estado más de 5 veces) me he encontrado con ninguna sorpresa. Sé que esto a muchos no gusta y debo confesar que la primera vez que fui estaba avisado por una persona de gran confianza mía, a nivel de "Tranquilo ... Tú deja que cante los platos, pide lo que quieras que la honestidad está asegurada ". Y así estuvo ... Es posible que sin haber sido avisado, me hubiera salido mi vertiente borde ... :).

Los dos primeros que elegimos, fueron (seguro que me dejo algo pues ya sabéis que voy a los lugares de manera discreta sin apuntar nada).

Ensalada tomate confitado y flores de primavera, vinagreta de piñones y carpaccio de bacalao.
Salmón marinado con hierbas y wassabi

Los dos de gran nivel y el toque de wasabi con el salmón, quedaba extraordinario.

Los segundos fueron:

Bacalao relleno con xangurro y acabado con pil-pil de pistachos

Presa ibérica de unas características especiales (es decir de cerdo pijo), pero que no apunté los detalles... :).

Excelentes los dos segundos y el bacalao, un morro confitado de altísimo nivel. De hecho el bacalao, es uno de los platos estrella de la casa, presenta siempre en diferentes elaboraciones.

En el l capítulo de postres que sabéis que en general paso un poco de largo, aquí no lo hago. Voy a confesar que hace unos dos años, por única vez en mi vida, en este lugar pedí unos segundos postre después de haberme tomado los primeros ... En esta ocasión pedimos, El helado de wasabi (Lo he pedido siempre que he ido allí) Y un helado de toffee con toques de sal del que probé un poco y me pareció espectacular.

En resumen ... Un lugar excelente que se reafirma en mi lista de los "lugares en que he comido más a gusto". Y que si la lista se reduce a 10 en lugar de 15, La Estrella hay seguiría estando. Os lo recomiendo sin lugar a dudas. Sólo falta ahora que os expliqué los precios que aparecieron en la nota:

Los dos entrantes (sin especificar cuál era cada uno) costaron 10 y 12 €.
El bacalao (reitero de altísima calidad de materia prima) 15 €
La presa ibérica € 16
Los postres 4,50 y 5 €
Los cafés a 1,15 € cada uno y los panes a 0,75 €.
A todo ello se aplicará el IVA

Teniendo en cuenta la calidad (y que habían otros platos que también prometían mucho) puedo decir que la RQP es buena.

El vino fué una recomendación de propietario. Un DO Empordà y en concreto el Malajambota 2008, muy bien servido y en decantador. Salió por 16€.

Ricard Sampere
www.restaurantscat.cat

Cena de la que disfrutamos ampliamente en este pequeño y muy acogedor local. De la corta y apetitosa carta, cabe destacar los platos de bacalao. Antes de pedir es mejor esperarse a las propuestas del chef que no están en la carta y dejarse aconsejar en la curiosa e interesante carta de vinos. Los postres sorprenden.
Es un restaurante realmente aconsejable, de los que no fallan, para comer muy bien y de manera tranquila. El servicio es muy atento y diligente, y el precio no es exagerado. En Barcelona se come peor y mucho más caro en bastantes sitios. Es un sitio clásico en Barcelona en una zona muy poco transitada.
Volveremos.

Local pequeño pero acogedor.
Bonita decoración, luminisidad algo tenue.
Corta carta. Pero de riquísima factura.
Destaca el bacalao y el carpaccio de reno.
Servicio de vino correcto, con carta correcta.
Los postres, lo mejor. Todos los de chocolate son exquisitos, pero
recomiendo el helado de cactus y lima.

Es un referente para nosotros en Barcelona. Sala pequeña con buena separación entre las mismas. Personal muy amable, el jefe de sala lo hace con maestría, canta la carta a los clientes y lo vive con intensidad, hace que te entren ganas de probarlo todo. En cocina su esposa lleva a cabo un trabajo impresionante ya que tiene una carta amplia con producto de 1ª categoría y lo maneja con maestría, cocina sencilla, clásica muy bien elaborada como por ejemplo sus garbancitos con gambas, carpaccio de reno, carrilleras, diferentes elaboraciones de bacalao, lomo de atún y deliciosos postres, uno de los mejores coulants de chocolate que he probado jamás. Carta de vinos corta pero con referencias interesantes a buenos precios. Lugar de referencia por su excelente RCP, buen trato y por ser de NO FUMADORES.

Situado al lado de la estación de Francia en Barcelona. Local pequeño, decoración moderna y buena iluminación sobre las mesas. Montaje de mesas bueno y copas adecuadas. Servicio atento, amable y diligente con un puntal de la restauración al mando Jordi que tiene un arte especial cantándole la carta al comensal y haciendo siempre acertadas recomendaciones Carta amplia con especialidades que nunca fallan como el carpaccio de reno, los garbancitos, el lomo de atún con sal ahumada, carrilleras hechas muuuchas horas….otro cantar son los postres deliciosos todos y divididos por categorías como son los de los atrevidos (helado de cactus, de wasabi), los locos del chocolate (fondant delicioso)…Carta de vinos corta pero muy seleccionada siempre tiene algo que nos sorprenda y a 1.5x tienda. Sala de no fumadores. Precio 2x 96€.

Maravilloso descubrimiento ha sido el descubrir este restaurante. Pequeño local original de 1924, 4 generaciones les avalan. Algo ruidoso al estar limitado al espacio, donde apenas hay entre 30 y 40 servicios. Vale la pena entretenerse con los 3 relojes antiguos, verdaderas joyas. Aparte de la carta, tienen la concepción de la cocina de mercado y de temporada, hay varios platos que no estaban en carta, como fueron los erizos rellenos de una bechamel realizada con el coral, exquisitos, ¡¡Mar en estado puro!!. No pudimos abstenernos de probar los garbazos con gambas y muselina de ajos. Muy suaves, las garbanzos de pedrosillo bien cocidos y muy cremosos. En platos tomamos la carrillera de ternera confitada durante 18 horas, de la mejores que he tomado.Los platos de pescados se ve el cuidado de la materia prima. Hay que dejar un hueco para los postres, especialmente los de chocolate. El servicios es encantador. En cuanto al vino, la carta es relativamente corta con referencias interesantes, la cristalería es correcta.

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