El restaurante Rías Gallegas abre sus puertas en 1969 de la mano de Alfredo Alonso y Concha Rodríguez en la calle Matemático Marzal de Valencia, convirtiéndose pronto en un referente de la cocina gallega de producto, ofreciendo a la clientela valenciana los mejores productos del mar provenientes de las costas gallegas. Hoy en día, casi cuarenta años después y con los fundadores ya retirados de los fogones, persiste en Rías Gallegas el afán por conseguir y preparar con el mayor cariño los mejores pescados y mariscos gallegos.
Este clasicismo en los fogones no es impedimento para que el Restaurante haya emprendido, en los últimos años, una labor de actualización de su carta introduciendo platos con mayor elaboración pero sin perder la calidad de la materia prima. Además en 2005 se acomete la reforma integral de las instalaciones creando un entorno más adecuado a los tiempos que corren.
La oferta gastronómica comprende pescados como la merluza y el rodaballo a la gallega, el rape con trufa, la lamprea, el lomo atún marinado, los mariscos gallegos como ostras, almejas, centolla, percebes, gambas, cigalas y platos como el pulpo a la gallega, el tataki de atún de almadraba, ensalada de vieiras, entre otros. Referente a la bodega encontramos más de 100 referencias entre vinos blancos, tintos, cavas y champagnes, que cubren ampliamente las distintas zonas vinícolas de España y parte del extranjero.
Se ofrecen dos salones privados para 10 y 20 personas máximo y 2 menús.
Todo ello para disfrutar de un agradable almuerzo o cena en pleno centro de Valencia y con facilidad de aparcamiento. Abierto domingos al mediodia.
Fue una comida de empresa, en el salon reservado, y la verdad es que lo pasamos muy bien, con unos magnum de Pazo de Barrantes impresionantes, el pescado buenisimo, yo comi merluza a la gallega, percebes en su punto, pulpo buenisimo, y de postres un surtido variado ok.
Estuve anteriormente y pedimos el menu degustación y nos decepciono.
Durante un tiempo fué tocado por la varita de michelín, y a mi juicio, justificadamente. Se trata de comida gallega, es decir, es un temático al fin y al cabo, pero con una honradez y una calidad de la materia prima, muy difiles de alcanzar. No hay ningún tipo de artificio formal, ni diseño vanguardista, pero no se echan de menos en absoluto. Lamprea, pulpo, marisco, moluscos, todo muy en su linea y de cocina muy sencilla (casi todo hervido) pero, amigo, recordando a Epicuro " Nada más sensual y exuberante que una buenas judias cocinadas en su justa medida". Servicio del vino, como os podreis imaginar, mucho blanco gallego que para esa comida es lo propio al fin y al cabo.
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