Restaurante Karlos Arguiñano en Zarautz/ Zarauz

Restaurante Karlos Arguiñano

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Datos de Karlos Arguiñano
Precio Medio:
43 €
Valoración Media:
6.6 10
Servicio del vino:
5.2 10
Comida:
6.1 10
Entorno:
8.0 10
Calidad-precio:
7.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


13 Opiniones de Karlos Arguiñano

Un obsequio hizo que estuviéramos alojados una noche en el hotel y pudiéramos degustar su menú degustación.

El pequeño hotel de 12 habitaciones en el que en los bajos está el restaurante tiene una ubicación privilegiada en la bonita playa de Zarautz. Karlos Arguiñano ha sabido crear una marca y vende cualquier producto que lleve su nombre.

El restaurante sirve dos turnos para el almuerzo y otros dos para la cena, en nuestro caso fuimos al mediodía, el acceso al restaurante es a través de la recepción del hotel cruzando un pequeño comedor con dos o tres mesas que debe funcionar como privado y la cocina, o la entrada desde la calle donde se encuentra una pequeña tienda donde se venden productos de la zona y una barra donde tomar unos vinos y unos pintxos.

Nos acompañaron a la mesa que nos habían reservado, junto a la cristalera con una maravillosa vista a la playa y el mar, lástima que el día amaneció nublado y lluvioso.

Sobre la mesa un buen aceite de aceitunas arbequinas para degustar y mojar pan, por supuesto marca Karlos Arguiñano

El menú degustación consistió en

- Txistorra de aperitivo.

- Sopa de sandia con milhojas de pepino y humus.

- Langostinos salteados acompañados de salsa americana y mahonesa de mostaza.

- Taco de bonito con piperrada y lechuga de mar.

- Contramuslo de Lumagorri (pollo de caserio) con manzana especiada, Lumagorri es la empresa que cría, procesa y  comercializa este pollo y que ha dado nombre al mismo.

-  Postre, flan de nata con frutos rojos.

- Una botella de agua osmotizada y una botella de Picota, txacolí elaborado por Arguiñano, dos cafés y un chupito de patxaran.

El servicio atento y efectivo.

En resumen, restaurante al que se va por el nombre de su propietario y que para nosotros es totalmente prescindible

Ya sabía lo que podía esperar o donde poner mis expectativas. Hace unos años me hubiese desencantado y hubiese sentido una clavada en mi bolsillo. Creo que el restaurante se ha adapatado en este sentido a los bolsillos. Realmente, nunca han pretendido hacer una cocina de otro nivel, es decir que las expectativas las generabamos desde fuera. A este nivel es una cocina directa, de producto con pequeños toques. Amabilidad en el servicio e intención de agradar. Un salmorejo de aperitivo de la casa
Tomamos:
Carpaccio de atun y Colitas de cigala para tres personas. De segundos un Chuleton de vaca a la piedra para dos y una merluza rellena de chipiron
Panes sabrosos. De postre Torrija de Brioche casero y Tarta Amona. Tomamos Txakolí K5 con los entrantes y un Predicador Tinto con el segundo. Agua, cafes.
Precio 135 € (45€/persona)

Era imperdonable no haber visitado este restaurante. Lo había intentado en un par de ocasiones pero no fui lo suficientemente rápido y estaban completos.
Esta vez y sabiendo que agosto no es un mes fácil, lo hice con tiempo de sobra. Algunos días suelo pensar que para lo poco “viajero” que soy, me da poca pereza. Desde que he salido de casa hasta mi vuelta, han sido 250 kms en coche pero casi siempre me merece la pena, hoy también.
En una zona totalmente turística, donde aparcar ha sido un tanto complicado, en primera línea de playa, se encuentra este hotel-restaurante propiedad de un cocinero del que poco o nada se puede decir pues todo está sabido.
Cada cual tendrá su opinión sobre él pero desde luego que indiferente no deja a nadie y que a mi personalmente me ha hecho pasar unos cuantos buenos ratos viéndole. Pelos en la lengua pocos, pero que muy pocos.
Hemos pasado ya el ecuador de este mes de agosto y por estos lares la temperatura nocturna comienza a ser ya un tanto “fresca”. No hace noche de terraza precisamente.
El restaurante, situado en un palacete muy bonito tiene un comedor grande y que está repleto. Tienen dos turnos de dar de cenar, a las 8.30 y a las 10.30. Lógicamente el segundo es el que más se amolda a nuestras costumbres.
Las mesas de dos están situadas al fondo, junto a los ventanales que dan directamente al paseo de la playa. Son mesas de correcto tamaño y bien vestidas. Las copas de vino, de tamaño un tanto reducido. Posteriormente, hablando con las simpatiquísima castellonense que nos ha atendido, se lo hemos comentado y nos ha dicho que si se lo hubiesemos comentado, sin problema alguno nos las hubiese cambiado. Al parecer para vinos de más nivel sacan copas más “elegantes”.
Había que probar aquí su txakoli, el K5 pero mi compi no es de vinos poco afrutados así que primero pedimos una copita para probar. A mi sí me gusta pero sabía que a ella no le iba a hacer demasiada gracia. Es un vino con acidez y al final dentro de su oferta de blancos que no es demasiado variada, nos quedamos con un Terras Gauda 2013 que este sí se que va a ser del agrado de Arantza.
Disponen de un menú degustación a muy buen precio pero mi prima iba ya con alguna cosa en mente y no se amoldaba a sus “antojos”.
Nos ofrecen un par de aperitivos en foma de txupito de salmorejo y una cucharilla con una crema que no recuerdo exactamente lo que era.
Los aperitivos han resultado correctos, sin emocionar y lo que nos ha encantado sobremanera ha sido el pan. Un par de txapatas crujientes, con mucho sabor a cereal y de las que no ha quedado ni rastro. Muy ricas.
Comenzamos con una terrina de foie con sus mermeladas de manzana y frambuesa. Viene acompañada de unos panes tostados. El foie es de buena calidad y está co.jonudo. A mi me va más sin agragarle dulzor aunque reconozco que son buena pareja de baile.
Estando en el tiempo que estamos, siendo sugerencia de la casa y siendo otro de los caprichos de mi compi, pues no podíamos pasarlos por alto. Unos pimientos verdes con jamón.
El jamón está de rechupete pero los pimientos están mejores aún. De tamaño bocado, tan bien hechos que uno se pueden comer enteros, sin dejar nada. Realmente están ricos-ricos. Mejor definición estando donde estamos……
De platos principales nos decantamos por:
Merluza rellena de txipirón. Buena ración de la que he catado un trozo y realmente está bien hecha. Lleva por encima una salsa tipo bizkaina y unas hierbas que dice mi acompañante que sobran. A fin de cuentas la decoración es muy personal. Realmente ha sido un buen plato y el plato limpio siempre es una prueba evidente de que así ha sido.
Hoy andaba yo un poco antojica de carne y me he decantado por el solomillo de vaca con pimientos morrones. No me arrepiento de la elección. Un buen trozo de sabrosa carne en su punto exacto y con esa sal que me encanta por encima. Un puré de patata en la base y unos pimientos rojos asados que están casi mejores que los verdes, de acompañamiento.
Si algo tenía claro Arantza era el postre que iba a cenar. Estamos donde estamos y los postres tienen su fama y talento así que lo mejor será una pequeña degustación de ellos.
Copa de cereza, pastel de arroz, torrija, helado de queso, vasito de nata con kiwi, coulant de chocolate. Todos ellos estaban muy ricos y además he tenido la inmensa suerte de que nos hemos entendido a la perfección. Lo que más me apetecía a mi ha sido lo que menos le llamaba la atención a ella. Hemos hecho un “maridaje” estupendo. Ese pastel de arroz y esa torrija estaban estupendas.
Un cafecito acompañado de una galleta de mantequilla y una cereza con chocolate blanco y una infusión han dado por terminada la velada. Me parece una cocina al alcance de casi todos los bolsillos en un paraje idílico. Creo que a fin de cuentas es lo que él quiere, que su restaurante sea tan popular como él mismo. El entorno que valoro, como hago siempre, es el interior del local, si valorase en exterior la nota subiría mucho.
Para ver fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/

Fuimos este verano al conocido restaurante para contar con una opinión propia. La localización del local es, a mi modo de ver, prácticamente inmejorable para su zona. Situado en la misma playa de Zarautz, con el comedor entregado al mar con sus ventanas. Y con el encanto de cenar mientras anochece y los surferos recogen sus tablas.
Fuimos a probar el menú degustación. El caldo elegido para compañar fue un Amaren blanco fermentado en barrica.
En primer lugar probamos el detalle de la casa, un gazpacho de sandía correcto. A continuación, y entrando en el menú, la "Ensalada de vainas y bacalao confitado con vinagreta de mango", cuyo diseño podéis apreciar en la foto, el bacalao en su perfecto punto y el contraste con la vinagreta de mango componían un plato realmente original. Continuamos con los "langostinos salteados con puré de tubérculos" que estaban también deliciosos. Probamos a continuación la "hamburguesa de bonito", muy buena aunque no me causó sorpresa. Para finalizar los platos las "lascas de pato confitado con PX", que me parecieron excelentes, tanto en el tacto del pato, perfectamente en el punto, como en lo referente a la combinacion con el PX, muy lograda. De postre probamos la "copa de piña colada", que estaba excesivamente dulce para mi gusto.

La separación de las mesas era la adecuada y el ruido ambiente el adecuado para disfrutar de una cena agradable. Si pienso en algo negativo que señalar, quizá la excesiva celeridad con la que nos sirvieron los platos, sin prácticamente pausa entre ellos.

El resumen es que la calidad de la comida en sí es alta. Es una cocina en la que por lo que podéis ver predomina la materia prima y el respaldo del nombre que tiene detrás.

  • Langostinos salteados con puré de tubérculos

  • Ensalada de vainas y bacalao confitado con vinagreta de mango

Fui al restaurante de Karlos Arguiñano en agosto de 2009. Estaba haciendo el Camino de Santiago del Norte y me pareció una forma de darnos un pequeño homenaje en esta preciosa localidad.
Me decepcionaron los platos, la carta impropia de un restaurante que ostentó una estrella Michelin. No lo digo porque estuvieran mal cocinados o porque el producto no fuera bueno, sino porque me parecieron ramplones.
Por contra, debo decir que el servicio fue muy atento y que los postres (pedimos la degustación) fueron relamente exquisitos: Un 10! Por lo menos nos salvaron la visita.
También añadir que el entorno y las vistas son realmente fascinantes.

Tenia una gran expectación a la hora de ir al restaurante de Karlos y la verdad pues nada del otro mundo. Para empezar cosas que no me gustaron nada más entrar
-Tener que entrar a cenar por el bar, donde te encuentras a un montón de gente apelotonados
-La gente que estaba comiendo parecia que estaban en una pizzeria, gritos, fashes,..., poca seriedad
-El servicio del vino nefasto

Después la comida pues ni fu ni fa, cogimos el menú de degustación
-Ensalada de atún con unos brotes de col lombarda: normal, el atún estaba bueno
-Sopa de tomate con melón y jamón: normal
-Brocheta de rape y salmón con salsa de seps: no habia salmón y pusieron gambas. Correcto
-canelón sin enrrolar con carne de carrilada(si no mal recuerdo): normalillo
-Una mousse de yogurt con frutas del bosque: bien

Nada que yo no volveré por esos lares, me quedaré en el pueblo de Zarautz haciendo buenas tapitas y con buen ambiente

Estuvimos para disfrutar del menu degustación por 31 euros más IVA vino aparte.
El entorno es calmado y el trato es exquisito. El trato al cliente tiene un sobresaliente, cuesta encontrar este servicio tan atento.

El menu tiene un aperitivo de crema de puerro en plan tapa, sigue una ensalada divina, suprema, me encantó, luego una brocheta de rape y salmón con una salsa exquisita y un falso ravioli de rabo de ternera.

El postre una infusión de frutos rojos sobre nata, que explosión de sabores de grosella y frambuesa, tuve que repetir y tuvieron la amabilidad de cobrarme 7,90 euros extra en la factura por el caprichito.

La carta de vinos no me dijo gran cosa, aparte de riojas y riberas muy poca cosa y en cuanto al somontano paupérrimo.

Fuimos al restaurante de Karlos al tiempo que nos hospedamos en el hotel que, por cierto, creo que nos dieron la mejor habitación con una terraza magnífica de unos 20-30 m2 frente al mar. Inigualable.
En cuanto al restaurante, ya reservamos mesa al tiempo que habitación, muchos meses antes. Fuimos en agosto y la reserva era del 23 de marzo. Es necesario hacer previa reserva porque está muy solicitado tanto hotel como restaurante.
Nos decantamos por carta. Mi pareja de primero tomó la crema de pochas con puerro y foie a la plancha. Le encantó. Yo tomé una ensalada de salmón marinado y tomates asados más que correctísima.
De segundo compartimos un bogavante asado. Senzillamente espectacular. Somos amantes de tal marisco y lo encontramos en el punto óptimo de cocción. Sabor del bogavante magnífico. Todo bañado por un Viñas del Vero, Gewurztraminer. De gusto delicado y refinado con un final muy agradable y con tonalidades frutales.
De postre tomamos la tarta de chocolate con bizcocho de nueces. Seguidos de cafés y un par de chupitos.
En total 125 € los dos. Excelente relación calidad-precio. El trato muy amable. Lo recomiendo sin duda alguna.

Sorprendido por las valoraciones mi novia y yo nos decidimos a comprobarlo.Para empezar la situacion es impresionante.Cuando llegamos la recepcion fue muy buena y las camareras,por cierto,todas chicas muy amables.El restaurante cuenta con una carta bien resulta y con un menu degustacion mas que aconsejable dejandonos muy satisfechos.Las camareras nos atendieron de lujo,teniendo detalles de restaurante de diez con nosotros,parecia como sin nos conociesen de toda la vida.En resumen volveremos cuando podamos,ah¡a Karlos y a Eva no los vimos solo algun que otro famosete.

Comparto los comentarios de decepción, fuí muy ilusionado dejando de visitar otros establecimientos, y francamente, decepción.

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