Five guys
Recién llegados al hotel desde el aeropuerto. Casi la una de la madrugada. Hay hambre. Miramos en esa página web que ningún veremero mira nunca. Cerca hay un local que cierra a las dos, en el 253 W 42nd St, cerca de Times Square. La niña nos dice que es una hamburguesería corrientita. Hacía más de 30 años que no comía en una, desde que estaba haciendo la mili y me entró hambre una tarde de domingo en las cercanías de Las Ramblas.
El local necesita una reforma urgente. Al menos una mano de pintura. Había ambientillo, para la hora que era un miércoles cualquiera. El personal parecía triste y cansado. Faltaba menos de una hora para cerrar. Mesas altas corridas. Papel de aluminio, cartón y papel por vajilla. Sin cubiertos... ¿Para qué?
Hamburguesas y algún bocadillo. Como me negué a hacer lo que no hago en Barcelona, pedí un vegetal. Champiñones, pimientos y cebolla, todo pasado por la plancha con un chorro de aceite, tomate y lechuga. Quita el hambre. Nada más. Al menos no me sentó mal. El resto de mi familia pidió hamburguesas y patatas fritas, con sus correspondientes salsas. Tienen el estómago alicatado ;-P
Y vi que la gente también se llevaba a casa lo que no se comía... :-O
Tenía que ir al lavabo. Va con contraseña. Después de probar infructuosamente con la contraseña que me dieron en la caja, un empleado tardó casi 5' en abrirlo. No recordaba la contraseña y tuvo que ir a preguntar a sus compañeros... ¿Sabrán todos los clientes la contraseña? Una vez dentro, al ver el estado del lavabo, me pregunté para qué servía la contraseña...
Hace unos meses vi uno de estos locales por la Plaça Catalunya de Barcelona. Supongo que será para los turistas... Más bien deseo que lo sea.
También es muy barato. Algo bueno tenía que tener, aparte del horario.
Jamás hay visto unas patatas fritas servidas en un vaso alto... Las del fondo se quedaron dentro.
Aunque no lo parezca, es comestible... Y vegetariano :-O
Aquí estoy, esperando el pedido y rezando para llegar indemne al día siguiente...Mi mujer dándome ánimos... Que la sanidad estadounidense no me inspira mucha confianza, por mucho que hubiésemos contratado un seguro médico. Mis hijos no se ven, pero se estaban descojonando...
Menjar per pensar, pensar per menjar.