Re: Animales servidos vivos en restaurantes de EE.UU
... estoooo... lo estáis diciendo en serio... ¿verdad? Porque os aseguro que soy tan desalmado que no tengo problema alguno en matar un ser vivo para alimentarme (sí, casi ninguno... o ninguno). Le corto la cabeza a un bogavante sin derramar una lágrima. Parto por la mitad unos cangregos ¡vivos! para echarlos a la cacerola. Y si no lo hago con los cangrejos de río es porque me dan ellos a mi más miedo que el que les doy yo a ellos. Asesino, sin pudor alguno, a caracoles. A fuego lento, muy lento, sin reparar en su sufrimiento que después será mi gozo cuando moje pan en la salsa.
Sip, no me gusta, pero no sufro por la matanza del cochino. Y lo justifico cuando esto nos trae las morcillas, la panceta, el chorizo, las chuletas. No lloro, tampoco, por los corderos jovenzuelos, apenas unos bebitos de cordero, cuando tengo sus chuletillas en la sartén.
No, no lloro por las sardinas que han sacado del mar en lo mejor de la vida. No, no lloro por esos pollitos nonatos que llamamos huevos.
Soy un desalmado, lo sé, porque de nada de eso me arrepiento. Porque asumo, que de su muerte depende mi (nuestra) vida.
Cuando estas próximas navidades estéis en la mesa, con esos ricos manjares, pensad en cuanto ser vivo ha muerto para alimentarnos.
Saludos,
Jose
P.S: Ojocuidao, que a las lechugas también las matamos y no le importa un cuerno a nadie.