Re: ¿Cómo limpiar los grelos?
Ver mensaje de SifosHola Sifos,
creo que es importante el que no se pierda el sentido (siempre) común de nuestra abuelas y madres. Me parece una barbaridad el despreciar alimentos y que estos vayan a la basura sin buscar el cómo cocinarlos de la mejor manera posible. Lamentablemente observo como esto se ha ido perdiendo en los últimos ¿veinte años? Ni el más nimio chusco de pan debiera irse a la basura si hay forma de cocinarlo.
No podemos culpar siempre al agente exógeno de "los tiempos que nos ha tocado vivir". Todo depende siempre, en primera instancia, de nosotros mismos y en esto de cocinar no podemos elegir ya que, de un modo u otro, todos los días nos hemos de alimentar un poquillo.
El aprovechar no sólo las sobras cocinadas, si no también la parte que podamos de las frescas, creo que es algo que debe ser consustancial al hecho de cocinar. Siempre lo fue y espero que siempre lo siga siendo.
Los tallos del brécol, despojados de su parte exterior, se pueden comer crudos, en ensalada, en tabulé, etc. Los de la coliflor, cocidos, se pueden convertir en una "coliflor a feira".
Con parte de las hojas de los berros ya perpetré hace unos días un trinxat y creo que, en breve, se irán otras cuantas en una empanada (o quizá empanadillas) con morcilla y queso ahumado (¿scamorza? ¿San Simón?).
La corteza de un limón, cuyo zumo había empleado para que no se oxidasen unas alcachofas, fue para infusionar la leche en la que remojé unas gruesas rebanadas de pan (al que le quité la corteza, que se comerán unas gallinas). Pan que ya llevaba en casa una semana y estaba comenzando a estar algo tieso y que, desde luego, no iba a tirar. Se convirtió en postre y merienda en forma de torrija caramelizada (berasateguiana o algo así). Pero sobró leche. Casi un vaso. ¿Tiramos esa leche? Pues no. Debidamente colada se reconvirtió para dar docena y media de magdalenas.
Aquellos otros restos de relleno (crudos) de tomates al horno. ¿Los tiramos? Por supuesto que no. Formamos unas hamburguesas, congelamos y ya habrá alguna cena en la que las alegremos con alguna otra salsa (y seguro que hecha con otros restos, también).
Doy por hecho que todo el mundo utiliza las carnes empleadas en la elaboración de caldos para posteriores croquetas, o para rellenar unas patatas que hornearemos, o para una ropa vieja, o como parte de la farsa de una empanada o como relleno de unos baozi, o...
En cuanto veo, o preveo restos, ya estoy pensando qué haré con ellos. De igual manera que cuando voy al mercado (intento que sea semanalmente) en cuanto veo los productos frescos, ya estoy maquinando qué hacer con ellos.
No sé, creo que esto es lo natural en la cocina de cualquier casa; en cualquier cocina que esté viva.
Saludos,
Jose