Todos los Continos del mundo

49 respuestas
    #1
    JesusBSanz

    Todos los Continos del mundo

    Hace unas cuantas semanas, colgué un mensaje en el que narraba la primera parte de una visita que un buen número de aficionados, entre ellos algunos que frecuentan este foro, hicimos a Contino el pasado verano. Se tituló ";Todos los Continos del mundo I: Vertical completa de Graciano"; y puede leerse en
    https://www.verema.com/comunidad/foro/mensaje.asp?mensaje=42549

    Pues bien, aquí va la continuación.

    Saludos a todos. Jesús

    #2
    JesusBSanz
    en respuesta a JesusBSanz

    Todos los Continos del mundo II: cena antológica de Contino Rva.

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    II. Cena con Contino Reserva en antología y cata de popurrí de vinos (vulgo sobaquillo)

    A. La Cena

    A continuación, caminamos unos metros para sentarnos en el comedor interior donde ya nos esperaba una cena preparada por el Restaurante Borgia de Viana. No recuerdo el menú detallado, pero incluía al menos un plato de foie (micuit, creo), otro de lomos de cordero y un postre protagonizado por el chocolate y el café.

    Como Madrazo es un gran aficionado a la cata de vinos (cosa que, como es bien sabido, no se puede decir de muchos enólogos), los asistentes habíamos hecho correr la especie de que no estaría de más llevar alguna botellita especial con la que hacer los honores a su hospitalidad pero, eso sí, con la advertencia de que en ningún caso se tratara de tintos, puesto que parecía lógico dejar ese espacio libre para catar todos los Continos del mundo, ya que era a eso a lo que íbamos y ya que, al fin y al cabo, se trataba de no restar ni un ápice de protagonismo a la bodega. Pero los enochalados somos gente muy indisciplinada, de modo que nos encontramos allí con dos o tres docenas de botellas de vino forastero, de las cuales más de la mitad lucían en su contenido el color de las cerezas.

    No obstante, comenzamos con un vino blanco (aunque de tonalidad ya bien adentrada en la gama del ámbar) que salió de la propia bodega de Contino y que Jesús Madrazo nos sirvió a ciegas: una delicia cercana a la perfección, abocado, intenso y complejo, larguísimo. El juego consistía en tratar de acertar la añada (cosa casi imposible) y de qué vino se trataba (casi lo mismo), sobre lo que hubo algunas discusiones antes de que se destapara. En honor a la verdad, la representación sureña (en particular, Francisco Rivas -y creo que también José Luis Borlán-) le anduvo cerca al apostar por un blanco semidulce de Rioja con algunos años de botella, de los años sesenta quizá. Así era, sólo que tenía algunos años más todavía: se trataba de un Corona Semidulce 1939 CVNE, del que se encontraron un par de miles de botellas en 1970 que fueron reencorchadas y se dejaron en los calados de la bodega. Tristemente, ya sólo quedan unas doscientas y yo propondría la pena de sobriedad eterna para cualquiera que se beba una de ellas sin la reverencia y el profundo respeto que exigen.

    Empezábamos bien y continuamos mejor, porque siguió otro vino maravilloso, de nariz cautivadora y compleja, paso de boca con exacto equilibrio entre dulzor y acidez y un final interminable y profundo: Coteaux du Layon Prestige 1990 Domaine Les Grandes Vignes, elaborado al 100% con uvas botritizadas y 18 meses de crianza en madera. Uno de esos grandes vinos ante los que tomar notas es perder tiempo: debe uno concentrarse más bien en disfrutar de lo que hay en la copa.

    Antes de entrarles a los tintos de Contino y para terminar la serie que acompañaba al foie, se abrió un mágnum de Rüdesheimer Berg Schlossberg Charta Riesling Kabinett 1991 de Georg Breuer, que quedó en poca cosa frente a los dos gigantes que le precedieron: un pelín ligero y desvaído aunque con buena acidez; se esperaba más de él. En cuanto a Condrieu 2001 Gangloff, fue un vino que gustó tanto a algunos de los más sabios de entre los presentes como nos disgustó a otros por su olor a plátano.

    Los reservas de Contino previstos oficialmente para acompañar el cordero de la cena eran 1994, 1996 (éste, con la contra de Gran Reserva) y 1982, los cuales fueron servidos de manera casi simultánea. Los dos primeros tuvieron un comportamiento similar, con reducción inicialmente que fue abriéndose a notas florales y animales y creciendo en la copa. A menudo se ha hablado del Contino Reserva 1982 como un vinazo; mi opinión es que esto es cierto y el que tuve ocasión de probar esa noche se mostraba espectacular en boca y nariz.

    Con el postre, abrimos una botella procedente de Jerez (lugar, por cierto, hacia el que los enómanos deberíamos orientar nuestra mirada todas las mañanas cuando entonamos los habituales salmos a Apolo y a Dionisos): Pedro Ximénez Antique de Rey Fernando de Castilla, un PX verdaderamente grande, que se fundía en la boca en una sinfonía de sabores al combinarse con la tarta de chocolate y café.

    #3
    JesusBSanz
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    Todos los Continos del mundo II (cont.): cata tras la cena

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    B. La cata tras la cena

    A continuación, empezó una frenética tanda de (sobre todo) tintos aportados por algunos alegres enópatas que de esa forma –quizá poco reflexiva, pero en cualquier caso con el corazón por delante- querían demostrar a Madrazo su agradecimiento. De las tres copas que tenía en la mesa, reservé dos para seguir la evolución de los Contino Reserva 1982 y Gran Reserva 1996, mientras que la otra fue llenándose y vaciándose (mayormente, por sentido de la prudencia, en unas impresionantes vasijas de barro cocido que cumplían la función de escupideras) con los siguientes vinos:
    - Kalnook Estate Coonawarra Shiraz 1998, con la típica gama aromática de los shiraz australianos, sabroso y razonablemente complejo.
    - Prior Terrae 1998, de nariz interesante pero cortito en boca. Un poco decepcionante.
    - Robertson Winery Special Late Harvest 2002, un blanco semidulce sudafricano con carácter cítrico que quizá pueda constituir un buen aperitivo, aunque aprecié de nuevo algunas notas de acetato de isoamilo que a mí particularmente me suelen desagradar.
    - Brunello di Montalcino 1996 Agricoltori del Geografico, cerrado en nariz y sin carácter en boca.
    - Cráter 2001, que comienza con cierto interés en nariz, pero en boca se viene abajo.
    - Blecua 1998, con una nariz tremenda y expresiva, pero nuevamente con la sensación de caerse en boca, o al menos así lo apreció este modesto aficionado.
    - Quincha Corral 2000, potente, voluptuoso, nariz intensa con alguna nota medicamentosa, muy sabroso. El mejor de la serie.

    Entre los presentes se encontraba Miguel Ángel de Gregorio quien no tardó en sumarse a esta juerga enómana cuando recibió la llamada telefónica de los organizadores. Se pensó en gastarle una broma de las buenas, intercambiando los contenidos de una botella de Aurus y otra de un vino cualquiera, a ver qué decía al catarlos. No fue posible porque sus Aurus los guarda Madrazo lejos de allí, en la bodega de su casa particular, pero de todas formas, vista la cara de cachondeo que teníamos todos los presentes cuando se le puso por delante a ciegas a de Gregorio una botella de Shafer Relentless Shiraz 1999 (un vino que, al parecer, él ha puesto por las nubes en alguna ocasión), seguro que no le habríamos tomado el pelo (¿o quizá sí?). Este vino californiano estaba tremendo en nariz, especiada, mentolada, frutal, con un paso de boca poderoso pero algo secante.

    A estas alturas, era un clamor popular que había que dejar de sacar botellas y darle cancha de nuevo a los vinos de Contino, así que rematamos el llamado sobaquillo (quedaron montones de botellas sin abrir) con un viejo vino de Montilla-Moriles bien oxidado pero en el que la crianza biológica aún era apreciable y con notoria acidez de concentración: Cream 1945 de Toro Albalá, del que tan sólo se lanzaron 200 botellas al mercado.

    Chus Madrazo retomó las riendas sacando un maravilloso –sobre todo, en nariz- y aborgoñado Contino Reserva 1978, al que siguió un 1976 no tan grande como el anterior, pero de final pleno y persistente.

    Llegó a continuación el esperado Contino Selección Personal del Enólogo 2001, elaborado con el que seguramente será en el futuro coupage a emplear en los Viña del Olivo: 80% tempranillo, 20% graciano. Un vino poderoso, regaliz, balsámicos, en la línea del Olivo 2001 que probaríamos el día siguiente. Se trata de un ensayo –exitoso, sin duda- de Jesús Madrazo para reproducir a escala de bodega las experiencias de laboratorio en las que se había probado con cantidades crecientes de graciano. Hay 35 barricas (8.000 botellas) que han sido comercializadas exclusivamente en primeur y no están destinadas a la ulterior comercialización. Los afortunados suscriptores las recibiremos a finales del año 2003.

    Ya eran más de las tres de la madrugada y, aunque el entusiasmo del personal, las risas y la diversión no cejaban, parecía prudente retirarse a descansar, pues a la mañana siguiente nos esperaban la visita a los viñedos y la bodega, las catas de barrica y la vertical de Viña del Olivo. Aun así, tuvimos ocasión de catar un Contino Reserva 1983 que, a pesar de la fuerte selección efectuada en su momento, no puede evitar reflejar los problemas de aquella añada y se muestra un tanto desequilibrado, muy por debajo del extraordinario (nariz impresionante, redondo en boca) Contino Reserva 1981 con el que tristemente -las despedidas siempre son un poquillo de este modo- se cerró la jornada. Flotaba en el aire la duda: ¿es más grande el 82 ó el 81? Confío en tener ocasión de recatarlos juntos algún día para decidirme; mientras tanto anoto un empate.

    #4
    JesusBSanz
    en respuesta a JesusBSanz

    Todos los Continos del mundo III: Vertical Viña del Olivo

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    III. Vertical integral de Viña del Olivo

    A. Visita a la bodega

    Al día siguiente sobre las 11:30 horas, estábamos casi todos de nuevo en el jardín trasero de Château Contino. El sol abrasaba como preludio de las intensas tormentas que descargaron avanzada la tarde y el calor nuevamente apuntaba a los cuarenta grados, de modo que, en lugar de recibir las explicaciones de Madrazo in situ, entre las hileras de cepas, éstas tuvieron lugar a cubierto, en el frescor de la bodega, con la ayuda de la documentación, las fotos y los planos que teníamos a nuestra disposición.

    Las instalaciones estaban entonces sometidas a una intensa remodelación que debía acabar para mediados de agosto, a fin de no entorpecer las labores de vendimia y vinificación. Seguro que, desde el punto de vista de la descripción de la bodega de vinificación y las salas de barricas, una visita sería mucho más interesante ahora que en julio de 2003 pero, como dice medio en broma mi amigo Álvaro Girón, en esto del vino somos un poco husserlianos y lo que nos importa es la cosa en sí, el fenómeno, o sea, lo que hay dentro de la botella...

    En este caso no fue el contenido de ninguna botella el que dio comienzo a las catas en la mañana del día 14 de julio de 2003, sino vino extraído directamente de las botitas bordelesas de 14 arrobas que se introdujeron hace decenios en Rioja y que actualmente dominan el panorama vinícola internacional. Probamos tres muestras de barricas que entrarán a formar parte del futuro Contino Reserva 2002 (como se ha indicado, en esta añada no se elaborará ni Graciano ni Viña del Olivo): una de roble francés fabricado por Moreau, otra de roble húngaro y una tercera de roble americano de Filadelfia. En los tres casos, el vino se presentaba aún crudo y en exceso secante (sobre todo el procedente de la barrica americana), mas con sensibles diferencias entre ellos: la barrica Moreau respetaba mejor la frutalidad del vino, envolviéndola en un entorno de ebanistería fina, mientras que el roble húngaro presentaba un vino más especiado y complejo, aunque también más secante que el anterior; por último, a mí particularmente no me agradó la muestra criada en roble de Filadelfia, por las notas en exceso exuberantes de coco y vainilla, además de la ya mencionada astringencia. En cualquier caso, tratándose de un vino tan al inicio de su evolución y recién extraído de la bota, las sensaciones que se obtienen son poco más que un juego y una manera de acercarse como aficionado a las complejidades de la elaboración del vino, probablemente sin mucho que ver con la impresión que uno tendrá del mismo vino cuando finalmente sea homogeneizado y embotellado.

    #5
    JesusBSanz
    en respuesta a JesusBSanz

    Todos los Continos del mundo III: Vertical Viña del Olivo (cont)

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    B. Vertical de Viña del Olivo

    La actividad estrella del día era la cata integral de todos los Viña del Olivo que han salido al mercado. Hasta ahora, esta cuvée ha ido de la mano del monovarietal de graciano, con la excepción de 1994, año en el que comenzó la elaboración de Contino Graciano, mientras que la primera añada de Viña del Olivo que se comercializó fue 1995. Así que nuestros oponentes en esta ocasión iban a ser los Contino Viña del Olivo 1995, 1996, 1998, 1999, 2000 y 2001. Tampoco se elaboró este vino en 1997 ni 2002 y habrá que estar atento a lo que el enólogo de la bodega consigue hacer con la complicada cosecha del 2003.

    Como era de prever, el personal estaba en general algo cansado y las circunstancias no permitían dedicar tanta atención a las necesidades de decantación y reposo que estos vinos pedían a gritos. Comenzamos la cata sobre las 13:30 horas, pero a las dos de la tarde ya se pensaba más en la comida que en seguir catando. Por suerte, el enólogo nos pidió que nos lleváramos las botellas casi llenas que habían quedado sin servir (se abrieron dos de cada y en esta cata del lunes la asistencia fue menor) para probarlas con calma en casa:

    Contino Viña del Olivo 1995: Hubo una notable discordancia entre las dos botellas de este vino; la primera estaba dominada por notas animales y por la acidez volátil y se mostraba desequilibrado, mientras que una segunda se había conservado perfectamente y contenía un vino elegante y complejo, con aromas farmacéuticos, de cueros finos, flores y un fondo frutal muy notorio, recién abierto por encima incluso del estupendo 1996. No hubo ocasión de recatarlo al día siguiente.

    Contino Viña del Olivo 1996: Cereza-rubí de capa alta, ribete rubí-ocráceo. Nariz en la que destaca un primer golpe de aceitunas, muy especiado y potente, lácticos, café, tostados. En boca, bien estructurado y sabroso, con fresca acidez y réplica en retronasal de los aromas. Fantástico posgusto, larguísimo, pleno y complejo. Importante mantenerlo entre los 16ºC y los 18ºC. En comparación con el mismo vino catado 24 horas antes con la botella recién abierta, la evolución en cuanto a complejidad, riqueza de aromas y estructura fue muy positiva. De todos ellos, con la salvedad de no haber podido seguir más de cerca el 1995, el que se encuentra en mejor momento.

    Contino Viña del Olivo 1998: Como sucedió en la vertical de Graciano, esta añada, además de constituir un punto de inflexión en el estilo de la casa, queda por debajo de las demás, aun siendo un vino muy estimable. En nariz el predominio frutal es más evidente desde recién abierto, con notas en las que pugna algo de etanal con balsámicos muy potentes. Bien estructurado en boca, con sabores que desarrollan los aromas, pero no especialmente largo. No fue recatado al siguiente día.

    Contino Viña del Olivo 1999: Cereza de capa muy alta, ribete granate. Nariz de mediana intensidad en la que destacan los tostados finos (vainilla, caramelo), granos de cacao, lácteos (mantequilla) sobre un fondo de fruta roja y, a copa agitada, de aguardiente de pera williams; se matiza y se hace más complejo con un tiempo de reposo a copa parada. En boca, tanicidad marcada pero no molesta que apenas se ha atenuado desde ayer, mientras que en retronasal confirma plenamente la nariz. Largura media. Este vino cambió claramente desde el día anterior, evolucionando a otro distinto, menos poderoso y vivaz, pero a la vez más elegante. Posiblemente estuvo en su apogeo a partir de las dos o tres horas de oxigenación.

    Contino Viña del Olivo 2000: Cereza de capa alta muy oscuro, ribete granate-violáceo. Nariz de mediana intensidad en la que destacan los tostados finos (vainilla, caramelo), granos de cacao, sobre un fondo de fruta roja. En boca, se muestra más redondo que 1999. También el final es más amable y largo que 1999, de guirlache, vainilla y fruta roja madura. Evolucionó algo desde el día anterior, pero seguía mostrando las mismas cualidades básicas.

    Contino Viña del Olivo 2001: Cereza de capa alta casi negro, ribete violáceo. Nariz láctica, tostados finos, regaliz, mentolados. Boca más tánica y estructurada que Selección 2001, pero no tan redondito para tomar ya. Final correcto. El más poderoso e ilusionante de las tres añadas más recientes. Este vino y el Selección Personal 2001 son muy similares, sólo que con más accesibilidad del Selección y, quizás, un punto menos de estructura. Se suavizó notablemente desde el día anterior, pero seguía mostrándose más que vivo.

    Y aquí se termina la historia de este asalto a Contino. Vendrán más...

    #6
    MaJesus
    en respuesta a JesusBSanz

    Re: Todos los Continos del mundo III: Vertical Viña del Olivo (c

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    La re-&!%$#*@!!!! .... vaya pedazo de cata!!!!!!!! y vaya pedazo de cronica! Felicidades! (bien escrita, entretenida, con detalles de todo tipo ... ay! los que sois de letras ... ) ... pero que peligro que teneis, madre mia!

    MaJesus

    #7
    JesusBSanz
    en respuesta a MaJesus

    Re: Todos los Continos del mundo III: Vertical Viña del Olivo (c

    Ver mensaje de MaJesus

    Gracias, coleguilla.

    Lo siento sobre todo por Greg y por Antoliano que al final no pudieron venir (de todas formas, es evidente que no pierden ocasión de desquitarse), pero la verdad es que tenía que contarlo porque fue, como dice un tipo que conozco, ";una cosa mu jevi";.

    #8
    Raul_CR
    en respuesta a JesusBSanz

    Re: Todos los Continos del mundo III: Vertical Viña del Olivo (c

    Ver mensaje de JesusBSanz

    En fin, yo en 7 horas salgo para Viñas del Vero, pero es que después de leer tu crónica se me quitan las ganas de hacer yo una de mi viaje...si es la quinta parte la haré...y si es la décima parte estare muuuuuuy contento. Qué bien viven algunos por ahí...

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