¿Habéis catado muchas Brancellao?
¿Habéis catado muchas Brancellao?
Hay variedades expresivas que, con tan sólo meter la nariz en la copa, ya sabes lo que tienes delante. Una de ellas es la que un día fue la variedad reina de Galicia: la Brancellao.
Es innegable que, a finales del siglo XIX, el panorama del viñedo gallego cambia para siempre. Las enfermedades fúngicas primero, y la filoxera después, llegan desde América para desestabilizar un territorio vitivinícola dominado por un universo varietal en proporciones diferentes a como lo entendemos hoy.
Me gustaría haber podido estar ahí, justo en ese momento para ser testigo directo de ese cambio de mentalidad que llevó a los viticultores gallegos a liderar una reconstrucción totalmente alóctona a lo que teníamos en la terriña.
Por eso, quiero que este breve escrito sea un ejercicio de retroacción porque el cambio del que os hablo, ya entrando en el siglo XX, se hizo primando los híbridoscomo el Catalán o la Folla Redonda en las zonas costeras y, en zonas de interior y de montaña, apostando por variedades productivas como la Palomino o la Garnacha Tintorera que, sin embargo, presentaban problemas a la hora de madurar bien debido a unas exigencias termolumínicas que se veían bastante limitadas en un territorio gris y fresco como lo era la Galicia de la época.
Parece casi de perogrullo el preguntarse, entonces, un por qué. Por qué, si la Brancellao era la variedad más plantada a lo largo y ancho de Galicia, se dejó de lado tan drásticamente.
Para mi son dos los factores.
El primero está directamente relacionado con que la naturaleza de la variedad es de ciclo muy largo, siendo una de las últimas variedades que se vendimian porque tarda en madurar. Esto, en tiempos de cambio climático, pues guay, necesitamos variedades así. Sin embargo, con la llegada de las enfermedades fúngicas desde América, especialmente del oídio, se dio la vuelta a la tortilla ya que, la Brancellao, es sensible a esta enfermedad.
Además, a esto tenemos que sumarle que es una variedad que requiere un trabajo bastante intensivo en viñedo porque es muy vegetativa. Todo ello para que te de unos rendimientos muy bajitos y, que aún por encima sea una variedad que tampoco es que tinte el vino en copa mucho.
Estos dos últimos datos los meto ahí porque, cuando se reconstruyó el viñedo post-filoxera, se hizo primando dos máximas: la productividad y el color.
La necesidad de reconstruir rápidamente los viñedos hizo que determinadas castas fueran favorecidas frente a otras. Así, gran mayoría de nuestras variedades se marginalizaron no porque no valiesen nada, sino porque las nuevas circunstancias llamaban a replantar con variedades que fuesen más resistentes y más productivas para poder recuperar el tejido comercial porque, quienes compraban uva, empezaron a pagar por grado/litro. Cuando más volumen y alcohol, mejor.
Y, si a esto le sumamos que también se produjo un cambio en el gusto y en el modo de producir tintos en España, tenemos el último factor de la ecuación que es que se querían variedades capaces de producir vinos más cargados de color, tintorros.
Por lo que la naturaleza de la Brancellao, pese haber sido la variedad reina en las laderas del Sil y el Miño — además de haber contado con presencia en Betanzos y lo que son hoy las Rías Baixas — y reputada por su calidad, de repente, dejó de valer un carajo.
Hoy sabemos que la EVEGA (Estación de Viticultura y Enología de Galicia) recoge los gentilicios Albarello y Serradelo, que antaño estaban considerados como variedades diferentes, como sinonimias de la Brancellao, señalando que estudios genéticos demostraron que, efectivamente, corresponden al mismo genotipo.
Así, Serradelo, Brancellao, Albarello, o Brancellán son algunos de los diferentes nombres con los que os vais a encontrar esta variedad por Galicia adelante. Variedad que no sólo tiene presencia histórica en Galicia sino que también está asentada en el norte de Portugal, donde se la conoce como Alvarelhão.
Aunque su extensión de cultivo sigue siendo todavía muy pequeña, su recuperación, está siendo impulsada por pequeños viticultores comprometidos con el patrimonio local durante las últimas dos décadas, permitiendo redescubrir una variedad que permite hacer vinos que se expresan mejor con el paso del tiempo.
Una variedad donde vendimiar en el momento óptimo es crucial para evitar una rusticidad excesiva, si lo que queremos es respetar esa identidad delicada, fragante, de gran finura aromática, sutil, brillante, fresca y de trago ágil.
Yo suelo recomendar la Serradelo de Algueira (con años, como el 2015, mejor) y el Dominio do Bibei (especialmente su 2020) como las referencias más top. El de Terras do Sur me flipa como introducción a lo que es la variedad y, dentro de un perfil más rusticote, pero identitario, están los de Cume do Avia o Corga. Mencionar el blend con Caíño Longo del Mirando Ao Chao que hace Antonio Míguez.
Miguel Crunia (7º Top 50 Best Somm UK). https://atlanticsommelier.substack.com/
Re: ¿Habéis catado muchas Brancellao?
Ver mensaje de Miguel CruniaMuchas no, tampoco existen tantas referencias de esta variedad, pero concretamente las dos que tú das como las dos referentes si las catamos en un viaje que hicimos por la zona algunos aficionados. Visitamos esas dos bodegas, Dominio de Bibei y Algueira, y para mí fue como un descubrimiento, en Algueira nos abrieron algunos con años, no recuerdo la añada y nos sorprendió la evolución, ya que también catamos uno más joven.
Un saludo. Pepe Cano www.verema.com/blog/laterrassadelvi/
Re: ¿Habéis catado muchas Brancellao?
Ver mensaje de pepecanoMe puede sonar que la que nos abrieron era nada menos que una 2013!
Re: ¿Habéis catado muchas Brancellao?
Ver mensaje de JuansanromanPuede ser, no recuerdo la añada. Miro a ver si lo tengo en alguna foto.
Un saludo. Pepe Cano www.verema.com/blog/laterrassadelvi/
Re: ¿Habéis catado muchas Brancellao?
Ver mensaje de Miguel CruniaMuchas gracias por tanta información, he probado Dominio do Bibei, Alma do Vello Tesouro de Somoza y el curioso Pardusco de Anselmo Mendes. Desde luego una variedad muy interesante y espero que con futuro. Tomo nota de las propuestas.
Re: ¿Habéis catado muchas Brancellao?
Viña Somoza O tesouro. Tengo un muy grato recuerdo de este vino. Uno de los tintos gallegos que más he disfrutado.
Secundo lo comentado de Algueira Serradelo. Probado con años y muy placentero, aunque totalmente diferente al anterior.
Luego, en proporciones pequeñas, si que lo he visto nombrado unas cuantas veces.
Muchas gracias por el reportaje. Se agradece enormemente. El potencial de la viña gallega es inmenso. A ver si poco a poco se van consolidando los proyectos que apuestan por la tradición y van apareciendo otros nuevos.
Re: ¿Habéis catado muchas Brancellao?
Ver mensaje de Miguel CruniaHe probado algunos, muchos no, evidentemente. Tanto gallegos como portugueses y, sobre todo, en mezcla. Me gustó mucho el Terras do Sur que hablas, por comentar uno más desconocido.
Aitor Alegría Alonso (@siempre_a_plato)
Re: ¿Habéis catado muchas Brancellao?
Ver mensaje de Miguel CruniaLa verdad he probado pocas, interesante lo que comentas, gracias por la aportación. Saludos
Re: ¿Habéis catado muchas Brancellao?
Buena información.
He probado varias y es una uva que siempre que estoy en Galicia intento probar monovarietales A veces que conformo con coupages. Me gusta mucho y he probadomalguno guardado en casa unos añitos y envejece bien.
Saludos
Re: ¿Habéis catado muchas Brancellao?
Ver mensaje de Josep_GallegoA la de Viña Somoza le tengo ganas porque sólo he probado las Godellos que hacen hasta ahora. Lo mismo que con Anselmo, me he quedado en el universo blanco, así que me las apunto :)
Miguel Crunia (7º Top 50 Best Somm UK). https://atlanticsommelier.substack.com/
