La realidad dual de los Cazapitas en el Barbanza y en Rías Baixas

2 respuestas
    #1
    Miguel Crunia

    La realidad dual de los Cazapitas en el Barbanza y en Rías Baixas

    Cazapitas cuenta una historia de dualidad. La de David  en el   Barbanza y la de Juan  enO Rosal  ( Rías Baixas). Una dualidad que comenzó como una aventura común en un garaje allá por el 2013, cuando ambos se decidieron a elaborar vino casero en un depósito de cerveza de 50 litros, simplemente para ver qué salía de ahí. El resultado les sorprendió y, poco a poco, empezaron a tomarse esto de vinificar en serio, profesionalizando y aumentando su producción.

    El nombre de la bodega,  Cazapitas, surgió a raíz de un giro burocrático. Querían llamar al proyecto  Raposo, en referencia a la variedad local que estaban recuperando, pero las autoridades no se lo permitieron. Así que, como Raposo significa zorro, optaron por ponerle  Cazapitas, que significa ‘cazador de gallinas’ en gallego, dada la naturaleza de este animal.

    En el 2016 se decidieron a elaborar vino en la zona del  Barbanza y, desde entonces, Cazapitas se ha consolidado como un actor relevante en la revitalización vitícola de esta  I.X.P., donde trabajan con uva procedente de plantaciones en Boiro y Rianxo. 

    Una de esas variedades, como ya os mencioné, es la  Raposo, presente en las cepas centenarias que poseen en Abanqueiro, un material vegetal de suma importancia para el patrimonio viticultural de Galicia. Otra de las variedades con la que trabajan es la  Ratiño, una variedad muy antigua casi desaparecida en la zona, donde todavía existen cepas viejísimas. Es una variedad que se conservó en el Barbanza, sobre todo en las parroquias de Leiro y Araño en Rianxo; y la parroquia de Cespón en Boiro; al igual que en la zona de Barro dentro de la D.O. Rías Baixas. Por último, también trabajan con la  Albariño.

    Por seguir con la temática de los vinos del  Barbanza e Iria que empecé en el reportaje anterior hablándoos de  Crusat, hoy empiezo por el trabajo que hace David.

    Fonteneixe 2022 es un Albariño del Barbanza que sale de una hectárea con vides de unos 45 años de edad. Buscan rendimientos bajitos de unos 6 o 7 mil kilos por hectárea, para conseguir buena concentración y calidad de fruta. Aunque se vinificó en acero inoxidable, le dieron bâtonnage para realzar su parte grasa. Es un vino austero — hoja de limonero, salvia, pomelo, heno, brisa salada —, fresco, glicérico y cargado de una sensación sápida. 

    Como Albariño también elaboran  O Rebusco 2021, inspirado en la antigua tradición del ‘rebusco’, cuando los jornaleros recogían las uvas que quedaban tras la vendimia para hacer su propio vino — vendimiaban tanto una uva muy madura como los nietos (brotes secundarios que dan racimos normalmente más pequeños y que no maduran del todo). Es un vino al que le han dado 5 días de maceración pelicular, por lo que se queda algo más doradito, con presencia de raspón, intensamente aromático y cremoso, con un agradable final amargo. 

    Cerrando el capítulo de los Albariños,  12 (Doce) 2023 es un Albariño dulce que sale de varias fincas en Catoira — zona donde el Albariño madura muy bien — y que ha nacido de una parada fermentativa por frío, que lo deja entre 45 y 60 g/L de azúcar residual y quedándose con unos 9/10 grados de alcohol nada más. Membrillo, compota de manzana, confitura de ciruela claudia. Es un vino muy bonito, con una boca suave, ligera, etérea y grácil. El  2024, por su parte, mantiene esa sedosidad pero tiene un algo más de precisión dada por un ligero filo tensionado de acidez.

    Cazapitas es también el nombre de la cuvée con la que recuperan la Raposo. De esta cuvée he podido catar diferentes añadas recientemente — la 2021, 2023 y 2024 — donde destacaría, como hilo conductor, el tener un carácter varietal en esta zona que recuerda a la manzana verde, pieles cítricas, pétalos de rosa, flores blancas, camomila, paraguayos y nectarinas. De la  2021 destaco su verticalidad y filo katana, la  2023también tiraba sobre esas lindes de la linearidad, mientras que la  2024 es una Raposo más amplia y cristalina. 

    Debo mencionar que este año también descorché un  2018 en una cena. Lo tenía guardado para poder ver la evolución del vino y, la verdad, que es la repera. Nos sorprendió con un carácter varietal más confitado y una energía en boca apabullante. Brutal su potencial evolutivo si tienes la paciencia justa.

    Por último, su  O Peruco 2022, lo elaboran con una variedad super austera como lo es la  Ratiño, ya que ésta crece más en boca que en nariz. Lo vinifican en acero inoxidable, donde le dan una maceración pelicular de 18/20 horas para ayudarle a extraer algo de aromática ya que no es una variedad que sea generosa en ese aspecto — salitre, cáscara de limón, jazmín. Le dan bâtonnage durante un año por lo que en boca es amplia y glicérica, pero con muy buena acidez integrada. Es una variedad que me da la sensación que puede ser una buena candidata para expresar muy bien el perfil suelo ya que se sienten input minerales.

    Por su parte,  Juan encabeza el trabajo en  Rías Baixas, en la subzona de O Rosal — uno de los espacios vitícolas más singulares de Galicia por su condición fronteriza con Portugal, su clara influencia atlántica y la presencia constante del río Miño — donde el proyecto adquiere el nombre de  Eido da Salgosa

    Para quienes no estéis familiarizados con esta subzona, deciros que es una zona algo más cálida que O Salnés, donde antaño predominaba el consumo y  elaboración de vino tinto sobre el blanco. Variedades como la Castañal, la Pedral, la Sousón, la Caíño, la Espadeiro… reinaban en el consumo diario mientras que, quienes hacían blanco, trabajaban el blend típico de la zona con Albariño y alguna de estas variedades: Marqués (que es como se conoce al Loureiro en la zona), Caíño Branco o Treixadura.

    De los vinos que hace, me declaro fan incondicional de su  Esqueletes, un pét-nat de Loureiro, que resulta vibrante y desenfadado, con notas de salvia, bergamoto, limón y laurel. En boca destaca por ser ultra sápido, con un recorrido cítricamente amargo y con una burbuja amplia y piquant. Le hacen el degüelle en los días frescos porque no tienen máquina de frío y, aún así, llegan a tener mermas de hasta el 20% por botella. 

    Eido da Salgosa  2024 es la típica mezcla del Rosal — Albariño con Loureiro y un poco de Treixadura y Caíño Branco — muestra un perfil más maduro con recuerdos cítricos, manzana roja, pieles de pera, nectarinas, pétalos de rosa y peonía, bouquet garni y anisados. En boca tiene cierto punzor anisado que le da complejidad a una boca fluvial, etérea y sin demasiado peso en boca. 

    Echo de menos una cuvée, su  Eido da Salgosa monovarietal de Albariño, la cual han dejado de sacar al mercado para centrar todos sus esfuerzos en la cuvée anterior. Puede que lo haga desde lo emocional porque fue su primer vino que les caté y, cuando todavía no tenía  Fìon y trabajaba como sumiller, la metí en carta como mi Albariño base y a la peña le gustaba muchísimo. Un Albariño que, a pesar de tener un perfil algo más concentrado — albaricoque, paraguayo, nectarina — lo vendimiaban algo más tempranero para no perder la retención de acidez natural. Increíble como, a pesar de ser algo más goloso, seguía mostrando vitalidad, salinidad y complejidad aromática — polen, piedra húmeda, hinojo.

     

    Donde encontré mayor emoción fue en  Persigue un Deseo 2023: un Albariño de que proviene de una muy buena finca en Tomiño. Se elabora en inox, con 4 horas de pisado y de maceración pelicular. Se prensa lo justo, muy suavemente, para obtener un Albariño de perfil más maduro — albaricoque, melocotón en almíbar, piel de membrillo, pétalos de rosa, pieles de naranja escarchadas, manzana roja asada — donde se nota la calidez de la crianza en lías. En boca tiene muy buena grasa, que se hace menos pesado porque es tensito y vibrante. Un vinazo. 

    Juan también mantiene viva la tradición de los tintos. Su  Retrincos da Salgosa 2022 es un coupage que mezcla Sousón con Caíño, Brancellao y Castañal. Es un vino de perfil austero pero con profundidad aromática — ciruelas damson, moras silvestres, cassis, corteza, tojo y hueso de oliva. Es sal y frescura, con un paso por boca etéreo y vibrante.

    El  Besta del  2024 es un Pedral en pureza de la zona del Condado, elaborado de una forma más fresca e inmediata, ya que se trata de una variedad que normalmente necesita años para expresarse plenamente. Le dan una extracción mínima, de 7 días, y la tienen en barrica de 300 litros durante apenas 4 meses. Para Juan, la Pedral es una variedad que, cuando pecas de extraer demasiado, da notas a suciedad y cerrado, necesitando años para poder convertirse en un vinazo. Por eso se decantaron por la vía de la sutileza, con un vino que en copa se presenta con fruta roja silvestre, herbales anisados y florales avioletados. La boca, a pesar de ser anchita, es puro frescor y salinidad. Muy interesante para conocer como es esta variedad.

    Para terminar, su  Eido da Salgosa del  2023 lo hace con Caíño Tinto del Salnés, pero es el último año que puede hacerlo porque el chaval que tenía la viña, la cortó. Un vino más de entrada, disfrutón y para chatear con los colegas ya que es un perfil de Caíño más suavecito, no tan marcadamente vegetal y con bastante brillantez. 

    Me acuerdo que, del Eido da Salgosa tinto también bebí un  2017 que era mucho más rústico, con recuerdos a piel de animal y chacinas en salazón. Me gustaba esa parte vegetal — laurel, helecho, pino — y ese vibratto vital que cortaba en boca. 

     

    Como aporte final, simplemente un aporte personal ya que, estas etiquetas antiguas de los Eido da Salgosa, me parecían mucho más identitarias y reconocibles que la simplicidad de la nueva. Pero bueno, esto es ya pedrada mía. Lo importante es que, si no conocéis estos vinos, los busquéis y los probéis para apoyar un proyecto que está aportando cosas muy interesantes.

    Vosotros conocéis su trabajo? Os gustan sus vinos?

     

    Miguel Crunia (7º Top 50 Best Somm UK). https://atlanticsommelier.substack.com/

    #2
    Josep_Gallego
    en respuesta a Miguel Crunia

    Re: La realidad dual de los Cazapitas en el Barbanza y en Rías Baixas

    Ver mensaje de Miguel Crunia

    Pues muchas gracias una vez más por tanta información. Había probado algún Cazapitas de los albariños, me llamó la atención y leí algo sobre sus elaboradores pero ahora gracias a la información que nos aportas los buscaré más y trataré de conocer mejor toda su gama. 

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