La astringencia del vino no la peciben los sentidos del gusto o del olfato, si no el nervio trigémino.
La astringencia del vino no la peciben los sentidos del gusto o del olfato, si no el nervio trigémino.
Segun un estudio de la University Bochum: http://chemse.oxfordjournals.org/content/early/2014/04/08/chemse.bju014
No es una cosa que me extrañe puesto que siempre he relaciondo la astringencia con sensación de sequedad, cosa para nada relacionada con sabores, gustos o olores.
Re: La astringencia del vino no la peciben los sentidos del gusto o del olfato, si no el nervio trigémino.
Ver mensaje de ElmesiasPero lo que hace el nervio es transmitir los impulsos que obtiene de las terminaciones nerviosas gustativas de la lengua:
lingual taste and trigeminal innervation
y sólo mediante la anestesia de éstas se ha podido bloquear parcialmente esa sensación, o al menos es lo que yo he entendido, por lo que estaría entonces más relacionado con el sentido del tacto que con el del gusto pero proviene del mismo origen: la lengua.
Entiendo que de ahí viene la confusión de conceptos...
Re: La astringencia del vino no la peciben los sentidos del gusto o del olfato, si no el nervio trigémino.
Ver mensaje de Mara FunesEn efecto, sería más bien "tacto" lingual (o de la mucosa bucal más en general pues se percibe también en las encías), como extensión de lo que conocemos como "tacto" (externo) propiamente dicho: manual, dermatológico y/o capilar.
Tiene más relación con el tacto que con el sentido del gusto en sí porque los taninos producen una reacción química que inhibe la producción de saliva, por tanto, produce sequedad en boca. Eso no es totalmente un sabor (aunque pueda percibirse como "verdor" en frutas jóvenes o nada maduradas), sino más bien una sensación de tacto en lengua y mucosa bucal (más técnicamente: los taninos tienen la capacidad de combinarse con macromoléculas y hacen que precipiten la celulosa, las pectinas y las glicoproteínas. Esto explica también su astringencia, aspereza característica, al precipitar las glicoproteínas ricas en prolina que contiene la saliva, lo que provoca que ésta pierda su poder lubrificante).
En la victoria mereces beber champagne; ¡en la derrota lo necesitas! (Napoleón Bonaparte. 1769-1821)